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05 febrero 2017

Jugo de lulo en Cartagena de Indias.


Si muero 
te invito al sol
alma mía
y no olvides
llevar tu cuerpo
Gonzalo Arango


nunca le he pedido que me coma la polla
en todo caso
he empujado levemente con el borde de mis palmas
la barricada de su omóplato
levemente
sutilmente

nunca he sido demasiado sutil

para qué voy a serlo si me llamo hombre

[...]



(Cartagena de Indias, Colombia, enero 2017. 
Boceto de un nuevo proyecto de escritura 
con título provisional "Un hombre")

28 agosto 2016

Baño en el lago de Sloterpark.

tú sabes muy bien que los poemas siempre tienen razón
Niels Frank

quería que la primera vez que vieras el mar fuera en el sur
más concretamente en el cabo de gata
y más concretamente aún en el arrecife de las sirenas
o en aquella cala hecha de escombros
entre las salinas y la fabriquilla
donde una vez en primavera tuve que lanzar rosas al azul
quería eso y fui egoísta
porque en vez de celebrar tu cuerpo en la arena
de cualquier playa divertida
yo quise llevarte a la de un recuerdo íntimo
mirarte vivo allí donde miré la muerte
y bautizar aquel encuentro
como una casualidad artificial pero memorable
sin embargo
el destino quiso que tus ojos se toparan en agosto
con el agua extranjera del mar del norte
y con el barro de los canales holandeses donde los patos
baten sus alas levantando las mismas gotas
que salpiqué sobre tu tripa
el último día de vacaciones en sloterpark
fue allí donde descubrí que el arrecife
es un lugar que sólo existe en mi cabeza
una imagen hecha de sal y espuma
que lo inunda todo y se parece a tu mirada
da igual la cantidad de veces
que te hubiera imaginado en el mar de los deseos
creo que lo que me libera del miedo y de la muerte
es verte vivo en todos y cada uno de mis paisajes





Ámsterdam, agosto de 2016
después de Volendam y Sloterpark

07 enero 2016

Eres un mamífero.


En la sangre siempre es de noche
Cristina Rivera Garza

Eso es todo lo que sé del cuerpo.
Un concierto.
Una pared hecha de grasa.
Un cordón por donde fluye el azúcar
en exceso
fluye hasta otro cuerpo del que sé
tanto como de esa flor
que se apaga en la terraza
porque es invierno.
Los pechos tiemblan
bolitas de fuego duelen
bolitas de leche vibran
en el diente amarillo del padre.
Eso es todo lo que puedo tocar.
Una voltereta.
Un hipo.
Una contracción.
Una estría en el costado
buganvilla que concede
su voz al frío.

29 octubre 2015

Hana.


no sé dónde lo leí o dónde lo imaginé
pero sé que en el mundo existen culturas
en las que un nacimiento no se produce
el día del parto sino durante el mismo
momento de la fecundación
si las cosas funcionaran de esa manera
podría decir que tú naciste una tarde de agosto
en el huso horario de japón
como una célula que se estiraba y se dividía
preparándose para ser una flor
terminó el verano y con él la noticia de que tú
verías la luz que nosotros vemos
una vez consumidos los meses del frío
no sé dónde lo decidí o dónde lo supe
pero desde entonces empecé a medir el tiempo
no según las horas que hacía desde que
ana murió sino según las horas que quedaban
para que hana comenzara a llorar
en la pantalla de la ecografía tus manos
se estiran impacientes por tocar y por sentir
la doctora dice que no sabe con certeza
pero se arriesga a felicitarnos porque
los siete centímetros de feto que guardo
podrían pertenecer a una niña
vivimos para morir morimos para vivir
no sé donde lo vi o dónde lo imaginé
pero una tarde cualquiera de agosto
una polilla gris chocó contra mi muslo
y en ese pequeño y preciso instante
tu nacías


Barcelona, 29 de octubre de 2015.

03 octubre 2015

Un poema de Junzaburo en Tokyodo Books.



—pero está en japonés y no lo vas a entender
el dependiente de la librería
habla un inglés aún peor que el mío
le he pedido libros de poetas de su país
no importa la época el sexo o el estilo
—recomiéndame algo que te guste a ti
le digo y se pone muy nervioso
como si nunca le hubieran pedido algo tan difícil
mientras se lo piensa miro a nuestro alrededor
y veo libros que toco con curiosidad
porque son los únicos cuyo contenido
occidental todavía puedo descubrir
traducciones de rimbaud con dibujos manga
en los márgenes una versión escuálida de
la tierra baldía que cuesta 5.000 yenes
un poemario en inglés dedicado a tanikawa
—este es uno de los poetas más famosos
susurra el dependiente
—¿a ti te gusta?
insisto y él se rasca la oreja como diciendo que no
sin querer decir que no porque es muy educado
—preferiría que te llevaras otro libro
y entonces se marcha un momento de una sección
de libros de poesía tan pequeña y recogida
como las que mi país dedica a este género
hay portadas azules hay portadas con fotografías
de hombres casi ancianos con moños recogidos
y kimonos que les protegen del frío primaveral
atrás algunos cerezos florecidos mientras espero
me pregunto si los poetas japoneses viejos
llevarían ropa interior bajo esas prendas
o si para ellos la inspiración venía desnuda
—este es uno de mis libros preferidos
anuncia el librero
—y además es muy barato
dice señalando el precio que apenas suma 300 yenes
—habla de la antigua Grecia y de las costumbres niponas
y del arte y del modernismo y de la vida y de la muerte
me gusta mucho porque no lo entiendo
el dependiente se sonroja y me da un ejemplar
blanco donde leo ambarvalia de nishiwaki junzaburo
—no te preocupes yo tampoco lo voy a entender
nos reímos le doy las gracias el dependiente desaparece
entonces yo le digo a mi marido que vayamos a comer
nos queda menos de un día para dejar tokio
en las próximas horas engulliremos una sopa
parecida a unos mocos un pan de melón
del family mart unos cuantos kilos de sushi
en la pequeña taberna del metro de akihabara
compraremos regalos y juguetes de sailor moon
nos daremos el último baño frío haremos
las maletas guardaremos ambarvalia en la mochila
nos miraremos las quemaduras de sol sobre los hombros
con la nostalgia que produce darse cuenta
de que todas las heridas desaparecen
y de que la herida de japón también se extinguirá


Jimbocho, Tokio
3 de agosto de 2015

28 septiembre 2015

La muerte de la polilla (diario de Japón).

Suehiro Maruo

Leyendo las primeras páginas de La débil mental, de Ariana Harwicz, me encontré esto:

Mi cerebro son polillas en un jarro y se ahorcan.

Lo que me recordó que tengo esta pequeña sección de diario-viaje a Japón algo abandonada, aunque ya queda poquito para que vuelva, o para que pueda volver, o para que el diario-viaje de fuera se sincronice con el diario-viaje de dentro, porque dentro hay una rueda que gira y que no me deja tranquila —¿ya nunca me dejará?—. Estoy escribiendo sobre Japón aunque en dos semanas vayamos a Niza y aunque por culpa de la ruedecita que gira y que gira haya tenido que anular el esperado y querido y anhelado regreso a México este octubre. Pero centrémonos: estoy aquí y estoy escribiendo y el diario de Japón va a volver en muy poquito porque aún me estoy peleando con las palabras que allí escribí (pero sobre todo con las que no y ahora trato de recordar). Lo que decía. Leyendo a Harwicz esta mañana en el Hospital me acordé o me recordó o quizá me obligaron a que recordara que tengo que terminar La muerte de la polilla, el diario-viaje de Japón al que sólo le quedan dos partes, pero que podéis leer, por orden, sin salir de aquí:

9. Un poema de Junzaburo en Tokyodo Books (en proceso, creo)
10. Hana (en proceso, creo)

Gracias. 

08 septiembre 2015

Cigarrillo en el New York Bar.




te estás fumando un cigarrillo
mientras le das unos sorbos a una copa
que en la memoria huele mal
llevas puesta una camisa blanca
porque quieres parecer importante
pero las manchas de salsa de soja
en el borde del cuello me recuerdan
que ni tú ni yo somos importantes
ahora mismo
y nos da igual
estamos en la planta 52 de un edificio
en el que todos fuman cigarrillos
en el que todos quieren parecer
en el que todos atienden asombrados
a las miles de luces rojas y amarillas
que parpadean en las azoteas de Tokio
ni siquiera la niebla detiene
lo interminable de este paisaje
tampoco la voz de la mujer pelirroja
que quiere cerrar su espectáculo
con una canción muy alegre
mientras yo cruzo los dedos bajo la mesa
para que el pianista se detenga
y venga a susurrarnos al oído
my baby don’t care…
te lo estás pasando bien
porque tus ojos están relajados
porque no mueves la rodilla arriba y
abajo como lo hacías en casa furioso
hace apenas unas semanas me miras
sonríes saber que la ciudad
palpita a nuestros pies te hace feliz
quiero verte así por mucho tiempo
con la camisa blanca salpicada
con las ojeras pálidas
y el aliento infantil
con las manos calientes acariciando
mis dedos
si somos importantes
es porque nos deseamos

New York Bar,
Park Hyatt, Tokio
2 de agosto de 2015

30 agosto 2015

Incienso y dulces de Asakusa.



ahora soy yo la que la que dibuja alas con los dedos
lo sé porque mientras tú me haces una foto
con la cámara azul oscuro fuji instax mini 8
mi silueta de 64,3 kilogramos y 169 centímetros
pone los dedos en uve de manera involuntaria
en otras 20 o 30 fotografías de turistas que como tú y yo
han madrugado esta mañana para admirar la pintura roja
que cubre la madera en el templo de Asakusa
sé que estoy aquí porque lo dice este rectángulo
analógico y sé que estoy aquí porque lo dice
una carta que recito a mi yo del futuro
donde le digo “habla de todo esto cuando llegues a casa
habla de tu silueta repetida y anónima
habla y di que comiste dulces de hello kitty
después de impregnar tu rostro con incienso
y pedir un deseo que escribirás únicamente cuando ya
se haya cumplido”


Asakusa, Tokio
27 de julio de 2015

24 agosto 2015

Primera noche y karaoke en Shibuya.

el sexo con amor no existe
Inio Asano

te lames los dedos y me los metes haciendo
pequeños círculos que no duelen
te sabe la boca a alcohol de 30.000 yenes
yo hace tiempo que no bebo
pero entiendo la euforia de esta primera noche
en la ciudad iluminada cantando depeche mode
y pitbull como si alguna vez hubiéramos sabido
de memoria todas estas cosas otra copa por favor
dices por un teléfono dorado y una camarera nipona
nos sirve varios vasos que en verdad nunca pedimos
qué más da si en la pantalla las palabras se suceden
en un idioma u otro tu risa me hace creer en nosotros
mi risa me hace creer en que después de todo
en que después de todo en que después
pagamos en efectivo contando las monedas despacio
el sonido del metal sobre el suelo me recuerda
los días de ebriedad cuando queríamos ser felices
pero sólo estábamos aprendiendo una canción
me gusta esta ciudad su olor a salsa de soja
o neumático quemado su olor a humedad
o colonia de frutas en cuellos blanquísimos
sudados ahora y listos para el amor
en el hotel tu aliento a alcohol de 30.000 yenes
penetra dentro de mí haciendo pequeños círculos
caemos rendidos al colchón pronuncio jet lag
pronuncias algo que no recuerdo aunque imagino
—cuando nada de miedo cuando esto funcione
diremos con emoción que todo empezó aquí


Shibuya, Tokio
26 de julio de 2015

23 agosto 2015

Lluvia de Kyoto.



si te digo la verdad la belleza del templo de oro
no me importa
esta es la ciudad de la calma la capital de la luz
en la que cada calle esconde un lugar sagrado
y cada gota de lluvia podría lavar nuestros sueños
hoy te enfadas por algún motivo simple
si te digo la verdad me gusta mucho enfadarme contigo
porque cuando me enfado contigo no me acuerdo
de las cosas que antes me ponían triste
como que mi padre vuelva a casarse
como que mi vientre se burle vacío
como que no quede dinero para ir más lejos
o como que ahora nos encontremos en un parque
donde todo es lluvia y furia
y los monjes ya no cantan por temor a ahogarse
me regalas un paraguas de 500 yenes
es transparente y se parece a los que llevan tímidas
entre sus brazos las heroínas manga de la adolescencia
el plástico nos protege de camino al ryokan
en la habitación tú cierras los ojos y yo pataleo
aún así nos hacemos fotos divertidas con kimonos
si te digo la verdad la belleza de Kyoto me hace daño
aquí todo es tan silencioso que las bicicletas
son tanques que los gatos callejeros hacen temblar
la tierra que los bebés hambrientos en carritos
despiertan el paisaje con su llanto
en los charcos polillas empapadas agonizan
la lluvia que no lava sueños
también puede ser metralla


Maruyama Koen, Kyoto, 
29 de julio de 2015

16 agosto 2015

Estanque de nenúfares en el parque Ueno.

mariposa del jardín
el bebé asombro del vuelo
él otro asombro
Kobayashi Issa



“diferencias entre polilla y mariposa”
el buscador de google me lleva a una galería
de imágenes que dan miedo
“polilla gigante Japón” tecleo otra vez
para adivinar qué es aquello que he visto
muerto entre la maleza del parque Ueno
y su lago repleto de peces naranjas
“las polillas pueden ser bonitas”
escribo desesperada en la habitación del hotel
con el aire acondicionado al máximo
y las piernas en alto mientras tú duermes
“las polillas se parecen a las mariposas”
hemos hecho el amor en silencio
tu sexo se escondía en mí como la libélula
en el nenúfar del estanque esta mañana
“para qué sirve una polilla gigante”
me pregunto y pregunto al mundo
si tocar el agua de Ueno traerá suerte
si pedalear en una barca brillante traerá cariño
si comer fideos sencillos llenará el vientre
si viajar al otro lado del mundo nos dará una lección
allí de donde vengo las polillas son diminutas
se esconden entre la ropa limpia
y sus alas recuerdan a murales de tela antiguos
“qué significa polilla”
“por qué en Tokio hay tantas polillas muertas”
“por qué he venido al otro lado del mundo”
“para qué regresar al hogar si aquí puedo ser feliz
si aquí puedo hacer el amor
si aquí los insectos son hermosos
si aquí aún no entiendo nada y mis ojos brillan”


Ueno Koen, Tokio
27 de julio de 2015 

11 agosto 2015

Templo de lágrimas en Kamakura.

mi corazón humano se lava en la playa
Shuntaro Tanikawa

hemos comido tres bolas de arroz
rellenas de huevas de salmón y semillas pequeñas
huevas y semillas son lo mismo
huevas y semillas y el sabor extraño de un alga
recubriendo la merienda
el cansancio es más grande que el hambre
venimos de caminar entre las vías
para llegar a esta playa donde mi corazón saliva
venimos de poner una vela violeta
y de poner una lágrima
y de poner una moneda a la diosa de la misericordia
qué bonito rezan en Japón
qué bonito respiran
qué bonito lloran en templos de madera
en cuevas donde los dioses tienen mil caras
en montes custodiados por un ejército de budas bebé
a los que en verano riegan con agua pura
y a los que en invierno ponen pequeñas bufandas rojas
como si acaso tuvieran frío
o como si acaso su corazón también pudiera salivar
mi marido mira a los bebés con ojos de agua
yo nado en los suspiros de las mujeres que se agachan
para cantar con esos budas por sus hijos perdidos
mi marido mira a los bebés con boca de agua
yo me toco el ombligo y pido un deseo
mi marido mira a los bebés con sexo de agua
yo miro a una polilla aplastada en la arena de Kamakura
y es la quinta que encuentro en todo el viaje
si le arrancara las alas no daría miedo
su cabeza hueva naranja
su corazón limpio océano
su forma ovalada o frágil me recuerda a ese feto
al que nosotros despedimos en el templo


Templo de Hase-dera, 
Kamakura, Kanagawa
1 de agosto de 2015

09 agosto 2015

Un baño en la playa de Enoshima.

Inio Asano


la playa está asquerosa
su arena ceniza me recuerda al plomo
como si una guerra acabara de librarse en Enoshima
cuerpos bronceados son cadáveres
cuerpos bronceados que nos miran
la playa está asquerosa y soleada
somos los únicos occidentales aquí
—con tatuajes no podréis bañaros, advierte el guardavías
pero los cadáveres también llevan signos en la piel
y cuando toco el agua turbia con mi meñique
nadie se inmuta
nadie nos regaña
—todo es puro, me digo
todo es limpio excepto el agua de esta playa
arena apolillada
agua amarillenta
si miro hacia abajo no distingo mis pies de los tuyos
líquido de la peor pesadilla
donde las gotas salpican naranjas
donde los niños nadan con flotadores de orca
y los adultos cadáver ríen con la boca llena de sal
una ola me trae un alga
una ola me arranca el aro de la oreja derecha
una ola acerca tu sexo al mío
y aunque el océano es amarillo esto me gusta
arriba
la niebla no deja paso al monte que las guías turísticas prometieron
—Hokusai pintó su famosa obra en estas playas, dices
pero la arena está asquerosa
el cielo está asqueroso
mi cadáver está asqueroso
tú nos abrazas


Enoshima, Kanagawa,
1 de agosto de 2015

08 agosto 2015

El templo sin nombre de Shibamata.





vivimos para morir
morimos para vivir
Nishiwaki Junzaburo


una polilla gris y marrón choca contra mi muslo
y me hace daño
en la piel una mancha roja
en el suelo la polilla no sabe despegar
mi marido se prepara para la foto
sus dedos en forma de uve me recuerdan a unas alas
atrás el templo
no sabría describirlo
gris y marrón polilla
gris y marrón ancestral
mi marido tiene el rostro encendido por el sol
está descalzo y unos monjes cantan
mi marido sostiene ahora la cámara y yo me arrimo
a dos budas de piedra intentando no pisar
el cadáver de una polilla que sin quererlo
yo he matado
no conocemos el nombre de este templo pero echamos monedas
nos lavamos las manos y la boca
rezamos con las palmas muy juntas
y la mente tímida
en la pantalla la foto da cuenta de mis heridas
en la piel una mancha roja
en el suelo las hormigas rodean al gran insecto
todo es puro
incluso si toco el cadáver todo es perfecto
el ángulo de tus dedos sobre un fondo de árboles
el ángulo de mi rojez o mi piel asesina
el ángulo de los ojos azules del templo
el ángulo de todas las muertes
que nos hicieron daño




Shibamata, Tokio, 
31 de julio de 2015

24 junio 2015

Hay flores extrañas en la isla.


(Recuperado de las notas de voz del iPhone. 
Después de Estocolmo, junio, 2015)

un poeta feo me dijo que no escribiera gladiolo en un poema
el poeta feo no quería gladiolos
el poeta feo repudiaba la palabra gladiolo
cuando en realidad es una palabra muy hermosa
me gusta la palabra gladiolo
como me gusta la palabra albaricoque
ceniza
siesta
son palabras que amo por cómo suenan
por cómo significan
por cómo me recuerdan a cosas que no hacen daño
no me hace daño recordar la flor
no me hace daño recordar el jugo del albaricoque en mi barbilla
no me hace daño la ceniza
la ceniza de ti
la ceniza de ella en mis manos
en mis sueños
la ceniza de ella antes de ser ella
la ceniza de ella antes era un cuerpo
la ceniza de ella no me hace daño porque fue cuerpo
fue cuerpo y ahora es agua
es agua porque lo dice un poeta tan guapo como la siesta
la palabra siesta no me hace daño
no me hace daño porque me calma
son horas de calma en la cama contigo
cuando estoy en la siesta hueles a albaricoque
cuando estoy en la siesta hueles a gladiolo
cuando estoy en la siesta no pienso en la ceniza
ni en el daño
ni en el sueño
ni en los poetas feos
ni en las palabras feas
ni en que la vida es fea
aunque a mí me gusta

10 junio 2015

La poesía la haremos todos (After Babel).


Dentro de unas horas tomaré un avión a Estocolmo para participar en el festival After Babel, y más concretamente en el apartado Poetry Will Be Made By All, donde además estarán no sólo algunos jóvenes poetas suecos, sino también voces nuevas como las de Sophie Collins, Rachel Allen, Bunny Rogers y  Claudia Pagès, y otras míticas, como las de Etel Adnan, Robert Glück y Eileen Myles. 

El encuentro lo organizan entre otros Giovanna Olmos, una joven poeta sueca que vive en Nueva York, Hans Ulrich Obrist y Simon Castets, los jefazos de 89plus, además de otro gran equipo de personas del museo, etcétera. 

Si a alguien le pilla cerca o quiere buscar por Internet (creo que se retransmitirán algunas lecturas), estaremos en el Moderna Museet el día 13 a mediodía, llenando una nueva Torre de Babel (construida para la ocasión) con palabras en muchos idiomas distintos y versos propios y de los demás. 

Prometo traer nombres interesantes de autores y prometo comprar muchos libros, aunque estén en idiomas que no entienda. 

Aquí toda la info. 

28 diciembre 2014

Todas las cosas que quería deciros pero que al principio escribí en algún lugar poco visible de mi mente.

Tallulah Fontaine

hubo un tiempo en que la vía láctea era un listón de leche
y los dioses brillaban en el cosmos (perdidos en el espacio:
peligro, peligro, peligro)
y que la galaxia era inmensa
y cada vez estábamos más cerca
José Eugenio Sánchez

Me doy cuenta de que la iglesia está vacía, no como las otras iglesias donde los turistas comen castañas y beben cocacola helada como si fuera agua bendita.

Me doy cuenta de que hay una señora rezando y de que yo no sé rezar pero pongo una vela porque arriba San Camillo me está mirando con las manos, no con los ojos, con las manos llenas de sangre de alguien parecido a un Jesús enfermo.

Me doy cuenta de que el nombre de Jesús retumba en mi corazón como un acorde incomprensible, como un ultrasonido azulado.

Me doy cuenta de que he escrito cozarón en lugar de corazón, porque mis dedos se confunden con la tinta, porque nunca escribo a mano ya, porque mis manos sangran con las de San Camillo en una iglesia minúscula del centro de Roma.

Me doy cuenta de muchas cosas que me hacen sentir verdaderamente estúpida.

Me doy cuenta de que sólo quiero hacer galletas porque he releído un poema titulado “Qué bien, tu madre ha hecho galletas”.

Me doy cuenta de que el azúcar duele en la panza. De que la masa de harina y huevos ya no es masa sino un trozo más de mi piel, de mis manos tan pulcras y ateas.

Me doy cuenta de que en el ghetto judío de Roma los enamorados comen alcachofas y de que cerca de la Piazza della Rotonda todos los edificios están iluminados por el calor de las familias que rezan dentro.

Me doy cuenta de que soy una turista más, caminando enamorada por los estómagos del 24 de diciembre.

Me doy cuenta de que creo en la Navidad, de que creo en la Alegría, de que creo en la Esperanza, de que creo en la Santidad, de que creo en la Salvación de los demás pero nunca en la que me habita.

Me doy cuenta de que estoy sucia.

Me doy cuenta de que estoy engordando.

Me doy cuenta de que el sexo duele más cuando acaricias que cuando presionas.

Me doy cuenta de que soy egoísta.

Me doy cuenta de que nunca he rezado pero pongo una vela a San Camillo, sanador de los enfermos, capillita de cielo violeta, virgencita de las oraciones tiernas.

Me doy cuenta de que aquí todo son piedras, de que cuando muramos seremos piedras, de que sólo las piedras significarán lo que fuimos y de que dentro dos mil años los gatos robóticos pasearán presumidos por las ruinas de una civilización parecida a esta.

Me doy cuenta del frío. De mi cara hinchada por el azúcar. De mis pezones durísimos apuntando al infinito.

Me doy cuenta de que no sé mucho.

De que al otro lado de esta vida nadie me responde, pero yo quiero seguir hablando.

26 diciembre 2014

Sólo pido un momento de belleza (resumen en imágenes y palabras de mi 2014).

(No hace falta que lo leáis, sólo es mi vida)


Enero
Qué iba a pasar y quién podía saberlo. Después de dos años en Barcelona trabajando como becaria en Random House, decidí marcharme y comenzar como redactora en PlayGround Magazine. Un equipo, una nueva casa, un sitio en el que edificar, y por el que despertar. Las opciones eran una beca en París, dejar la Universidad, cambiar de vida. Yo dejé París, dejé la Universidad, cambié de vida, junto a Ibrah, Isaac, Josune, David, Franc, Natxo, Alba... Luego la visita de Tao Lin, luego también La Casa Encendida y el encuentro Literatura Alternativa o Alternativas a la Literatura con Carlos, María e Ibrah. Luego qué iba a pasar y quién podía saberlo. Una moneda oscura tanteaba la cara y la cruz del mundo, sin una posible verdad, pero con muchas esperanzas. 




Febrero
Un avión de 7 horas me hace cruzar el océano por primera vez en mi vida. Aquí estoy, esto es Nueva York y vengo para presentar VOMIT y para conocer aquello que desde hacía cuatro años venía amando: la Alt Lit, los escritores de allí, de ese lado del mundo que me habían hecho sentir libre con sus letras ahora me daban alcohol en Booklyn, me recitaban poemas (conocer a Dorothea Lasky, enamorarme de Sarah, de Jordan, de Rachel, de las botellas de agua pijísimas, de las cervezas y el vino blanco baratísimo, del olor del metro a las 5 de la mañana un San Valentín). Me quedé llena de vida y llena de brutalidad. Me prometí que con Jordan DeBor me tatuaría "Los perros románticos" en una pierna. Me repetí que volvería pronto. Que volvería pronto. Que volvería... Fin de semana en Niza. Al poco de regresar de NY le digo a Ibrah que le quiero llevar al sitio donde viví entre los 15 y los 16, el lugar donde empecé a escribir y donde me enamoré y desenamoré por primera vez. Comemos socca, hacemos el amor en un hotel junto a la playa, vemos a antiguos amigos (mi querido Victor que antes era pequeño y ahora es más grande que yo). Ese fin de semana mi madre me dice que vaya a Almería pronto. Yo le digo que claro, que iré muy pronto. Ninguna de las dos sabíamos, pero sabíamos. Iría pronto. El azur cruelísimo de la costa nos lo estaba señalando. 







Marzo
Me llamaron para la un programa de La 2, y dije que vale. La tele en directo no me dio miedo, porque lo que me dio miedo fue el día siguiente. Yo acababa de hablar con papá y mamá y ellos estaban algo extraños. De vuelta a Barcelona, el mismo día que Leopoldo María Panero fallecía y desolaba a medio planeta lector, mi padre me dijo que pronto iba a pasar. Que iba a pasar. Que iba a pasar y entonces estuve un mes entero intentando que el sol del sur nos diera toda la puta fuerza del mundo. Amé con todas mis fuerzas. Leí poemas de Reinaldo Arenas, de Cirlot, de César Vallejo, de Los Perros Románticos, porque no sé rezar. Leí y escribí, y trabajé y no dormí y agarré bien fuerte las manos de papá y mamá porque el mes de marzo se consumía tan lento y tan rápido como la vida. Como la vida. Como la vida. Y entonces llegó el día 31, y odié abril y odié al cielo, y amé con todas mis fuerzas a ese cuerpo que ya era ceniza y a ese corazón que a pesar del fuego yo llevo aquí, latiendo en mis recuerdos.Vino la tristeza. Vino la familia. Vino el mar. Vino el dolor. Todos nos despedimos de La Gaviera. 





Abril
Sonreír es una manera de recordar. Tatuarse es una obsesión por dejar huella. El amor es una manera de vencer a la muerte. La amistad es lo que nos mantiene sonrientes. Por eso me tatué una sirena, que en realidad es ella. Por eso Letizia nos llenó la piel de barcos. Por eso Ibrah fue mi salvación. Por eso Mai me dio tantos abrazos. Por eso entre trabajo y más trabajo las visitas de Johnny y Lucy, o las de Chus, Pepa y Antonio fueron tan importantes. 






Mayo
La literatura sirve para curarse, y por eso cuando Barcelona fue invadida por algunos de mis escritores preferidos salí a la calle para entrevistarlos en PlayGround. Conocí a Sheila Heti y a Gonçalo M. Tavares, y supe que ante mí había algo más que autores, eran personas, y eran medicinas, y eran pura vida. Intercambié un montón de mails con Sheila hasta que tuve que volver a viajar por la muerte. Mi abuela, que llevaba años enferma, no pudo soportar la pérdida de Ana, su hija, y entonces se dejó ir. Las dos se marchaban un día 31 y mayo tenía el color feo de las primaveras que no quieres que lleguen porque pican y porque dan náuseas. Sheila acababa de ver morir a su perro, y entonces me dijo que sabía en en alguna parte del mundo mi madre y mi abuela, mis dos sirenas, estarían bien cuidadas por su precioso perro. Los ladridos, los ladridos y los perros me mordían suave y yo sentía un poquitito de esperanza. 



Junio
Cosas hermosas se acercaban. Empecé a escribir El arrecife de las sirenas, un libro que no sé de qué va pero que algún día irá, porque crece y crece como mi ánimo tembloroso. Nos fuimos a Oporto y a Lisboa y allí decidí que quería ser mamá, y que lo intentaría y que lo haríamos, y que dejaríamos que ocurriera si nuestros cuerpos lo permitían. A finales de mes, otro evento alegre me puso una sonrisa en la cara: la boda de mi amiga Mai y de mi amigo Albert. Hacía tiempo que no reía tanto. Y hacía tiempo que no sentía que de verdad tenía unos buenos amigos en los que confiar y con los que crecer. Crecer. Crecer. Crecer. Como crecía El Gaviero, que daba a luz a este hijo precioso que se llamó Serial, y que es sólo el principio de todo el homenaje y toda la poesía que nos queda por hacer a papá y a mí. 





Julio
En julio todo fue extraño. Muchísimo trabajo en PlayGround, y algunos episodios divertidos como mi visita a un rodaje porno con Amarna Miller. Lo más emocionante de todo, sin embargo, fue una llamada por Google con Didier Andrés Castro y Kevin Castro. Con ellos, preparamos el primer encuentro de poetas jóvenes en lengua española en Hangout. Aún no tenía nombre, pero pronto yo recordaría a aquel animal que rondaba mi cabeza desde el viaje a Nueva York. ¿Los perros románticos? Un grupo de Facebook, un montón de autores deseosos de compartir, y la certeza de que iba a pasar algo grande. Kevin y Didier son de esas personas que aunque nunca hayas visto sabes que en cuanto te las encuentres el abrazo va a ser brutal. Kevin y Didier vinieron también para curarme. Para curarnos. Para demostrar que aquí estaba pasando algo. Y joder, joder si pasa...



Agosto
Igual que julio pasó rápido y sencillo, agosto estuvo lleno de eventos importantes. El Hangout de Los perros románticos. El viaje a Sibiu, Rumanía, para encontrarme con Vlad, Catalina, y otros amigos rumanos que ya había conocido en 2013. Y también la visita a David, Carol, Aitana y Bidane, mi familia de Munich, a la que llevaba unos años sin ver, y a quienes deseaba encontrarme desde hacía tiempo. De Rumanía regresé sabiendo que quedan proyectos por hacer, porque cuando viajas todo es un chute. De Alemania regresé sabiendo que quiero formar una familia, y que quiero que sea tan hermosa y divertida como la de los Santos-Petterino.





Septiembre
Después de muchos meses, después de muchas correcciones, después de muchos quebraderos de cabeza, y ahorro, e ilusión... El mes de septiembre había llegado con una única meta: la visita de David Meza a España. Cuando vi a David llegando a Sants y cuando pude abrazarlo por primera vez sentí que me mareaba. Ojalá mi madre hubiera podido vivir este momento, porque David es, y será siempre, uno más de esta familia gaviera. El mes que pasó en España fue muy intenso y demasiado loco. Publicar El sueño de Visnu, además, fue todo un reto, y Pedro y yo casi lloramos cuando lo vimos salir de imprenta. Sus 500 páginas brutales, su diseño de Diego, su ilustración de Solóviev, el cariño de todos los que lo reservaron para tenerlo en sus casas y adorarlo tanto como nosotros lo adoramos. David llegó y llenó de dibujos animados nuestro mundo. A su lado todo parecía épico, por no hablar de cuando caminando con él por Joaquín Costa nos encontramos a Ben Brooks y se produjo un pequeño duelo de titanes. 



Octubre
Lo caótico, la felicidad, lo caótico otra vez. Bienvenidos a Mil novecientos violeta, un encuentro de jóvenes escritores, poetas nacidos en la década de los 90 que se encuentran en La Casa Encendida de Madrid con motivo de la visita de David Meza. Bienvenidos a la locura, a las peleas callejeras con personas que incluso intentaron insultar a David. Bienvenidos a la velocidad, a la droga, a la escritura dulce y violenta. Bienvenidos a la exploración de Madrid. Bienvenidos a una hamburguesa con Elena Medel, mi tío Óscar, David Meza y el centro del Universo. Bienvenidos a mi reencuentro con Moya. Bienvenidos a la publicación de Vuelo doméstico. Y a la creación del nuevo catálogo de El Gaviero. Bienvenidos a Arturo Sánchez, a María Ramos, a Gabby Bess. Bienvenidos a la posibilidad de una Alt Lit en español. Bienvenidos a la muerte de la Alt Lit angolsajona. Bienvenidos a las conversaciones interminables con papá. Y al sexo sin preservativo. Y al viaje a París lleno de queso y lleno de chocolate. Bienvenidos a los 27 años de Ibrah. Bienvenidos también a los éxitos en PlayGround, a los millones de visitas y al crecimiento del equipo. Bienvenidos a algo parecido a la felicidad, porque el año casi se acaba, y quiero que 2014 quede muy atrás. 






Noviembre
Hoy es 6 de noviembre de 2014. Cumplo 24 años y vamos en un tren a Girona. La vida no sonríe pero abrimos nuestras bocas con las manos hasta que la mueca sea amplia. Este noviembre he decidido ser fuerte. Este noviembre he decidido que mis 24 años serán luminosos y que mis 24 años serán los 24 años más tiernos de la vida. Estoy convencida de que algo bueno va a pasar, y aunque todas las pruebas de embarazo me dicen: no no no no y no, el horizonte me enseña algo hermoso. Es la segunda vez que cruzo el océano en un mismo año. Han pasado varios meses desde Nueva York, y esta vez pongo rumbo a Guadalajara. Voy para impartir un taller al que la preciosa Margarita me ha invitado. Conoceré la Feria, y conoceré la ciudad. Me quedo con la ciudad. No me gusta la Feria. Me quedo con la ciudad y con la gente, porque por tercera vez (después del Hangout y después de Mil novecientos violeta), Los perros románticos se vuelven más que tangibles. Aleida, César, Martín, Jesús, Augusto, Alex. Tengo un montón de nuevos amigos y el corazón me late demasiado rápido. ¿Sabéis cuando os miráis ese lugar de la piel donde habita una herida, y os dais cuenta de que ya ha cicatrizado? México curó mis heridas. Conocer a Jesús Carmona Robles y hablar con él de la muerte, curó mis heridas. Escuchar cantar a David Meza, y curarle la borrachera, curó mis heridas. Abrazar a Aleida, a Martín, a Margarita, a César, curó mis heridas. Descubrir tanta poesía desconocida, curó mis heridas. Porque hay cicatrices que nunca se curan del todo, sí, pero también hay voces que nos dan la fuerza suficiente para poder tocarlas, sin hacerse daño. Leo Tos, y lo declaro mi libro preferido de la vida porque sé que hay alguien al otro lado de este planeta tierra que ha escrito sobre la sangre con el mismo cariño, y que ha escrito sobre la madre con el mismo cariño, y que sabe, igual que yo, que estamos venciendo a la muerte. Ah. También es noviembre y me he comprado un pijama de lunas que brilla en la oscuridad. Esto me entusiasma muchísimo. Soy una niña. 





Diciembre
Qué iba a pasar y quién podía saberlo. Pasó de todo: me emborraché, me enamoré, me enfadé, me morí, me maté, me quise morir, me quise emborrachar, me quise llorar y me lloré durante días y durante larguísimas horas, me reí, me viajé, me escribí, me sangré tantísimo, me fecundé sin éxito, me reí tanto con los gatos y con mi padre y con Mai y con Kevin y con Didier y con Elena y con Alberto y con Arturo y con Chus y con Pepa y con Miguel y con Óscar y con Caterina y con Jesús y con María y con Vlad y con Catalina y con Josune y con Isaac y y con Valentina con Kika y con Letizia y con Lucy y con Los perros románticos y con los gatos y con mi amor. Mi amor que al fin se casa conmigo. 2015 nos traerá boda y nos traerá un libro nuevo (sí, en marzo salen Los estómagos y otras historias bonitas). Pero para cerrar el año, antes de casarnos en Almería, quisimos celebrar una pequeña reunión familiar a modo de despedida de lo que ha sido un 2014 difícil e intenso, dificilísimo y cruel. Me casé falsamente y me fui verdaderamente a Roma y allí comimos mucho y nos besamos mucho y conseguimos pensar en cosas buenas. Al fin te acabas 2014. Al fin te acabas y yo te digo adiós con esta mano que sólo desea una cosa...



Sólo pido una cosa, decía.
Sólo quiero un momento de belleza y un momento de silencio.
Sólo quiero que después de tanto y tanto la vida logre parecerse a este instante en el que la maternidad y el calor recorre las pieles amadas. Me da igual haber sido cursi. Me da igual haber sido mala. Me da igual que haya erratas. Me da igual haber dicho cosas que no debía decir porque sé que lo único que puedo hacer ahora es decirlas. 
Sólo pido una cosa mientras pongo una vela en una iglesia de Roma en donde los que rezan piensan en sus enfermos. 
Dadme belleza. 
Dadme silencio. 
Dadme sus manos.
Prometo responder con toda mi ternura.