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28 septiembre 2014

Recibir el sueño.

Mai Oltra Llacer
Mañana, lunes 29 de septiembre estaré escuchando a Unai Velasco, Ana Correro, Sergio Espinosa, Lola Nieto y David Meza (sí, el mismo) en el Inusual Project de Barcelona, a las 19.30, ¿os venís? 

Detalles del evento aquí: 

13 diciembre 2013

Unai Velasco, the winner.




Hoy han concedido el Premio Nacional de Poesía Joven al poeta Unai Velasco, y yo estoy muy contenta porque su primer libro es una pasada, y estoy feliz por él porque su poesía es una de las más distintas y alucinantes de todo lo que se está haciendo actualmente en España, y también me mola que gane, porque es mi amigo y lo quiero, y me hace saltar de alegría también que al fin se reconozca el labor de una editorial pequeña, como es Papel de fumar (actualmente reconvertida en Esto no es Berlín). 

Un día alegre para la creación joven. Un día alegre para el futuro de este género. 
Ahora, a celebrarlo.

18 noviembre 2013

Destellos y silencio, pequeña antología de la poesía joven europea (3): Elena Medel.

François Reau
Antes de continuar con los nombres extranjeros de esta antología creciente quiero detenerme en un nombre que aquí todos conocemos, pero cuya ausencia en este proyecto sería inconcebible. Estoy hablando de Elena Medel (Córdoba, 1985). Elena es una gran editora, una gran escritora y una gran amiga. La conozco desde que tengo uso de razón poético (yo tenía 11 y ella 16, y gracias a su libro Mi primer bikini el mundo entero cambió.... mi mundo particular, pero también del que representa al panorama poético en España). Cada vez que hablo con alguien de nuestra quinta interesado en la poesía, todos estamos de acuerdo en que tanto su primer libro como Tara, fueron dos grandes inspiraciones en nuestra adolescencia. 

Recuerdo que en 2011 se cumplieron diez años de Mi primer bikini y que Unai Velasco y yo estuvimos tentados de hacer algo grande en homenaje... Algo que al final no terminó de salir pero que ya no hace falta realmente porque Elena acaba de recibir el premio a su esfuerzo, a su atención y a su dedicación por todos estos años. Hace sólo una semana las redes sociales se volvieron locas celebrando que en unos pocos meses (marzo de 2014) todos podremos sostener Chatterton en nuestras manos, su nuevo poemario, gracias al Premio Lowe de Creación Joven. 

Tuve el placer de leer Chatterton hace unos meses, y desde entonces me morí de ganas por publicar el primer poema del libro en este blog. Así que en cuanto me enteré del premio le pedí a Elena, por favor, que nos lo adelantara... y aquí lo tenemos. Muy atentos. Muy atentos. Una maravilla. Silencio. Miles de destellos:


ESTAMOS REALIZANDO OBRAS EN EL EXTERIOR.
NO UTILIZAR ESTA PUERTA
EXCEPTO EN CASO DE EMERGENCIA

Madurar
era esto:
no caer al suelo, chocar contra el suelo, contemplar el pudrirse de la piel
igual que un fruto antiguo.
Colchón justo para los dos; años que chocan la lengua contra los dientes una y otra vez que se tambalean en la boca
años
     del sentido incorrecto.
Con tres hilos de cabeza he tejido mi tiempo:
piensa en vosotros a mi edad, piensa en tres hilos de cabeza, qué te falta, qué te queda; piensa en tres hilos. Quizá
eso, madurar:
quizá Ulises boca abajo, quizá la orilla boca arriba,
eso que queréis me esperará diez años. Pensad en diez caídas; pensad en
diez hilos de cabeza. ¿Aquello? ¿La madurez? ¿Márchate, olor a lavavajillas, déjame con mi sueño?
¿O quizá en la boca uvas para el postre del color
de la rodilla que cae al suelo,
de la rodilla que choca contra el suelo? Me tambaleo. Y era yo el zumo en la garganta, y era yo el frío, era yo
las uñas y el estómago, quién era yo en mis años
con tres, en mi tiempo con diez hilos de cabeza. Hasta mi habitación
por la escalera de incendios un hombre
y su sentido contrario. Diez hilos de cabeza, veinte hilos de su pecho atados a mi pecho,
juro que amé
los golpes de sus piernas. Digo que
madurar era esto: que no pude negarme, digo que mis tres hilos de nada entre los dedos, y juré chocar y el suelo
lo juré. Pensé al suelo la caída
y el choque contra el suelo. Pensé el aliento pensé dije
tres hilos de cabeza: tambaleo.
Pensé en mi edad y pensé en vosotros y pensé
que nadie me avisó de madurar así, junto a la vida y el frío en el cajón
de la fruta que se pudre.
Elena Medel

14 marzo 2013

Museum of Cancers.

Evan Bender
Posiblemente La tumba del marinero esté saliendo de imprenta en estos momentos. O quizá aún se estén pegando los pliegos. O quizá, quién sabe, ese libro en realidad no exista. Lo que sí sé es que uno de los textos que lo componen, Museo de cánceres, ha sido publicado en la revista canadiense Shabby Doll House, gracias a la generosidad de su directora Lucy K. Shaw, así como de Evan Bender, ilustrador, y Kevin Cole, quien tradujo el poema para esta ocasión. Es un placer estar en este número de primavera con textos tan chulos como los de Sophie Collins, Jacob Steimberg, Heiko Julien, Michael Inscoe o Sarah Jean Alexander, entre otros. Museo de cánceres lo escribí hace un poco más de un año. Quizá sea uno de los últimos textos que añadí al libro. Y bueno. Aquí os copio la versión en español... 


***
Museo de Cánceres


(Por eso amputarán tus pies. Por eso sellarán tus ojos con trozos de mapas antiguos. Por eso pronunciarán tu nombre en celebración del páncreas. ¿Comprendes? Por eso el útero es más oscuro -intestino y córnea-. Por eso amputarán el rezo. ¿Comprendes?)

-Luna Miguel Santos: viva / cáncer de azúcar

-Ana Santos Payán: viva / cáncer de mamá

-Pedro Miguel Tomás: vivo /cáncer de salud

-Chus Tomás: viva /cáncer de paciencia

-Pedro Miguel: muerto / cáncer de abuelo

-Mercedes Payán: viva / cáncer de soledad

-Manolo Santos: vivo /cáncer de familia

-José Ángel Valente: muerto / cáncer de luz

-Roberto Bolaño: muerto /cáncer de probabilidades

-David Foster Wallace: muerto /cáncer económico

-Marcel Schwob: muerto /cáncer de sífilis

-Antonio J. Rodríguez: vivo /cáncer de Europa

(Por eso me duele, ¿sabes? Por eso me duele la sangre: porque está fuera. Y dentro no duele y fuera mata. Y dentro no daña y fuera asusta. Qué intensa la sangre. Qué peligrosa. Por eso me duele, ¿entiendes? ¿Lo entiendes?)

-Daniel Clowes: vivo /cáncer fantasma

-Clarice Lispector: muerta /cáncer de audacia

-Alejandra Pizarnik: muerta /cáncer de jaula

-Miguel Hernández: muerto /cáncer de luna

-Jorge Luis Borges: muerto /cáncer de viuda

-Michel Houellebecq: vivo/ cáncer de pene

(Por eso no existo. ¿Ya te marchas? Por eso al curarnos todos nos fugamos. ¿Quién se queda? O peor. ¿Dónde?)


-Antonin Artaud: muerto /cáncer de loco

-TS Eliot: muerto /cáncer fenicio

-Eduardo Cirlot: muerto / cáncer de Astarté

-Édmond Jabés: muerto /cáncer de Egipto

-Antonio Machado: muerto /cáncer de Leonor

-Vladimir Nabokov: muerto /cáncer de fuego de cáncer de entrañas

-Thomas Pynchon: vivo/ cáncer de rostro

-Sharon Olds: viva /cáncer de satanás

-Dorothea Lasky: viva /cáncer de leche

-Virgina Woolf: muerta / cáncer de agua

(Por eso me ahogo. Por eso no entiendo el amor. Por eso no caigo enferma. Por eso sólo enfermo. ¿Sabes? Sólo enfermo.)

-Charles Baudelaire: muerto /cáncer de feo

-Arthur Rimbaud: muerto /cáncer de elefante

-Paul Valéry: muerto /cáncer marino

-Joyce Mansour: muerta /cáncer de mujer

-Paul Élouard: muerto /cáncer azul

-Lysiane Rakotoson: viva /cáncer de nieve

(Por eso estas manchas. Y esta piel. Como una cicatriz eterna extendida y blanca, mi piel es cicatriz, mi piel es el cordón umbilical entre la lengua y las axilas. Por eso estas manchas rojas. Por eso estas manchas negras. Por eso el olor a fruta: la lengua, las axilas)

-Emily Dickinson: muerta /cáncer de coño

-Anne Sexton: muerta /cáncer de coño

-Anna Ajmátova: muerta /cáncer de coño

-Sylvia Plath: muerta /cáncer de coño

-Marina Tsvetáieva: muerta /cáncer de coño

-Javier Marías: vivo /cáncer pesado

-Enrique Vila-Matas: vivo /cáncer de Enrique Vila-Matas

-Gonzalo Torné: vivo /cáncer espía

-Rodrigo Fresán: vivo /cáncer inquietante

-Tao Lin vivo /cáncer MDMA

-Ben Brooks: vivo / cáncer ciervo

-Unai Velasco: vivo /cáncer 1990

(Por eso vomitaba, ¿lo entiendes? Por eso la bulimia de aquellos meses intentando adelgazar para dar pena, intentando enfermedades impregnadas de no sé qué. Intentando la literatura. Por eso vomitaba, ¿te acuerdas?)

-Ana Santos Payán: viva /

-Ana Santos Payán: viva /

-Ana Santos Payán: está viva /

10 diciembre 2012

Reordenando libros e ideas: algunos poetas jóvenes y sus nuevos poemarios.



Reordenando esta tarde mi biblioteca me he dado cuenta de que en 2012 se han publicado algunos libros de poesía escritos por gente muy joven e interesante. Más allá de los geniales poemarios En este lugar, de Unai Velasco y El libro de la crueldad de Layla Martínez, de los que ya he hablado varias veces en este blog o por Facebook, tengo en mis manos a otros siete autores que me confirman que los lectores de poesía de este país tenemos que estar de enhorabuena. Por ejemplo:

-72 demonios (Cangrejo Pistolero Ediciones) de Javier Gato (Sevilla, 1987), es el segundo libro del autor. Más oscuro y contundente que el anterior. Podríamos decir que es “el libro negro” de Javier Gato. Dentro de él leemos que ya “no queda corazón”. Y qué más da si lo que queda son sólo sombras: Gato es un genio moldeándolas.

-Mantener la cadena del frío (Pre-Textos) está firmado por Ben Clark (Ibiza 1984) y Andrés Catalán (Salamanca, 1983). Me gustó mucho “Basura” de Ben. Y también me ha gustado este libro: por su humor y sobre todo por su tema. En los últimos meses estuve obsesionada con encontrar libros, especialmente de poesía, que trataran el tema de la comida, et voilà: aquí llegaron ellos rompiendo ese vacío de la literatura. Llenando así nuestro estómago.

-El extraño que come en tu vajilla (Vitrubio) supone un cambio brusco en la poesía de Paco Najarro (Badajoz, 1987). Conozco al autor desde hace años -eramos adolescentes y hablábamos por Messenger- y me sorprendió mucho leer estos nuevos poemas, mucho más lúcidos y divertidos que los de su anterior poemario. Como en Mantener la cadena del frío, aquí el humor tiene un peso importante. Y es que a veces muy pocos poetas se atreven -y consiguen- hacernos reír. Eso es admirable.

-Horas de lobo (Origami) de Jacob Iglesias (Carrión de los Condes, 1980) es un libro muy íntimo e intenso. Está muy bien construido porque consigue contarnos una historia: su historia. La historia de lo que significa crecer, perder, llorar o incluso estar solo. Poemas como "Plegaria" me hicieron temblar.

-Primera noche en las ciudades nuevas (Monosabio) de María M. Bautista (Madrid, 1990) no es otra cosa que un diario de trabajo. O bueno, también puede ser un diario de viaje. O un cuaderno de notas a pie a otros poemas que la autora ha de tener -seguro- por ahí escondidos. O un blog puesto en papel. O simplemente eso: una primera noche en esa vieja ciudad que es la poesía. Lo que sí queda claro aquí es el amor infinito de la autora por el arte. Su infinito respeto a la palabra.

-Setenta y cuatro días sin mí (Colección Vincapervinca) es el segundo poemario de Francisco Fuentes (Plasencia, 1985). Su libro es breve, sus poemas son delgados, como gotas que se deslizan por un cristal y luego se congelan y luego se incrustan en el cristal y luego... y luego todo estalla porque suya es la capacidad de hacer chocar a las palabras.

-Por último quisiera hablar del libro que ha hecho posible este post, el culpable de que hoy haya tenido que reordenar mi estantería, pues, aunque es muy chiquitito, casi no cabía en el hueco reservado a la poesía española contemporánea. Me refiero a Mecánica del canto (Amargord) de Cristian Piné (Móstoles, 1991), que ha llegado hoy a mi buzón después de que muchísimos amigos me pusieran los dientes largos al hablarme de lo fantástica que les parecía su poesía. Y tenían razón. Mecánica del canto es un libro muy inteligente, repleto de poemas detrás de los cuales se nota un gran trabajo y reflexión. Mi lectura de Piné es aún demasiado reciente y no consigo encontrar las palabras exactas para describir sus extrañas descripciones, sus extrañas rimas, sus patadas punzantes al silencio y a la luz, al adjetivo y al color, a todo lo que le estorba para cantar la canción perfecta... y quizá es que no exista una  "canción perfecta", pero sí hay algo perfecto en su poesía... eso es fascinante.

Lo dicho. Reordenemos nuestras estanterías y luego salgamos a celebrarlo. Hoy. Siempre. Estamos de enhorabuena.   

23 noviembre 2012

La llegada del minotauro.

Bromeamos: Varou-fáker. Le digo ¿Puedes poner cara como de "le tengo muchas ganas a este libro"? La pone. Primero leí a Yannis y ahora a Yanis. En último encuentro algo extrañamente poético. Algo difícil. Muchas metáforas. Introducción. Sorpresa. Necesidad. Una cita. 

El filósofo alemán Schopenhauer nos reprendió a nosotras, las humanas modernas, por engañarnos creyendo que nuestras creencias y acciones están sometidas a nuestra conciencia. Nietzsche coincidió con él al sugerir que todas las cosas en las que creemos, en cualquier momento dado, no reflejan más verdad que la del poder de otro sobre nosotras. Marx metió a la economía en la estampa, reprendiéndonos por ignorar la realidad de que nuestros pensamientos han sido secuestrados por el capital y su ansia acumuladora. Por supuesto, aunque sigue su propia y férrea lógica, el capital evoluciona inconscientemente. Nadie diseñó el capitalismo y nadie puede civilizarlo ahora que va a toda máquina.
Tras evolucionar sencillamente, sin consentimiento de nadie, nos liberó rápidamente de formas más primitivas de organización social y económica. Generó máquinas e instrumentos (materiales y financieros) que nos permitieron apoderarnos del planeta. Nos permitió imaginar un futuro sin pobreza, donde nuestras vidas ya no están a merced de una naturaleza hostil. Pero, al mismo tiempo, al igual que la naturaleza produjo a Mozart y al sida usando el mismo mecanismo indiscriminado, también el capital produjo fuerzas catastróficas con tendencia a provocar discordia, desigualdad, guerra a escala industrial, degradación ambiental y, por supuesto, crisis financieras. De un tirón, generaba —sin ton ni son— riqueza y crisis, desarrollo y privación, progreso y atraso.
¿Podría ser entonces que el crash de 2008 no fuese más que nuestra oportunidad periódica para darnos cuenta de hasta dónde hemos permitido que nuestra voluntad esté subyugada al capital? ¿Acaso fue una sacudida que debía despertarnos a la realidad de que el capital se ha convertido en una «fuerza a la que debemos someternos», en un poder que desarrolla «una energía cosmopolita, universal que quiebra cualquier límite y cualquier vínculo y se presenta como la única política, la única universalidad, el único límite y el único vínculo»?
Yanis Varoufakis

03 noviembre 2012

Hoy no es seis de noviembre, pero como si lo fuera.













Hago como que cumplo 22 años, pero aún me quedan dos días. Hago como que no me importa ennegrecer el suelo, porque en realidad no me importa. La suciedad aquí es sinónimo de alegría, cuanto más sucios más nos queremos, cuanta más ceniza más aguantamos, cuanto más humo, más recordamos el poema de la Fiesta en Andorra y respiramos: hemos vuelto a estar todos juntos. Hago como que cumplo 22 años y ellos me ofrecen presentes de silicona. También las camisetas elegantes, el tarot italiano, la versión tragicómica de Sylvia Plath convertida en conejito. O algo así. Eloy y María me entregan a una Princesa Leia que mueve la cabeza de lado a lado, como yo, más tarde, en signo de agradecimiento ante tal velada. Vamos a casa. Vamos a hacer las paces. Todos con todos. Yo con la fiesta. He vuelto a la fiesta y allí estaba el tabaco. Estaban los nuevos. Los de antes. Los de aquí. Tú y yo y la mascota mirábamos a Ernesto dormir. Todos. Las cuatro eles. Arthur Rimbaud desde el cajón. Los frutos en la encimera: hago como que trago triste y en realidad me gusta. Amanece en Rambla del Raval. Queda menos para el Sur. Queda menos para el seis. Queda menos para Lisboa. Amanece en Rambla del Raval. Hemos despertado a los vecinos. Yo hago como que ya tengo sueño. Pero sigo despierta. Pero sigo despierta.