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22 agosto 2013

Un verano raro (IV).





La bondadosa búsqueda de crecimiento, el gracioso deseo de existir de las flores, mi casi éxtasis por vivir entre ellas. El privilegio de ser testigo de mi existencia -también tú debes buscar el sol...
Allen Ginsberg

1. Cuando leo mis pensamientos más profundos desconfío de aquel poeta polaco.

2. La prueba dijo: No. La sangre dijo: Dónde estoy. La vida.

3. La sonrisa de Grétel hace que nada más importe. Invade la habitación. Llena este vacío. Mi vacío.

4. Que todo huela a albahaca es un placer demasiado poderoso.

5. Vimos conejos muertos. Melones muertos. Girasoles tendidos al dolor.

6. Taoísmo. Vacío contra materia. Soy vacío y soy materia. Como cereales. Soy vacío. Soy.

7. Mi marido está en Kosovo, me dice que por allí hay gatos muy pequeño que se escapan danzando de las pisadas humanas. Pequeños felinos regalando ternura en cualquier parte del mundo. Pequeñas bestias queremos atraparos.

8. Antiguos amigos me hablan de drogas. La vida es barata, pacífica, intensa.

9. Me rasco la luz y las heridas duelen.

10. Me rasco el sol y todos sudamos.

26 julio 2013

Seal of approval: mis libros preferidos del primer semestre de 2013 y por qué deberíais leerlos.



Se acaba julio y parece que los lectores, los adictos y los coleccionistas de libros ya tenemos todos nuestros sentidos puestos en lo que será la alocada y nerviosa rentrée. Los grandes títulos del horizonte me llevan entonces a acordarme y a querer ordenar aquellos más me han gustado hasta la fecha, publicados dentro y fuera de España, y que más abajo señalo (el orden es aleatorio), reivindico y recomiendo:

-La trama nupcial, de Jeffrey Eugenides (Anagrama), por ser un retrato fiel del amor post-universitario, de las relaciones complicadísimas y de la locura. La mejor novela del año hasta la fecha.
-Un cuarto propio, de Virginia Woolf (Lumen), por ser una edición tan cuidada de uno de esos libros que a todos nos "cambiaron la vida".
-Poesía completa, de Anne Sexton (Linteo), por ser la primera vez que podemos leer a Anne Sexton de principio a fin. Una batalla ganada. Un volumen esencial en toda biblioteca.
-Así es como la pierdes, de Junot Díaz (Literatura Mondadori), por ser tan divertida, cruda y real. Por ser tan masculina y al mismo tiempo tan crítica con la masculinidad más desagradable.
-Como el ciervo huiste, de Iago Fernández (Delirio), por ser Iago Fernández el único narrador interesante, potente y prometedor nacido a partir de 1990 en este país. 
-Taipei, de Tao Lin (Vintage), por ser la mejor novela de uno de los autores más importantes de mi generación a nivel internacional.
-Todo ajeno, de Natalia Litvinova (Vaso Roto), por ser la gota que colma el vaso de la belleza poética que genera la autora. Y porque la fuerza de su voz ya es un hecho más allá de sus fronteras. 
-Una rubia imponente, de Dorothy Parker (Nórdica), por ser el libro que nos enseñó a ser mujeres más fuertes y más listas. Y porque la edición de Nórdica es una pasada.
-Alone with other people, de Gabby Bess (CCM), por ser una de las autoras que más me interesan del panorama de la Alt Lit. Su poesía es diferente, madura, feminista, social. 
-Virus tropical, de Power Paola (Reservoir Books), por ser tan real, tan loca. Gracias a ella afiancé mi interés por el cómic.
-La materia oscura, de Florian Werner (Tusquets), por ser uno de los ensayos más divertidos e instructivos (sí, sobre la mierda) que he leído en mi vida. 
-Cómo debería ser una persona, de Sheila Heti (Alpha Decay), por ser una lección de amistad, un artefacto narrativo tan original y una confirmación de la autora como uno de los valores más atractivos de la narrativa en inglés. 

***

11 julio 2013

Porque soy humana y otros humanos tramarán siempre nuevas maneras de matarme.

Después de casi tres años de trabajo, al fin mañana llegará a mis manos esta joya. Un libro de poesía que no es poesía, que es pura vida. Puro testimonio. Pura definición de lo que ocurre en las entrañas de una generación tan parecida y tan distinta a la nuestra, con unos referentes y una estética completamente lejanos. Así lo definen hoy en Playgroungmag (aquí), y así en el blog de El Gaviero Ediciones (aquí). 15 jóvenes poetas norteamericanos (la mayoría de ellos vinculados con la Alt Lit), traducidos por 15 narradores, poetas o editores españoles. Un lujo. Una alegría. Y este poema de Dorothea Lasky que servirá de adelanto:

Por qué es una Vida Negra

Por qué es una vida negra
Porque nada permanece
Y todo continúa sin sentido alguno
Porque soy un animal
Y siempre me sentiré extraña
Hasta que muera
Porque soy humana
Y otros humanos tramarán siempre nuevas maneras de matarme
Y no habrá más que soledad hasta un final
Que será más o menos solitario
Porque hasta entonces como sola
E ignoro a todos
A pesar de que me miran
Con sus cuencas vacías
Y yo leo un libro y soy incapaz de anidar en él
Porque digo cosas
De la manera más sencilla posible
Y me malinterpretan constantemente
Porque incluso cuando tengo buenas intenciones
Sigo siendo un criminal
Y siempre es mediodía
El sol caliente golpea sobre el asfalto
Con el pájaro rojo volando eternamente
Porque mis pies y mis brazos no se mueven
A no ser que yo lo quiera
Porque cuando lo hacen
Y se mueven solos
Da miedo
Porque lo que es peor que el terror
No es el terror
Sino la salud
Que es transitoria
Que a menudo es la peor de todos los amigos
Porque no hago más que suspirar y suspirar
Y suena como un perro que aúlla
Y nadie quiere ayudarme
Porque soy fea, odiosa y demente
Porque los únicos seres vivos que aman el timbre de mi voz
Son los bichos subterráneos
Que me esperan para unirme a ellos
(Dorothea Lasky)

31 mayo 2013

Tai/pei/Tao/Lin.

La droga que mató a David Foster Wallace es la droga que da la vida a la generación de escritores que ahora le sucede. Estoy hablando de la monotonía. De la depresión. Del Xanax. Estoy hablando de esa clase de medicación que fatalmente recetada le empujó a acabar con sus días; y a esa medicación, la misma, que los poetas y narradores veinteañeros de Estados Unidos guardan en sus bolsillos como si fueran golosinas. Yo nunca había probado el Xanax hasta que Tao Lin y Megan Boyle vinieron a España hace dos años. Estábamos en la piscina del edificio de los padres de mi novio, sufriendo una gran resaca y casi sin haber dormido cuando Megan abrió una cajita, sacó un trozo verdoso de pastilla y me invitó: chupa. Lo cierto es que sentí poco. O apenas nada. Quizá el relax de la tarde, del sol, un masaje en el cerebro y aquel sabor asqueroso de la pastilla. Así que esto es el Xanax, pensé. Este es el “no sentir” del que tantos escritores a los que adoro hablan. Fue esa tarde en la piscina, después de saltar un par de veces, salpicar otras tantas y quemarnos las piernas y la espalda, cuando Tao Lin se levantó de la hierba con el MacBook en la mano y anunció que acababa de recibir una gran oferta para publicar su próxima novela en Random House. 50.000 dólares, nada más y nada menos: un wow surgió de nosotros a modo de celebración; colocados entonces por la droga que mató a nuestro novelista preferido, y también por la joven brisa veraniega que en aquella piscina de Pacífico se respiraba.

14 marzo 2013

Museum of Cancers.

Evan Bender
Posiblemente La tumba del marinero esté saliendo de imprenta en estos momentos. O quizá aún se estén pegando los pliegos. O quizá, quién sabe, ese libro en realidad no exista. Lo que sí sé es que uno de los textos que lo componen, Museo de cánceres, ha sido publicado en la revista canadiense Shabby Doll House, gracias a la generosidad de su directora Lucy K. Shaw, así como de Evan Bender, ilustrador, y Kevin Cole, quien tradujo el poema para esta ocasión. Es un placer estar en este número de primavera con textos tan chulos como los de Sophie Collins, Jacob Steimberg, Heiko Julien, Michael Inscoe o Sarah Jean Alexander, entre otros. Museo de cánceres lo escribí hace un poco más de un año. Quizá sea uno de los últimos textos que añadí al libro. Y bueno. Aquí os copio la versión en español... 


***
Museo de Cánceres


(Por eso amputarán tus pies. Por eso sellarán tus ojos con trozos de mapas antiguos. Por eso pronunciarán tu nombre en celebración del páncreas. ¿Comprendes? Por eso el útero es más oscuro -intestino y córnea-. Por eso amputarán el rezo. ¿Comprendes?)

-Luna Miguel Santos: viva / cáncer de azúcar

-Ana Santos Payán: viva / cáncer de mamá

-Pedro Miguel Tomás: vivo /cáncer de salud

-Chus Tomás: viva /cáncer de paciencia

-Pedro Miguel: muerto / cáncer de abuelo

-Mercedes Payán: viva / cáncer de soledad

-Manolo Santos: vivo /cáncer de familia

-José Ángel Valente: muerto / cáncer de luz

-Roberto Bolaño: muerto /cáncer de probabilidades

-David Foster Wallace: muerto /cáncer económico

-Marcel Schwob: muerto /cáncer de sífilis

-Antonio J. Rodríguez: vivo /cáncer de Europa

(Por eso me duele, ¿sabes? Por eso me duele la sangre: porque está fuera. Y dentro no duele y fuera mata. Y dentro no daña y fuera asusta. Qué intensa la sangre. Qué peligrosa. Por eso me duele, ¿entiendes? ¿Lo entiendes?)

-Daniel Clowes: vivo /cáncer fantasma

-Clarice Lispector: muerta /cáncer de audacia

-Alejandra Pizarnik: muerta /cáncer de jaula

-Miguel Hernández: muerto /cáncer de luna

-Jorge Luis Borges: muerto /cáncer de viuda

-Michel Houellebecq: vivo/ cáncer de pene

(Por eso no existo. ¿Ya te marchas? Por eso al curarnos todos nos fugamos. ¿Quién se queda? O peor. ¿Dónde?)


-Antonin Artaud: muerto /cáncer de loco

-TS Eliot: muerto /cáncer fenicio

-Eduardo Cirlot: muerto / cáncer de Astarté

-Édmond Jabés: muerto /cáncer de Egipto

-Antonio Machado: muerto /cáncer de Leonor

-Vladimir Nabokov: muerto /cáncer de fuego de cáncer de entrañas

-Thomas Pynchon: vivo/ cáncer de rostro

-Sharon Olds: viva /cáncer de satanás

-Dorothea Lasky: viva /cáncer de leche

-Virgina Woolf: muerta / cáncer de agua

(Por eso me ahogo. Por eso no entiendo el amor. Por eso no caigo enferma. Por eso sólo enfermo. ¿Sabes? Sólo enfermo.)

-Charles Baudelaire: muerto /cáncer de feo

-Arthur Rimbaud: muerto /cáncer de elefante

-Paul Valéry: muerto /cáncer marino

-Joyce Mansour: muerta /cáncer de mujer

-Paul Élouard: muerto /cáncer azul

-Lysiane Rakotoson: viva /cáncer de nieve

(Por eso estas manchas. Y esta piel. Como una cicatriz eterna extendida y blanca, mi piel es cicatriz, mi piel es el cordón umbilical entre la lengua y las axilas. Por eso estas manchas rojas. Por eso estas manchas negras. Por eso el olor a fruta: la lengua, las axilas)

-Emily Dickinson: muerta /cáncer de coño

-Anne Sexton: muerta /cáncer de coño

-Anna Ajmátova: muerta /cáncer de coño

-Sylvia Plath: muerta /cáncer de coño

-Marina Tsvetáieva: muerta /cáncer de coño

-Javier Marías: vivo /cáncer pesado

-Enrique Vila-Matas: vivo /cáncer de Enrique Vila-Matas

-Gonzalo Torné: vivo /cáncer espía

-Rodrigo Fresán: vivo /cáncer inquietante

-Tao Lin vivo /cáncer MDMA

-Ben Brooks: vivo / cáncer ciervo

-Unai Velasco: vivo /cáncer 1990

(Por eso vomitaba, ¿lo entiendes? Por eso la bulimia de aquellos meses intentando adelgazar para dar pena, intentando enfermedades impregnadas de no sé qué. Intentando la literatura. Por eso vomitaba, ¿te acuerdas?)

-Ana Santos Payán: viva /

-Ana Santos Payán: viva /

-Ana Santos Payán: está viva /

16 enero 2013

La siempre polémica Marie Calloway (y mi amor infinito hacia ella).

Me he enterado por el Facebook de la editorial neoyorkina Tryant Books de que una imprenta que trabajaba con ellos se ha negado a imprimir las copias de prensa del primer libro de Marie Calloway "debido a su contenido", entiendo, sexual. Me pregunto cómo es esto posible en un mundo reinado por las Cincuenta sombras de Grey, en donde el sexo, lo erótico, lo guarro... ya parece cosa de niños. Me pregunto, también, qué alcance tendrá esta noticia, pues Marie Calloway es una de las escritoras que más famosas han llegado a convertirse en el nuevo panorama literario norteamericano... y casi sin haber publicado nada. Como señalan en Thouhgt Catalogue, esta noticia tampoco se nos hace demasiado extraña (o incluso podría ser una divertida estrategia comercial). Calloway siempre ha sido polémica y siempre se le ha conocido por no tener pelos en la lengua. Hace poco hablé de ella y de otros escritores en un artículo de Playground (10 escritores jóvenes que lo petan) puesto que para mí es una gran apuesta. Sólo hay que ver qué geniales escritores la avalan: Sheila Heti, Tao Lin... o en qué catálogo editorial se encuentra: junto a Blake Butler, Ken Baumann... Con todo, el editor de Tryant Books ha anunciado que la edición seguirá adelante. Y eso es lo que más quiero: tener el libro -el rostro- polémico -magnífico- de esta it girl -sí, sí- literaria entre mis manos.

02 diciembre 2012

Domingo que acaba y diciembre que enfría.

Aleksandra W. 
when i am dead, ten thousand sailors will read my poetry
Steve Roggenbuck

Hace tanto que no leo un poema sobre las piedras. Hace tanto que no leo un poema sobre el mar. Hace tanto que no leo un poema sobre los cuerpos que chocan contra las piedras, llevados por el mar, llevados por la ola chocante, ola que choca, ola que cuerpo sobre el poema... ola que... Aquí está la voz, ¿has visto? Y viene en otro idioma como una instrucción mal dada: el principio se parece al final. El paisaje a la imaginación. El vino al pis. El gato al hijo. Hace tanto que no leo un poema sobre las piedras. Sobre los cuervos que reposan en ellas. Sobre las águilas que traicionan. Sobre el tiempo que tengo: el tiempo del poema.

09 octubre 2012

La vida es (cuarta y última parte) sueño (no, haha).

Nada. Blake Butler.
Leído.

A veces ocurre que los libros buenos te recuerdan a otros libros buenos aunque no tenga nada que ver entre ellos... salvo quizás el hecho de ser buenos, muy buenos, jodidamente gustosos y sabrosos para tu placer lector. No sé. No sé. Por este motivo adoro el libro de Blake Butler: me ha gustado tanto como otros que, al igual, disfruté tanto, a un nivel parecido, con un sentimiento igualado, a saber: El discurso vacío, de Mario Levrero (esa complicidad esa escritura cómplice y fluida y secreta y lúcida y desnuda...), Tóxica, de Françoise Sagan (libro que al momento relacioné con Islas Flotandes, de Joyce Mansour, pues en los tres libros hay una relación enfermiza entre enfermedad -perdón por esta redundancia rara- y sexualidad, mientras que las dos francesas optan por el erotismo del cuerpo enfermo, el americano reconoce su calidad de pajillero frente a un insomnio que no le deja vivir -esta parte es muy divertida y me hace pensar que aunque considero a Blake Butler de mi generación... hay una barrera enorme que nos separa, la del porno en Internet y la tierna adolescencia. Xvideos nos separa. Nunca la literatura). 

Porque cuando pienso en lo bueno que es Nada de Blake Butler también me acuerdo de los ensayos que he leído recientemente y que más me han gustado: el de Siddhartha Mukjerhee sobre el cáncer y el de Lila Azam sobre Nabokov; o bien, pienso en los versos buenos de Begoña Callejón a propósito del insomnio y la enfermedad mental, o incluso en Sylvia Plath, dolida y angustiada, soñando con otros mundos... No sé. No sé. No sé (¿ya van cinco con los de antes?). Blake Butler me recuerda a todo lo que me gusta porque es distinto y a la vez igual. Su libro es frágil al tiempo que duro, monumental, intenso, pesado -pero en el buen sentido: su peso es el de la inteligencia-, y no diría que es una novela tanto como el diario de un enfermo crónico con un dolor milenario. Qué curioso. Las enfermedades crónicas son milenarias, persisten en nuestro cuerpo y en la historia, las muy cabronas. Como este insomnio que conforma y modela nuestro mundo.

He disfrutado mucho con la lectura. Hace unos meses pude leer Ever, y estoy deseando acceder al resto de sus libros. Para mí se ha convertido, junto a Dorothea Lasky y Tao Lin, en uno de los autores más importantes de su país y de su tiempo (los tres son realmente tan, tan, tan distintos). Así que leedlo, por favor. Y ojalá podáis darme la razón.

24 julio 2012

The night is dark and full of terrors: resumen nostalyíq de la semana y otras movidas.

Me mido
Con un árbol alto.
Descubro que yo soy mucho más alto,
Porque llego hasta el sol,
Con mi ojo;
Porque llego hasta el mar
Con mi oído.
Aún así, me disgusta
La forma en que se arrastran las hormigas
Al traspasar mi sombra.
Wallace Stevens

Desde que todas las series que sigo acabaron sus temporadas duermo más y leo más y posiblemente como más. O quizá lo haga tanto como antes pero ahora reflexiono más tontamente sobre ello. Menuda chorrada, sí, pero es cierto. No hay día en que no detalle minuciosamente el menú de las próximas comidas, el cálculo del azúcar en sangre para poder permitirme el lujo de tal o cual galleta de una tienda vegana, todo orgánicamente puro y natural, todo fresco y sencillo, todo muy caro y muy delicioso porque es caro y la única diferencia entre comer caro y comer dinero está en el peso del producto. He dejado de fumar y de beber, ya no soy la que era antes. I'm a boring person! (Pero no rollo personajes de Tao Lin, eh, yo entristezco a  mi manera) He empezado a limpiar la casa compulsivamente, cada tres días huelo a lejía, he espantado a casi todas las cucarachas, he doblado la ropa, he vuelto a barrer. No hay día en que no cuente los minutos que duermo, no quiero ojeras ni quiero bostezos. No hay día en que no lea, en que no investigue, en que no busque otro texto que mostraros aquí y explicar así lo que el verano y la enfermedad me aportan. Menuda chorrada, sí, pero es cierto. Quizá porque desde que las series que sigo se acabaron la noche es más larga y más oscura. Me gustan, sin embargo, los terrores que esta alberga. Los míos particulares huelen a salas blancas, a páginas y a poemas. Mis terrores particulares se alejan de las conversaciones familiarmente superficiales y tranquilas en las terrazas de los bares hipsterosos de la calle Parlament. Mis terrores particulares se parecen más a esa casa sucia, a esa nevera vacía, a esa biblioteca coja que si no se alimenta no da más de sí. No sé si me explico. Echo en falta cosas tales como Juego de Tronos. Echo en falta cosas tales como la emoción al fotografiar mi rostro ¡ahora sólo hago fotos de mis manos! Tengo ganas de unas largas vacaciones no remuneradas. Espero que los libros me lleguen a tiempo. Espero soñar con los dragones durante seis horas y veinte minutos. Que el gato no se quede sin agua. Que la medicina no duela. Que mi cabeza vuelva a sospechar de cosas sencillas. Que haga frío... porque no me gusta Wallace Stevenes pero este es uno de los poemas más terribles que he leído. En fin. De qué hablamos ahora. ¿De todo lo que duermo? Tengo ganas de drogarme en la playa. O no. Me mido con la muerte y soy más alta. ¿Me mido con la muerte? Menuda chorrada. 

12 abril 2012

New Spleen (II): eso es lo que divierte de Tao Lin.


Aleksandra W. 

El año pasado se lió una guerra gorda por culpa de Tao Lin. Como recordaréis, la editorial Alpha Decay publicó la última novela -Richard Yatesde- este fantástico y extraño autor. Se trataba de un libro depresivo y adolescente cargado de sexo, de peleas, de imágenes poéticas  que a veces incluso rozaban lo emo... así como de la interiorización de las nuevas tecnologías y el uso de estas como arma para solitarios y raros… pues encender el ordenador y verse deformado en cada red social puede recordar a la sensación a despertarse una mañana convertido en insecto: todos somos cucarachas, algunas vuelan, otras trepan y otras saben ignorar lo crujiente de su pequeño cuerpo. Con esto sólo quiero decir que Tao Lin habla de la monotonía, de lo raro, del hastío, de lo que uno quiere ser y no es, del nuevo spleen y, en definitiva (viva la bipolaridad literaria) de lo divertidas que resultan al final todas esas cosas terribles que vengo de citar. Porque somos seres ridículos (leo en el poema de David Leo García) que se creen seres sagrados: hay que reírse de uno mismo, y cuanta más tragedia, más risa. Pero yo me pregunto, ¿qué diablos es lo trágico hoy? Ni lo sabemos. Ni nos importa. Aunque aquí el autor parece intuirlo...

Como dije antes, se lió una buena con Tao Lin hace ya un año. Mas allá de todas las discusiones, reseñas, contrareseñas, insultos o alabanzas desmesurados, el joven autor se ganó a un público muy fiel en España, pues su narrativa supuso para muchos una renovación, o bien, una confirmación de que aquí estaba pasando algo grande, algo distinto. Algo de lo que todos nos acordaremos y no un mero hit absurdo y cansino. Tao Lin lleva años estando en boca de todos en su país, y ahora, además, ha firmado contrato con el sello Vintage del grupo Random House, que publicará su próxima novela en 2013. Una carrera envidiable, pues, la de Tao Lin, sobre todo para quienes hemos leído Robar en American Apparel (Alpha Decay, 2012) su segunda y autobiográfica novela ya que su historia nos ha dado cuenta de las penurias que el autor vivió durante su adolescencia, mucho antes de alcanzar la fama como escritor.

Robar en American Apparel es, finalmente, un catálogo de obsesiones que Tao Lin pone en boca de sus protagonistas, cuya ambición es son “la no ambición”, cuyos interés es “el dejarse llevar”, cuya literatura reside en vivir “muy fuerte” para evadirse de todos sus aparentemente absurdos problemas. Sam es el protagonista de la historia, y es un estorbo para todos sus amigos. Con ellos tiene conversaciones delirantemente lentas y absurdas y a menudo uno se los imagina bastante drogados o borrachos. Robar en American Apparel no es otra cosa que la segunda parte de Eeee eee eeee (El tercer nombre, 2009) y una suerte de adelanto de lo que más tarde nos mostraría en Richard Yates, como si de pronto Sam y Sheila fuesen los fantasmas del pasado de Dakota Fanning y Haley Joel Osment (esos simpáticos héroes modernos y literarios).

Hay quien dice que este libro es divertido, pero a mí no me lo parece. A mí me angustia. Me saca los ojos y las vísceras. Otra cosa es que haga reír al lector con una risa nerviosa que dura desde la primera hasta la última página. Una risa infinita porque, aunque corto, este libro es de difícil digestión... e incluso uno desea leerlo muy lentamente para que nunca se acabe. Robar en American Apparel no es divertido pero tampoco anodino. Robar en American Apparel no es para modernos que visten de American Apparel. Robar en American Apparel no es un libro para ladrones, ni un libro para robar. Robar en American Apparel es un libro para lectores curiosos, amantes de la literatura más canalla y coleccionistas de historias hermosas. Y desde aquí lo aviso: no lo compréis si no os gustó Richard Yates, o bien, compradlo si queréis ser cómplices de los inicios de quien ya se ha convertido en autor de culto y referente para muchos de nosotros. 

Mientras tanto espero ansiosa a que llegue 2013 para leer su nuevo libro. Quiero más. Quiero más. Quiero mucho más. 

22 enero 2012

Conversación marital alrededor de Fresy cool: tercera parte.




[...]
LM: Fresy cool es una novela de campus a lo Patricio Pron o Roberto Bolaño, pero también es una sátira sobre el Hombre de Letras Moderno, una enorme crítica literaria –hacia la narrativa contemporánea-, una burla contra los poetas, contra el asqueroso estado del periodismo en nuestro país, sobre el horror de la Universidad… una primera novela sobre la primera novela, una guía del Buen Moderno pero también una crítica feroz a la hipocresía de la Modernezzz y de la Moda, y, también, un retrato sobre lo que es crecer –la superación de la adolescencia- o, como diría DFW: el “Mundo Adulto”. Nos hablas de todas estas cosas. De todos estos temas ¿cuál crees que impactará, preferirá o tratará el lector de tu novela? Ah. Y algo muy importante. ¿Quién crees que será el lector de tu novela? ¿Tienes en mente a un lector tipo? ¿Determinado por qué edad? ¿Te interesan los lectores de tu edad? ¿Escribes para ellos?

AJR: A mí me da que imaginarse a un lector tipo implica, supongo que sin quererlo, sostener cierta actitud sectaria, sesgada y equivocadamente parcial de lo que es la experiencia de lectura; si de antemano uno sospecha que mezclando equis ingredientes atraerá a un predeterminado perfil psicológico, entonces se revela como alguien que desde el principio restringe sus posibilidades de disfrutar el texto. O dicho de otra manera: me da la sensación de que si alguien tratase de establecer un perfil a partir de aquellas lecturas que me gustan y aquellas otras que he detestado, en ese caso encontraría un carácter preocupantemente esquizofrénico, inestable y neurótico; y quiero creer que la patología no es sólo mía. Más allá de todo eso, pienso que si hay una virtud über alles en una primera novela, ésa es la sinceridad, precisamente porque nunca se te ocurre pensar en términos de: “eh, esto va a pasar por la cadena de la industria del libro, igual hay que mimar más al lector”. 


LM: La juventud, ahhhh diviiino tesssoro de precariedaddd y mal gusssto. ¿Te consideras “escritor joven”? ¿Te consideras parecido a tus contemporáneos? ¿Es que tienes contemporáneos? ¿Qué compartes con Aixa de la Cruz, con Tao Lin, con Miguel Espigado, con Julio Fuertes, con Ben Brooks, con Ernesto Castro, con Unai Velasco, CONMIGO? ¿Hace falta compartir algo? ¿Hace falta reivindicar algo?  No sabría comparar Fresy con nada. Quizá un poco de Javier Calvo por aquí, otro tanto de Eloy Fernández porta por allá y otro de Foster Wallace y Bolaño como guinda. Pero nada tan descarado como para decir que te pareces Mucho a ellos. ¿Crees que la crítica te va a dar muchas leches? ¿Crees que vas a joder a muchos lectores? ¿Crees que vas a animar a que más jóvenes escriban o publiquen? ¿Cómo asumes tu publicación en un sello como Mondadori? ¿Es un puto sueño? O bien, la confirmación de que estamos VIEJOS y de que los círculos se cierran, pues ¿no eres tú uno de esos muchos lectores que desde hace siete años para acá se vienen formando exclusivamente en su catálogo? Qué bonito esto último. Qué curioso ¿no?

AJR: La pregunta atrae un par de monolitos que en gran medida articulan la prensa cultural pero también la universidad: novedad y generaciones. Es inevitable que cada nueva hornada de autores venga condicionada por una coyuntura sociocultural anterior a la de sus predecesores, pero esto mismo puede aplicarse a los autores como voces independientes. Ya he comentado en alguna ocasión que lo generacional y lo nuevo no me interesan mucho; no creo en ello; apenas concibo estos conceptos como reclamos publicitarios para críticos y periodistas, aunque también para académicos. Y de igual manera que no se me pasaría por la cabeza ir descartando individuos en función de su (redoble de tambores)novedad u originalidad —y por extensión: de ellos no espero que vayan por delante de mi tiempo, sino que me permitan de algún modo interactuar—, así me sucede con los textos. Ante todo me inclino a leerlos como individualidades o sujetos independientes, con sus demonios, sus referentes, sus gustos y su personalidad propia. Nunca me he planteado un enunciado del tipo: “voy a escribir algo nuevo, algo generacional”; me limito a hablar de las cosas que me gustan, que coincidirán con y diferirán de los fetiches de mis contemporáneos y no contemporáneos.
Sobre autores de mi edad, no sé si es que hemos escarmentado del tratamiento mediático que se le ha dado a los que llegaron antes que nosotros, y por eso, tal vez, nos esforzamos bastante en atildar las diferencias antes que los parecidos, pero lo cierto es que no hay conciencia grupal más allá de los lazos de amistad. Me gusta el trabajo de alguna gente que has mencionado arriba, y muchos de ellos son amigos míos, pero me gusta aún más que mi relación con ellos ante todo se base en el debate. Nos lo pasamos bien así. Supongo que habrá quien crea que aquí sólo hay un festival del amor recíproco, pero no.
Sobre Mondadori: sí, es verdad, qué voy a decir. Una parte muy importante de mis lecturas contemporáneas se deben a su catálogo.

LM: Ahora algo un poco más suave. Háblanos de música y de cine. Háblanos de tus influencias, pero no sólo literarias, de hecho las literarias dejémoslas a un lado. Háblanos de rap, de electrónica, de skate, de comida turca, de qué te inspira y qué te obsesiona a la hora de escribir.

AJR: El rap. El rap es una influencia importante tanto en forma, ética y subjetividad. En forma porque por lo común se trata de un discurso, digámoslo así, anarrativo: no hay tramas ahí, sólo una sucesión de frases que encajan, lo cual, en ciertas ocasiones, es un procedimiento que me interesa: hacer avanzar la ficción sin una noción muy clara del horizonte. En cuanto a su ética, cierto tipo de rap propone, conscientemente o no,  un ideario moral (y aquí respondo a tu pregunta primera sobre Fresy Cool como novela moral) que yo suscribo; ese ideario —por lo demás, muy propio de un capitalismo en estado de gestación— pasa por: defensa del grupo primario (familia, amigos), meritocracia, trabajo, conciencia de y respeto a las jerarquías, noción del juego (ganas o pierdes, y ambas cosas hay que aceptarlas), estética del parvenu, etcétera, etcétera. Esto no tiene nada que ver con la imagen del rapero pimpín mediatizado —el mismo del que se burlaba Percival Everett en X—. En cuanto a la subjetividad, el rap me interesa por: a) los grupos y solistas de rap sueco que me gustan (y el rap sueco es un mundo aparte) me dan buen rollo; b) los grupos de rap alemán que me gustan dan un mal rollo igualmente impresionante, y ninguna expresión artística ha dado cuenta de la agresividad, la frustración y la violencia del individuo como el rap; y c) la literatura y el rap son actividades con un trasfondo muy competitivo, con la salvedad de que la literatura se esfuerza mucho en disimularlo, mientras que el rap no.  Ambas expresiones artísticas han avanzado con un transfondo similar pero con discursos diametralmente opuestos. 
El skate. Que en la portada salga un tipo haciendo skate me entusiasmaba porque, dejando a un lado las referencias a la cultura urbana que pueda haber en Fresy Cool, ser espectador de este espectáculo te devuelve a la experiencia romántica de la obra fracasada. Ahora en Barcelona me gusta sentarme en el C3Bar y ver a la gente patinar; tanto si la pirueta les sale bien como si acaban comiendo cemento, en ambos casos es un espectáculo. Y ésa fue para mí la experiencia de la escritura de Fresy Cool. A veces comía cemento y a veces—creo—la pirueta salía bien, pero siempre me divertí con ello. 

[...]

*
(Ya queda menos para el fin de la entrevista y para que puedan encontrar Fresy cool en las librerías, yeah)

27 diciembre 2011

Mis 20 de 2011 y mi 1 de 2012: from disco to disco.

Con doble emoción escribo hoy. Primero porque Fresy cool ya está en mis manos y en las de Ibrah cual hijito palomeable y besable, y aunque no sale a la venta hasta el 26 de enero de 2012, queremos enseñaros al niño, que es hermoso, grueso y está muy sano. ¡Ayú! Y con doble emoción, decía, porque ya he configurado mi lista de mis mejores lecturas de libros publicados durante el año. He esperado tanto porque he querido acabar los libros que no había tenido tiempo de leer hasta Navidad y porque me apetecía echar un vistazo a las novedades de noviembre, que siempre pasan desapercibidas en las listas de los periodistas y los críticos. Este año la lista ha sido difícil. De hecho he tenido que configurar dos distintas, una de narrativa y otra de poesía, los géneros que más leo a lo largo del año. Las listas no quieren decir nada, sólo son una ordenación mental de lo que más me ha llamado la atención de entre las novedades y de lo que quiero recomendaros de lectora a lectores. Esto es:

Mis diez de narrativa:

1-Bélgica, de Chantal Maillard (Pre-Textos)
2-Ejército enemigo, de Alberto Olmos (Mondadori)
3-Crezco, de Ben Brooks (Blackie Books)
4-Una habitación impropia, de Natalia Carrero (Caballo de Troya)
5-El mapa y el territorio, de Michel Houellebecq (Anagrama)
6-Richard Yates, de Tao Lin (Alpha Decay)
7-Libertad, de Jonathan Franzen (Salamandra)
8-Canción de tumba, de Julián Herbert (Mondadori)
9-El cuerpo en que nací, de Guadalupe Nettel (Anagrama)
10-El cielo de Pekín, de Miguel Espigado (Lengua de Trapo)

Mis diez de poesía:

1-La adoración, de Juan Andrés García Román (DVD)
2-Leve sangre, de Jeannette L. Clariond (Pre-Textos)
3-Dime qué, de David Leo García (DVD)
4-Tierra inalcanzable, de Czeslaw Milosz (Galaxia Gütemberg)
5-Árboles con tronco pintado de blanco, de Juan Antonio Bernier (Pre-Textos)
6-Papel a punto de... de Estíbaliz Espinosa (El Gaviero Ediciones)
7-Introducción a todo, de Berta García Faet (La Bella Varsovia)
8-Codex de los poderes y los encantos, de Martín Rodríguez Gaona (Olifante)
9-Juegos de inteligencia, de Rosario Castellanos (Renacimiento)
10-El común de los mortales, de Jorge Riechmann (Tusquets)

Como veréis no escondo ninguna sorpresa. Algunos de los libros aquí citados han sido bastante tratados en este blog. Otros lo han sido menos, pero los considero imprescindibles en este 2011 y en mi biblioteca personal. No hace falta que hable de Tao Lin, ni de Maillard, ni de García Román, ni de Clariond, ni de David, ni de Olmos porque ya sabéis cuánto los he disfrutado. De hecho no voy a decir nada más a propósito. Nada más de nada más. Fuck fresy yeah. A leer. O mejor... Nos vemos en el Manchester. Hi-hi. 

18 noviembre 2011

Selección De Posts Inéditos De Un Empleado Mexicano En Panda Express, por Megan Boyle



Me ha llegado, recién salido de la imprenta, el libro de Megan Boyle, escritora norteamericana, bellísima y majísima a quien tuve el placer de conocer este verano en Madrid durante su visita a nuestro país junto a Tao Lin. Textos delirantes, poemas muy punkis, comida rápida, sexo y literatura. Aquí no existe Panda Express, pero qué hambre. Qué hambre. Qué hambre de más leyendo a Megan. Gracias mil, a ella, por su confianza en mi enrojecido rostro. 

Aquí os dejo un poema suyo que traduje el año pasado para Estaban locos y que también pertenece a este libro:

ELEVADO AUTOESTIMA POR CULPA DEL CONSUMO DE ALCOHOL

quiero ir al gimnasio
y creer que las máquinas de pesas son baterías
y tocar el solo de batería más largo en ellas
todo el mundo dejará de hacer ejercicio
para mirarme
poco a poco, se reunirán en torno a mí
la gente asentirá con la cabeza
y se gritarán los unos a los otros
“¿qué está haciendo esa?”
“no lo sé, pero me gusta”
(Megan Boyle, trad por LM)

28 julio 2011

(3x1) Segunda entrega: entrevista a Eba Reiro, Miguel Rual y Enrique Morales.

En esta ocasión el trío de poetas que responde a la entrevista (cuya estructura es la misma que la del post anterior) está formado por autores inéditos: Eba Reiro (Ourense), Miguel Rual (Oviedo) y Enrique Morales (Almería). Eba estudia alemán y escribe, pinta, canta... Miguel es uno de los poetas más jóvenes de la antología, acaba de cumplir 19 años y es estudiante de medicina. Enrique escribe poesía y teatro. Es autodidacta y toca el saxofón. Irónicos y atrevidos en sus respuestas, verán:

*Para algunos de vosotros Tenían veinte años y estaban locos será vuestra primera publicación en papel. ¿Qué supone este hecho en vuestros planes como creadores?

Eba Reiro: Espero que salir publicada en papel no afecte en "mi plan como creadora", si es que se puede decir que tengo alguno. Es algo bonito de contar y que evidentemente me hace ilusión, pero no va a suponer ningún conformismo o algo así. Todo lo contrario: seguramente me animará a trabajar y aplicarme más en lo que hago.

Miguel Rual: Supone un maravilloso primer paso, un excelente acercamiento al mundo editorial. Pero sobre todo es un gran impulso, un chute de energía para seguir haciendo algo me apasiona, escribir. Es ilusión en estado puro, entusiasmo máximo, es saberte reconocido. También creo que supone cierta responsabilidad, sobre todo con uno mismo.

Enrique Morales: No sabría que decir. Me gusta el proyecto e imagino que debería sentir algún tipo de satisfacción, pero lo cierto es que cada vez me apetece menos publicar; los planes se desdibujan. Sé que dentro de unos meses, quizá menos, aborreceré esos poemas (lo cual me convierte en un abominable hipócrita literario). Pero en fin, debo sentir algún tipo de satisfacción cuando esos poemas están ahí.
Algún tipo.
Mis planes actuales están más enfocados, pragmáticamente hablando, al teatro.

Miguel Rual

*¿Publicar en papel -en antologías, revistas, plaquettes o libros propios- es una obsesión o un fin en esta época reinada por lo digital? ¿Tenéis proyectos de publicación entre manos? ¿Os presentáis a premios? ¿Rechazáis la idea de publicar un libro pronto?

Eba Reiro: El debate de los medios por los cuales se transmite la cultura no me interesa, es algo que se va adoptando por aceptación popular según sea más cómodo, rápido, útil, etc. y que no merece la pena darle muchas vueltas al tema, pues con el tiempo esas cosas se van viendo. Yo me siento cómoda con cualquiera de ellos y no pongo a ninguno por encima del otro, en plan piramidal. Me centro más en lo que leo y no en dónde y cómo lo leo. No sé cómo lo verán los demás, supongo que habrá de todo y en esas opiniones entrará gente que sí vea el papel como el culmen de lo digital, pero no es mi caso.
Más que proyectos de publicación tengo proyectos de creación, que se publiquen es otro cantar.
De momento, además de los típicos concursos de colegio, no me he implicado mucho con ese tema. Quizás debería. 

Al contrario

Miguel Rual: Mi verdadera obsesión es el proceso creativo en sí, el seguir escribiendo y ser capaz de evolucionar. El verdadero fin es la obra, esté o no publicada. No rechazo la idea de publicar un libro pronto, me encantaría y tampoco pienso que sea negativo. Pero tampoco me obsesiono, si surge algo, genial. Si no, a seguir escribiendo. Creo que antes de publicar se necesita mucha reflexión y autocrítica.

Me gusta la idea del libro material porque disfruto mucho con ellos entre las manos, un goce sensorial extremo, me gusta olerlos, acariciarlos, poseerlos, mi mayor gasto mensual también se va en ellos, mirarlos y ordenarlos en mi estantería, soy un poco fetichista con los libros. No lo he dicho, pero también me gusta leerlos.

También me gusta mucho dibujar y sería genial poder intervenir en las páginas de mi libro, sería toda una experiencia, como lo hago con mis manuscritos, dibujo, corto, pego…



Enrique Morales: Hace unos dos años tenia cierta urgencia. Ahora no. Escribo mucho y conservo poco. Excesivamente poco. Intento, desde octubre, dar forma a una suerte de poemario (en esencia, como proyecto causa sui), que hoy día solo existe estructural y conceptualmente.
No descarto la idea de una posible publicación en un futuro, pero por ahora, considero que no alcanzo el límite de calidad que me auto-impongo para esa posible publicación.


*Unos tenéis blog y otros sois más activos en Facebook, Twitter y Tumblr. ¿Qué os han dado las estas plataformas en lo que a vuestra trayectoria y aprendizaje se refiere?

Eba Reiro: Con Facebook empecé teniendo una relación de amor-odio, pero al final sucumbí totalmente. Cualquier persona que lo utilice proactivamente sabe de lo que hablo, es algo que va más allá del escaparate de fotos de noches de borrachera. Es el medio de la instantaneidad e hipertextualidad. ¿Cómo no podría eso ser enriquecedor? Y claro, también es una manera tan buena como otra cualquiera para perder el tiempo.

Miguel Rual: Yo tengo un blog desde hace unos meses, me gusta y quisiera dedicarle más tiempo. Me encanta poder fusionar imagen y palabra y compartir fragmentos de otros autores que me influyen o que me gustan. Lo que me ha permitido el blog es centrarme en una estética. No todo lo que escribo encajaría con lo que ahora es el blog. De hecho, salvo un par de excepciones, no escribo algo y luego lo cuelgo. Lo escribo expresamente para ese post.

Facebook tengo y lo uso bastante, como red social me ha permitido contactar con un montón de gente que comparte intereses, con muchos compañeros de antología y con poetas de todo el mundo. Twitter lo uso muy poco y Tumblr no tengo, aunque le estoy muy agradecido, sin él, no estaría en Tenían veinte años y estaban locos.

Enrique Morales: No me interesan. Tampoco tendría tiempo para hacer un uso real de esas plataformas. Únicamente tengo blog y cada vez lo actualizo con menos frecuencia. No ha sido un instrumento ni mucho menos esencial para mí, pero es cierto que ha supuesto la formalización de un laboratorio apropiado para organizar determinadas ideas, moldearlas y ver, cuando ha existido interacción, como el Otro ha aprehendido esas cuestionables luminarias. No obstante, resulta evidente que los juicios involucrados en la mecánica blog contienen, la mayor parte de las veces, tan solo una mínima fracción de compromiso (tanto en lo que se da en llamar realidad, como en la realidad literaria y cultural de lo exhibido. En especial por mi parte), sin embargo, mantengo que, como pacíficamente se suele decir, ha supuesto una plataforma de aprendizaje y pseudoexposición a tener en cuenta.


*¿Y qué relación tenéis con vuestros contemporáneos -no sólo con los jóvenes o compañeros de antología, también con otros creadores coetáneos-? ¿Cómo han influido en vuestra obra o en vuestras ambiciones?

Eba Reiro: Por afinidad suelo fijarme más en las personas que desarrollan alguna actividad creativa. Cuando encuentro gente así suelo sentir una especie de complicidad, me siento a gusto. Claro que en mi círculo de amigos hay algunos que tienen grupos de música, filman cortos o pintan, pero hay otros a los que nada de eso les interesa. Supongo que el que haya gente así entre mis amigos me influye, pues me anima a ir constantemente a conciertos, exposiciones, etc., y en las charlas siempre intercambias nuevos descubrimientos de artistas, libros, blogs, o cotilleos así. Con eso estoy aprendiendo constantemente, lo cual evidentemente utilizo después para crear.

Miguel Rual: Salvo con algunos escritores de la antología, algunos americanos y los compañeros de Mil Novecientos Violeta, no mantengo contacto con otros creadores. Nos llevamos bastante bien, compartimos nuestros proyectos. Hasta hace bien poco entre mis amigos era el único “loco” que escribía poesía.

Enrique Morales: Mínima. Mis referencias no están en mis coetáneos. No me encandila especialmente el brillo asfixiante del moho, pero todavía no he encontrado en ellos eso que llama Pizarnik amado espacio de revelaciones. Reconozco que debo y quiero ahondar más en quienes aún respiran a mi mismo ritmo.

Eba Reiro (retratada por Ágata Gavilán)

*Todos procedéis de distintas ciudades en las que imagino más o menos “movimientos literarios”. ¿Hacéis recitales, performances, actuaciones? ¿Participáis en la vida “literaria” de estos lugares?

Eba Reiro: Soy de Ourense y de esta ciudad han salido muchos escritores muy buenos, pero en la actualidad, respecto a poesía o creación literaria, poca cosa se mueve. En Santiago, que es donde estudio, hay algo más de movimiento, pero de momento con lo que he visto no he sentido mucha afinidad, y tampoco he visto mucho. Cuando llegué a la facultad de filología el primer año me sorprendió que no hubiera ningún grupo de personas ya formado para hacer cosas de ese tipo. Para mí fue una decepción, llegaba a la capital de Galicia esperando que eso fuese un hervidero de movimientos literarios. Pero no. O es que no me he sabido mover, oye. El segundo año intenté organizar unos recitales con un chico que había organizado varios en Argentina y Chile, pero no nos convenció el material que vimos y al final se quedó en nada. Este año voy a empezar el tercer curso y si descubro algo interesante bienvenido sea.

Miguel Rual: Oviedo es una ciudad pequeña. Se vive muy bien, pero la oferta cultural, es aún más pequeña. A veces, algún colectivo como Lata de Zinc organiza algo. Supongo que vida “literaria” la habrá, pero la desconozco. Hace poco unos amigos nos juntamos para hacer una especie de grupo de escritores jóvenes que bautizamos como Mil Novecientos Violeta (tomado de un poema de David Meza, también en Tenían veinte). Hicimos un recital a principios de verano y ahora estamos trabajando en un fanzine, de color violeta, claro.

Enrique Morales: Sí. Recité unas cuantas veces en Almería, también en Sevilla, el año que viví allí. Ahora mismo no sé cual va a ser mi ciudad. Habito el limbo a la espera.

*Algunos os conocéis, sois amigos, otros ni siquiera habíais escuchado vuestros nombres antes de saber que compartíais espacio, de hecho, hasta la publicación en octubre de Tenían veinte años y estaban locos apenas os podréis leer en la red y en el Tumblr de origen. ¿Habéis hecho algún descubrimiento cotilleando la obra de vuestro compañero de al lado?¿A quién echáis de menos en un libro de estas características?

Eba Reiro: Me sonaban los nombres de la mayoría. Había leído Los idiomas comunes de Laura Casielles, el banderín del zaguán de Marina Ramón-Borja, Tránsito de Álvaro Guijarro, También mis ojos de Laura Rosal... He leído cosas de Odile L'autremonde y Miguel Rual por blogs. De Ernesto Castro no he leído poesía pero sí otras cosillas. Hace tiempo que quiero conseguir el Introducción a todo de Berta García Faet y Lila de Emily Roberts. Espero hacer un buen descubrimiento con los demás y seguir haciéndolo con los que ya he nombrado. Echo de menos a todos los escritores internacionales que se han quedado fuera. El primer nombre que se me ocurre es Yaxkin Melchy. También Natalia Litvinova, Amanda Jayne, Steve Roggenbuck.

Miguel Rual: Muchos descubrimientos: españoles como Cristian Alcaraz, Odile L’Autremonde, Emily Roberts, Eba Reiro, Sara R. Gallardo… Hispanoamericanos como David Meza, Yax-Kin Melchy o Natalia Litvinova. Americanos como Kendra Grant Mallone, Jacob Steinberg,… ¿A los que más echo de menos?, a Litvinova y a Meza, pero no son españoles.

Enrique Morales: En un principio, seguí con interés el proyecto, pero este año he ido abandonando todo aquello, que de algún modo, podría estar siguiendo (especialmente en el campo de la poesía). Reconozco que tras la inquietud inicial, no he hecho descubrimientos; reconozco que acababa leyendo la participación de quien ya conocía, de aquellos de quienes había oído hablar o de los autores extranjeros. Dedicaré a la antología impresa la atención merecida.


*¿Cómo pensáis que será recibida vuestra voz?

Eba Reiro: Espero que haya opiniones. Con eso me basta para empezar.

Miguel Rual: Principalmente escribo por una necesidad propia de descarga, de disfrute, con un tremendo egoísmo. Somos mi voz y yo. Sin que suene duro, decir que nunca me paro a pensar en el lector, ni en cómo será recibido un poema o un texto. Aún así, deseo que sea recibida con fuerza, espero que despierte algún tipo de emoción relativamente intensa, para bien o para mal, pero que no deje indiferente. Sin embargo, pienso que en un espacio tan reducido no es posible llegar a conocer esa voz, es más como una provocación.

Enrique Morales: Lo ignoro.

Enrique Morales (retratado por Laura Rosal)

*¿Os da miedo la repercusión, la crítica, el comentario?

Eba Reiro: En absoluto. Miedo cero. De las críticas se aprovecha todo, como del cerdo. No tienen ni que ser constructivas: de eso ya me encargo yo.

Miguel Rual: Miedo no. Me gusta, me produce una cierta inquietud placentera, como cuando estás viendo un thriller. Si se publica, es algo con lo que hay que contar.

Enrique Morales: No, es esencial.


*Los lectores y vosotros mismos veréis la diversidad que hay en el libro, pero también apreciaréis que muchos tocáis temas comunes o tenéis influencias parecidas. Ya sé que es difícil... pero ¿cómo definiríais la poesía que hacéis? ¿Y cuáles son vuestras influencias, no sólo literarias, sino en general?

Eba Reiro: No creo que definirme sea muy beneficioso para mí: si lo hiciese correría el riesgo de condicionarme a mí misma, ser esclava de esa definición. Pretendo seguir creando como hasta ahora, con lo que me gusta en el momento. No quiero crear intentando seguir un estilo que me haya otorgado en algún delirio de grandeza. Me gusta la literatura, el cine, la música, la pintura, la ilustración, el diseño, la fotografía, la cocina, el cómic, ver videos chorras en youtube, series por megavideo, de vez en cuando enamorarme e intento vivir de la manera más divertida posible. Eso algo me influye. También adoro esta corriente de creadores anónimos de páginas de facebook lunáticas y/o surrealistas. Ah, y ver documentales, los del Punset, los de física cuántica y astronomía, los de sociología, los que ponen en la dos. De ahí han salido muchas poesías. Dios bendiga la intermedialidad.

Miguel Rual: Mis influencias son el cuerpo, el sexo. Como estudiante de medicina uso la anatomía en cuanto puedo. La muerte, vista desde de las disecciones, adquiere un significado diferente. Me influye mucho la música, escucho sobre todo indie rock. El arte es otra gran influencia: los cuadros expresionistas de Klimt, los maravillosos desnudos de Schiele, las películas de Fritz Lang o de Man Ray, la fotografía en blanco y negro. El surrealismo me atrae en todas sus vertientes. ¿Influencias literarias? He leído más narrativa que poesía. Me fascina la literatura japonesa: Murakami Ryu, Edogawa Ranpo, Yoshimoto Banana… En poesía me apasionan Lorca y Pizarnik. Cavafis y la mitología griega. Raúl Zurita me obsesionó durante un tiempo. Ginsberg, Ajmátova, Panero, Plath… Mi poesía la definiría como un caballo ardiendo, ebrio de metáfora. Es bastante visceral y cruda. A veces es un tanto hermética y otras un tanto surrealista, muy visual.

Enrique Morales: Los integrantes de la tribu chagga (Tanzania) llevan durante toda su vida un tapón en el ano, como si, ceremonialmente, hubiesen anulado la obvia necesidad de defecar. Como si hubiesen sellado aquello que evidencia la mortalidad, y que, sin embargo, queda irónicamente incrustado en el interior del cuerpo.

Cita Ernest Becker el caso de una mujer fetichista. Esta grita desesperada a su psicoanalista: ¡Me gustaría poder sacarme esta piel! ¡Si no tuviera este estúpido cuerpo, sería tan pura por fuera como me siento por dentro!

Desconozco si esto define mi poesía, o la poesía que querría escribir, pero la definición paradisíaca (que podría, en realidad, contener tan solo una nimia parte de esta ideología) constituiría un híbrido entre esas dos situaciones: la mujer fetichista, desprovista, al fin, de su piel, de su odiosa envoltura, pero, con una diferencia no explícita en su ruego: su pureza se vería interrumpida por el tapón anal de los chagga, enquistado en su recto (que no censura, sino que evidencia la necesidad de la censura: evidencia la existencia de lo censurable aún en la soñada purgación de la fetichista)

Jonathan Swift escribió en un poema:

No me asombra haber perdido el juicio;
¡Oh!, Celia, Celia, ¡Celia caga!

Si hablamos de utilitarismo estético, es evidente que este recurso funciona en cualquier circunstancia. Me interesa más la contradicción ascética. Esos dos versos de Swift (que perfectamente podrían establecer el culmen de la alienación como recurso efectista), y que, sin embargo, funcionan (y esto es lo que me cautiva) como el absurdo híbrido que trazaba anteriormente: la fetichista y el tapón anal, aquí a la inversa. Una alternancia de ultraexposciones y ultracensuras que no dejan de ser meramente físicas. No dejan de ser ultraliterarias; meramente humanas y profundamente inhumanas en cuanto a la tradición cultural biológica.

Reconozco cuales son mis parafilias, el núcleo temático de cuanto escribo, pero en lo referente a las influencias, puedo hablar con mayor precisión de aquello que actualmente me obsesiona (aquello que revisito) y veo presente en la cimentación de mi escritura actual: las piezas para piano de Szymanowski, Alan Hovhaness, Nina Koshetz, el rudimentario folk-blues de los 20-30 (Blind Lemon Jefferson, Memphis Minnie, Blind Willie McTell...), el cine de Bela Tarr, Dreyer, El Color de las Granadas (Paradjanov), Frantisek Vlácil (especialmente Marketa Lazarova), los primeros cortos de Disney y los hermanos Fleischer, los cuadros de Anselm Kiefer, las ekpyrosis fotográficas de Pentti Sammallahti...

Probablemente existan relaciones perpetuas, como en el caso del cine, la antropología, el teatro, la filosofía, y evidentemente la poesía (Celan, Michaux, Dylan Thomas, Pizarnik, Ajmátova, Marlene NourbeSe Philip, Georg Trakl, Creeley, Ingeborg Bachmann, Blanca Varela o Maillard, Herberto Helder, Jorie Graham, Olvido García Valdés...) que estarían dentro de ese núcleo (imagino) reconocible, en textos pertenecientes a distintos lapsos de tiempo. Estos, ente otros artefactos, formarían el subsuelo prehistórico.


*¿A qué poeta os parecéis? ¿A qué poeta os gustaría pareceros? ¿A qué poeta dirán que os parecéis?

Eba Reiro: Si algún día escribo algo la mitad de bueno que los poemas de Jorge Eduardo Eielson, seré un poquico más feliz. ¿Cómo hubiera escrito poesía David Foster Wallace adulto? A veces también escribo con esa pregunta en mente, aunque no tenga ni la más remota idea de cómo contestarla. El día que sepa la respuesta me gustaría parecerme a eso.

Miguel Rual: A Miguel Rual. La verdad, no sé a quién puedo parecerme o a quien pueden decir que me parezco. Últimamente, por la temática de los últimos textos, me acerco un poco a Plath y a Pizarnik. Las obras poético-teatrales de Lorca me influyen mucho.

Enrique Morales: Hace unos meses, citaba en mi blog el siguiente fragmento, inserto en un libro de Jacinto Choza:

Algunos mitos chinos e hindúes representan al león, al dragón, al ogro, como suplicantes que acuden ante el dios que les ha creado pidiéndole víctimas a las que devorar para calmar sus ansias. El dios, como respuesta, les condena a alimentarse de ellos mismos, y entonces se dan cuenta de que son una máscara, una apariencia, un deseo insaciable y vacío de toda sustancia.

Resulta lógico que el creador, no solo el poeta, debe alimentarse, devorar, nutrirse de esas victimas, de esos otros creadores. Pero esta inevitabilidad, practicada en exceso, provoca una ubicua contrapartida: uno acaba no pareciéndose a sí mismo. No practico esa asimilación de manera consciente, no sé a quien me parezco. Asimilo, con mayor o menor éxito aquello que se aloja como un alfiler prehistórico en mi cráneo, aquello con lo que, más desde una perspectiva originaria que ulterior, me puedo identificar. Es decir, aquello en lo que me re-conozco.

Respecto a la ultima pregunta: lo desconozco. Esto suscita situaciones un tanto cómicas: a veces, el lector jura la influencia directa del autor X en el autor Y, mientras que el autor Y confiesa no haber leído nunca al autor X. Por el contrario, otra veces, el autor Y jura que el autor X es uno de los máximos exponentes en la estructuración de su escritura. El lector, sin embrago, sentencia que no existe la más mínima correspondencia entre el autor X y el autor Y.

En fin, no lo sé. Es un proceso primitivo y en lo sustancial, inconsciente. Resulta más interesante que sea el lector quien decida que objetos sobresalen entre la vorágine del torbellino.


*¿Por qué, después de todo esto, consideráis que estáis locos?

Eba Reiro: Son las cinco de la mañana y estoy contestando por email una entrevista por una antología de poesía. Estamos en julio de 2011. Qué es la cordura, señores.

Miguel Rual: Porque la poesía me sigue obsesionando y afecta al desarrollo de mi vida diaria como una enfermedad crónica de la que espero no curarme. El afectado muestra una conducta que se aparta de la normalidad de una forma determinada. Frecuentemente se manifiesta como una pérdida de control, en la que los sentimientos se muestran desinhibidamente. La conducta se desplaza fuera de lo racional y las consecuencias de los propios actos no se tienen en cuenta. Los actos pueden ser objetivamente absurdos e inútiles. (Síntomas de la locura)

Enrique Morales: 224.Son los POETAS, a quienes los hombres extraviados siguen a su vez.
225.¿No ves que siguen todas las rutas como insensatos?
226.¿Qué dicen lo que no hacen?
El corán

(Sura XXVI)