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06 septiembre 2015

Estas fueron mis mejores lecturas del verano.



1. Nuevo nacimiento, de Forugh Farrojzad (Ediciones del oriente y del mediterráneo)
Cuando empecé a leer al iraní Mohsen Emadi gracias a mi amigo Jesús Carmona-Robles, me di cuenta de la influencia que Clara Janés había tenido en su difusión en nuestro idioma. Por aquellos días, me compré también El lenguaje de los pájaros, bajo la recomendación de María Mercromina, un libro fabuloso y delicado, traducido y editado también por Janés. Fui a mi biblioteca, entonces, y empecé a caer en la cuenta de que muchas de mis lecturas predilectas y también más extrañas tenían la marca y el trabajo de esta poeta, traductora y editora (Holan, Stanescu, Orten, entre otros). Fue entonces cuando me decidí a comprar o a intentar hacerme con todo el catálogo de Ediciones del oriente y del mediterráneo, y cuando, entre esos libros maravillosos, leí a Forugh Farrojzad, una poeta iraní muy importante a la que durante muchos años censuraron, por hablar de su cuerpo, de su deseo, de su mundo, con total libertad. Lo primero que me llamó la atención fue el título, después de pasar un mes de mayo horrible, en junio el verbo "nacer" se había convertido en una obsesión. Es curioso como a veces una palabra sencilla, o una recomendación de un colega que vive a miles de kilómetros de distancia puede darnos tanto. Escribí algo sobre Farrojzad aquí. 

2. La chica a la orilla del mar (1 y 2), de Inio Asano (Milky Way Ediciones)
El pasado noviembre de 2014, cuando cumplí 24 años, la poeta Lola Nieto me regaló un libro extrañísimo. Se trataba de un manga bastante distinto a lo que yo había leído hasta el momento de ese género (la mayoría cómics sobre adolescentes enamoradas, niñas mágicas o animales con poderes). Nijigahara Holograph era el título de aquel manga que en su momento me pareció una verdadera maravilla, pero que no recuperé hasta este julio, cuando, con motivo de mis vacaciones en Japón, volví a leer algunos de mis mangas. A Ibrah también le apasionó la obra de Inio Asano, así que decidimos bajar a comprarnos algunos mangas más a la tienda de cómics de nuestra calle. Nos hicimos con La chica a la orilla del mar, y nos quedamos fascinados. No era sólo el dibujo, era la narración, la expresividad de su personajes, su manera tierna y violenta al mismo tiempo de retratar la adolescencia, el amor y el sexo. Después de eso, Ibrah y yo empezamos hacernos con todos los libros de Asano, y aunque Solanin no me gustó tanto, su obra se convirtió en el descubrimiento del año. En unos meses Norma va a publicar Buenas noches, Punpun, serie de la que pude leer el primer tomo gracias a la edición francesa. Y además Asano vendrá este año al Salón del Manga. Si queréis saber más sobre él, aquí le dediqué un artículo. (Ah, por cierto, no perdáis de vista Milky Way Ediciones, porque esa editorial es una pasada, tienen muy buen gusto en la selección de títulos, pero lo mejor son sus preciosas y delicadas ediciones). 

3. Deshielo, de Maria-Mercè Marçal (Igitur)
Cotilleando en La Central, me encontré con un ensayo en catalán sobre maternidad y enfermedad en la obra de Maria-Mercè Marçal. Hasta la fecha yo sabía poco de esta autora, aunque personas como mi madre y mi abuela se hubieran cansado de recomendármela durante años. Ese ensayo, sin embargo, hizo que me curiosidad creciera, y entonces me puse a buscar algún libro suyo en castellano, pero sin éxito. Un día, sin embargo, entré con Ibrah a una librería centrada en temática LGTB que hay cerca de la redacción de PlayGround, y en su pequeña sección de poesía me topé con Deshielo, una traducción de uno de sus libros más célebres publicada por Igitur hace unos años. Deshielo me pareció brillante y doloroso, y para quienes estéis enamorados de poesía como la de Sylvia Plath, Joyce Mansour, Olga Novo o Marina Tsvetava, este libro tiene que formar parte de vuestra biblioteca. 

4. Las flores del mal (1, 2, 3, 4, 5, y 6), de Shuzo Oshimi (Norma Cómics)
De este regreso al mundo manga, una de mis mejores lecturas ha sido la serie Las flores del mal, aún incompleta en español, pero para ir descubriendo poco a poco. La clara referencia a Charles Baudelaire fue lo que me hizo comprar el primer número en Continuará (mi nueva librería preferida en Barcelona). La historia desde luego era prometedora: un chaval de instituto se obsesiona con Las flores del mal, y desde entonces su vida empieza a oscilar entre dos chicas de su clase. Una de ellas es una flor, y la otra es el puro mal. Desde entonces, lo que podía parecer una sencilla historia de colegiales con las hormonas locas, acaba convirtiéndose en una verdadera locura llena de crueldad, perversión y mucho humor. Me leí los 6 números del tirón, y evidentemente me quedé un poco pobre, pero por fortuna a Ibrah también le gustó la serie, y entonces hemos decidido compartir gastos en compras de manga. Hacía tiempo que algo no nos apasionaba tanto como ir a la librería y llevarnos un par de mangas para leer durante el fin de semana. Hace unos días me compré Cibercafé a la deriva, otra historia de Shuzo Oshimi publicada por MilkyWay Ediciones, que es otra locura enorme, pero que leeré con calma porque aún me queda mucho manga por tantear. Si tenéis curiosidad, por favor, empezad por Inio Asano y por Shuzo Oshimi. Son unos genios y están llenos de poesía. Os gustarán. 

5. En un principio era el hambre, de Chantal Maillard (Fondo de Cultura Económica)
No sé qué decir de Maillard que no sepáis vosotros o que no os haya dicho en otras ocasiones. En un principio era el hambre es una fantástica selección de su poesía y de sus diarios en donde el lector que no hay tenido la suerte de acceder a toda su obra podrá darse cuenta de los tesoros que Maillard escondía por ahí. Sus diarios, mucho menos conocidos que su poesía, son lo que más me ha gustado siempre de ella, porque son muy brutos y muy inteligentes, y a menudo me parecen más puros y completos que sus poemarios. Con Chantal Maillard me pasa algo curioso, y es que hace algunos años no me gustaba nada o casi nada, creo que, entre otras cosas, porque no la entendía. Cuando conocí sus diarios empecé a comprenderla, y fue precisamente la lectura de esos libros lo que me llevó a terminar apreciando su poesía. Por eso os recomiendo En un principio era el hambre, porque os ayudará a ver a Maillard desde todos sus ángulos, que son muchos, y complejos, y perfectos. Este mes también saldrá a la luz en Galaxia Gutemberg su diario La mujer de pie. Cuando lo tenga en mis manos, se convertirá en el libro número 20 que tendré de ella en mi biblioteca. ¿Y os podéis creer que por unas cosas u otras nunca la he visto recitar en directo? Espero de verdad que mi suerte cambie pronto...

14 marzo 2013

Museum of Cancers.

Evan Bender
Posiblemente La tumba del marinero esté saliendo de imprenta en estos momentos. O quizá aún se estén pegando los pliegos. O quizá, quién sabe, ese libro en realidad no exista. Lo que sí sé es que uno de los textos que lo componen, Museo de cánceres, ha sido publicado en la revista canadiense Shabby Doll House, gracias a la generosidad de su directora Lucy K. Shaw, así como de Evan Bender, ilustrador, y Kevin Cole, quien tradujo el poema para esta ocasión. Es un placer estar en este número de primavera con textos tan chulos como los de Sophie Collins, Jacob Steimberg, Heiko Julien, Michael Inscoe o Sarah Jean Alexander, entre otros. Museo de cánceres lo escribí hace un poco más de un año. Quizá sea uno de los últimos textos que añadí al libro. Y bueno. Aquí os copio la versión en español... 


***
Museo de Cánceres


(Por eso amputarán tus pies. Por eso sellarán tus ojos con trozos de mapas antiguos. Por eso pronunciarán tu nombre en celebración del páncreas. ¿Comprendes? Por eso el útero es más oscuro -intestino y córnea-. Por eso amputarán el rezo. ¿Comprendes?)

-Luna Miguel Santos: viva / cáncer de azúcar

-Ana Santos Payán: viva / cáncer de mamá

-Pedro Miguel Tomás: vivo /cáncer de salud

-Chus Tomás: viva /cáncer de paciencia

-Pedro Miguel: muerto / cáncer de abuelo

-Mercedes Payán: viva / cáncer de soledad

-Manolo Santos: vivo /cáncer de familia

-José Ángel Valente: muerto / cáncer de luz

-Roberto Bolaño: muerto /cáncer de probabilidades

-David Foster Wallace: muerto /cáncer económico

-Marcel Schwob: muerto /cáncer de sífilis

-Antonio J. Rodríguez: vivo /cáncer de Europa

(Por eso me duele, ¿sabes? Por eso me duele la sangre: porque está fuera. Y dentro no duele y fuera mata. Y dentro no daña y fuera asusta. Qué intensa la sangre. Qué peligrosa. Por eso me duele, ¿entiendes? ¿Lo entiendes?)

-Daniel Clowes: vivo /cáncer fantasma

-Clarice Lispector: muerta /cáncer de audacia

-Alejandra Pizarnik: muerta /cáncer de jaula

-Miguel Hernández: muerto /cáncer de luna

-Jorge Luis Borges: muerto /cáncer de viuda

-Michel Houellebecq: vivo/ cáncer de pene

(Por eso no existo. ¿Ya te marchas? Por eso al curarnos todos nos fugamos. ¿Quién se queda? O peor. ¿Dónde?)


-Antonin Artaud: muerto /cáncer de loco

-TS Eliot: muerto /cáncer fenicio

-Eduardo Cirlot: muerto / cáncer de Astarté

-Édmond Jabés: muerto /cáncer de Egipto

-Antonio Machado: muerto /cáncer de Leonor

-Vladimir Nabokov: muerto /cáncer de fuego de cáncer de entrañas

-Thomas Pynchon: vivo/ cáncer de rostro

-Sharon Olds: viva /cáncer de satanás

-Dorothea Lasky: viva /cáncer de leche

-Virgina Woolf: muerta / cáncer de agua

(Por eso me ahogo. Por eso no entiendo el amor. Por eso no caigo enferma. Por eso sólo enfermo. ¿Sabes? Sólo enfermo.)

-Charles Baudelaire: muerto /cáncer de feo

-Arthur Rimbaud: muerto /cáncer de elefante

-Paul Valéry: muerto /cáncer marino

-Joyce Mansour: muerta /cáncer de mujer

-Paul Élouard: muerto /cáncer azul

-Lysiane Rakotoson: viva /cáncer de nieve

(Por eso estas manchas. Y esta piel. Como una cicatriz eterna extendida y blanca, mi piel es cicatriz, mi piel es el cordón umbilical entre la lengua y las axilas. Por eso estas manchas rojas. Por eso estas manchas negras. Por eso el olor a fruta: la lengua, las axilas)

-Emily Dickinson: muerta /cáncer de coño

-Anne Sexton: muerta /cáncer de coño

-Anna Ajmátova: muerta /cáncer de coño

-Sylvia Plath: muerta /cáncer de coño

-Marina Tsvetáieva: muerta /cáncer de coño

-Javier Marías: vivo /cáncer pesado

-Enrique Vila-Matas: vivo /cáncer de Enrique Vila-Matas

-Gonzalo Torné: vivo /cáncer espía

-Rodrigo Fresán: vivo /cáncer inquietante

-Tao Lin vivo /cáncer MDMA

-Ben Brooks: vivo / cáncer ciervo

-Unai Velasco: vivo /cáncer 1990

(Por eso vomitaba, ¿lo entiendes? Por eso la bulimia de aquellos meses intentando adelgazar para dar pena, intentando enfermedades impregnadas de no sé qué. Intentando la literatura. Por eso vomitaba, ¿te acuerdas?)

-Ana Santos Payán: viva /

-Ana Santos Payán: viva /

-Ana Santos Payán: está viva /

16 octubre 2012

Dar besitos a Charles Baudelaire.

El primer regalo que Ibrah me hizo (hace ya cuatro años) fue la edición de las notas y pensamientos de Charles Baudelaire que Almuzara publicó bajo el nombre de Cuaderno de notas y consejos a jóvenes escritores. Gracias a este libro descubrí algunas de las cosas que ya me habían contado en clase a propósito  del poeta francés, pero que no había podido averiguar con mis propios ojos: aquellas frases -a veces terribles- sobre el dinero, el trabajo, las mujeres y el despreciable ¿o no? mundillo literario de su tiempo. 

Lo que hoy leo en Dibujos y fragmentos póstumos (Sexto Piso, 2012) es un contenido parecido pero ampliado, una nueva traducción anotada, comentada y  llena de los bocetos y dibujos que el autor pintaba (unas siluetas muy graciosas, la mayoría autorretratos como el que os muestro en el ejemplo que beso). Como en Cuaderno de notas...gran parte del libro está formado por el diario que él llamó Mi corazón al desnudo, que como bien expresa el título, se compone de una serie de reflexiones muy íntimas y absolutamente desnudas a propósito de todo lo que le preocupa (y especialmente sobre los temas que cité en el primer párrafo). Además de los dibujos y los fragmentos, el lector encontrará cosas curiosas: dedicatorias fallidas, reseñas inacabadas, frases sueltas, alguna cita...

Dibujos y fragmentos póstumos es un capricho perfecto para los amantes de Charles Baudelaire. Para los que también quieren besar su rostro extraño. Guardarlo avariciosamente en sus bibliotecas. O, simplemente, disfrutar de esta excelente edición.

17 febrero 2012

La Biblia de Monelle.




one day you see a strange little girl look at you

one day you see a strange little girl feeling blue

The Stranglers


Si me preguntaran por los nombres más grandes de la Literatura no dudaría en responder. Diría tres. Sólo tres. Dos de ellos serían reconocidos por todos, y el tercero (a mi juicio el más importante) les sonaría un tanto anónimo, quizá, por la ausencia de apellido, quizá, porque quien lo porta se denomina a sí misma “la que no tiene nombre”. No me refiero a tres grandes autores ni a tres grandes libros, sino a tres grandes protagonistas, heroínas, prostitutas y nínfulas: Dolores Haze, Alicia Liddell y Monelle. Hay en sus tres nombres una sobredosis de eles que provoca entre repulsión y ternura, una sobredosis de azúcar y éxtasis: Lolita-Liddell-Monelle. Hay en sus tres cuerpecitos el rastro de otros tres cuerpos oscuros y enormes: Nabokov, Carroll, Schwob.

De estas tres nínfulas, decía, Monelle podría ser a primera vista la más desconocida. Sin embargo Monelle también es la más amada, las más deseada, la más parecida a una bruja capaz de conceder todos los deseos del lector y de los hombres; o a una princesita de cuento de los hermanos Grimm, pues como en Las doce princesas bailarinas Monelle tiene once hermanas que la acompañan a lo largo de las siguientes páginas, hermanas tontas y sangrientas, princesas ingenuas y decepcionadas, amigas silenciosas y crueles... o bien, la ramera mágica del primer amor: ella es el desengaño y la pasión que nunca perece, como una huella de sangre de un beso infiel, como una voz bíblica, pesada, y el triste recuerdo de su decepción. Si según Borges los lectores y seguidores de Marcel Schwob constituyen pequeñas comunidades secretas (sin ir más lejos, él era devoto de su toda obra), los amantes de Monelle podrían ser los sacerdotes de esas extrañas sectas en las que la prosa oscura y la poesía macabra del autor sustituyen el Pan y el Vino, y en donde los iniciados deben recitar cada mañana los versículos de la primera sección, Palabras de Monelle, como si de Hombres-libro en Fahrenheit 451 se trataran.

Lo llamaremos La Biblia de Monelle, o como apuntó Ariel Dilon en el prólogo de la edición argentina: El evangelio de la inocencia y la piedad. Versículos, aforismos, nihilismo y anarquía en un texto apócrifo que se encuentra entre la voz de Zaratustra y la del Principito (aunque sólo si éste hubiera leído a Baudelaire, Rimbaud o Dostoievsky antes de salir de su asteroide B-612). Aquí cada cuento de la segunda sección, Las hermanas de Monelle, es comparable a los librillos contenidos en la Biblia cuyos personajes son casi siempre castigados para demostrar una moraleja divina, siendo en este caso la propia Monelle su máximo Dios, pues, en la tercera sección del libro es ella la que guía a los niños vestidos de blanco, con sus túnicas y sus pies negruzcos y descalzos: ¿quién no se dejaría llevar por esta diminuta paladina? ¿Eh? ¿Quién? Si como Diosa también nos miente, también nos seduce con inverosímiles historias y esperanzas: ella es la vendedora de lamparitas de aceite, y al igual que La pequeña cerillera de Christian Andersen, cada luz que enciende para nosotros no es más que un destello de ficción que poco a poco nos conduce hasta la muerte.

Un reino blanco. Un reino que no entiende de reyes porque sólo entiende de Monelle. Esta es la tierra baldía pero luminosa hasta donde “La Que No Tiene Nombre” nos ha empujado. Esta, la comunidad secreta a la que algunos de nuestros contemporáneos también han jurado (con sangre) pertenecer:

De entre el sudor, la oscuridad, el miedo,
el temblor sordo de la vida,
su dura confusión, su almacenar sombrío
surgió aquella niña, aquel rostro que busco
aquel recuerdo triste y esta luz que rescata
una tarde de 1850
aquella niña
y en la habitación vacía
(y ya era tarde)
yo cojo el azul
para ti
aguja que excava la carne que ya no siente
y ya era tarde
pero bajo la noche practicaron su arte.
Leopoldo María Panero


Se llama Louise. Es frágil, menuda y enfermiza,
silenciosa y abyecta. Casi no se la ve.
Sólo hay terror y angustia en los inmensos ojos
que le invaden la cara, dignos de Lillian Gish.
Luis Alberto de Cuenca


Un árbol te observa hacerte mujer desde el centro del universo. Y todo lo que tú quieres es su savia. Apoyarás los labios, como una profecía, en su corteza sangrienta y vieja. Renunciarás al cuerpo que amasaste con arcilla en tu ceguera.

Esa que veo en el mar, se va a transformar en atardecer.

Pero un día llegó por fin; tú, cara desfigurada, me dijiste: «olvídame, y te seré devuelta.»
Ruth Llana

Si me preguntaran por el nombre más importante de la Literatura, lo sé, dudaría en responder, porque habría olvidado su tormentoso apodo. Su difícil disciplina. Su destrucción o su amor. Su enseñanza y su Evangelio desaparecido.

Si me preguntaran por Ella... no lo pensaría dos veces...

Pero olvidadla.

Y volverá a ser nuestra.



***
Mi prólogo para El libro de Monelle, Demipage, 2012 ...la semana próxima en librerías.

01 diciembre 2010

No somos una generación.

Betty Blue
y estás solo con Arthur
y sólo te entiendes con los muertos
Berta García Faet

Leo a Berta García Faet. Tiene dos años más que yo. Dos libros publicados y otros dos por publicar. Mi buen amigo Dani, de Almería, ya me había hablado de ella pero hasta hoy nunca tuve ocasión de comprar alguno de sus poemarios. Lo tenían en La Casa del Libro de Goya. El autobús de la Universidad me deja en Goya. Siempre me bajo en esa parada para ver la librería. En las estanterías de poesía tienen casi todo DVD y casi todo El Cangrejo Pistolero, excepto Poetry is not dead y También mis ojos. Será cosa de barrios, me digo, La Latina no es Goya. Allí no nos quieren. Tampoco tienen a David Leo y eso que en La Casa del Libro abunda Hiperión. A Berta sí la he encontrado. He comprado su libro. Se lo he dicho en un mensaje de Facebook mandado gracias al wifi de la EMT. "Ya tengo tu libro". Y me ha gustado. El poemario, Nigth club para alumnas aplicadas, ganó un premio en la editorial Vitruvio. La poesía de Berta García Faet es muy distinta a la que hacen mis colegas poetas. No tiene la brevedad de Laura Rosal (y sin embargo las dos hablan de sexo), no tiene el ritmo calculado ni la formalidad brillante de David Leo (y sin embargo sus maestros coinciden), no se parece al observador Álvaro Guijarro, ni al oscuro Javier Gato, ni a la sangrante Marina Ramón-Borja, ni a la sensual y virginal y delicada Odile L'Autremonde. Tampoco se parece a mí, y sin embargo, digo, compartimos sentimientos, obsesiones por la cita, la poesía del personaje: la escritura como un diario de lecturas y gestos. La poesía de Berta es una escena. Y eso me gusta. Las escenas me gustan. Las escenas me entusiasman porque cuentan una historia, detrás, y más allá, y muy dentro de lo críptico de cualquier verso. Espero ansiosa los dos próximos libros de Berta García Faet. Fresa y herida, y, por supuesto, Introducción a todo. Este último ha ganado el Premio de Poesía Joven "Pablo García Baena" junto con El futuro es un bosque que ya ardió en alguna parte, de Juan Bello. Conozco a Juan desde hace años. Nos hemos escrito. Nos hemos posteado. Nos hemos leído y recomendado lecturas. Todo gracias al blog, que es para todos nuestra segunda casa. Todos los escritores que he mencionado tienen blogs. Muchos no tienen libro, pero tienen blog, y para mí son poetas tan válidos y necesarios como los que ya han pasado sus versos al papel. Conozco a otros: Enrique Morales, Cristian Alcaraz, Ernesto Castro, Sara R. Gallardo, Fran Montoro, Marta Echaves, Alex Reig, Emily Roberts, Ángel de la Torre, Ruth Llana, Bárbara Butragueño, Evohé, Lola Font... de algunos he hablado muchísimo en este blog. De otros he ido descubriendo tesoros, poco a poco. No tendrán más de veinticinco años (pero qué importa la edad, dicen), y sí, la edad importa cuando descubres a alguien que es como tú. Cuando sabes que puedes dialogar con un texto escrito el mismo día, a la misma hora, con los mismos días contados que tú. Cuando sientes que hay muchos más humanos perdiendo el tiempo en pulir ese texto primerizo, mimado e importante. Quizá esté demasiado emocionada, pero encuentro fabuloso alternar la lectura de un TS Eliot o un Quevedo con la de una Berta García Faet, por ejemplo. La poesía, al principio, es una película de Larry Clark. La poesía nace en la juventud, digan lo que digan.  Y eso no es un valor añadido, es sólo un hecho. Estimados Eliot y Baudelaire/ (voy a ser muy explícita), he pecado. Escribe García Faet. ¿No os recuerda un poco a Las moras agraces... y a ese mire usted, señor Baudelaire? Esa es otra de las cosas que me gustan de Berta y de la poesía y de la blogosfera... que el tiempo ha dejado huella y ya quedaron muy atrás los primeros libros de Carlos Pardo, Carmen Jodra, Miriam Reyes o Elena Medel. Precisamente, Mi primer bikini cumplirá dentro de poco diez años. ¡Diez años! ¡Hace diez años yo estaba peinando a mis cinco maravillosas muñecas Bratz! Pero de Mi primer bikini ya hablaré otro día, uno de estos, muy pronto, sí. Tanta poesía y ya es diciembre. Y ahora vuelvo a la cama. Me vuelvo a la escena. Mi escena. Vuelvo al hermoso narrador.

24 noviembre 2010

Hablemos de follar.

Amo mi carne por sobre todas las cosas.
Miriam Reyes

Hablar de sexo no significa necesariamente hablar de follar. Yo puedo mencionar el miembro del poeta García Madero. Puedo mencionar los óvulos de Miriam Reyes. Puedo hablar de mi seno lleno de mordiscos. De su polla violeta. De las caricias en la espalda: y no estar hablando de follar. Follar, follar, follar, así, ¿porque sí? No. Belladona no es una provocación. Un clítoris en un poema no es una provocación. ¿Quién quiere provocar hoy en día? 

Quienes no se han visto en un espejo negro no saben de lo que hablo. Que acaricia con mano discreta y ligerísima/ antes de adormecerse el contorno del seno, cito a Baudelaire. Oh, si, mi polla entró, cito a Bukowski. Ahora entramos en la penetración/ en el reverso incisivo/ de cuanto infinitamente se divide, cito a Valente. El dulce peso de la noche/ al hundirme las costillas, cito a Laura Rosal. Se deja los calcetines puestos/ como la fidelidad a su filosofía de estar de paso, cito a Cristian Alcaraz. Cerró con fuerza los ojos, persiguiendo recuperar la excitación perdida, cito a Sergio Gaspar. Estoy tan caliente que no sé cómo podré soportarlo, cito, por fin, a Maite Dono. Y eso es sólo el principio. Una muestra sutil, sólo, de lo que la literatura esconde, pájaros amados.

Porque la poesía es una orgía gigante. La poesía es la masturbación de un ego que se pregunta cómo llegar al verso más alto. La poesía es el coito de las citas. La poesía es follar pero no "ese follar". No ese falso follar de provocaciones insulsas. ¿Quién no se ha tocado el sexo alguna vez para sentir que todavía sigue vivo? Eso es la poesía. Sentirse aún vivo. Sentirse aún cachondo. Follar, follar, follar. Podría repetirlo mil veces. ¿A quién coño le importa? ¿A quién le parece perverso? ¿A quién le molesta esta vida?

28 marzo 2010

Estar enfermo (VI): oleum infirmorum.

Betty Blue
Ojo por ojo, gato por gato, y sorprendida (y agradecida) de encontrar aquí esta reseña de Javier a propósito del brevísimo Estar enfermo. Con un recorrido no sólo literario, sino sentimental, y vital, y crítico pero cierto en muchos puntos. Sevilla actualidad (hate Giralda TV): un huequito entre vírgenes y santas. Entre torrijas y saetas: nuestra enfermedad:

21 febrero 2010

Estar enfermo (III): mi primer libro.



«Letal en el epigrama: aquella frase «imperecedera en medio de todo lo que cambia» de la que Nietzsche habló. Rebelión contra la herencia platónica y su disociación del cuerpo y el alma. Encomio de la excelencia femenina, apegada al concepto, heroica, elocuente en su hermosa —y temible, y envidiable— corporeidad. Homenaje a Virginia Woolf. Una fiesta en donde se escuchan ecos de Lhasa, del apego por la maldad en Baudelaire y del canto poético en Lorca. Algo parecido a un paraíso para el autor de "Lolita", "Estar enfermo" no es sólo la sublimación de la fiereza o la soberbia adolescentes; es expresión de un desaliento en una autoridad cuya lengua jamás es afectada. Para la que el erotismo se construye sólo a partir de pistas de veras sutiles: en ocasiones erigido como un lamento por el desdén, la ausencia, la pérdida o la culpa, aquí el verso es habilidoso cuando se trata de someter dulcemente al lector. Como el amante que se limita, feliz, a seguir instrucciones»
Antonio J. Rodríguez

18 enero 2010

Fragmentos de un discurso amoroso.


Éxtasis. Decirnos te quiero sólo cuando follamos. ¿Dónde están Las flores del mal? Un cuarto propio. Un zulo. Yo te corro. Decirnos te quiero sólo. Porque te odio: manso Prometeo.

02 enero 2010

2010: remolonear.


Beber el vino del fin del mundo. Beber de tu mano el vino de los amantes. Beber Baudelaire, si hace falta. Beber la anestesia pulcra de la tarde. Follar en una cama rota. Follar. Beber el amor en una cama grande. Decir algo cursi. Ser infinitivo. Bostezar como idiotas. Remolonear.

11 noviembre 2009

Metadiscursi.


Estaba esperando a mi enamorado –diría novio pero mi novio siempre me recuerda que diga enamorado, no novio, porque vamos a la universidad y novio suena ñoño para una persona que va a la universidad-, y ya era tarde.
Rebecca Curtis

Te habla mi corazón de replicante, cariño: mi corazón que ha visto demasiadas cosas, mi corazón que ha sido moldeado, mi corazón objetivo, mi caja negra, los hechos uno a uno, evitando juicios, te habla, te narra qué y cuándo, de vuelta a casa. Después mi decisión se encontró con tu sueño. Quizá porque la tipa rubia del asiento de al lado lee una edición mohosa de los poemas de Neruda yo haya decidido escribir aquí algunas líneas cursis. Lee. Lee a Neruda. Lee porque estamos parados a la salida de Avenida de América por culpa de un accidente. Alguien ha muerto. Creo. Alguien ha muerto al estrellarse su coche y está ahí tirado, con el jersey negro de cuello alto, de cuello partido, de sangre en el cuello y en los brazos. Nosotros no estamos muertos, sin embargo, y nos vestimos de negro. No estamos muertos, ni tú ni yo, no somos Zombis, cariño. Aunque apenas respiremos hoy, con el humo de las obligaciones latiéndonos deprisa. Aunque las lágrimas vacilen: te habla mi músculo torpe. Mi músculo-tubérculo. Corazón al desnudo. Tejido con forma de boloncho grasiento, relleno de carne, queso y arroz. Corazón al desnudo que sabes devorar. Te habla mi piel de Lola Font. Mi frente de Lola Font. Mi mano y mi lluvia de Lola Font. En su metadiscurso-metadiscursi. En su declinación moderna. En su dolorosa declaración bajo el efecto de los hábitos mediocres. Te habla, Lola Font, desde ese planeta expresivo en donde sólo vosotros podéis habitar.

09 noviembre 2009

Heartsrevolution: o Por qué te caigo mal.


A) Esa es la niña mona (la niña que se cree mona), la niña que leyó unos cuantos libros, la niña que escuchó unas cuantas canciones, la niña, en definitiva, que chupó unas cuantas pollas. O bien: La chica de los editores. La chica de los redactores jefe. La chica espantapájaros, monstruo, asesino del arte. La chica -lo que en realidad es. Una pequeña mema, una pequeña guarra; la mayor de las estulticias unida a la mayor depravación. En la chica se aúnan toda la abyección del golfo y del colegial. (Baudelaire)
B) La imagen que uno da de sí mismo. La imagen que no quiere dar. La imagen que se le escapa: mira mi foto y mira lo que me rodea. Mira mis versos y mira los que me rodean. Mira mi mundo y en qué se parece al tuyo. Y qué es lo que falla. Y. Por. Qué. Tanto. Punto. Y. Seguido. Porque dudo porque no es rápido. Porque dudo y me paro y toso el Flumil y los jodidos mocos. Y soy tímida, lo eres y me detengo y esa es la escritura que ahora necesito.
C) La imagen: Neo2 vs. Quimera. VICE vs. Pre-Textos. Lesley Arfin vs. Virginia Woolf. O, por qué no, tú misma vs. tú misma, en versiones lomolíticas, polaroidianas enfrentadas a esas horas de lectura en el Cercanías, a esas otras de Biblioteca, a las gafas y el chándal en casa (como en Karekano, recuerdo), a las metaficciones de la cafetería (no me preguntéis por qué), a las interminables tardes de los martes intentando escribir un texto público mientras me muerdo las uñas –de los pies-. Tanto da…
D) Ibrahim. Ah. Ibrahim. Ay Ay. Ibrahim. Él lo sabe. El secreto: lo sabe. Los domingos a las doce de la noche todo está cerrado en esta ciudad de mer-de. Los Domingos Poeticofestivos, Ay, Las Resacas, Ay, El A***, Ay Ay.
E) Sobre el público (minúscula) que uno crea, que uno se crea, que a uno le crean. Sobre un público desconocido que a uno le imponen, que uno se impone, que apenas conoce. Sobre esto o aquello que el público (minúscula) dice. Sobre el abanico de miradas que uno recibe: las que se dejan aconsejar por las citas, las que se quieren involucrar, las que se reconocen dans les images, las que te odian. Sobre ese rebaño de ojos que no sé digerir ni agradecer.
F) L_ _ _.
G) En la mesa los apuntes de economía. Futuro próximo el temblor de manos. Futuro lejano, pensando a largo plazo (courier, eh!), en definitiva sí: mañana, mañana de mañana, dentro de equis tiempo, sí, blabla. Glup. Que el árbol de la ventana, niña mona, niña tonta, pierda sus hojas mil veces más.

11 septiembre 2009

El spleen de Madriz.


El protagonista de la novela no es un personaje,
sino una ciudad: Madrid.
VLM

Leer Circular en el metro y preguntarse por lo metaferroviario del hecho. Comer Cheetos en la cama. Quitarse el esmalte rojo con los dientes. Pedir un deseo con una pestaña nunca había oído semejante chorrada me lo dijeron de pequeña y desde entonces lo hago y qué pides pues no sé, casi siempre lo mismo ¿me lo vas a decir? rezo por mi buena caligrafía ¿eso pides? eso pido. Pedir un Agua de Jamaica en El Rincón y escuchar la conversación de los camareros acerca del próximo recital de Javier Corcobado en Arrebato. ‘Hay coches de choque en las lágrimas’, pienso. ‘Soy el vertedero de la poesía’, pienso. ‘El esfínter virgen del espíritu santo’, pienso. La camarera asegura que Corcobado es un macho. Calle del Espíritu Santo. La posibilidad de encontrarse con Dillinger es casi nula. Estará observando a ese viejo de la esquina, que bien podría ser Panero. Pero Panero es más feo. Pero Panero no está tan loco. Pero Panero no da tanto asco. El Espíritu Santo. Ajustarse la diadema marrón. Guardar Circular en el bolso. Preguntarse por lo metamadrileño del acto. Recordar la cita subrayada. Aguantarse las ganas de escribir.

09 diciembre 2008

Anotaciones, Anécdota y Asco.

Rainer Fetting
1
No puedo soportar esa mirada anulada, ese no saber decir, de cada despedida.
*
Redecoro el cuarto. Amanezco mojada. ¿Alguien escucha?
*
Tengo náuseas en el tren. Náuseas Metro. Náuseas Cercanías.
*
Eres una mujer. Eres natural y por tanto abominable. (Opina Baudelaire).
*
Mala por naturaleza, humana por defecto. (Apunta Marta Ley).
2
Ayer escribí aquello: náusea tren.
Hoy lo confirmo.
Hoy, de vuelta a casa tras la Universidad, leía Los detectives salvajes en los últimos asientos del vagón. Al llegar a la parada de La Garena, levanté la vista y advertí una imagen desagradable. El hombre de enfrente se masturbaba intentando tapar su miembro con el abrigo.
*
Náusea tren. Vómito Cercanías.
Casi premonitorios los versos. Guardé a Bolaño en el bolso. Cambié de asiento.
Afuera había comenzado a llover.
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¿Femme abominable?
Estúpido hombre.

10 noviembre 2008

El vino de los amantes.


Hermana, que nadas próxima,
huiremos sin descanso
al paraíso de mis sueños.
Charles Baudelaire

11 mayo 2008

6. Spleen de Almería


La Voz de Almería, 10 de mayo, 2008.



El profesor de Filosofía pregunta “¿qué es más real?”, y ningún alumno se atreve a responder. Ocurre lo mismo con las cuestiones que surgen a lo largo de una conversación con los Carracci: Agustín el fotógrafo, Aníbal el poeta y Ludovico el montador de lienzos. Los apodan “trío Carracci” porque nunca se separan. Son iguales a los hermanos del Barroco italiano, pero en la Almería del siglo XXI. Agustín es el mayor de todos, y a pesar de no pertenecer a su misma generación tengo muchas cosas en común con él. Ludovico nunca opina de nada; Aníbal siempre guarda algún argumento para llevarme la contraria cuando hablamos de poesía: “¿seguro que has leído el libro, es cierto que conoces los cuadros parisinos, de verdad entiendes los versos de Baudelaire?” El trío es así. Aceptan sus propias propuestas, comentarios, puntos de vista…, pero si no eres uno de ellos, en seguida desconfían. Sin ir más lejos, la semana pasada, después de una serie de fotografías por la zona baja de la Alcazaba, los cuatro nos fuimos a tomar algo a la terraza del ‘5mentarios’ para charlar un rato. El tema elegido fue ‘Las flores del mal’. No sé cómo lo hacemos, siempre acabamos discutiendo sobre el feo y sifilítico Baudelaire, y sobre el término ‘spleen’ (término que explica su estado ánimo: tedio y melancolía). Aunque para padecer spleen no hace falta irse a París. Allí mismo, en la plaza Masnou, nos vimos rodeados de niños vestidos de oscuro, personas pequeñas de sexo indefinido con lágrimas pintadas en las mejillas y cadenas en la cintura. Tribu urbana que toma las calles de Almería con aire triste y asqueado por el mundo. Estos ‘Emo’, como dicen llamarse, tendrán un par de años menos que yo. No los entiendo, no escucho su música, no comparto su gusto estético, no pertenezco a su generación.

Los Carracci beben, los ‘Emo’ exprimen su bilis negra, y mi Coca-cola Light, calentándose sobre la mesa, trae a la memoria interrogantes. ¿Qué significa esta generación perdida? Unos no creen en la vida, otros creen que lo han vivido todo. La plaza era como un escenario. Terminé el refresco y abandoné a mis propios personajes. Sin dar respuesta, ¿quién de ellos era más real?

05 abril 2008

2. Cueva cibernética


La voz de Almería, 5 abril, 2008


Tantas horas delante del ordenador no puede ser bueno, pero lo considero una parte más de mi formación. Internet devora librerías, museos, salas de exposiciones o recitales. Gracias a páginas como ‘Myspace’ he podido acceder a obras de artistas emergentes como Pesce Khete o Zosen entre otros. Mucha red, poco estudio, ése parece mi problema. Hay un abismo entre la maravilla técnica de ‘Blogspot’ y la arcaica textura del folio de apuntes, sobre todo cuando trata de lírica griega. A pesar de lo que muchos piensan, traducir latín o descubrir los secretos de Baudelaire en Literatura Universal no es una pérdida de tiempo, todo lo contrario: Humanidades y Tiempo son sinónimos, esto lo demuestra la literatura griega. Existe desde hace tanto que nunca se podrá formatear.
Estuve en el homenaje del ‘Aula de Poesía’ a Pablo García Baena. Como invitados a la mesa redonda asistieron Guillermo Carnero y Juan Antonio González Iglesias. Este último habló del mundo clásico y contó historias sobre héroes hermosos. Amar las ‘lenguas muertas’ en esta sociedad, se convierte casi en un acto heroico. Para algunos la poesía también está muerta. La poesía tiene mala fama, pero yo confío en ella. Recuerdo que el recital estaba lleno de estudiantes (asistían por recomendación de nuestro profesor de Literatura). Me pregunté si su iniciativa habría sido buena idea, a muchos podría resultarles aburrido. Y efectivamente, desde el primer momento, unos pocos alumnos no se callaban, a veces no nos dejaban escuchar: móvil, papel volador, carcajada… Guillermo Carnero y Juan Antonio no cuajaron entre la juventud. Al llegar el turno del homenajeado, viejo, pequeño, casi invisible, temí lo peor, sin embargo su voz débil, angelical, y sus más de ochenta años nos deslumbraron a todos. Allí estaba la poesía: un anciano desvelando el mundo cual Zaratustra ante sus invitados. El poeta era el paraíso, Juan Antonio era Roma, y el ‘Aula de Poesía’ una cueva cibernética de pantalla plana donde bucear horas y horas.

04 febrero 2008

Palacio.




Yo soy el paraíso.

Pablo García Baena



1.
Giotto trazó
simetría naranja
sobre el palacio.


2.
Arquitecto del tedio,
aquí donde piso
mataste a la serpiente.


3.
La luna.
Tarde nerviosa.