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03 marzo 2014

El mar era dulce y peligroso.

Teníamos un poema azul esperando en el bolsillo. Yo quería ir. Y tú no, pero te convencí y fuimos. Yo no quería regresar. Y tú tampoco. Pero se escondió el sol del domingo regresamos. Niza, 1998. Piso por primera vez la playa de piedras grises. Niza, 2006, me marcho a pasar un año entero de mi vida. Un año de miedo. Un año para escribir Estar enfermo. Tenía quince años y el mundo no tenía nombre. Niza, 2014. Aún se me hace extraña esta fecha. Aún se me hacen extraños estos últimos meses tan felices. Adiós, terror. Adiós, errores de adolescencia. Adiós, enfermedad. Ahora miro el azul pero no estoy sola. Adiós. Todo es verde. Adiós. Aún queda poema. Adiós. Que el mar era dulce y peligroso. Adiós. Estamos aquí tumbados. Adiós. Sólo el viento nos juzga. 

16 junio 2013

Más allá de la quietud (II): los virus que cruzan el océano.






Primero lo cruzaron  por correo electrónico. Después entraron a una imprenta. Después salieron. Después volvieron a cruzarlo en un sobre grande. Después llegaron a mis manos. Mutados. Crueles. Hambrientos. De vuelta. Gracias.

14 abril 2013

Poetas pacientes (o viceversa).

Efectivamente Ebrio de enfermedad es una joya para los amantes de este tipo de "literatura enferma". Quizá lo que más me ha gustado es esa parte en la que el autor pide al médico que introduzca la literatura en su formación e incluso en sus tratamientos. Anatole Broyard dice que todo enfermo guarda un poeta dentro, y también señala que es al médico al que le corresponde desarrollar esta faceta de su paciente. 

Decía que esta reflexión me gustó, o bueno, más bien me emocionó, porque me acordé de aquellos posts que escribí durante el último verano a propósito de lo que tenían en común Siddartha Mukherjee y el oncólogo de mi madre, ambos grandísimos lectores; y también de mi desacuerdo ante aquella sentencia de Sontag, para quien poesía y cáncer nunca podrían estar unidos. 

Puede que haya quien no esté de acuerdo con eso de que la literatura nos hace mejores personas... sin embargo yo sí soy de las que piensan que libros como este son necesarios... porque nos curan. 

Por eso quiero un médico con sensibilidad. Y eso parece un oxímoron, una contradicción en los términos. Un médico es un hombre de ciencia. Imagínese cómo sería tener por médico a Chéjov, que era médico. Imagínese tener por médico a William Carlos Williams, que era poeta, o a Walker Percy, que es novelista. Imagínese cómo sería tener por médico a Rabelais, que era médico. ¡Dos mío, vaya si podría hacer magia con él!
A. B.

21 febrero 2013

Celebrar las páginas que han pasado, los libros que he tocado, las letras que he visto.




(A modo de diario)

Estoy obsesionada con las cosas más absurdas. No puedo ducharme. No puedo rascarme. No puedo dormir con el gato y casi no leo. Rescato poemas de aquí y de allá. Hace tres años salió de imprenta mi primer libro. No me gusta La campana de cristal pero me gustan sus versos. No me gusta Sylvia Plath -no me gusta Ella- pero me gustan los tormentos que con su nombre firma. Trabajo: y eso es un don. Nuevo puesto. Nueva casa que aún no existe. Estoy obsesionada con fotografiar cada sombra que en el libro el tiempo dibuja. No puedo leer lo que quiero. No puedo comer lo que quiero. No puedo dormir.  

28 octubre 2012

Siempre la claridad viene del cielo; y es un don... (¿Diario? de ¿Viaje?).


De manera que el sentido de tener un cuaderno de anotaciones nunca ha sido, ni siquiera ahora, llevar un registro factual precioso de lo que he estado haciendo o pensando. Eso respondería a un impulso completamente distinto, a un instinto de realidad que a veces envidio pero que no poseo. En ningún momento he sido capaz de escribir un diario; mi estrategia para la vida diaria vacila entre el abandono flagrante de mis obligaciones y la simple distracción, y en las pocas ocasiones en que he intentado registrar como Dios manda los acontecimientos de un día, me ha sobrevenido tal aburrimiento que los resultados son en el mejor de los casos misteriosos. ¿Qué demonios quiere decir “ir de compras, mecanografiar artículo, cena con E, deprimida”? ¿Compras de qué? ¿Mecanografiar qué artículo? ¿Quién es E? ¿Estaba deprimida la tal E o lo estaba yo? ¿Y a quién le importa?
Joan Didion


Barcelona-Madrid: aún me sabe la boca a vino blanco por culpa ¿o gracias a? Laura.

Barcelona-Madrid: leo a Joan Didion emocionada por la elasticidad gustosísima de sus frases alargadas, breves, alargada, breves, gustosísimas como un refresco dulce, como este sabor a vino que me borro de los labios con un poco de café caro y malo de ese que sólo hacen en los trenes, minúsculo, malo, pero leo a Joan Didion y todo es calma. Quiero viajar a California. Quiero vivir en playas desiertas. Quiero escribir un diario, pero, como ella confiesa, yo tampoco puedo.

Madrid-Atocha-Cercanías-Chamartín: Como en el Pans -lo más parecido a un menú vegetariano-, como junto a unas monjas que comen jamón. Valga la redundancia. Hago una foto. Todos ríen en Instagram. Quiero irme ya.

Madrid-Zamora: Leo a Antonio Cisneros. Nunca había leído a Cisneros. Mi colega Unai me había hablado de él. Leo Como higuera en un campo de golf, recientemente publicado por la nueva editorial de Barcelona Kriller71ediciones. Me gusta Cisneros. Siesta. Me despierta mi propio ronquido. Qué vergüenza. Ya he llegado a Zamora.

Zamora 1: Asun me está esperando. Asun es una especie de hermana mayor que desde aquella ciudad lejana lo ve todo, lo sabe todo, lo intuye todo y todo lo ha leído. Me trata bien. Me da vino. Me da conversación. Me da emoción. Me lleva a mi hotel -el Parador-. La habitación es tan grande. ¿Acaso me merezco yo esto? ¿Acaso merezco este baño, este vino, esta lluvia? Asun me recoge de nuevo y me presenta a sus amigos. Todo es agradable y cercano. Luego la cena sola. Luego el menú vegetariano muy a pesar de aquella carta llena de manjares con nombre de animalito. Luego otra vez el vino con Asun y el helado de queso, y acostarme muy pronto y dormir de un tirón. Echo de menos a Ibrah en una cama tan grande. Echo de menos mi casa pequeña en una habitación tan grande y tan fría. Me siento como una princesa al despertar. Una princesa en medias y sujetador, que huele a jabón de uva.

Zamora 2: Desayuno con diamantes, no los míos, sino los de las alemanas gordas que me observan desde la mesa de al lado. Desayuno con piña. Con una piscina helada. Creo que he engordado en los últimos días, como ese momento en donde la falda aprieta demasiado, es lo que tiene la diabetes: estiro, aflojo, crezco, suave. Me he roto una bota en los adoquines. Natalia me entrevista: digo tonterías a pesar de estar relajada. Camino hacia la biblioteca y conozco a los bibliotecarios más simpáticos del mundo. No sé qué ocurre. Aquí todo es blancura y paz. Después vienen los chicos de los institutos. Hablo durante una hora a propósito de cosas inconexas y ridículas: que sí la depilación láser, que si los tatuadores chonis, que si quiero ser adolescente, siempre, siempre, siempre adolescente -y en poco más de una semana cumplo 22 años, madremíanopueser cómo pasa el tiempo- y entonces les leo unos poemas que escribí a los 16 y que aparecen en mi primer libro, les leo poemas sobre sexo, les hablo de Bukowski, de cosas un poco más ¿conexas?, me hacen preguntas, nos hacemos fotos, me caen muy bien y les envidio. El chico de la gorra, la chica rubia de la segunda fila, Ana, Carmen, Miguel Ángel, los que no se atreven a hablar pero me agregan a Twitter y me alegran la noche (más tarde cuando llego a Barcelona). Termina el acto y termina Zamora con el vino blanco -y los roscos, y el queso- que la hermana mayor, Asun, me regala, con la lectura pendiente de Nacho Gallego, con el breve saludo a David, con el autobús y el bocadillo de ángeles. Todo sabe bien. Todo es blanco.

Zamora-Madrid: Duermo durante aproximadamente dos horas y media de las tres que ocupa el trayecto. Al fondo veo Madrid e intuyo mi antiguo barrio entre palacios y demás. Mira, pienso, allí te enamoraste.

Madrid: Quedo con Ibrah en la cafetería cara del Museo Reina Sofía y nos tomamos otro vino -ya he perdido la cuenta, creo que es el... no sé... la... y sólo estamos a jueves-. Hablamos de sus proyectos de trabajo, de mi experiencia con los chicos, brindamos, ahora él va vestido como un ejecutivo extraño, se me hace extraño ese atuendo pero no está mal, tengo ganas de que sea sábado. De que él también llegue a casa. Me acompaña al AVE. Hasta pasado mañana. Dice.

Madrid-Barcelona: Aquí estamos de nuevo pero a estas hora siempre hay más señores trajeados, veo una película realmente horrible, una de esas nuevas sobre Blancanieves, que no tiene ni pies ni cabeza. Leo a Didion, ya me queda menos, me da pereza acabar su libro porque quiero que ciertas cosas no terminen nunca. Pienso en mi lista de “lo que más me ha gustado de este 2012” y posiblemente Didion esté ahí, a la cabeza, junto a Tavares y Sinclair, no sé, ya veré, sigo leyendo pero son las diez y media y tengo que llegar a casa, el metro huele a basura. Esto es Barcelona.

Barcelona: Abro el vino. Me sabe la boca a. Tengo que acostarme pronto pero ya es tarde. Tengo que escribir un post pero mi diario sólo guarda notas ¿inconexas?, como aquellas que Didion anunciaba, notas que no importan a nadie. ¿Otro vaso? El vino más delicioso del mundo. ¿Inconexas? Eso creo. Y sin embargo -así de tonta soy- escribo.

10 agosto 2012

Musa ammalata (1).

 Aleksandra W.
Me complace anunciaros que en unos meses aparecerá en Italia la traducción de una selección de mis poemas (escritos entre 2005 y 2011) bajo el nombre de Musa ammalata (esto es, Musa enferma, el título de uno de los poemas del libro Estar enfermo). Se trata de la misma selección de textos que ya  dije hace un tiempo que aparecería en la editorial Scrambler Books, editorial estadounidense, y que se ha retrasado un poquito, pero que también aparecerá pronto (estamos ultimando las correcciones, etc).

Musa ammalata será publicado por la editorial italiana Damocle Edizioni, especializada en libros de arte y literatura europea contemporánea. Para mí es un honor formar parte de su catálogo... pero no hubiera sido posible sin el apoyo y esfuerzo de la poeta y traductora Sunshine Faggio. Fue ella quien hace casi dos años me propuso traducir alguno de mis libros y que si luego no encontrábamos editorial que no pasaría nada, pero tenía ganas de hacerlo... y al final lo tradujo, encontró editor y aquí estamos, todos preparados para comenzar a trabajar el libro. Muchísimas gracias Sunshine y muchísimas gracias a Damocle Edizioni. 

A continuación os dejo uno de los poemas traducidos, el origen, además, de todo esto. 
 
Musa goffa: le pareti ti osservano
con lo sguardo di un gatto
moribondo.

Hai scritto tutto ciò che dovevi scrivere,
cantato quanto potevi occultare,
pronunciato con vergogna il nome del deserto
ed ora cosa ti resta?

Musa dalla musica umiliante.
Uccello del monotono albero.
Nemica del tuo stesso verso.

****
Musa torpe: las paredes te observan
con mirada de gato
moribundo.

Has escrito todo cuanto debías escribir,
cantado todo lo que podías ocultar,
pronunciado con vergüenza el nombre del desierto
y ahora ¿qué te queda?

Musa de música humillante.
Pájaro del monótono árbol.
Enemiga de tu propio verso.


(Poema Musa enferma, 
traducción al italiano de Sunshine Faggio).

15 octubre 2011

Yo también he sido un fraude.


Reseña de Una habitación impropia, 
de Natalia Carrero

Toda mi vida he sido un fraude, escribió David Foster Wallace. Toda mi vida hasta la fecha ha sido una completa farsa, añade Natalia Carrero (Barcelona, 1970) en Una habitación impropia, su segunda –y magnífica- novela publicada recientemente por Caballo de Troya; o bien, el crudo relato de una mujer que ha sufrido, que está cansada, que cuenta el mundo tal y como lo ve: sucio, malvado, tan terrible… Una mujer, pues, que conoce la infidelidad, el aborto, el tedio de la vida monógama, el dolor de soportar ver a tu hijo muerto, el alcoholismo de la triste ama de casa y, sobre todo, el sentimiento del escritor frustrado que no puede escribir no porque no quiera sino porque a veces la vida se vuelve demasiado jodida como para detenerse a escribirla.

La escritura de Natalia Carrero recuerda aquí a la de Juan Gracia Armendáriz en Diario del hombre pálido (Demipage, 2010). Ambos autores están enfermos, ambos juegan con imágenes crueles y no les importa enseñarnos las entrañas de su día a día, de sus peores momentos o pesadillas hasta conseguir enfermarnos, también, con sus letras-bisturí. Tanto Carrero como Armendáriz son autores outsiders en relación con su generación, quizá por su alto grado punk, o porque simplemente su literatura confesional y diarística no ha conseguido cuajar tanto entre nosotros, los lectores de novela. Aún así encuentro exquisita la manera de narrar de cada uno, el tono atrevido y la falta de pudor de sus expresiones. Si Diario del hombre pálido se convirtió finalmente en uno de los libros más valorados de 2010, Natalia Carrero no debería quedarse muy atrás: su novela es distinta e imprescindible.

La poética del dolor es el núcleo de Una habitación impropia, como un claro homenaje a ciertos momentos de la obra Virginia Woolf (pues, a pesar del obvio guiño del título, más que a Un cuarto propio, esta novela se acerca a la voluntad del ensayo Estar enfermo) o incluso podríamos decir que las ideas de Natalia Carrero sobre feminidad, cuerpo y mundo podrían acercarse a algunos de los íntimos pensamientos que la poeta Chantal Maillard nos regala en sus poco conocidos diarios -y a mi juicio sus obras más interesantes-, publicados por Pre-Textos: Carrero y Maillard son dos mujeres que habitan la terrible época de La Belleza, y sin embargo parece que sea sólo a ellas a quienes no les importe dar asco, mucho asco, el asco de la pura sinceridad.

Natalia Carrero nos transporta a una atmósfera que invita a gritar. A taparse los ojos. A huir de este planeta. A no querer despertar. Ella nos recuerda lo que ya sentenció David Foster Wallace con su famosa cita tomada de Extinción (Literatura Mondadori, 2005), pues toda nuestra vida hemos sido un fraude. Ahora bien, en el preciso instante de admitirlo... ¿quién quiere aventurarse a saber lo que nos espera más allá?

09 marzo 2011

Sobre la felicidad a ultranza.

Poco a poco me quedé estancando así, permaneciendo hasta los veintisiete años al socaire de las tristezas. También mis estructuras cerebrales y musculares se han ido formando poco a poco y he crecido pensando con la cabeza de alguien que por ignorancia del mundo se hacía el inmortal lejos de las tristezas.
Ugo Cornia

Estoy obsesionada los autores que hablan de ellos mismos. Autobiografías. Literatura confesional. Diarios. Sobre la felicidad a ultranza de Ugo Cornia (Periférica, 2011) no es  Diario de duelo de Barthes, ni mucho menos, ni tampoco es Diario del hombre pálido de Juan Gracia Armendáriz -del que recientemente habla Lector Mal-herido en su blog, me alegra que le haya molado-... pero tiene algo que me engancha. Dos de mis libros preferidos en este mundo son Los hermosos años del castigo de Fleur Jaeggy y el ensayo Elogio de la infelicidad de Emilio Lledó quizá porque en ambos libros se debate sobre qué es ser feliz, cómo conseguimos estar felices, etc. Me gusta cuando un autor que además escribe bien se obsesiona también por desarrollar este tema. Fleur Jaeggy introduce en Los hermosos años de castigo un término genial: la malafelicidad, o el malestar de la felicidad. La búsqueda del bienestar es uno de los temas más recurridos en los autores que he mencionado. Desde Virginia Woolf hasta Ugo Cornia, pasando por Amélie Nothomb, Lionel Tran, André Gorz o Peio H. Riaño: todos acaban representando a una pandilla de "amargados" cuando deciden retratar sus sentimientos más íntimos. Una vez escuché a alguien decir que "amargado se escribe mejor". No sé. Será que somos unos cotillas. Que nos gusta la víscera. Que nos gusta veros sufrir, cabrones. ¡Sufrid, sufrid, para darnos más libros así! 

28 enero 2011

Pensamientos estériles: pajarracos muerden.

Aunque aún faltan algunos meses para la publicación del diario Pensamientos estériles (Cangrejo Pistolero Ediciones, abril, 2011) ya tenemos la portada seleccionada. Se trata de una de las ilustraciones que Laia Arqueros ha elaborado para poner imágenes a esos versos. Pensamientos estériles nació el 1 de octubre de 2009 y se terminó de escribir el 13 de octubre de 2010. El hermoso prólogo lo escribió Gabriela Wiener y las acertadas correcciones las hizo Luis Gámez. Os copio aquí las palabras que Ibrah ha escrito para la contraportada (ya se ha convertido en Contraportadista Oficial, él escribió la de Estar enfermo y la de Poetry is not dead; la contraportada... ese género literario de tapas traseras):

En el comienzo fue un pájaro gigantesco, cuyo altorrelieve gobierna el arco que da entrada a esta necrópolis. Allí, el sendero abierto por Luna Miguel y Laia Arqueros adquiere fo-rma de clepsidra con que registrar las horas muertas —y de doble bucle, o serpiente que muerde su cola—.Pensamientos estériles: el hastío como sinónimo del cosmos, sin origen ni final. Aquí el espacio-desierto, definitivamente, se abole: «Un poema que no entienda de capítulos// marcas// señas// tiempos de espera.»). La muerte y el sexo, la poesía ad infinitum. Salvaje es el desafío del poema: descifrar el críptico, fosilizado y maligno lenguaje en el que el pensamiento se materializa cuando deviene infructuoso; tétrico, el testimonio que reúne.  Y al final, la espera: para el que ama.
Antonio J. Rodríguez

06 diciembre 2010

Baby come dance with me.


Que Juan Mal-herido pronuncie tu nombre recuerda a una mordedura de vampiro. Y el vello erizado. Y la habitación muy oscura.Y ese latido, muy teen y más veloz.

Más: aquí.

A quién quieres más, ¿a mamá o a papá?

Ahora que están de moda las elecciones difíciles y siguiendo con el modelo de Ibrahím Berlín y sus Mis 10 de 2010 me he decidido a escoger diez libros publicados este año. Los diez que más me han gustado o que más me han emocionado, o los que elijo porque sí, y punto. Esto es:
  1. Diario del hombre pálido, Juan Gracia Armendáriz (Demipage)
  2. Verano, J.M. Coetzee (Mondadori)
  3. Excepto yo, Fatena Al-Gurra (El Gaviero Ediciones)
  4. Me incitó el espejo, David Rosenmann (DVD Ediciones)
  5. Dublinesca, Enrique Vila-Matas (Seix Barral)
  6. Antología poética, Félix Francisco Casanova (Demipage)
  7. Los muertos, Jordi Carrión (Mondadori)
  8. Eros, Eloy Fernández Porta (Anagrama)
  9. Corona de flores, Javier Calvo (Mondadori)
  10. También mis ojos, Laura Rosal (El Cangrejo Pistolero)
Me ha costado mucho redactar esta lista porque la mayor parte de las lecturas que he hecho este año no han sido novedades, y si lo han sido, pertenecen a las hornadas de 2008 o 2009. B de Alberto Santamaría o Diario de duelo de Roland Barthes, por ejemplo, se han quedado fuera por escasos meses de diferencia. He tenido otras complicaciones a la hora de elaborarla: Javier Calvo, por ejemplo. Este año he leído Risas enlatadas y Corona de flores y prefiero mil veces Risas enlatadas. Me encanta. Me parece muy divertido y no creo que ese libro deba caer en el olvido. ¿Qué pasa con Vicente Luis Mora? Tiene duros competidores y sigo pensando que es mejor poeta que narrador. ¿Qué pasa con Patricio Pron? Aunque lo aprecio mucho como autor no pienso que El mundo sin las personas... esté a la altura de su anterior novela El comienzo de la primavera, de la cual no me puedo olvidar. Ojalá su próximo libro en Mondadori (creo que es una novela autobiográfica que se publicará a mediados de 2011) me guste tanto como El comienzo de la primavera: entonces Pron sí que será doblemente adorable. ¿Por qué tanta poesía? Porque es mi género preferido. ¿Por qué Laura Rosal? Porque También mis ojos es la ópera prima poética más fuerte del año. ¿Y por qué no está El don de Vorace? Lean los poemas de FFC y lo entenderán. ¿Qué pasa con el ensayo? Pasa que el último de Beatriz Preciado no me pareció tan bueno y que lo mejor de Melusina este año viene de la mano de Lector Mal-herido cuyo librito aún no he terminado de leer. ¿Jordi Carrión? Sí, Jordi Carrión. Mola. ¿Vila-Matas? Soy fan. ¿Y a Eloy, lo entiendes? Máh o menoh. Es duro de digerir, pero me gusta. ¿Coetzee? Buenísimo. ¿Tanta poesía? Sí, extranjera. ¿Diario del hombre pálido? La literatura de la confesión es la que más me gusta. Y es la que Armendáriz practica en este libro. Además habla de la enfermedad, de la literatura de la enfermedad, cita a Bolaño, se mete con el mundo editorial, utiliza la metáfora de una manera excelente y repugna cuando quiere ser repugnante. ¿Y ahora qué? Eso digo yo. Ahora qué. 

26 noviembre 2010

"Yo quiero vivir enfermo y sentir la piedad".

Nadie se tomó la juventud
tan en serio como nosotros.
Pablo Fidalgo Lareo

¿Qué es ser joven? ¿Qué es el no pasar del tiempo? ¿Qué somos nosotros sin el tiempo, sin la juventud, sin el amor que no dura y ahoga, y el tiempo, el tiempo, el tiempo...? Pablo Fidalgo (Vigo, 1984) también se lo pregunta en su primer libro, La educación física, recientemente publicado por la editorial Pre-Textos. Lo primero que me llama la atención de este libro es eso, el hecho de estar envuelto en las tapas de una editorial que no suele tener en su catálogo autores verdaderamente jóvenes como pueda ser Pablo Fidalgo, o Juan Antonio Bernier, Luis Darío y Carlos Pardo en su momento. Ser tan joven y pertenecer al catálogo de Pre-Textos es algo exótico y extraño: algo que celebrar. Precisamente La educación física es un canto a la juventud. Un canto al cuerpo y a los años adolescentes, tan difíciles y hermosos a la vez. El autor, voz y alma protagonista de estos versos, se pregunta cuándo fue joven, se pregunta si aún lo es, y, por supuesto, hasta cuándo lo será. Un dije y un diré. Una acumulación de pretéritos y de futuros que no hacen más que acentuar el tiempo presente. Su tiempo presente. Su juventud. Efectivamente la juventud no existe más allá del espíritu de uno, y Pablo Fidalgo conserva ese espíritu; en su colección de recuerdos y amores, en sus destellos de infancia y pulcritud. En su manera de escribir, dubitativa pero fuerte. Sensible pero cruel. Enamorada... Recomiendo La educación física y recomiendo a Pablo Fidalgo no sólo como una apuesta interesante del editor Manuel Borrás, sino como una apuesta interesante para la poesía nueva en este panorama viejo, costoso y difícil de penetrar. Unos pocos versos son suficientes para amar al autor; mi juventud consiste en poder hacerme un retrato/ mirando solamente tu rostro [...] Son suficientes. 

01 noviembre 2010

Sólo queda el desierto de las sábanas.

Ibrahím y yo llevamos una semana malitos y en cama. Estar enfermo se consume en nuestros estómagos. Los pájaros del barrio se suicidan en nuestras campanas y sólo puedo culpar a una persona: Juan Gracia Armendáriz. JGA es el autor de Diario del hombre pálido, uno de los mejores libros con los que me he cruzado últimamente. Hace mucho que no leo una novela, creo, si bien desde hace meses sólo he leído poesía (además extrajera). Cuando accedí a esta novela/diario de JGA me volví loca. Me volví enferma. Me pasó algo parecido a aquello con Virginia Woolf hace dos años. Aquella historia o aquel cielo gris que tantas veces he contado. Comencé Diario del hombre pálido el miércoles pasado (durante el viaje a Málaga) y desde entonces músculos cansados, ojeras, palidez, náuseas y fiebre. Ojalá pudiera copiaros aquí todas las citas que he tomado del libro porque realmente merecen la pena. Diario del hombre pálido se ha convertido en una especie de poema secreto. De campo de minas con citas que explotan, ideas preciosas o títulos perfectos. Diario del hombre pálido me ha traído de vuelta a la narración. A las obsesiones. A la enfermedad.

Envidio la dignidad con la que sufre un pájaro o un perro. Se dejan morir sin aspavientos. atentos a su respiración cada vez más lenta y trabajosa. El pequeño pecho del pájaro que late como una pelota de plumas, el cuerpo del perro acurrucado, recogido en sí mismo, a la espera de que llegue el silencio en la cuneta de una carretera secundaria. La gente sana cree que hay vidas que no merecen ser vividas. No saben qué equivocado están.
Juan Gracia Armendáriz

15 octubre 2010

Recomendaciones: don't fucking tell me what to do*.

Hace poco pedí por internet el libro Everything is quiet de Kendra Grant Malone. En Estados Unidos ha salido mucho en la prensa y tenía curiosidad: su autora es joven y es amiga del ya conocido Tao Lin. Sus poemas son muy narrativos con imágenes hermosas y hace referencias a autores y grupos musicales que me encantan. De mi obsesión por Iberlibro y los poetas jóvenes de EEUU, quizá Kendra sea una de las poetas que más merezcan la pena de su generación. Encargué el libro directamente a la editorial y el editor Jeremy Spencer me dijo que había leído la entrevista que me hicieron hace un mes en 3am Magazine. Además de la compra Jeremy me envió algunos libros más como el de Savoca, el de Eleanor Johnson, etc. De sus ediciones me interesan las portadas alucinantes, la selección de autores y el parecido que esa editorial casera y pequeña guarda con, por ejemplo, La Bella Varsovia o Ya lo dijo Casimiro Parker. Jeremy me.pidió algunos poemas para traducir y publicar en una de las revistas que también edita, las traducciones y los poemas los podéis ver en el número de octubre de The Scrambler: aquí. Uno de ellos pertenece a Estar enfermo, los otros dos son de un libro inédito. De todo lo que he aprendido estos meses, del dinero que me he gastado en libros y libros (y los que aún no me han llegado, y los que aún me quedan por leer), de toda la poesía extranjera que he podido adquirir últimamente... he disfrutado con casi todo. Mis recomendaciones, aunque ya he hablado mucho de esos autores, son las siguientes: 1. Dorothea Lasky (tanto Black Life comoAwe en Wave Books); 2. Kendra Grant Malone (Everything is quiet en The Scrambler Books); 3. Tao Lin (Cognitive Behavioar Therapy en Melville House); 4. Joshua Beckman (Shake, en Wave Books); y 5. Eileen Myles (Sorry Tree, en Wave Books)



PS1:Pienso que Wave Books es la mejor editorial de poesía de este planeta, por cierto.
PS2: Mañana actuamos Maite Dono, Hectruso y yo en Sevilla.

30 septiembre 2010

Estar enfermo (IX): segunda edición, etc.

Ya está aquí la segunda edición de Estar enfermo. Hemos querido hacer algo especial y para ello he añadido tres poemas más pertenecientes a aquella época (2006-2007) en la que el libro fue concebido. Pronto La Bella Varsovia los publicará en la web para que aquellos que ya tenéis la primera edición también podáis verlos. (Gracias por hacer posibles estas pequeñas cosas).

21 septiembre 2010

La dulce enfermedad de Dorothea Lasky.

Laura Rosal


Esta mañana he recibido Awe (Wave Books, 2007) uno de los libros de Dorotrea Lasky que encargué a Iberlibro. Hace unas semanas. Aún no he podido leerlo entero, entre otras cosas por mi bajo nivel de inglés, aunque considero que la comprensión de estos poemas no era tan difícil. Sin embargo ya me ha llamado la atención esa parte titulada Ten lives in mental illness, donde describe distintos tipos de enfermedades llenas de pájaros, gargantas y cabellos. No he podido evitar acordarme de Síntomas o de Estar enfermo y de la tremenda coincidencia no en la forma sino en el fondo. En lo que ella dijo y yo dije. En lo que ahora leo y me reconozco. En lo que ahora admiro, rosa enferma. Musa de música humillante. Anoréxico corazón. Etc. 

I am in a blue sea and I am wearing a red nightie. The nightie has been ripped in places most of all by the nighttime. This sea is made of girdle-doves and thing-a-ma-bobs. O yes and bob too. Bob is kissing me and giving me flowers. He is giving me 8 headaches with his spinning finger. The finger he has made to court me but he does not realize no man who lives shall court me or please me. It is God who pleases me with his high and mighty and his amen and the room stretched out in light like a thing muscle flayed into the sun.
Dorothea Lasky

Pero no sólo la enfermedad. Como ya dije hace unos días Lasky es autora de Poetry is not a project, cuyo título y voluntad también guardan relación con mi próxima publicación de dentro de unos meses. Hoy mismo he comprado en Iberlibro otro de los poemarios de esta autora Black life (Wave Books, 2010). A veces me maldigo por no haber estudiado inglés. Por estar aquí parada esperando que algún traductor o editor se interese en todos estos autores que desde hace meses ocupan los lugares VIP de mi estantería. Es el caso de Chelsea Martin, autora de un fantástico libro de cuentos, divertidísimo y mucho mejor que, por ejemplo, el Querido diario de Lesley Arfin o el propio Eeeee, eee, eeee de Tao Lin que al menos sí ha sido traducido y publicado por unos visionarios y pequeños BTFL Books (y es una pena que este libro haya tenido tan poca repercusión en nuestro lindo panorama). No sé. No puedo decir más. Me emociona muchísimo leer algo nuevo y bueno. Me emociona leer a Dorothea. Me emociona saber que hay conexiones. Pequeñas venas. Filtros. Puentes de seda entre aquí y allá, allá y aquí. Lean. Por favor. Lean e investiguen. Luego nos quejamos de que aquí el mundillo está viciado y de que no hay nada más allá de los cabecillas, premiados y demás. Lean a Dorothea. Por ejemplo. Y su dulce y fuerte enfermedad. And what about poetry? My friend said he wanted to kill herself because she couldn't write a poem (D.L)

12 julio 2010

Estar enfermo (VIII): adorando al pulpo Paul.

Con motivo de la reciente mudanza celebramos una pequeña fiesta: baño de Saw II, salmorejo, vino barato y chuches colombianas. En las fotos faltan algunos de los invitados. Paloma y Chema, y el cubo de rubik, Elena Medel, de celebración también, porque hace unos días agotamos la primera edición de Estar enfermo, o Paul (no el pulpo) y Elena Grimaldi (no la actriz porno). A veces, cuando escribo desde este sofá (aunque el blog lo tenga más abandonado), me olvido de toda enfermedad. Al fondo veo a Ibrahím escribiendo la novela (saldrá en 2011, nervios). En la ventana las vuvuzelas de Miles Davis. Las vecinas del patio aún susurran (y se desmayan, y acaloradas bailan) por Casillas. La cisterna estropeada (vayan ustedes a saber por qué/quién). Los miles de litros de agua al día. Las entrevistas silenciosas para Público. Alejandro Cinque. Eduardo Benavente. El Cojo Manteca. Manolo el del Bombo, muerto por Burguer King. La reciente mudanza. Kidiboo de fresa. Lola Font. Pleonasmo Chief. Bob esponja. La última polaroid... Nada que interese demasiado... pues todo lo sabía de antes el Pulpo Paul.


20 mayo 2010

Entre formas y finales.

Decir no es muy sencillo y a la vez lo más difícil. Esa simple sílaba, esas dos letras casi inaudibles, tienen el poder de sustraernos al flujo inconsciente de la vida, de apartarnos de los ritmos predecibles y reiterados de la existencia biológica y hacernos volver sobre nosotros mismos, que es como decir: hacernos tomar conciencia de lo que somos. Estoy hablando de un no fundante, de esa negativa que es, en realidad, una afirmación, aquello que nos afirma y afinca literalmente en el mundo y sobre lo cual se levantan todos nuestros actos, nuestras decisiones, todos los movimientos de la voluntad y el deseo. Decir no es empezar a vivir. O también: sólo quien ha dicho no, quien se ha rebelado contra la dimensión animal de su existencia, quien hace del inconformismo y la interrogación constantes sus señas de identidad, se ha ganado el derecho a vivir su vida, vivirla plenamente, con toda su carga de esplendores y demonios, de luz y de tiniebla.

(Jordi Doce, noviembre 2008
Fragmento del prólogo al cuaderno Cruzo un desierto,
al fin en mis manos,
tras dos años de dulce espera)

28 abril 2010

Diario desierto (1): mi historia.

Mi historia soy yo misma y por eso puedo decir todo lo que quiera. Relatar, todo lo que quiera. Sin dar explicaciones. Sin buscar nuevas fórmulas. No tengo miedo a escribir. Y pienso en Roland Barthes y en su sentencia “no quiero hablar por temor a hacer literatura”, qué más da si la hago o no, qué más da cómo estructure este discurso si sólo quiero contar una experiencia que me abruma. Si sólo quiero dejar salir de aquí, de este pecho, una rabia contenida, una rabia adolescente, un hilo de saliva que en cuanto surja de mi garganta: me hará sentir liberada. No habrá nada novedoso en lo que cuente, de hecho, ya está todo dicho. Todos dijeron amor alguna vez. Todos contaron cómo les latía el sexo la primera vez. Todos supieron, tal vez, que su literatura era la sucesión de unas cuantas referencias. Que ya no nos sorprende nada. Que el mundo gira. Sí, y qué, si yo estoy aquí tan quieta y tan aburrida, y no giro, aunque el calor le de la vuelta a mi organismo. Referencias. José Ángel Valente. Mi poeta favorito, no sé por qué, ni quiero saberlo. Referencias. Leer por puro azar un fragmento de Edmond Jabès y darse cuenta de que toda la obra de mi poeta no es más que una nota a pie del lírico nacido en El Cairo en 1912, atended: el desierto fue para mí el lugar privilegiado de mi despersonalización. ¿Y entonces? Qué nota a pie soy yo. Qué nota: mi vida. Y esta historia. Y este relato del organismo. Poesía. ¿Quién soy, entonces, esto, qué, soy yo? Mi historia es la de una nota a pie, de otra nota a pie, de otro poeta y otro poeta, la de mí misma: un extranjero.