«querido mío / se llama “plumbago auriculata” / no me refiero a la flor lilácea de mi deseo / sino más bien a aquella que me encuentro paseando / en la costa de Níjar durante tu ausencia / “jazmín del cabo” / un poco más violeta que las otras / habitual vecina de esas buganvillas que ya sabes que tanto amaba / aunque ahora mi atención / la retenga el plumbago / “jazmín azul” / “malacara” / “jazmín del Cielo” / así / con mayúscula / así es como yo la bautizo cuando además te pienso / querido mío / ¿te acuerdas de cuando recité de memoria / el poema que Hughes le dedicó a Plath / y con la tripita llena de seitán y verde / tú me lloraste? / pues cuando ahora imagino el color de aquella joya / que el maltratador / rememoraba en sus versos / no veo otro azul que el violeta macilento de las plumbagináceas esparcidas / por los pasos de mis viajes / entre macetas de veraneras / y bancos de raspallones / querido mío / también he sabido por Aurora / que los héroes homéricos no comían peces / no hay banquetes de mariscos ni raspas de dorada / el único tentáculo que rozó el cuerpo de Odiseo / fue el de un pulpo contra el que peleó / agarrado a una roca / siempre cerca de la muerte él / siempre temerario mi dulce ídolo del arrecife / que prefería perder la vida boqueando entre las olas / a consumirse eternamente en una isla desierta / querido mío / ahora que te idolatro no puedo mentirte / al contrario que los héroes homéricos yo he comido jibias / y huevas de maruca / yo he cortado la carne del pulpo con un chuchillo fino / para depositarla en los dientes de mi esposo y de mi hijo / querido mío / debes saber que yo alimento a mi familia siempre con ternura / debes saber que yo a los míos los agarro entre mis brazos y los calmo con un canto / debes saber que desde que tú me faltas con insistencia / desde que tan desmedidamente me faltas / no puedo dejar de suponerte mío / o de dibujarte dentro / o de significarte vínculo / como la plumbago auriculata es familia de la clavelina de mar / con ese pétalo a veces rosa y a veces blanco / colores iguales a las joyas deliciosas que también me regalaste / al comienzo del verano: / tu lengua / tu glande / tu inteligencia / el rastro primero del hematoma / nuestra carne en la vorágine»
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01 septiembre 2020
20 febrero 2015
29 diciembre 2014
Hay vida en el verbo vivir, y otras cosas que digo y que diré en 'Los estómagos'.
Cendrine Rovini
Dentro de pocos meses, si todo marcha bien, saldrá en La Bella Varsovia el libro que comencé a escribir en enero de 2012 en Barcelona. Se titula Los estómagos, y muchos ya habréis leído cosas por aquí y por allá, porque como siempre digo, este blog es un laboratorio de lo que me importa y me interesa escribir. Hoy la web de Uno y Cero ediciones ha publicado tres poemas de este libro, de uno de los apartados titulado Metástasis. Creo que realmente Los estómagos es una especie de segunda parte de La tumba del marinero, aunque mucho más breve y menos, digamos, visceral. No sé. No quiero hablar más pero sí quiero compartir con vosotros uno de los textos, además de agradecer a los editores de este espacio que me hayan invitado para cerrar un año de colaboraciones. Este texto (como otros del libro que ahora leo como terribles y temibles premoniciones) nació también de este blog, después de escribir una reseña de un libro de Ingeborg Bachmann, y después de leer un comentario de Juan Andrés García Román que me dejó obsesionada. Bachmann, junto a Trotzig, Huges, Snyder, Mansour o Blecher son algunos de los autores que se me clavaron en el corazón cuando quise escribir todo esto. Qué ganas de 2015. Quiero que sea bonito. Venga. Ven.
SUAVE Y QUEDO (MALA TRADUCCIÓN DE UN
VERSO QUE ES EN REALIDAD UNA VERSIÓN PROVISIONAL INFINITA DE ESTE POEMA)
Reconocerse en la blancura de otras patas
blancas, en el estruendo de otros llantos
blancos
—el gato que llora suena a globo
hambriento.
Reconocerse también en la cadencia, pues
todo rompe y algunos se marcharon con
las ideas a medias
—yo nunca he asistido a un funeral, me
dijiste, que la palabra caricia y la palabra fiesta
eran sinónimos en todos los diccionarios,
que marcharse merece nuestro cariño, me dijiste,
dejándolo todo sobre la mesa termina lo
que empecé, me dijiste.
Reconocerse en la cirugía, en el verbo,
en el sueño entretenido de las olas. Hay vida en
el verbo vivir
—su conjugación es un féretro suave y
quedo.
06 enero 2014
La poesía posnoventista española en 15 voces.
Kendra Yee
El escritor y traductor
estadounidense Jacob Steinberg me habló hace poco de lo que para él
significa el posnoventismo. Como buen conocedor de la literatura
argentina actual, me habló de una generación de poetas que cambió
la concepción del género durante los años 90 en ese país. Para
él, ese espíritu lúdico, esas ganas de conocer lo que se hacía en
el mundo, esas ansias por crear editoriales pequeñas, de libros
baratos que llegaran al público, etcétera, son muy parecidas a lo
que según él está pasando en el mundo
ahora mismo. No sólo hay que mirar la Alt Lit estadounidense para
darse cuenta de que una nueva ola de autores nacidos más o menos a
finales de los años 80 está creando su propio discurso, sus propios
medios de publicación y difusión, y su casa, sin fronteras, gracias
a Internet. Me llamó la atención este nombre “posnoventismo”, y
me acordé también de todo lo que la plataforma de la 89plus está
promoviendo, con artistas y escritores nacidos a partir de 1989, de
la que ya os he hablado muchas veces.
Cuando miro la lista de
autores de Tenían veinte años y estaban locos (la de papel,
pero también la digital), me doy cuenta de que en apenas 4 años
desde que la idea de este libro comenzara a gestarse, todo ha
cambiado mucho, y muy rápido. Si los autores más jóvenes de la
antología en papel habían nacido en 1992, ahora sólo hay que mirar
un poco la blogosfera, los debates literarios en Facebook y Twitter e
incluso algunas revistas para comprobar que los autores de 1990 son cada vez más numerosos, e incluso que sus nombres, a
pesar de ser la mayoría poetas inéditos, han llegado a ser bastante
influyentes, pues no sólo se limitan a escribir sus cositas y
compartirlas en la red, sino que compran y leen libros tanto clásicos
como de sus contemporáneos, escriben artículos en medios culturales
online, comparten lo que les gusta, agitan el género y confían
ciegamente en él.
Los 15 autores que he
escogido para hacer una aproximación al “posnoventismo” español
me parecen muy significativos. A todos los he conocido a través de
Internet, casi todos han publicado en Estaban locos y otras
antologías digitales, casi todos tienen blogs, tumblrs, twitters,
instagrams y vidas activas en todas estas redes. Cuando uno de ellos
comparte un libro, lo más seguro es que muchos de ellos luego se lo
compren (hay un efecto libro veo libro quiero muy curioso,
pienso en fenómenos como el de Joan Didion, Mascha Kaléko, Tao Lin,
Ted Hughes, Anne Carson, la red se llenó de estos nombres, de pronto
todos los leíamos... porque al fin y al cabo somos una comunidad).
Casi todos tienen libros
escritos o por escribir, pero no parecen frustrados por que su
publicación no vaya a ser inminente. Si han publicado, es en
editoriales pequeñas. Si no hay webs y revistas de poesía, ellos
las crean (pienso en Ciudades Esqueleto, o en Erosionados). Algunos
de ellos incluso han llegado a publicar sus poemas mucho antes en el
extranjero que en España, y muchos hasta saben traducirse a sí
mismos, o son capaces de crear en otro idioma. No hay presión por
ser una joven promesa de tal o cual editorial grande (miremos con atención y
celebremos el Premio Nacional de Unai Velasco), ni por salir reseñados en El Cultural
(posiblemente ni lean El Cultural), ni por querer agradar a la caspa
de ahí arriba. Me parecen sencillos, y sinceros, algunos son muy
buenos, a otros aún se les nota la timidez y la inocencia. Pero
esto, como debatimos la semana pasada a raíz de la reseña al primerpoemario de Emily Roberts, no me parece un problema. Al contrario.
¿No es una gran ilusión? ¿No es perfecto que el género mute y que
el género viva, y que el género esté en continuo movimiento?
15 voces, decía, que a
mí me interesan especialmente, y con las que me ha gustado contactar
y charlar para este post. Ellos son: Arturo
Sánchez (Barcelona, 1990), Ruth Llana (Pola de Siero, 1990), Ángel
de la Torre (Lucena, 1991), Emily Roberts (Ávila, 1991), Cristian
Piné (Móstoles, 1991), Sara Torres (Gijón, 1991), Miguel Rual
(Oviedo, 1992), Annie Costello (Murcia, 1992), Roger Vilanova Jou
(Castelló d'Empuries, 1992), Yasmín C. Moreno (Madrid, 1993),
Patricia Úbeda Sánchez (Almería, 1993), Marcos Ortiz Andrino
(Madrid, 1993), Belén Benito Moreno (Toledo, 1994), Sandra Martínez
(Valencia, 1995) y Rosa Berbel (Sevilla, 1997). Para que podáis
leerlos y conocerlos mejor he creado este link a mi Tumblr (aquí) y este documento en ISSUU (aquí), donde
encontraréis sus textos, rostros, notas biográficas y dónde
seguirlos.
Qué
bien comienza 2014. ¿Verdad?
(Por cierto, la artista de la imagen de arriba es Kendra Yee,
canadiense nacida en 1996)
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05 enero 2014
Aproximaciones a la belleza del marido (V): el regalo.
El bello marido regala bello libro a la mujer. De mujeres y de maridos están formadas sus páginas. Querido Ted. Querida mamá. Querido estudio detenidísimo de la forma del zapato al golpear la madera. Hay vacas. Hay calles sucísimas de Francia y de España. Hay un gato curioso. El libro es bellísimo. La mujer. El marido. Me he portado bien.
23 noviembre 2013
Dos mujeres: Sylvia Plath y María Ramos
Querida María,
te escribo a propósito
del libro de Plath. Ya sabes, por lo del concurso. Como te comenté,
hablé con Diego Moreno y convenimos en que quizá desde mi blog
podríamos lanzar una especie de sorteo de ejemplares de este libro
magnífico. Le dará un empujón (aunque no le hace falta, ya veo que
está todo el día en prensa y entre las listas de más vendidos) y
además nos permitirá a nosotras charlar un rato en este espacio. Ya
que entran tantos lectores, ¿por qué no aprovecharlo? ¿Por qué no
reivindicar ese texto por el que tanto llevas luchando?
Cuando me hablaste por
primera vez de tu proyecto pensé que estabas loca. ¿Quién va a
querer reeditar a Plath hoy en día, tal y como están las cosas? O
peor: ¿quién va a querer comprarse un libro de Plath si “todas la
hemos leído”? ¿Si ya es un icono de esos que no hace falta leer
porque su historia ha superado a cualquiera de sus versos? Pero luego
me pareció que seguías estando loca. Loca de cordura y de
atrevimiento. Conoces muy bien a la autora. Conoces muy bien su
literatura. Conoces muy bien todo lo que la rodea y sólo tú podrías
volver a entregarnos su voz, así, tan antigua y a la vez tan nueva.
Y qué suerte de edición,
la de Nórdica. Soy muy fan. Ya lo sabes. Así que te felicito y te
lo agradezco por partes iguales. Me ha encantado estar cerca de ti en
esto. Entre la reedición de Cartas de cumpleaños, el pasado junio
en Lumen, y la publicación de Tres mujeres, tengo una grata
sensación de “victoria”. La poesía y las ediciones bien hechas
han ganado. Qué de puta madre.
Pero bueno, a lo que iba.
Como también te dije, me apetece mandarte algunas preguntas. Puedes
responder como quieras. O no responder. O contarme lo que te
apetezca. Mi blog es tu blog y mi casa es tu casa:
Por ejemplo, ¿en qué
momento decidiste lanzarte a recuperar este poema de Sylvia Plath y
tomarte el duro trabajo de traducirlo sin la certeza de encontrar
editor? ¿Y por qué “Tres mujeres”? ¿Qué tiene este texto que
no tengan los otros de Plath? La gente dice que la obra de esta poeta
ha sido mal traducida, y bastante maltratada no sólo en nuestro
país, sino en muchas traducciones alrededor del mundo, ¿qué opinas
en este sentido? ¿Cuáles son los libros de Plath, traducciones o
no, que recomiendas tener en la biblioteca? ¿Qué te parece la
poesía de Ted Hughes? ¿No te da la impresión de que últimamente
su figura está mucho menos castigada socialmente que antes? ¿Te
animarás a traducir más cosas de Plath, o de Hughes, o de algún
otro poeta? Por último, ¿qué más proyectos literarios tienes
entre manos, si es que se pueden contar?
Eso es todo por el
momento. Espero tu respuesta.
Un besazo para ti y para
tu niña,
Luna.
* * * * *
Mi querida Luna,
el sorteo y la entrevista
que propones significan mucho para mí y cuentan con todo mi apoyo y
toda mi emoción. Suponen abrirle la puerta a la intimidad de la que
nació el proyecto, localizando sus orígenes y cerrando debidamente
el círculo. No podría pedir más.
“Tres mujeres”, tal y
como dices, ha sido recibido con los brazos abiertos. Más de lo que
yo misma esperaba. La verdad es que esta edición, bilingüe y
hermosamente ilustrada, ha conseguido recuperar el texto de una forma
muy especial, muy viva.
¿Sabes? Me hace mucha
gracia que me llames loca. Muy loca. Yo no lo sabía, pero así era.
Una locura, empezar la casa por el tejado y buscar el suelo firme al
final.
Aunque, en realidad, la
ocurrencia de redescubrir a Sylvia Plath nunca fue del todo
descabellada. En el año del cincuenta aniversario de su muerte,
¿cómo no iba a volar esta idea en la cabeza de alguien?
Lo verdaderamente extraño
es que hasta ahora nadie se hubiese parado a editar “Tres mujeres”
aisladamente, liberado de las voluminosas antologías en las que
suele encontrarse (total o parcialmente) este duro y hermoso poema.
Extraño. Tan extraño
como que apenas un par de meses antes de esta simbólica fecha yo
acabara de terminar mi traducción, ajena a estos datos y movida por
intereses completamente personales.
Me gusta pensar que todo
ha salido tan bien porque así debía ser.
(La mano del ángel
Plath, ordenando el tiempo y los acontecimientos.)
*
Luna, me conoces y seguro
que no te cuesta situar el origen de mi fijación por este poema
junto al momento de mi propia maternidad.
(Veintiún años, un bebé
creciendo en mi vientre y una perfecta obsesión por encontrar libros
escritos en primera persona por mujeres que fueron jóvenes madres y
utilizaron la escritura para intentar sobrevivir.)
Y qué poca literatura,
ésta.
Qué escasa.
Como si la mayor
expresión de la sexualidad femenina acabase siendo un acto
castrante, a nivel de desarrollo personal.
(Si tienes alguna
recomendación de este tipo me encantará recibirla.)
*
Tras mucho buscar,
finalmente, hace aproximadamente dos años, sucedió. Descubrí
algunos fragmentos de “Tres mujeres” en Internet. Y fue un
auténtico flechazo.
Nacimiento y muerte, amor
y guerra, naturaleza y civilización, mitología y humanidad.
Nada quedaba fuera en
este extenso poema.
Era justo lo que buscaba,
pero las traducciones que encontré no terminaron de convencerme. Las
palabras rechinaban, se retorcían, tropezaban (¿lo notas, también
tu?). Se permitían demasiadas manipulaciones, demasiadas
adulteraciones, libertades delicadas, indebidas, pienso yo, cuando se
trata de traducir a Plath.
Sylvia Plath, que
diseccionaba durante días el sonido y significado de cada una de las
palabras que forman sus poemas. La medida de cada verso, de cada
estrofa. Todo.
Fue entonces cuando
decidí traducirlo. Por necesidad, para mí. Tranquilamente, durante
muchos meses. Me acerqué tanto como pude.
Después vino la
casualidad. Y cuando supe que en Febrero de este año se
cumplían cincuenta de su, a mi parecer, accidental suicidio, decidí
lanzarme a la locura. Buscar editorial.
(Nórdica Libros,
diciendo sí. Diego Moreno, luchando por conseguir unos
derechos de autor que parecían imposibles. Anuska y sus bellas
imágenes.)
Las cosas encajaron y en
apenas un mes el libro estaba en la calle.
*
Personalmente creo que la
importancia de este libro en la trayectoria de Plath se debe a dos
razones.
Por un lado, como sabes,
el hecho de que “Tres mujeres” fuese un poema pensado para ser
leído en la radio hizo que Plath lo escribiese, tal y como a ella le
gustaba decir, pronunciándolo “en voz alta”. Este imprevisto
ejercicio supuso un punto de inflexión en su técnica y desde
entonces aplicó el procedimiento a sus nuevos trabajos,
consiguiendo, por fin, la clave del estilo propio que tanto anhelaba.
Por otro lado, la
habilidad con la que consiguió ahondar en cada una de las tres voces
marca una cima en su capacidad creadora. La división del texto en
personajes le permitió expresar sus contradicciones, magistralmente,
cuestionándose a sí misma y al mundo entero. Desplegando toda la
mordacidad y todos los temores que la sociedad de su época le
instaba a reprimir.
(Disección de los
valores sociales a través del acto, tierno y monstruoso, de traer
vidas al mundo.)
Qué grande. Qué
brillante.
*
Si tuviese que recomendar
otro libro de Plath sería, sin duda, su “Ariel” (en la acertada
edición de Hiperión, bilingüe y bien traducida).
Los poemas de "Ariel"
fueron escritos, en su mayoría, tras separarse de Ted Hughes y
teniendo que cuidar a sus dos hijos, Frieda y Nicholas, sin apenas
ayuda. A pesar de las dificultades económicas y psicológicas que
Plath atravesó en esos momentos logró, no solo encontrar la
disciplina y el tiempo necesarios para dedicarse a la escritura, sino
también independizarse de los consejos y la supervisión de Hughes,
recuperando su libertad temática y expresiva. .
Que escribiese sus
mejores poemas en estas circunstancias es algo admirable y dice mucho
a favor de su naturaleza escritora.
*
Me preguntas por Ted y yo
sólo tengo palabras de respeto. Fue un escritor inmenso (considero
“Cuervo” su obra maestra) y las vicisitudes que tuvo con las
mujeres no deberían ser excusas para crearle detractores ni
defensores.
Que tu marido te deje por
otra, o viceversa, que un matrimonio con hijos se rompa
violentamente, son acontecimientos demasiado habituales como para
estigmatizarle por ello.
Creo que Sylvia fue
víctima de las exigencias de su época y de sí misma, más que de
Ted. Él siempre salió adelante y me resulta imposible culparle. No
lo haré.
(¿Te puedes creer que
aún no tengo “Cartas de cumpleaños”? Lo leo un poco cada vez
que lo encuentro en alguna librería, me atrae como un imán, pero
aún no he podido permitirme tenerlo conmigo. Navidad será un buen
momento para hacerme con él.)
*
Creo que por ahora no es
necesario seguir traduciendo a Sylvia. Con “Tres mujeres”, su
“Campana de cristal” y los libros de Hiperión me parece
suficiente.
En cuanto a mí en este
momento tengo un nuevo proyecto de traducción entre manos, aunque
muy verde todavía. Un texto olvidado y difícil. Un escritor inédito
del que aún no puedo decir más.
(Una vez más empiezo la
casa por el tejado. Creo que no puede ser de otro modo conmigo.)
De mi propia cosecha
tengo un par de trabajos a punto de cerrarse y un proyecto de
antología que me gustaría sacar adelante a lo largo de 2014. Todo
es cuestión de tiempo.
(Ya te contaré. Creo que
puede gustarte.)
*
Para mí también ha sido
muy muy agradable y reconfortante tenerte al otro lado en este
proceso. Contar con tu apoyo incluso desde antes de encontrar el
suelo firme de Nórdica. Sin tu ayuda en las correcciones, sin el
resto del equipo, sin cada uno de los lectores, este libro no estaría
donde está.
(¿Sabes? Con frecuencia
me pregunto qué pensaría Plath de todo esto, de mi traducción, de
esta edición. De todo.)
(Después de haber
sentido el peso de su mirada sobre mí, tantas noches… ¿qué
opinaría ella desde su incansable perfeccionismo?)
(Hoy tendría 81 años.)
*
Tengo la impresión de
haberme explayado demasiado y la certeza de haber tardado muchos días
en responder. Realmente no he sentido esta entrevista como tal y me
he permitido esperar al estado mental adecuado, escribirte desde la
calma y la amistad. Espero que todo haya quedado dentro de unos
límites tolerables.
Te doy las gracias, Luna.
(Ojalá llevemos el libro
a Barcelona y podamos brindar por él y hablar en persona.)
¡Adelante con el
concurso!
Un abrazo enorme,
M
01 noviembre 2013
«But the jewel you lost was blue» (Ted Hughes).
Pero la joya que perdiste era azul.
Ted Hughes,
en el poema "El rojo era su color",
de Cartas de cumpleaños.
Hasta llegar al blanco
No de piel a azul
Dorothea Lasky, en un poema
publicado en Vomit.
El Buddha respondió, "Este
discurso deberá ser conocido como El Vajracchedika Prajna Paramita -
El Diamante Cortador de Sabiduría Trascendental - porque la
Enseñanza es fuerte y afilada como un diamante que corta a través
de los malos enjuiciamientos y la ilusión."
Sutra del Diamante,
Arturo Sánchez me lo manda por
WhatsApp,
me dice que es el favorito de Gary
Snyder
We're beautiful like diamonds in the sky
Rihanna
(sí, Rihanna)
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15 octubre 2013
Elogio de la destrucción: post críptico a propósito de algo emocionante que aún no puedo contaros.
Sylvia y Ted vuelven a mirarme desde la pared: ¿vas a salir así?, me dicen, ¿con esa cara?, me dicen, ¿de verdad que vas a salir de aquí?, me dicen, ¡si tu sitio está con los gatos!, me dicen, ¡si tu sitio está con la escoba!, me dicen, ¡si tu sitio está con el hambre!, me dicen, y yo me sostengo el estómago y encuentro a dos voces que vienen de lejos y me recuerdan que algún día escribí un poema sobre cigarrillos y ajo, o que el Raval sigue siendo un lugar propicio para las historias de amor, o que no hace falta preocuparse de los egoístas. Me miran desde la pared: ¿con esa cara? sí con esa cara y junto a él y mira cuántos libros... Pero bueno. Ejem. Espero que no entendáis lo que digo.
Con eso me basta.
Con eso me basta.
15 septiembre 2013
Tres cosas que quiero deciros y una cita.
Si todo lo que tenemos
como mundo y como dios son las palabras, debemos tratarlas con
cuidado y con rigor: debemos adorarlas.
David Foster Wallace a
Jonathan Franzen
entre su
correspondencia de junio de 1992
Uno.
Cuántas veces tocaría Cortázar su propio labio para describir con
precisión aquel famoso borde del capítulo siete. Tocando. Dibujando
hasta encontrar la palabra exacta. Adorando. O cuántas veces Nabokov
chascaría la lengua intentando saber en qué diente o a qué altura
del paladar las sílabas de Lolita emprendían su viaje entre saliva.
Tocando. Chascando. Adorando.
Dos.
¿Sabías que Ted Hughes comenzó a versionar El libro tibetano de
los muertos mientras miraba intensamente la luz al final de un
prado, pero que nunca terminó el manuscrito? ¿Sabías que los gatos
minúsculos no tienen miedo al agua, y eructan pompas de leche, y
adoran demasiado al gato enorme que les araña? ¿Sabías, también,
que la enfermedad (roga) es consecuencia del desequilibrio de los
tres humores: aire (vata), bilis (pitta) y flema (kapha)?
Tres.
Tengo que escribir sobre maternidad y no soy madre. Tengo que
escribir sobre comida y no soy cuenco. Tengo que enamorar a Alicia: y
no sé cómo.
05 septiembre 2013
Aproximaciones a la belleza del marido (IV): el retorno de Joan-Marc.
-Mira, los chicos nos hacemos los hombres antes de serlo, sacamos pecho, marcamos paquete, nos desabrochamos el segundo botón de la camisa, porque esperamos que eso os impresione; os hacemos reír, y eso está bien, pero nunca nos habéis creído, somos incapaces de sostener la interpretación. Jugamos a ser el sexo fuerte, pero ahí nos tienes, temblando de emoción ante esos organismos que transportan los elementos indispensables para organizar un paraíso en la Tierra. Ninguna de vosotras entendéis desde vuestro desarrollo gradual lo que supone la detonación a los doce, a los trece, a los catorce de esas bombas de testosterona que queman brazos enteros de neuronas hasta la raíz, que impulsan al vello crecer por todo el cuerpo, que te cambian las facciones a tirones, estamos puestos aquí, entre las sensaciones, para plantar la semilla en el surco carnal y asegurar el relevo. ¿Entiendes?
-No.
Gonzalo Torné
03 septiembre 2013
Mi cadáver (sigue) dentro.
Ayer las editoras de Dollfeeder (revista de no ficción desde el futuro) anunciaron la publicación de su primer número (puede leerse aquí). Ha sido un placer colaborar con ellas y agradezco enormemente la labor de traducción de Sarah Viren. El texto con el que colaboro, titulado "Mi abuela dice hay que comer bien y entonces abre una nevera con mi cadáver dentro" pertenece al proyecto literario que estoy gestando y del que ya os he hablado varias veces por aquí. El poema surgió de una cita de Ted Hughes que podéis ver en este link. Es curioso lo poco que he escrito y lo mucho que he dudado desde entonces. A veces creo que Los estómagos no avanza e intuyo que será un libro muy breve, pues ahora son otros (y muchos, y variados) los temas que me aturden y que me invaden. Quizá necesite descansar, ya no lo sé. A veces reconocer que uno no puede escribir se convierte en la medicina perfecta para volver a arrancar esa escritura... Con todo, en Dollfeeder os muestro un cadáver que, como veis, sigue muy dentro.
22 julio 2013
"Ted Hughes nunca te hará reír", sobre la nueva edición de Cartas de cumpleaños, por Gonzalo Torné.
¿Qué se puede decir del
libro que más nos gusta, del más importante para nosotros? Se trata de una pregunta
muy difícil, pero por suerte un libro de esa clase es apenas una
conjetura. El libro favorito se divide en una constelación, un mapa
cambiante que admite diversas escalas espaciales y temporales.
Cartas de cumpleaños no es el libro que más me gusta ni el más importante para mí, pero
sí uno con los que más he disfrutado, y al que recurro con mucha
frecuencia cuando quiero recordar lo que la lectura puede procurarme
(una experiencia relativamente sencilla de olvidar a poco que el
trabajo o la curiosidad lo internen a uno en el populoso espectro
donde leer tampoco es tan sugestivo).
La ocasión de la
relectura se debe en esta ocasión a la nueva edición que ha
publicado Lumen. Y digo “nueva” porque la llamativa
transformación del texto siempre a mejor invitan a felicitar a
Villena y al editor por proporcionar un texto en castellano a la
altura de la magnífica versión catalana que firmaron Fulquet y
Ernest.
A decir verdad no soy un
erudito de la obra de Hughes y sé muy poco de una vida demasiado
escabrosa en sus salientes más visibles como para dedicarme a
investigar. Ni siquiera he descubierto todavía un motivo de peso
para leer a Sylvia Plath, claro que tampoco se puede estar en todo.
Como el prólogo que ha escrito Andreu Jaume para la ocasión, además
de la rara virtud de escenificar una erudición vivificada por ideas
propias, supone una introducción al libro que no me siento capaz de
mejorar, intentaré conciliar la exigencia de decir algo preciso
sobre el libro (motivo por el que he sido invitado a esta “bitácora”)
con la determinación a no clarificar demasiado los motivos del
placer inmediato que me procuran siempre estos poemas (no vaya a ser
que me lo fastidie) he decidido limitarme a comentar los tres
primeros aspectos que me vienen a la cabeza:
1) Los veinte primeros
poemas de Cartas de cumpleaños son una historia de amor, pero
también adentran el libro en uno de los temas más importantes de la
literatura reciente, tan importante que suele pasarse por alto: la
adaptación de la virilidad a las nuevas exigencias sociales. En
algún momento del siglo pasado los varones tuvieron la generosidad
de ceder poder y libertad a las mujeres, iniciando así un proceso
que no ha sido sencillo para ninguno de los dos géneros, y para el
que no se disponía de carta de navegación. Nunca ha sido tan
distinto ser hombre o mujer en el escenario urbano que durante los
últimos cincuenta años. Nunca lo que ocurría tras el telón de la
boda fue tan sugestivo para la imaginación creativa. En la novela,
Bellow y sus seguidores han escrito en el centro de esta agitación.
Los primeros veinte poemas de Cartas de cumpleaños aceptan ser
leídos, desde el mordisco que Hughes le da a la pulpa del melocotón
del árbol de la sabiduría (“era tan inocente sobre las cosas de
la vida”) en adelante, como la sorpresa, la ilusión, y el esfuerzo
que suponen intentar resituarse como hombre.
2) Igual ya se ha dicho
pero gran parte de la obra de Hughes se lee como una página satinada
sobre los efectos del dolor. Se trata de poemas donde una voz
impersonal describe un rasgo de la naturaleza, o se exhiben criaturas
míticas. Cartas de cumpleaños ilumina la subjetividad que se
nos había escamoteado, el yo paciente de todo ese barullo de fuerza
y emoción.
3) El principio operativo
de muchas biografías o películas sobre escritores tienen a
localizar un rasgo moralmente discutible (cuando no decididamente
criminal) del personaje al que transforman en la clave explicativa
(para exponerla o disimularla) se su obra. Esta clase de exhibición
sólo “explica” la pobreza imaginativa y de ánimo de los
biógrafos y directores. La vida humana es un compuesto tan espeso de
ingredientes que hay que ser un dios o un idiota para evaluarla
moralmente desde el sofá de casa. Hughes vuelca tal cantidad de
sucesos íntimos (imaginados, cumplidos, truncados) y lo hace desde
perspectivas anímicas y vitales tan contradictorias que las tres
veces que he terminado el libro me siento incapaz de juzgarle. No se
trata de que Hugues se las arregle arteramente para empañar mi
sensibilidad moral, sino que la fuerza y la agitación de su relato
la rebasa y la desfonda. Ante el espectáculo de la vida ya jugada,
mi fría y protegida por la distancia capacidad de juzgar moralmente
se revela como un instrumento ridículo. El libro se abre a otra
clase de moralidad, pero no sé si la entiendo bien, y tampoco me
queda espacio para irme por las ramas.
Después de Eliot hay
cuatro poetas que se reparten el oficioso título de “mi poeta
favorito en lengua inglesa” que cada cual concede en el camarín de
su mente. W. H. Auden es como un tío materno, de inteligencia y
brillantez estrafalaria, un punto caprichoso, y una pizca cruel, al
que le sale con naturalidad el tono que Wilde se pasó la vida
ensayando. Wallace Stevens es capaz de hacerme reír y temblar con un
verso que ni siquiera consigo entender. A John Ashbery llevo más de
un lustro leyéndolo y traduciéndolo, es el clima de mi mente, y sus
poemas son un espacio imaginario donde me gustaría vivir. Ted Hughes
nunca te hará reír y no creo que a nadie le apeteciese vivir en uno
de sus poemas, como pariente parece un poco siniestro (sobre todo si
no te gusta pescar), probablemente sea el mejor de los cuatro.
Gonzalo Torné
(autor de Divorcio en el aire e Hilos de sangre)
Julio de 2013
02 julio 2013
01 junio 2013
Los 5 libros de poesía que te vas a comprar en la #FLM13 (y algo más).
Teniendo
en cuenta el poco espacio que suelen dedicar los suplementos
culturales en papel o las revistas online a la poesía, no me
sorprende encontrarme con que en sus innumerables y largas listas de
recomendaciones para la Feria del Libro de Madrid este género pase
completamente desapercibido.
Por
este motivo (y aunque hace un par de días escribí este post para Barcelonés), he decidido elaborar mi propia lista con 5
nombres/novedades editoriales que considero absolutamente necesarios.
*Dos libracos IMPRESCINDIBLES:
1. Poesía completa, de Anne
Sexton (Linteo)
2. Cartas de cumpleaños, de
Ted Hughes (Lumen)
*Tres jóvenes carreras para seguir
de cerca:
3. No sé por qué,
de Andrés Neuman (Pre-Textos)
4. La orientación de las
hormigas, de Cristian Alcaraz (Renacimiento)
5. Tras la luz, de José Ignacio Montoto
(La Garúa)
*Y por último, mis tres cuentas
pendientes:
-Zurita,
de Raúl Zurita (Delirio)
-Todo ajeno, de Natalia
Litvinova (Vaso Roto)
-En la avanzada juventud, de
Gioconda Belli (Visor)
Nos vemos en la Feria.
22 abril 2013
03 marzo 2013
Bebida carbonatada energética con taurina (el resumen de una semana frenética).
(A modo de diario)
Creíamos que no, pero sí, y aquí estamos (bueno, aquí no, porque ando en la Hacienda Padrol-Castro chupando un poco de Wifi y terminando lo que ni siquiera pude empezar). Creíamos que no, pero sí, nueva casa preciosa y grande, nuevo despacho para nuevo contrato: el del libro, el del trabajo, el de la traducción, el del propio piso. Soy vecina de Laura y David. Soy vecina de Carlota. Soy vecina de Ben Brooks. Soy vecina de Iago Fernández. Ya no soy becaria. Soy feliz. Soy. Demasiadas cosas. Corrijo La tumba del marinero, leo libros que disfruto: Mira Gozález, Cristina Morales, Isabelle Saporta, Vanity Dust. ¿Qué más? Desordenado. Todo desordenado. Sangrantes en la calle. Mamá me manda Sobras. Portada en Vanidad. La quinta casa que comparto con el amor de mi vida -me refiero a- bueno-ya-sabéis. No quiero sonar cursi, pero es que soy feliz. Tengo ojeras y he consumido así como varios millones de litros de Monster. Energía. Energía pura. Prometo ser buena. Prometo seguir trabajando. Prometo ser feliz a pesar de. Creíamos que no, pero sí. Aquí estamos. Demasiadas cosas. Cuando aclare todas mis ideas os contaré. Lo juro. Os contaré.
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