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28 octubre 2013

Para saber sanar hay que saber enfermar (y otras cosas que nunca aprendo de esta vida).


Los enfermos empezaron a apelotonarse y a quedarse en sus casas. Había enfisema. Había pulmones maltrechos. También asma, bronquitis y toses. El aire era tan espeso que lo llamábamos la pasta. Enredados en las ráfagas de aire venían manojos de pelos sueltos. Serpentinas rubias o bien negras robadas de cabezas magulladas. Las células atascaban las chimeneas y surcaban las veladas. Aunque la tele volvió a cortarse por culpa de las interferencias, los hombres de la radio describían la catástrofe hasta cuando dormíamos: edificios enteros de apartamentos arrasados por las escamas de piel; estadios de béisbol llenos hasta arriba; superficies de lagos y océanos cubiertas de una capa tan densa que se podía caminar enteramente sobre ellos. Los penachos de materia en polvo flotaban sobre nuestros jardines. Batían contra nuestras ventanas, haciendo ruidos de bajo. Aprendí a respirar con bocanadas más cortas. El calor de la incubadora subió tanto fuera que te deshacías en sudor, y luego volvió el polvo. Incrustándose en los ojos. Taponando las narices. Una noche, finalmente, el techo de mi sala de estar sucumbió bajo todo aquel peso. Y a menudo lamentaba no haber estado allí, en alguna parte, bajo todas aquellas escamas.
Blake Butler
en El atlas de la ceniza

08 agosto 2013

¿Por qué cuando Vice, Playground o Disorder se ponen a hablar de libros lo hacen mejor que las webs de literatura?

Últimamente me aburro mucho, y no porque esté de vacaciones (que no lo estoy, o sí, sí... ya no lo sé) sino porque todo lo que leo sobre libros y "cultura" me hace bostezas infinitamente. Sin embargo, aquí os dejo unos links de algunas publicaciones que sí me alegran los días de calor, porque cuando hablan de literatura lo hacen sin corsé, con gracia, y con mucha sangre:

-Semana de la Literatura en Vice.es: ver y leer a Power Paola, Samanta Schweblin, Javier Salas y todo lo que nos prometen para la semana próxima. Qué ganas tengo. 
-Ficción rara en Playground: aquel mes de la poesía que convertimos en el mes de la ficción más rara y divertida del planeta.
-Joven & Alocada en Disorder.cl: una revista que he descubierto recientemente en donde la gente de Alt Lit o valores como Camila Gutiérrez se pasean libremente. Un lugar perfecto, además, para aprender jerga chilena.
-Los artículos de Blake Butler en Vice.com: desde sus reseñas de hamburguesas hasta sus columnas literarias, una maravilla.
-Sheila Heti en Thought Catalog: dando valiosas lecciones sobre la (no) vida nocturna.
-Las recomendaciones en The L Magazine: todos y cada uno de estos libros resultan atractivos.
-Y por último, las listas estúpidas de Flavorwire: como esta de fotos de señores barbudos que podrían ser Ernest Hemingway.

Bien. 
Seguimos. 

03 marzo 2013

Bebida carbonatada energética con taurina (el resumen de una semana frenética).













(A modo de diario)

Creíamos que no, pero sí, y aquí estamos (bueno, aquí no, porque ando en la Hacienda Padrol-Castro chupando un poco de Wifi y terminando lo que ni siquiera pude empezar). Creíamos que no, pero sí, nueva casa preciosa y grande, nuevo despacho para nuevo contrato: el del libro, el del trabajo, el de la traducción, el del propio piso. Soy vecina de Laura y David. Soy vecina de Carlota. Soy vecina de Ben Brooks. Soy vecina de Iago Fernández. Ya no soy becaria. Soy feliz. Soy. Demasiadas cosas. Corrijo La tumba del marinero, leo libros que disfruto: Mira Gozález, Cristina Morales, Isabelle Saporta, Vanity Dust. ¿Qué más?  Desordenado. Todo desordenado. Sangrantes en la calle. Mamá me manda Sobras. Portada en Vanidad. La quinta casa que comparto con el amor de mi vida -me refiero a- bueno-ya-sabéis. No quiero sonar cursi, pero es que soy feliz. Tengo ojeras y he consumido así como varios millones de litros de Monster. Energía. Energía pura. Prometo ser buena. Prometo seguir trabajando. Prometo ser feliz a pesar de. Creíamos que no, pero sí. Aquí estamos. Demasiadas cosas. Cuando aclare todas mis ideas os contaré. Lo juro. Os contaré. 

16 enero 2013

La siempre polémica Marie Calloway (y mi amor infinito hacia ella).

Me he enterado por el Facebook de la editorial neoyorkina Tryant Books de que una imprenta que trabajaba con ellos se ha negado a imprimir las copias de prensa del primer libro de Marie Calloway "debido a su contenido", entiendo, sexual. Me pregunto cómo es esto posible en un mundo reinado por las Cincuenta sombras de Grey, en donde el sexo, lo erótico, lo guarro... ya parece cosa de niños. Me pregunto, también, qué alcance tendrá esta noticia, pues Marie Calloway es una de las escritoras que más famosas han llegado a convertirse en el nuevo panorama literario norteamericano... y casi sin haber publicado nada. Como señalan en Thouhgt Catalogue, esta noticia tampoco se nos hace demasiado extraña (o incluso podría ser una divertida estrategia comercial). Calloway siempre ha sido polémica y siempre se le ha conocido por no tener pelos en la lengua. Hace poco hablé de ella y de otros escritores en un artículo de Playground (10 escritores jóvenes que lo petan) puesto que para mí es una gran apuesta. Sólo hay que ver qué geniales escritores la avalan: Sheila Heti, Tao Lin... o en qué catálogo editorial se encuentra: junto a Blake Butler, Ken Baumann... Con todo, el editor de Tryant Books ha anunciado que la edición seguirá adelante. Y eso es lo que más quiero: tener el libro -el rostro- polémico -magnífico- de esta it girl -sí, sí- literaria entre mis manos.

14 enero 2013

Bluebird and Other Tattoos: romper el cascarón.






Casi dos años y medio después de comenzar el embarazo, aquí, de este huevo morado, surge Bluebird and Other Tattoos. No podría estar más feliz. Gracias a Jeremy Spencer. Miles de gracias.

17 diciembre 2012

Fin del mundo y libros: 12 de 2012.

Se acerca el fin del mundo, que diga, el fin del año, y como siempre Internet se llena de listas de libros, películas, personajes o momentos que marcaron los últimos meses. A mí me encantan las listas, ya lo sabéis. Y aunque aún estamos a día 17, me veo obligada a redactarla muy pronto: durante las próximas semanas me esperan cientos de obligaciones familiares, laborales y académicas. (En efecto, el fin del mundo).

En junio ya hice alguna aproximación a aquellas lecturas que más me habían gustado. Pero al fin os dejo la lista definitiva de mis 12 de 2012. Una lista que, por otro lado, casi todos os podríais imaginar:

1. Aprender a rezar en la era de la técnica, de Gonçalo M. Tavares (Literatura Mondadori) 
/también aquí/
2. La jungla, de Upton Sinclair (Capitán Swing)
/también aquí/
3. Nada. Retrato de un insomne, de Blake Butler (Alpha Decay) 
/también aquí, aquí y aquí/
4. Noches azules, de Joan Didion (Literatura Mondadori)
/también aquí/
5. Ismene, de Yanis Ritsos (Acantilado) 
/también aquí/
6. Memphis Underground, de Stewart Home (Alpha Decay) 
/también aquí y aquí/
7. Fresy cool, de Antonio J. Rodríguez (Literatura Mondadori)
/también aquí, y aquí, y aquí y aquí y aquí y aquí, hehehe/
8. El jardín colgante, de Javier Calvo (Seix Barral)
/también aquí/
9. Lo solo del animal, de Olvido García Valdés (Tusquets)
10. Lolita secreta, Anónimo (Melusina)
11. El encantador. Nabokov y la felicidad, de Lila Azam (Duomo)
12. El sueño de Visnu, de David Meza (El Gaviero Ediciones)

Por último quisiera añadir que aunque 2012 ha traído estos libracos a nuestras mesas de novedades, este año también ha sido muy especial para mí por el descubrimiento y lectura incesantes de cuatro poetas ahora fundamentales en mi biblioteca, en mi vida y en mi imaginario. Hablo, por supuesto de Ted Hughes, de Birgitta Trotzig, de Anne Carson y de Ingeborg Bachmann. Ellos me han ayudado a re-descubrir el género. A reinterpretarlo. A escribirlo...

Y bueno.
El fin del mundo ya puede llegar. 
Aquí lo espero entre libros.
Muchas gracias.

09 octubre 2012

La vida es (cuarta y última parte) sueño (no, haha).

Nada. Blake Butler.
Leído.

A veces ocurre que los libros buenos te recuerdan a otros libros buenos aunque no tenga nada que ver entre ellos... salvo quizás el hecho de ser buenos, muy buenos, jodidamente gustosos y sabrosos para tu placer lector. No sé. No sé. Por este motivo adoro el libro de Blake Butler: me ha gustado tanto como otros que, al igual, disfruté tanto, a un nivel parecido, con un sentimiento igualado, a saber: El discurso vacío, de Mario Levrero (esa complicidad esa escritura cómplice y fluida y secreta y lúcida y desnuda...), Tóxica, de Françoise Sagan (libro que al momento relacioné con Islas Flotandes, de Joyce Mansour, pues en los tres libros hay una relación enfermiza entre enfermedad -perdón por esta redundancia rara- y sexualidad, mientras que las dos francesas optan por el erotismo del cuerpo enfermo, el americano reconoce su calidad de pajillero frente a un insomnio que no le deja vivir -esta parte es muy divertida y me hace pensar que aunque considero a Blake Butler de mi generación... hay una barrera enorme que nos separa, la del porno en Internet y la tierna adolescencia. Xvideos nos separa. Nunca la literatura). 

Porque cuando pienso en lo bueno que es Nada de Blake Butler también me acuerdo de los ensayos que he leído recientemente y que más me han gustado: el de Siddhartha Mukjerhee sobre el cáncer y el de Lila Azam sobre Nabokov; o bien, pienso en los versos buenos de Begoña Callejón a propósito del insomnio y la enfermedad mental, o incluso en Sylvia Plath, dolida y angustiada, soñando con otros mundos... No sé. No sé. No sé (¿ya van cinco con los de antes?). Blake Butler me recuerda a todo lo que me gusta porque es distinto y a la vez igual. Su libro es frágil al tiempo que duro, monumental, intenso, pesado -pero en el buen sentido: su peso es el de la inteligencia-, y no diría que es una novela tanto como el diario de un enfermo crónico con un dolor milenario. Qué curioso. Las enfermedades crónicas son milenarias, persisten en nuestro cuerpo y en la historia, las muy cabronas. Como este insomnio que conforma y modela nuestro mundo.

He disfrutado mucho con la lectura. Hace unos meses pude leer Ever, y estoy deseando acceder al resto de sus libros. Para mí se ha convertido, junto a Dorothea Lasky y Tao Lin, en uno de los autores más importantes de su país y de su tiempo (los tres son realmente tan, tan, tan distintos). Así que leedlo, por favor. Y ojalá podáis darme la razón.

06 octubre 2012

La vida es (tercera parte) sueño (no, haha).


Nada. Blake Butler.

220 páginas leídas.

1. A los que nos encanta dormir (los que pasaríamos todo el día durmiendo pero nos obligamos a despertar de la siesta para poder leer, por ejemplo, libros como este) Blake Butler nos resultará extraño, nos dará pena, nos creará confusión. ¿Cómo es posible que pasen todas esas cosas, todas esas imaginaciones, toda esa lentitud por una cabeza a la que la noche agrede?

2. David Foster Wallace + Clarice Lispector. Un anónimo me preguntan ¿qué tienen que ver? Tienen que ver estas páginas. Ser la influencia de estas páginas. Quizá nada fuera de ellas, pero sí aquí. Blake Butler es varios yoes como Lispector es Pralini. No sabemos cómo se llama la Ángela de Butler pero sí sabemos que de noche se le aparece y conversa, huidiza, con él. 

3. La palabra para definir Nada es Claustrofobia. Aunque sabemos que sí ha salido de su hogar, al lector le puede dar la impresión de que el narrador está encerrado en algún lugar terrible: su casa encantada, dijimos, de la que no existe un afuera. 

4. Escribo esto y se me cierran los ojos. Miro -como puedo- el libro blanco de Butler a mi lado. La gran Z. El gran interrogante del  sueño. 

03 octubre 2012

La vida es (segunda parte) sueño (no, haha).

A la luz de las nuevas averiguaciones que obtenemos del estudio de enfermos, descubrimos la existencia de células que pasan desapercibidas al ojo humano. Le damos nombres a esas células. Han estado aquí desde siempre, provocándonos afecciones. La gente muere ahora por motivos a los que nos sentimos más capacitados de poner cara; utilizamos sus muertes para constatar la creciente duración de nuestras vidas. Aprendemos a operar, cirugía, abrimos la carne. Inventamos el teléfono, la máquina de escribir, el helado, el bádminton, y como nos parece insuficiente, creamos más cosas.
Blake Butler, 
página 101, a propósito del insomnio en el s.XIX


Nada. Blake Butler.

90 páginas leídas.

Estoy realizando un experimento. Hoy no he dormido bien. Hoy tengo sueño. Leo a Blake Butler con sueño ¿es eso un insulto a su libro? ¿Un desafío? ¿Leer con sueño un libro sobre el insomnio? Lo leo antes de la siesta, antes de acostarme, en el autobús, de camino al trabajo. Tengo sueño pero el maldito libro es tan bestia que consigue mantener mis ojos abiertos. Mi cerebro enamorado.

Nada. Blake Butler.

125 páginas leídas.

Un libro que se parece a otos libros. Un libro que podría haber escrito David Foster Wallace si David Foster Wallace se llamara Blake Butler y hubiera nacido en 1979 y padeciera insomnio, pero, ey, ahí está La persona deprimida, y esa manera de recitar medicamentos uno detrás de otro uno detrás de otro uno detrás de otro porque Blake Butler es David Foster Wallace con una redacción, quizá, un léxico, quizá, un alma, quizá, mucho más accesible. 

Pero es que Butler también se parece a Clarice Lispector, y aquí es donde uno piensa ¿DFW y Lispector en la misma frase? Sí. Y en el mismo libro.

Entre la página 90, más o menos, y la página 125 el relato de Butler no es otro que el relato del mundo. Al igual que en El emperador de todos los males el oncólogo Siddhartha Mukherjee nos realizaba una rigurosa biografía del cáncer -hermanándolo con otras enfermedades- aquí BB redacta otra rigurosa biografía, la del insomnio, y lo hace de una manera tan exquisita, tan crítica, con tanta fuerza. BB pega buenas patadas. BB se vuelve cada vez más cerdo, menos correcto, más excitante:

como aquel que se desespera al no conciliar el sueño
como aquel que se desespera.

Y ahora tengo que cerrar el libro.
Mañana, o pasado, más.

01 octubre 2012

La vida es (primera parte) sueño (no, haha).

en cada uno de nosotros persiste el "yo": mecanismo alojado en el centro de la carne.
Blake Butler


Lectura en proceso (65 de 360 pags.): NADA, de Blake Butler -uno de los grandes, recuerden, sí- (Alpha Decay, 2012): La vida no es sueño. Para nada. La vida no tiene nada que ver con el sueño ni los sueños son sueños en la casa de Blake Butler. No: aquí los pasillos son largos, están llenos de monstruos, los pasillos largos que dan miedo e incomodan. La casa es un agujero, no un sueño; dormir es un agujero que pesa, no un sueño. La vida no es sueño pero el cansancio se combate con las palabras. Blake Butler, nuestro querido insomne, viaja por las grietas de una mansión encantada. ¿La de David Foster Wallace? Quizá -a él le dedica esta novela-. ¿La de John Barth? Bienvenidos al psicoanálisis de la casa. La casa está llena, la casa está vacía, la casa se escribe a sí misma porque nosotros somos la casa. De momento él nos deja entrar y todo huele a polvo -no sé cómo huele el polvo, pero mira, esto pica en la nariz-. Los sueños, que no son sueños. El yo, que ¿sólo? es el yo.

06 septiembre 2012

Awe: un diálogo (para anunciar la rentrée con asombro).

Septiembre es el mes de los libros. Bueno. Todos los meses son meses de libros, por unas cosas o por otras. Pero parece que septiembre lo sea aún más porque llegan todas esas novedades tan emocionantes y todas esas sorpresas que le obligan a uno a querer renovar la biblioteca. (Y sé que acabo de decir una cosa tan tonta y obvia como cierta, pero atended). En el panorama español hay varias cosas que ando leyendo y que ya os comentaré. Me hacen especial ilusión Cosas transparentes, de Vladimir Nabokov (Anagrama), -ya que he pasado un agosto muy vladimiriano-, e Islas flotantes, de Joyce Mansour (Periférica) -para conocer la narrativa de esta poeta querida-. 

Sin embargo hoy quiero hablaros de otros dos libros en los que tengo muchas esperanzas puestas; se trata de Thunderbird, de Dorothea Lasky (Wave Books) y de Stag's Leap, de Sharon Olds (Knopf). El primero llevo esperándolo todo el verano, y por fin el 31 de agosto pude encargarlo. No dudo de la calidad de Dorothea y sé que este libro supondrá un gran paso en su carrera por lo que he podido leer a propósito en la red. Qué nervios. Del segundo no sabía nada hasta este mediodía, cuando Ibrah me ha pasado el link de la noticia, "esto te va a interesar, me recuerda a Anne Carson", y así es, más o menos, pues parece que Stag's Leap está compuesto de poemas sobre el divorcio (que incluyen celos, sexo, dolor...), algo muy íntimo, que según cuenta la autora, le ha costado mucho tiempo mostrar/escribir. Qué bien esta renterée poética. Qué bien y qué ganas. 

Para celebrarlo he intentado traducir un poema de Lasky. Es uno de mis preferidos de Awe (Wave Books, 2007), un libro que precisamente me compré hace dos septiembres y que el otro día fue nombrado por el crítico Blacke Butler -cuya novela sale ahora también en Alpha Decay- en HTML Giant como uno de los 25 libros de poesía más importantes de los 00's. 

Os dejo el poema. Perdonad los posibles errores, por supuesto. Pero disfrutadlo también. Y seguid leyéndola. Y feliz septiembre. Y etc. 

Asombro: un diálogo

Siempre estaba distante.
No, no lo estaba.

Sí que lo estaba, tú se lo decías a todos.
A veces no lo estaba.

¿Y qué hay de la poesía?
Mi amiga dijo que quería suicidarse porque no podía escribir un poema.

Bueno, ¿qué significa eso para ti?
La entiendo, ahora quiero suicidarme.

Y qué pasa con el que sí es real y está ahí. Él te quiere.
Nunca me llama.

Sí que lo hace, cuando puede.
No del todo, no de esa manera obsesiva con la que tendría que hacerlo.

Lo amo.
¿Por qué?

Es dulce. Me recuerda a un bosque.
¿A la niebla de un bosque de California?

No, eso no, a otra clase de bosque.
¿Con incendios y esas cosas?

Sí.
No, no así no, como la niebla.

¿Y qué es la niebla?
No lo sé, la saliva del mundo.

¿Piensas eso realmente?
Claro, quiero decir, el espíritu.

¿Y qué hay de las cosas que has aprendido?
No significan nada.

¿Y el fuego?
Nada.

¿Y qué hay de la nostalgia, qué hay del ruido del metal?
Esos son intrusos. Déjame, soy libre.

¿Entonces por qué estás aún despierta?
La libertad no es complacencia. La libertad sólo es arte.

¿Y el amor es arte?
No, el amor no se parece al fuego.

¿Y cómo te sientes?
Me estoy quemando.

¿Y qué ocurre?
Mi espíritu asciende, mi alma está atrapada.

¿Y qué la atrapa?
Dios. Dios y el Asombro.

Dorothea Lasky,
traducción de Luna Miguel