Aunque en realidad mira los dibujos de los pájaros de Laia Arqueros y se relame pensando: voy a comeros, pajarracos azules.
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11 diciembre 2011
11 octubre 2011
Very Beautiful Woman: las chicas bonitas y los e-books.
Gracias a DJ Berndt por contar conmigo para esta antología de poesía de "chicas bonitas" que ha editado en Internet y que es un e-book. Estar al lado de autoras como Ana C., Megan Boyle o Cassandra Troyan, entre otras tantas, es un honor y un placer. Mujeres Muy Hermosas: léanlas, disfruten.
El poema Lady bird pertenece al libro Pensamientos estériles y está traducido por Jeremy Spencer porque también formará parte de Bluebird and Other Tattoos, el recopilatorio de mis poemas que aparecerá en EEUU, en Scrambler Books a principios de 2012.
08 mayo 2011
27 abril 2011
03 abril 2011
11 marzo 2011
La legendaria rebelión de los fumadores, de Julio Fuertes, ese loco.
Primera foto: La legendaria rebelión de los fumadores (Papel de fumar, 2011) novelita de Julio Fuertes, ya está en su lugar, junto a la imagen de Richard Yates y el resto de mis libros de poesía, que en ocho meses han pasado de compartir estante con los libros de Mondadori de mi prometido a llenar dos estantes hermosísimos. (¿Cuánto dinero habré gastado en vosotros, infames libros caros, que ahora soy pobre y lloro con la nevera vacía, y ¡ah! há há, encima la tarjeta se me queda atrancadaenlcajeroysupuháhámadre? joder). Novelita de Julio Fuertes, decía, que es tan divertida y tan desesperante que os joderá la cabeza. Dato cotilla, muchachos, Gossip Girl al habla: ¿queréis saber los trapos sucios de un narrador, sus colegas, sus amantes, de los poetillas de Madrid y sus tontadas, de qué se cuece, qué cojones se cuece en Puerta de Toledo y en los corazones flácidos de los narradores emergentes? Pues tomen nota. Compren. Roben. Lean. Merece la pena. Y lo digo: a) porque realmente me entusiasma este relato/novela bien escrito ¡con sus fallos y todo! -pero eso se lo cuento al autor en un bar... o bueno, venga, vale: hay anécdotas y chistecillos que no entiendo, la de Nokia y todo eso, o demasiadas repeticiones, pensamientos de caca y penes que en un espacio tan reducido pueden saturar, qué sé yo, no me hagas caso, a mí me mola- b) porque es uno de mis mejores amigos, y ver nacer al hijo de un buen amigo es tan bonito como ver nacer al tuyo propio. Sábanas y sangre. Sangre nueva. Eres niño como yo.
Segunda foto: compro cuatro libros a Elisa Fuenzalida en la barra de La Tabacalera. Cada libro me cuesta cinco euros. Elisa es la editora. Me cae bien. Tiene algo que enamora mucho en su forma de hablar. Le digo que soy la agente de Julio Fuertes, aunque sólo por un finde. Nos vamos a Almería, a presentar el libro en Almería. Nos vamos Julio, Marina, Ibrah y yo. Uno de mis sueños es alquilar un coche y patear el desierto y las playas con mis amigos. Qué ganas tengo. La presentación de La legendaria rebelión de los fumadores es el día 18 a las 8 y cuidado con las rimas. Librería Picasso. Almerienses, os quiero allí. Así que compro los cuatro libros y me gasto los 20 euros que llevaba en la cartera. Un libro para mí, otro libro para Laura (me debes 5 euros), otro para Pron y otro para Olmos. Cuando Laura publicó También mis ojos (Cangrejo pistolero, 2010) tampoco compré un ejemplar solo. Me gusta apoyar a mis amigos. Me gusta comprar los libros de mis amigos, aunque me lo regalen, suelo comprarlo. Sergio Gaspar siempre dice que hay que comprar libros. Que sí, que sí, que yo lo hago. Y entonces me quedo sin mis 20 euros en la cartera y trato de sacar dinero y el cajero retiene mi tarjeta y todo es un desastre en mi vida porque llevo todo el día llorando: la independencia es terrible, buscar trabajo es terrible, trabajar es terrible, ir a la universidad es terrible, que no te den una sola beca es terrible. Qué más da. Aguanto. Lo hago para estar en Madrid. Para estar con Ibrah. Para estar con Ibrah. Para estar con Ibrah porque aunque haga ruidos con los dientes mientras duerme... ya no sabría dormir sola. Dormir sola. Eso sí es terrible. Eso es lo peor que me podría pasar. Eso y morder una tela. Odio morder la tela porque me rechinan los dientes. Dormir sola y que te rechinen los dientes es lo peor. Lo peor. Pero el tema de la tarjeta solucionado, eso sí, me quedé sin batería en el móvil y la tarde fue mucho más complicada. Conseguí quedar con Laura, que me hizo fotos para la tapa y biografía de Pensamientos estériles. El libro estará listo en un par de semanas o tres. Qué nervios. Ya os contaré. Emoción. Intriga. Dolor de barriga. (Leo en Facebook mientras escribo esto). Después de la sesión de fotos Laura y yo intentamos ir al Delic, pero tenían "averías" y no nos dejaron pasar. Optamos por comprar los cigarros que fuma Julio para hacernos una foto-homenaje. (Lo que no os he contado es que a esas alturas Julio aún estaba en Valencia, posiblemente en el aeropuerto, después de una semana sin vernos y sin haber podido tocar aún su primer libro). La foto nos la tomó Chema Rubio, un poeta de Madrid que nos reconoció por la calle en pleno momento adolescente, sentadas en un banco (en un banco-cajero como el que se tragó mi tarjeta, no en un banco-aquí me siento) y se ofreció amablemente a tomar la instantánea. Qué majo, Chema. Me despedí de Laura con un abrazo de hermana y me fui a Chueca a visitar a David Villanueva (editor de Demipage), que me invitó a una cerveza y me presentó a su mujer y a su hija. Una familia muy chula y envidiable. Hablamos de libros y de que se van a Francia a un congreso de editores muy importante. Fue breve el encuentro. Antes de volver al metro compré fruta (fresas, un kilo cuya mitad me he comido mientras veía Torrente 3 en la tele) y espárragos de esos verdes que sí tolera my lover. Una vez en casa (ya eran casi las diez) Ibrah ya había cenado, Laura había salido y yo me calenté una crema de verduras y me comí ese medio kilo de fresas. La peli se estaba acabando cuando por fin, el homenajeado Julio Fuertes llamó a nuestra puerta. ¿Sí? Pregunto. YÍ-A. Responde. (No podría ser otro). Nos abrazamos, le doy su libro, abraza a Ibra, contamos cosas, nos reímos, se fuma unos cigarros, vemos el final de The Ring, comentamos su novela, la edición, la ilusión y esas cosas, se bebe un vaso de agua y se va. Y ahora estoy aquí. Releyendo La legendaria rebelión de los fumadores. Esperando más días así. Tristes al principio y muy bonitos al final. Ibrah duerme a mi lado. Está muy guapo. Julio creo que está conectado a Facebook. En cuanto le de a publicar le pasaré el enlace de este post por Gmail Chat. Las cosas parecen más emocionantes de lo que son, a las tres de la mañana. Me duelen los ojos. ¿Queda Dormidina? Y os preguntaréis por qué he pasado la tarde despendolada y no he ido a clase. ¿Eh? Maldita universidad. Esa ya es otra historia. XoXo. Gossip Girl.
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09 marzo 2011
Sobre la felicidad a ultranza.
Poco a poco me quedé estancando así, permaneciendo hasta los veintisiete años al socaire de las tristezas. También mis estructuras cerebrales y musculares se han ido formando poco a poco y he crecido pensando con la cabeza de alguien que por ignorancia del mundo se hacía el inmortal lejos de las tristezas.
Ugo Cornia
Estoy obsesionada los autores que hablan de ellos mismos. Autobiografías. Literatura confesional. Diarios. Sobre la felicidad a ultranza de Ugo Cornia (Periférica, 2011) no es Diario de duelo de Barthes, ni mucho menos, ni tampoco es Diario del hombre pálido de Juan Gracia Armendáriz -del que recientemente habla Lector Mal-herido en su blog, me alegra que le haya molado-... pero tiene algo que me engancha. Dos de mis libros preferidos en este mundo son Los hermosos años del castigo de Fleur Jaeggy y el ensayo Elogio de la infelicidad de Emilio Lledó quizá porque en ambos libros se debate sobre qué es ser feliz, cómo conseguimos estar felices, etc. Me gusta cuando un autor que además escribe bien se obsesiona también por desarrollar este tema. Fleur Jaeggy introduce en Los hermosos años de castigo un término genial: la malafelicidad, o el malestar de la felicidad. La búsqueda del bienestar es uno de los temas más recurridos en los autores que he mencionado. Desde Virginia Woolf hasta Ugo Cornia, pasando por Amélie Nothomb, Lionel Tran, André Gorz o Peio H. Riaño: todos acaban representando a una pandilla de "amargados" cuando deciden retratar sus sentimientos más íntimos. Una vez escuché a alguien decir que "amargado se escribe mejor". No sé. Será que somos unos cotillas. Que nos gusta la víscera. Que nos gusta veros sufrir, cabrones. ¡Sufrid, sufrid, para darnos más libros así!
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11 febrero 2011
Todo rasurado.
En House of Valparaíso no hay paz. Las traducciones, la Universidad, Laura y palomitas, una película, un trabajo, un jardín cerrado, alguien viene a visitarnos, sexo aquí, lagrima allá, ahora te toca fregar a ti, y cuándo... cuándo la basura... cuándo. Me quejo por quejarme. Me muerdo por morderme. Te lamo por lamerte y vuelta a empezar. Tengo una cuchilla en la que viene escrito poetry. Tengo un vino afilado. Tengo un poema viejo que leí con Maite Dono en La Tabacalera hace un tiempo. Aquí la voz. Aquí el periódico y aquí los versos:
Todo rasurado:
hasta la última pestaña
de esta pesadilla monótona.
Todo rasurado.
Todo falso.
Imitación punk de una poeta muerta.
Si Pizarnik resucitó, ¿lo harás tú,
suicida idiota,
que miras desde el reflejo?
Todo rasurado,
¿coño o corazón?
eso qué importa cuando ambos huelen a vida,
cuando ambos sangran y tiñen de amor.
Todo rasurado para sentir mejor el hielo.
Todo frío.
Todo muy frío y hermoso.
Todo vacío, por última vez.
(El poema pertenece a Pensamientos estériles)
31 enero 2011
Lista de la compra.
Julio Fuertes
1. Un retrato de Julio Fuertes.
2. Porque soy la asesina aviar.
3. Ayer vi una película de terror.
4. El malestar al alcance de todos, no lo había leído hasta ahora. Me ha enamorado. Más que Mercado común. Más, incluso, que La nueva taxidermia. Viva, pienso, Mercedes Cebrián.
5. Quiero bailar desnuda encima de la cama.
6. Desde que compramos el espejo para la habitación hasta tu sombra me pone cachonda.
7. Samara.
8. Lo que se da no se quita.
9. El otro día, borrachos Julio, Laura, Marina y yo recitamos el mejor poema de Maite Dono. David también se sabe Serán ceniza. Elisabeth es japonesa. Estrella.
10. ¿A quién le importa todo esto? ¿A ti? ¿Puedo irme? ¿Puedo irme ya? ¿Hola?
11. Mañana se presenta Idioteca.
12. ¿Alguien me escucha?
13. Tu sombra en el espejo.
14. Miro la imagen. Pienso en el poema. Pensamientos estériles, pienso: tengo un pecho más grande que otro, por eso los hombres me acarician el más abultado. Son listos. Es el instinto animal.
15. ¿Te acuerdas?
16. La muerte del pájaro en mis manos.
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28 enero 2011
Pensamientos estériles: pajarracos muerden.
Aunque aún faltan algunos meses para la publicación del diario Pensamientos estériles (Cangrejo Pistolero Ediciones, abril, 2011) ya tenemos la portada seleccionada. Se trata de una de las ilustraciones que Laia Arqueros ha elaborado para poner imágenes a esos versos. Pensamientos estériles nació el 1 de octubre de 2009 y se terminó de escribir el 13 de octubre de 2010. El hermoso prólogo lo escribió Gabriela Wiener y las acertadas correcciones las hizo Luis Gámez. Os copio aquí las palabras que Ibrah ha escrito para la contraportada (ya se ha convertido en Contraportadista Oficial, él escribió la de Estar enfermo y la de Poetry is not dead; la contraportada... ese género literario de tapas traseras):
En el comienzo fue un pájaro gigantesco, cuyo altorrelieve gobierna el arco que da entrada a esta necrópolis. Allí, el sendero abierto por Luna Miguel y Laia Arqueros adquiere fo-rma de clepsidra con que registrar las horas muertas —y de doble bucle, o serpiente que muerde su cola—.Pensamientos estériles: el hastío como sinónimo del cosmos, sin origen ni final. Aquí el espacio-desierto, definitivamente, se abole: «Un poema que no entienda de capítulos// marcas// señas// tiempos de espera.»). La muerte y el sexo, la poesía ad infinitum. Salvaje es el desafío del poema: descifrar el críptico, fosilizado y maligno lenguaje en el que el pensamiento se materializa cuando deviene infructuoso; tétrico, el testimonio que reúne. Y al final, la espera: para el que ama.
Antonio J. Rodríguez
06 diciembre 2010
A quién quieres más, ¿a mamá o a papá?
Ahora que están de moda las elecciones difíciles y siguiendo con el modelo de Ibrahím Berlín y sus Mis 10 de 2010 me he decidido a escoger diez libros publicados este año. Los diez que más me han gustado o que más me han emocionado, o los que elijo porque sí, y punto. Esto es:
- Diario del hombre pálido, Juan Gracia Armendáriz (Demipage)
- Verano, J.M. Coetzee (Mondadori)
- Excepto yo, Fatena Al-Gurra (El Gaviero Ediciones)
- Me incitó el espejo, David Rosenmann (DVD Ediciones)
- Dublinesca, Enrique Vila-Matas (Seix Barral)
- Antología poética, Félix Francisco Casanova (Demipage)
- Los muertos, Jordi Carrión (Mondadori)
- Eros, Eloy Fernández Porta (Anagrama)
- Corona de flores, Javier Calvo (Mondadori)
- También mis ojos, Laura Rosal (El Cangrejo Pistolero)
Me ha costado mucho redactar esta lista porque la mayor parte de las lecturas que he hecho este año no han sido novedades, y si lo han sido, pertenecen a las hornadas de 2008 o 2009. B de Alberto Santamaría o Diario de duelo de Roland Barthes, por ejemplo, se han quedado fuera por escasos meses de diferencia. He tenido otras complicaciones a la hora de elaborarla: Javier Calvo, por ejemplo. Este año he leído Risas enlatadas y Corona de flores y prefiero mil veces Risas enlatadas. Me encanta. Me parece muy divertido y no creo que ese libro deba caer en el olvido. ¿Qué pasa con Vicente Luis Mora? Tiene duros competidores y sigo pensando que es mejor poeta que narrador. ¿Qué pasa con Patricio Pron? Aunque lo aprecio mucho como autor no pienso que El mundo sin las personas... esté a la altura de su anterior novela El comienzo de la primavera, de la cual no me puedo olvidar. Ojalá su próximo libro en Mondadori (creo que es una novela autobiográfica que se publicará a mediados de 2011) me guste tanto como El comienzo de la primavera: entonces Pron sí que será doblemente adorable. ¿Por qué tanta poesía? Porque es mi género preferido. ¿Por qué Laura Rosal? Porque También mis ojos es la ópera prima poética más fuerte del año. ¿Y por qué no está El don de Vorace? Lean los poemas de FFC y lo entenderán. ¿Qué pasa con el ensayo? Pasa que el último de Beatriz Preciado no me pareció tan bueno y que lo mejor de Melusina este año viene de la mano de Lector Mal-herido cuyo librito aún no he terminado de leer. ¿Jordi Carrión? Sí, Jordi Carrión. Mola. ¿Vila-Matas? Soy fan. ¿Y a Eloy, lo entiendes? Máh o menoh. Es duro de digerir, pero me gusta. ¿Coetzee? Buenísimo. ¿Tanta poesía? Sí, extranjera. ¿Diario del hombre pálido? La literatura de la confesión es la que más me gusta. Y es la que Armendáriz practica en este libro. Además habla de la enfermedad, de la literatura de la enfermedad, cita a Bolaño, se mete con el mundo editorial, utiliza la metáfora de una manera excelente y repugna cuando quiere ser repugnante. ¿Y ahora qué? Eso digo yo. Ahora qué.
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20 mayo 2010
Entre formas y finales.
Decir no es muy sencillo y a la vez lo más difícil. Esa simple sílaba, esas dos letras casi inaudibles, tienen el poder de sustraernos al flujo inconsciente de la vida, de apartarnos de los ritmos predecibles y reiterados de la existencia biológica y hacernos volver sobre nosotros mismos, que es como decir: hacernos tomar conciencia de lo que somos. Estoy hablando de un no fundante, de esa negativa que es, en realidad, una afirmación, aquello que nos afirma y afinca literalmente en el mundo y sobre lo cual se levantan todos nuestros actos, nuestras decisiones, todos los movimientos de la voluntad y el deseo. Decir no es empezar a vivir. O también: sólo quien ha dicho no, quien se ha rebelado contra la dimensión animal de su existencia, quien hace del inconformismo y la interrogación constantes sus señas de identidad, se ha ganado el derecho a vivir su vida, vivirla plenamente, con toda su carga de esplendores y demonios, de luz y de tiniebla.
(Jordi Doce, noviembre 2008
Fragmento del prólogo al cuaderno Cruzo un desierto,
al fin en mis manos,
tras dos años de dulce espera)
28 abril 2010
Diario desierto (1): mi historia.

Mi historia soy yo misma y por eso puedo decir todo lo que quiera. Relatar, todo lo que quiera. Sin dar explicaciones. Sin buscar nuevas fórmulas. No tengo miedo a escribir. Y pienso en Roland Barthes y en su sentencia “no quiero hablar por temor a hacer literatura”, qué más da si la hago o no, qué más da cómo estructure este discurso si sólo quiero contar una experiencia que me abruma. Si sólo quiero dejar salir de aquí, de este pecho, una rabia contenida, una rabia adolescente, un hilo de saliva que en cuanto surja de mi garganta: me hará sentir liberada. No habrá nada novedoso en lo que cuente, de hecho, ya está todo dicho. Todos dijeron amor alguna vez. Todos contaron cómo les latía el sexo la primera vez. Todos supieron, tal vez, que su literatura era la sucesión de unas cuantas referencias. Que ya no nos sorprende nada. Que el mundo gira. Sí, y qué, si yo estoy aquí tan quieta y tan aburrida, y no giro, aunque el calor le de la vuelta a mi organismo. Referencias. José Ángel Valente. Mi poeta favorito, no sé por qué, ni quiero saberlo. Referencias. Leer por puro azar un fragmento de Edmond Jabès y darse cuenta de que toda la obra de mi poeta no es más que una nota a pie del lírico nacido en El Cairo en 1912, atended: el desierto fue para mí el lugar privilegiado de mi despersonalización. ¿Y entonces? Qué nota a pie soy yo. Qué nota: mi vida. Y esta historia. Y este relato del organismo. Poesía. ¿Quién soy, entonces, esto, qué, soy yo? Mi historia es la de una nota a pie, de otra nota a pie, de otro poeta y otro poeta, la de mí misma: un extranjero.
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Mi antigua casa (infinite room).
A veces, muy brevemente, un momento blanco -como de insensibilidad- que no es momento de olvido. Eso me espanta.
Roland Barthes
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19 abril 2010
El sexo de Laura Rosal.
Si me pide que me ponga a cuatro patas, lo hago. Si me escupe: relamo su bilis. Si me dice: come mi uña. Si me dice: traga mi vello. Si me pide que la acaricie, que acaricie sus poemas salados, no me resisto.
Así. Con el cuerpo. Con el corazón temblando recibo sus versos. Su primer libro de poemas También mis ojos (El Cangrejo Pistolero, 2010), que ha llegado hoy a mis manos. Azul, infinitamente azul, demasiado azul, que diría Elena Medel. Un azul nada inocente. Nada infantil pese a su pretensión, “la luz es demasiado grande para mi infancia”, cita ella, directamente desde la voz de Pizarnik. Pues Laura Rosal es heredera directa de Alejandra. Cruda. Seca. Voraz. Dueña del verso. Huérfana del silencio. Laura Rosal. Mi amiga. Mi hermana. La hermana de Monelle. Lolita tardía pero salvaje, sauvage, sauvage. Su esqueleto delgado provoca terror al verla caminar. Su sexo. Caníbal. Duele húmedo y cruel. Porque Laura Rosal llora a los hombres. Llora de pena por los hombres que apenas la abrazan. De sus ojos emergen libélulas. El maldito sexo de los hombres, qué mal joden los hombres, qué mal les huele el aliento, mala entraña y yo prendada de los hombres, prendida de ti, eres imbécil y te amo... escribió Maite Dono. Y Laura Rosal, responde: cuídate de mí: no te quiero más cerca. Sólo te soporto cuando me suplicas, desnudo, el amor que me reservo para el resto. Si la banda sonora de Maite Dono era Lydia Lunch, la de Laura la construye Philip Glass, o Erik Satie, o Mazzy Star o Giant Drag o, incluso, el sensual Crush, de Jennifer Paige. Laura no es punk. No tan punk. Laura comprende lo delicado. Laura es Blanca Varela, más visceral. Laura es Miriam Reyes, mucho más sutil. Laura es la hija bastarda de Nabokov. Acosada por los pájaros (un pájaro en el pecho. No una tristeza. Un sollozo enjaulado). Herida por las agujas y la nicotina (su aliento gris me heló la nuca). Por la sangre, menstruación celeste, por el idioma de la noche y de los pubs, por las imágenes y los ojos de los otros que la juzgan y la aprisionan. Pero ella es fiel. Es fiel siéndose infiel a ella misma. Ella está aquí para preguntarnos a nosotros qué es la tinta en su pubis. Qué insinúa, el tiempo, en su pecho. Quién es ella. ¿Tú lo sabes? (Y toco la palabra. Y rompo el poema) Para preguntarnos a sus hermanas por el significado de la poesía. Porque quienes la leemos la sentimos muy cerca. Tan cerca que quisiéramos que sus versos fueran nuestros. Que sus ojos fueran nuestros. Que su saliva. Haciéndonos el amor.
Si me pide que pronuncie sexo. Si me pide que grite: Laura Rosal. Si me pide que me ponga a cuatro patas. Mi gorrión muerto. Mi moonshiner. Mi amiga.
Vuelvo al origen.
Vuelvo
Como un animal herido.
Como un poeta
Con la mano en la garganta.
Vuelvo.
Estoy donde debo.
Y sin embargo, nada me pertenece.
No es mío este jardín.
No estas ventanas sin respuesta.
Y entonces, el vino me salva
Y el origen es sólo
Un cerrar de ojos.
Mirar al vacío, desafiante.
Dejar caer la vida,
Rogarle que no duela.
Laura Rosal
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30 marzo 2010
Warp 1.9: cruzo un desierto.
Es fácil escribir sobre un poeta desconocido. Es fácil, cuando lees sus versos y descubres que de algo lo conoces. Que de algo sí lo conoces: dentro, en tu entraña azul, sí, lo reconoces. El desierto, asilo para la única ascua suave. No me ha nombrado nunca, no me ha devuelto nunca. No lo has leído nunca. No lo has nombrado nunca y sin embargo aquí está. En tus manos sucias. Manos desérticas: desde el Colectivo CAIN te dicen que en poco tiempo aparecerá la plaquette que llevaba dos años preparada, tres años escrita, dos años en la sombra: y al fin nace. Como un hijo bastardo del que también me enamoraré. Es difícil escribir sobre un poeta conocido. Sobre un poeta o sobre ti misma, y sobre unos poemas en los que apenas te recuerdas. Pero son tuyos. Sintomáticamente tuyos. Diciembre 2008 – Marzo 2010. Cruzo un desierto. Digo. Prólogo de Jordi Doce. Aquí la arena muerta, aquí el cuerpo salvado: La Mujer respira, El Hombre está de pie. De nuevo René Char, maldito poeta desértico. Cuando te descubro. Y mañana duermo contigo. Contigo en Valparaíso. Mañana Zombie. Mañana Mañana Mañana. Es fácil creer morir: lo difícil, reconocer que jamás lo hemos estado.
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28 febrero 2010
AUTOROC: improvisación (III).
25 febrero 2010
Tengo frío y sueño.
A veces confundo las horas. Confundo los minutos así. Sé que el tiempo es plata. Y que mi vida vale menos que este anillo plástico. Ven dentro. Inféctame. Los años saben a látex. Pronuncia: atropomórfico. Mamá está sola en casa y le duelen las muelas. Yo no tengo un pensamiento crítico. Yo no tengo un pensamiento. Yo no tengo. No yo. A veces confundo vuestros versos.
08 febrero 2010
Jódeme.
30 enero 2010
1996-2010 (de Laia Arqueros a O.B. de Alessi)

En 1996 mis padres y yo nos trasladamos a Almería. Mi padre comenzó a dar clases de Lengua y Literatura en el IES Celia Viñas, donde conoció a Ángel Arqueros, profesor de inglés. Se hicieron amigos y nos invitó a su ático verde del centro, para comer con su mujer, Teresa Claramunt y la pequeña Laia. Yo tenía cinco años. Laia tenia once. Nos hicimos amigas. Desde entonces ella me cuidó. Me dio clases particulares de inglés. Me cedió toda la ropa que a ella ya le quedaba pequeña (de hecho mis primeras y únicas Doctor Martens fueron esas de cuadros escoceses que me regaló a los ocho años). En esa época mi padre escribió un libro infantil que Laia ilustró. Un doble para luna. Un libro mágico, sobre gaviotas, magia y mar. Quizá esa fue la primera vez que mi nombre apareció en algún texto literario. Laia, que no alcanzaría los trece años, me retrató a la perfección. La melenita corta. El pichi de pana. Las camisetas de colores que mi madre me compraba en Benetton. Como una lolita, sin saberlo ninguna de las dos; como a una lolita diminuta. Porque Laia y yo hemos compartido muchas cosas. Muchos secretos. Casi como hermanas: hemos compartido libros de nínfulas, cuadernos comunes, paisajes tristes.
Como ya he advertido aquí, a finales de febrero aparece mi primer libro de poemas en La Bella Varsovia. Se titula Estar enfermo y la ilustración de portada pertenece a la poeta y pintora italiana O. B. Quizá fue coincidencia que tanto Elena Medel como yo eligiéramos esta ilustración como ganadora entre todas sus obras. Se parece tanto a mí. Recuerda tanto a ese retrato que Laia me hizo en el 97. Me gusta tanto: como si del primer desnudo de Luna Miguel se tratara. Luna Lolita, Luna diminuta, Luna: cerrando el círculo. Laia y Luna y O. B. (desconocida y a la vez cercana).
Ahora termino de escribir Pensamientos estériles, un diario poético paralelo a Poetry is not dead. Se trata de un libro completamente ilustrado. Un libro de doble autoría Laia-Luna que confirmará de una vez por todas el trabajo que llevamos realizando en secreto desde hace tantísimos años.
Hoy estoy en Almería y tengo en mis manos una carta que Laia me escribió cuando yo tenía trece años. Adoro la letra de Laia. Adoro las palabras de Laia. Su lápiz dibujando mis caderas. Su lápiz, sobre mi rostro. Sobre mi máscara oscura, que con la poesía enferma y cae.
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