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13 febrero 2015

¿Dónde están las mujeres de la Beat Generation?

Angela Dalinger
Cuando había un festival de literatura importante, sus nombres no aparecían en los carteles. Cuando sus parejas decidían emprender viajes por las montañas más peligrosas de los Estados Unidos, o quizá hacia países exóticos, sus cuerpos se quedaban en casa, cuidando de los hijos, manteniendo el hogar caliente. Cuando los críticos y lectores de todo el mundo alabaron únicamente a dos o tres firmas del movimiento al que pertenecieron, sus voces se escondieron y se enterraron bajo una arena dura y áspera, aguardando a que alguien atreviera a desenterrar sus enormes libros, sus impresionantes poemas, sus importantes historias, tantas veces ignoradas.

Eso es la Generación Beat: un puñado de hombres magníficos haciendo sombra a un puñado de mujeres magníficas. Una crítica literaria y una prensa cultural empeñada en divinizar a tres o cuatro firmas, dejando a un lado la obra de quienes trabajaron con seriedad y con ambición para promover uno de los movimientos artísticos y vitales más importantes e influyentes del siglo XX. Detrás de Jack Kerouac, Allen Ginsberg o William Burroughs, siempre se mantuvieron las figuras de Lenore Kandel, Diane Di Prima o Elise Cowen.

Sus nombres quizá sonarán solo a unos pocos afortunados que hayan accedido a estudios o antologías en inglés, en donde sus poemas sobre maternidad, menstruación, amor o drogas se exhiben desgarradores.Sin embargo hoy, por fin, la traductora y poeta Annalisa Marí se ha atrevido a reivindicarlas, así como a traducir y prologar una selección de las desconocidas poetas. El resultado: Beat Attitude: Antología de mujeres poetas de la generación beat, de próxima publicación en nuestro país.


27 junio 2014

Nada puede destruir la pureza (lo que escribí y lo que pensé entre el 21 y el 26 de junio de 2014).


¡La Muerte es la madre del universo!
Allen Ginsberg


Uno. Oporto (Junio 2014, con breve parada en Lisboa)

Si miro al cielo gris lleno de gaviotas grises no puedo hablar de dolor.
He tenido pesadillas con gatos y con dedos.
He soñado que me arrancaba la piel para dormir mejor.
Las lecturas tristes son imprescindibles mientras tanto tú y yo reímos y estuviste a punto de hacerlo dentro por qué no lo hiciste
 porqué.

Las gaviotas grises. El río.
He venido para comer pescado y tragar sucio vino. Escucha, hay forasteros y gorriones gordos, hay agua dulce y de pronto un océano. ¿Iremos a la playa? ¿Temeremos a los peces de largas espinas? ¿Nos culparán por comerlos sin piedad en tabernas donde ya no azota la lluvia?

Emoji de un ancla.
Y también emoji de un corazón bombeando fría cerveza en la cama de una torre llena de flores. Existen todas esas imágenes porque existen todos estos latidos.

Llevo días sin escuchar a las sirenas.
Se estarán sosegando.
Tendrán pavor de los que ahora comemos mar como ávidos pájaros.


Dos. Vuelta a Barcelona (Junio se acaba)

Piensa en Naomi.
Imagina un mundo en el que todas las madres estuvieran muertas.
Quién quedaría. Quiénes quedaríamos,
¿las gatas estériles de pelaje tricolor?
¿los hombres de penes pálidos y arrugados?
¿las palomas recién nacidas?

¿yo?

Piensa: emoji de una gaviota defecando a cierta altura —quizá la de una iglesia, o la de una farola apagada en la noche de Oporto— sobre mi cabeza ahora mojada, viscosa, qué asco, digo, qué puto asco.

Piensa: emoji de mi rostro lleno de placer de mi vientre deseando ser mamá y tú no.

Tú no.

Somos tan alegres. Nos hemos reído tanto. Hemos bailado entre sardinas y pasteles de nata. Hemos bebido tanto.

Piensa: que un poeta huérfano no es un poeta sino un artefacto cargado de pólvora caliente.

Ahora me pregunto si los gatos eran más felices sin nosotros.

Aquí somos todos estériles.
Aquí todos estamos vivos. 

16 junio 2014

I'm afraid to stop breathing.


Angela Deane
Tengo miedo de dejar de respirar –
primero el dolor en el
cuerpo
asfixia y luego
la Muerte.
Allen Ginsberg

Estoy pensando en la lluvia. En los pies ensangrentados de agua. Mira, todos se han ido. Estoy pensando en la lluvia y en que aún puedo amar. Bajaremos al río para mojar nuestros pies ensangrentados en sangre. Bajaremos a las oscuras luces para bañarnos. Estaremos juntos, ¿no estoy tan sola? La lluvia escuece. Todos los que se fueron están dentro de mí.

22 agosto 2013

Un verano raro (IV).





La bondadosa búsqueda de crecimiento, el gracioso deseo de existir de las flores, mi casi éxtasis por vivir entre ellas. El privilegio de ser testigo de mi existencia -también tú debes buscar el sol...
Allen Ginsberg

1. Cuando leo mis pensamientos más profundos desconfío de aquel poeta polaco.

2. La prueba dijo: No. La sangre dijo: Dónde estoy. La vida.

3. La sonrisa de Grétel hace que nada más importe. Invade la habitación. Llena este vacío. Mi vacío.

4. Que todo huela a albahaca es un placer demasiado poderoso.

5. Vimos conejos muertos. Melones muertos. Girasoles tendidos al dolor.

6. Taoísmo. Vacío contra materia. Soy vacío y soy materia. Como cereales. Soy vacío. Soy.

7. Mi marido está en Kosovo, me dice que por allí hay gatos muy pequeño que se escapan danzando de las pisadas humanas. Pequeños felinos regalando ternura en cualquier parte del mundo. Pequeñas bestias queremos atraparos.

8. Antiguos amigos me hablan de drogas. La vida es barata, pacífica, intensa.

9. Me rasco la luz y las heridas duelen.

10. Me rasco el sol y todos sudamos.