Aprende a cortar la cocaína. Aprende a desnudarte desnuda. Aprende a no rimar el último verso. Tampoco el primero. Aprende a lubricar tus dedos. A lubricar tus uñas. A lubricar la droga enferma. La insulina. Aprende a leer La Universidad Desconocida. Aprende a traducir los ojos como canicas de Annie Katchinska. Aprende a rezar. Aprende a introducir a Cristo por el orificio nasal. ¿Cuál de los dos? El de más abajo. El de más abajo. El de más abajo. Eres deforme. De tu hombro nace una lágrima y de tus óvulos la pena. Aprende a no despertar de la siesta. Aprende a no despertar de ese sueño. Aprende a hablar con la boca, no con el pelo. ¿Hablas con el pelo? Eres deforme: el pecho hinchado. La piel de una libélula. El flujo de nácar. Duro. Duro. El pecho duro. Ya no tienes dieciséis años*. El pulmón pesa.
*la foto de este link es de finales de 2006.
Fue cabecera de este blog durante casi dos años.
Está hecha en el sofá de casa de mi abuela
y retocada virginalmente por mi amigo Lust.
Me recuerda a la imagen de Michael Reedy.


