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01 septiembre 2020

Si amar es dar lo que no se tiene a alguien que no lo necesita entonces esta carta empieza a cobrar su forma.


Carta hildulítica número 7

«querido mío / se llama “plumbago auriculata” / no me refiero a la flor lilácea de mi deseo / sino más bien a aquella que me encuentro paseando / en la costa de Níjar durante tu ausencia / “jazmín del cabo” / un poco más violeta que las otras / habitual vecina de esas buganvillas que ya sabes que tanto amaba / aunque ahora mi atención / la retenga el plumbago / “jazmín azul” / “malacara” / “jazmín del Cielo” / así / con mayúscula / así es como yo la bautizo cuando además te pienso / querido mío / ¿te acuerdas de cuando recité de memoria / el poema que Hughes le dedicó a Plath / y con la tripita llena de seitán y verde / tú me lloraste? / pues cuando ahora imagino el color de aquella joya / que el maltratador / rememoraba en sus versos / no veo otro azul que el violeta macilento de las plumbagináceas esparcidas / por los pasos de mis viajes / entre macetas de veraneras / y bancos de raspallones / querido mío / también he sabido por Aurora / que los héroes homéricos no comían peces / no hay banquetes de mariscos ni raspas de dorada / el único tentáculo que rozó el cuerpo de Odiseo / fue el de un pulpo contra el que peleó / agarrado a una roca / siempre cerca de la muerte él / siempre temerario mi dulce ídolo del arrecife / que prefería perder la vida boqueando entre las olas / a consumirse eternamente en una isla desierta / querido mío / ahora que te idolatro no puedo mentirte / al contrario que los héroes homéricos yo he comido jibias / y huevas de maruca / yo he cortado la carne del pulpo con un chuchillo fino / para depositarla en los dientes de mi esposo y de mi hijo / querido mío / debes saber que yo alimento a mi familia siempre con ternura / debes saber que yo a los míos los agarro entre mis brazos y los calmo con un canto / debes saber que desde que tú me faltas con insistencia / desde que tan desmedidamente me faltas / no puedo dejar de suponerte mío / o de dibujarte dentro / o de significarte vínculo / como la plumbago auriculata es familia de la clavelina de mar / con ese pétalo a veces rosa y a veces blanco / colores iguales a las joyas deliciosas que también me regalaste / al comienzo del verano: / tu lengua / tu glande / tu inteligencia / el rastro primero del hematoma / nuestra carne en la vorágine»

29 diciembre 2014

Hay vida en el verbo vivir, y otras cosas que digo y que diré en 'Los estómagos'.

Cendrine Rovini
Dentro de pocos meses, si todo marcha bien, saldrá en La Bella Varsovia el libro que comencé a escribir en enero de 2012 en Barcelona. Se titula Los estómagos, y muchos ya habréis leído cosas por aquí y por allá, porque como siempre digo, este blog es un laboratorio de lo que me importa y me interesa escribir. Hoy la web de Uno y Cero ediciones ha publicado tres poemas de este libro, de uno de los apartados titulado Metástasis. Creo que realmente Los estómagos es una especie de segunda parte de La tumba del marinero, aunque mucho más breve y menos, digamos, visceral. No sé. No quiero hablar más pero sí quiero compartir con vosotros uno de los textos, además de agradecer a los editores de este espacio que me hayan invitado para cerrar un año de colaboraciones. Este texto (como otros del libro que ahora leo como terribles y temibles premoniciones) nació también de este blog, después de escribir una reseña de un libro de Ingeborg Bachmann, y después de leer un comentario de Juan Andrés García Román que me dejó obsesionada. Bachmann, junto a Trotzig, Huges, Snyder, Mansour o Blecher son algunos de los autores que se me clavaron en el corazón cuando quise escribir todo esto. Qué ganas de 2015. Quiero que sea bonito. Venga. Ven. 


SUAVE Y QUEDO (MALA TRADUCCIÓN DE UN VERSO QUE ES EN REALIDAD UNA VERSIÓN PROVISIONAL INFINITA DE ESTE POEMA)

Reconocerse en la blancura de otras patas blancas, en el estruendo de otros llantos
blancos
—el gato que llora suena a globo hambriento.

Reconocerse también en la cadencia, pues todo rompe y algunos se marcharon con
las ideas a medias
—yo nunca he asistido a un funeral, me dijiste, que la palabra caricia y la palabra fiesta
eran sinónimos en todos los diccionarios, que marcharse merece nuestro cariño, me dijiste,
dejándolo todo sobre la mesa termina lo que empecé, me dijiste.

Reconocerse en la cirugía, en el verbo, en el sueño entretenido de las olas. Hay vida en
el verbo vivir
—su conjugación es un féretro suave y quedo.

06 enero 2014

La poesía posnoventista española en 15 voces.

Kendra Yee

El escritor y traductor estadounidense Jacob Steinberg me habló hace poco de lo que para él significa el posnoventismo. Como buen conocedor de la literatura argentina actual, me habló de una generación de poetas que cambió la concepción del género durante los años 90 en ese país. Para él, ese espíritu lúdico, esas ganas de conocer lo que se hacía en el mundo, esas ansias por crear editoriales pequeñas, de libros baratos que llegaran al público, etcétera, son muy parecidas a lo que según él está pasando en el mundo ahora mismo. No sólo hay que mirar la Alt Lit estadounidense para darse cuenta de que una nueva ola de autores nacidos más o menos a finales de los años 80 está creando su propio discurso, sus propios medios de publicación y difusión, y su casa, sin fronteras, gracias a Internet. Me llamó la atención este nombre “posnoventismo”, y me acordé también de todo lo que la plataforma de la 89plus está promoviendo, con artistas y escritores nacidos a partir de 1989, de la que ya os he hablado muchas veces.

Cuando miro la lista de autores de Tenían veinte años y estaban locos (la de papel, pero también la digital), me doy cuenta de que en apenas 4 años desde que la idea de este libro comenzara a gestarse, todo ha cambiado mucho, y muy rápido. Si los autores más jóvenes de la antología en papel habían nacido en 1992, ahora sólo hay que mirar un poco la blogosfera, los debates literarios en Facebook y Twitter e incluso algunas revistas para comprobar que los autores de 1990 son cada vez más numerosos, e incluso que sus nombres, a pesar de ser la mayoría poetas inéditos, han llegado a ser bastante influyentes, pues no sólo se limitan a escribir sus cositas y compartirlas en la red, sino que compran y leen libros tanto clásicos como de sus contemporáneos, escriben artículos en medios culturales online, comparten lo que les gusta, agitan el género y confían ciegamente en él.

Los 15 autores que he escogido para hacer una aproximación al “posnoventismo” español me parecen muy significativos. A todos los he conocido a través de Internet, casi todos han publicado en Estaban locos y otras antologías digitales, casi todos tienen blogs, tumblrs, twitters, instagrams y vidas activas en todas estas redes. Cuando uno de ellos comparte un libro, lo más seguro es que muchos de ellos luego se lo compren (hay un efecto libro veo libro quiero muy curioso, pienso en fenómenos como el de Joan Didion, Mascha Kaléko, Tao Lin, Ted Hughes, Anne Carson, la red se llenó de estos nombres, de pronto todos los leíamos... porque al fin y al cabo somos una comunidad).

Casi todos tienen libros escritos o por escribir, pero no parecen frustrados por que su publicación no vaya a ser inminente. Si han publicado, es en editoriales pequeñas. Si no hay webs y revistas de poesía, ellos las crean (pienso en Ciudades Esqueleto, o en Erosionados). Algunos de ellos incluso han llegado a publicar sus poemas mucho antes en el extranjero que en España, y muchos hasta saben traducirse a sí mismos, o son capaces de crear en otro idioma. No hay presión por ser una joven promesa de tal o cual editorial grande (miremos con atención y celebremos el Premio Nacional de Unai Velasco), ni por salir reseñados en El Cultural (posiblemente ni lean El Cultural), ni por querer agradar a la caspa de ahí arriba. Me parecen sencillos, y sinceros, algunos son muy buenos, a otros aún se les nota la timidez y la inocencia. Pero esto, como debatimos la semana pasada a raíz de la reseña al primerpoemario de Emily Roberts, no me parece un problema. Al contrario. ¿No es una gran ilusión? ¿No es perfecto que el género mute y que el género viva, y que el género esté en continuo movimiento?

15 voces, decía, que a mí me interesan especialmente, y con las que me ha gustado contactar y charlar para este post. Ellos son: Arturo Sánchez (Barcelona, 1990), Ruth Llana (Pola de Siero, 1990), Ángel de la Torre (Lucena, 1991), Emily Roberts (Ávila, 1991), Cristian Piné (Móstoles, 1991), Sara Torres (Gijón, 1991), Miguel Rual (Oviedo, 1992), Annie Costello (Murcia, 1992), Roger Vilanova Jou (Castelló d'Empuries, 1992), Yasmín C. Moreno (Madrid, 1993), Patricia Úbeda Sánchez (Almería, 1993), Marcos Ortiz Andrino (Madrid, 1993), Belén Benito Moreno (Toledo, 1994), Sandra Martínez (Valencia, 1995) y Rosa Berbel (Sevilla, 1997). Para que podáis leerlos y conocerlos mejor he creado este link a mi Tumblr (aquí) y este documento en ISSUU (aquí), donde encontraréis sus textos, rostros, notas biográficas y dónde seguirlos.

Qué bien comienza 2014. ¿Verdad?




(Por cierto, la artista de la imagen de arriba es Kendra Yee, 
canadiense nacida en 1996)

05 enero 2014

Aproximaciones a la belleza del marido (V): el regalo.





El bello marido regala bello libro a la mujer. De mujeres y de maridos están formadas sus páginas. Querido Ted. Querida mamá. Querido estudio detenidísimo de la forma del zapato al golpear la madera. Hay vacas. Hay calles sucísimas de Francia y de España. Hay un gato curioso. El libro es bellísimo. La mujer. El marido. Me he portado bien.

23 noviembre 2013

Dos mujeres: Sylvia Plath y María Ramos


Querida María,

te escribo a propósito del libro de Plath. Ya sabes, por lo del concurso. Como te comenté, hablé con Diego Moreno y convenimos en que quizá desde mi blog podríamos lanzar una especie de sorteo de ejemplares de este libro magnífico. Le dará un empujón (aunque no le hace falta, ya veo que está todo el día en prensa y entre las listas de más vendidos) y además nos permitirá a nosotras charlar un rato en este espacio. Ya que entran tantos lectores, ¿por qué no aprovecharlo? ¿Por qué no reivindicar ese texto por el que tanto llevas luchando?

Cuando me hablaste por primera vez de tu proyecto pensé que estabas loca. ¿Quién va a querer reeditar a Plath hoy en día, tal y como están las cosas? O peor: ¿quién va a querer comprarse un libro de Plath si “todas la hemos leído”? ¿Si ya es un icono de esos que no hace falta leer porque su historia ha superado a cualquiera de sus versos? Pero luego me pareció que seguías estando loca. Loca de cordura y de atrevimiento. Conoces muy bien a la autora. Conoces muy bien su literatura. Conoces muy bien todo lo que la rodea y sólo tú podrías volver a entregarnos su voz, así, tan antigua y a la vez tan nueva.


Y qué suerte de edición, la de Nórdica. Soy muy fan. Ya lo sabes. Así que te felicito y te lo agradezco por partes iguales. Me ha encantado estar cerca de ti en esto. Entre la reedición de Cartas de cumpleaños, el pasado junio en Lumen, y la publicación de Tres mujeres, tengo una grata sensación de “victoria”. La poesía y las ediciones bien hechas han ganado. Qué de puta madre.

Pero bueno, a lo que iba. Como también te dije, me apetece mandarte algunas preguntas. Puedes responder como quieras. O no responder. O contarme lo que te apetezca. Mi blog es tu blog y mi casa es tu casa:

Por ejemplo, ¿en qué momento decidiste lanzarte a recuperar este poema de Sylvia Plath y tomarte el duro trabajo de traducirlo sin la certeza de encontrar editor? ¿Y por qué “Tres mujeres”? ¿Qué tiene este texto que no tengan los otros de Plath? La gente dice que la obra de esta poeta ha sido mal traducida, y bastante maltratada no sólo en nuestro país, sino en muchas traducciones alrededor del mundo, ¿qué opinas en este sentido? ¿Cuáles son los libros de Plath, traducciones o no, que recomiendas tener en la biblioteca? ¿Qué te parece la poesía de Ted Hughes? ¿No te da la impresión de que últimamente su figura está mucho menos castigada socialmente que antes? ¿Te animarás a traducir más cosas de Plath, o de Hughes, o de algún otro poeta? Por último, ¿qué más proyectos literarios tienes entre manos, si es que se pueden contar?

Eso es todo por el momento. Espero tu respuesta.

Un besazo para ti y para tu niña,

Luna.


* * * * *

Mi querida Luna,

el sorteo y la entrevista que propones significan mucho para mí y cuentan con todo mi apoyo y toda mi emoción. Suponen abrirle la puerta a la intimidad de la que nació el proyecto, localizando sus orígenes y cerrando debidamente el círculo. No podría pedir más.

“Tres mujeres”, tal y como dices, ha sido recibido con los brazos abiertos. Más de lo que yo misma esperaba. La verdad es que esta edición, bilingüe y hermosamente ilustrada, ha conseguido recuperar el texto de una forma muy especial, muy viva.

¿Sabes? Me hace mucha gracia que me llames loca. Muy loca. Yo no lo sabía, pero así era. Una locura, empezar la casa por el tejado y buscar el suelo firme al final.

Aunque, en realidad, la ocurrencia de redescubrir a Sylvia Plath nunca fue del todo descabellada. En el año del cincuenta aniversario de su muerte, ¿cómo no iba a volar esta idea en la cabeza de alguien?

Lo verdaderamente extraño es que hasta ahora nadie se hubiese parado a editar “Tres mujeres” aisladamente, liberado de las voluminosas antologías en las que suele encontrarse (total o parcialmente) este duro y hermoso poema.


Extraño. Tan extraño como que apenas un par de meses antes de esta simbólica fecha yo acabara de terminar mi traducción, ajena a estos datos y movida por intereses completamente personales.

Me gusta pensar que todo ha salido tan bien porque así debía ser.

(La mano del ángel Plath, ordenando el tiempo y los acontecimientos.)

*

Luna, me conoces y seguro que no te cuesta situar el origen de mi fijación por este poema junto al momento de mi propia maternidad.

(Veintiún años, un bebé creciendo en mi vientre y una perfecta obsesión por encontrar libros escritos en primera persona por mujeres que fueron jóvenes madres y utilizaron la escritura para intentar sobrevivir.)

Y qué poca literatura, ésta.

Qué escasa.

Como si la mayor expresión de la sexualidad femenina acabase siendo un acto castrante, a nivel de desarrollo personal.

(Si tienes alguna recomendación de este tipo me encantará recibirla.)

*

Tras mucho buscar, finalmente, hace aproximadamente dos años, sucedió. Descubrí algunos fragmentos de “Tres mujeres” en Internet. Y fue un auténtico flechazo.

Nacimiento y muerte, amor y guerra, naturaleza y civilización, mitología y humanidad.

Nada quedaba fuera en este extenso poema.

Era justo lo que buscaba, pero las traducciones que encontré no terminaron de convencerme. Las palabras rechinaban, se retorcían, tropezaban (¿lo notas, también tu?). Se permitían demasiadas manipulaciones, demasiadas adulteraciones, libertades delicadas, indebidas, pienso yo, cuando se trata de traducir a Plath.

Sylvia Plath, que diseccionaba durante días el sonido y significado de cada una de las palabras que forman sus poemas. La medida de cada verso, de cada estrofa. Todo.

Fue entonces cuando decidí traducirlo. Por necesidad, para mí. Tranquilamente, durante muchos meses. Me acerqué tanto como pude.

Después vino la casualidad. Y cuando supe que en Febrero de este año se cumplían cincuenta de su, a mi parecer, accidental suicidio, decidí lanzarme a la locura. Buscar editorial.

(Nórdica Libros, diciendo sí. Diego Moreno, luchando por conseguir unos derechos de autor que parecían imposibles. Anuska y sus bellas imágenes.)

Las cosas encajaron y en apenas un mes el libro estaba en la calle.

*

Personalmente creo que la importancia de este libro en la trayectoria de Plath se debe a dos razones.

Por un lado, como sabes, el hecho de que “Tres mujeres” fuese un poema pensado para ser leído en la radio hizo que Plath lo escribiese, tal y como a ella le gustaba decir, pronunciándolo “en voz alta”. Este imprevisto ejercicio supuso un punto de inflexión en su técnica y desde entonces aplicó el procedimiento a sus nuevos trabajos, consiguiendo, por fin, la clave del estilo propio que tanto anhelaba.

Por otro lado, la habilidad con la que consiguió ahondar en cada una de las tres voces marca una cima en su capacidad creadora. La división del texto en personajes le permitió expresar sus contradicciones, magistralmente, cuestionándose a sí misma y al mundo entero. Desplegando toda la mordacidad y todos los temores que la sociedad de su época le instaba a reprimir.

(Disección de los valores sociales a través del acto, tierno y monstruoso, de traer vidas al mundo.)

Qué grande. Qué brillante.

*

Si tuviese que recomendar otro libro de Plath sería, sin duda, su “Ariel” (en la acertada edición de Hiperión, bilingüe y bien traducida).

Los poemas de "Ariel" fueron escritos, en su mayoría, tras separarse de Ted Hughes y teniendo que cuidar a sus dos hijos, Frieda y Nicholas, sin apenas ayuda. A pesar de las dificultades económicas y psicológicas que Plath atravesó en esos momentos logró, no solo encontrar la disciplina y el tiempo necesarios para dedicarse a la escritura, sino también independizarse de los consejos y la supervisión de Hughes, recuperando su libertad temática y expresiva. .

Que escribiese sus mejores poemas en estas circunstancias es algo admirable y dice mucho a favor de su naturaleza escritora.

*

Me preguntas por Ted y yo sólo tengo palabras de respeto. Fue un escritor inmenso (considero “Cuervo” su obra maestra) y las vicisitudes que tuvo con las mujeres no deberían ser excusas para crearle detractores ni defensores.

Que tu marido te deje por otra, o viceversa, que un matrimonio con hijos se rompa violentamente, son acontecimientos demasiado habituales como para estigmatizarle por ello.

Creo que Sylvia fue víctima de las exigencias de su época y de sí misma, más que de Ted. Él siempre salió adelante y me resulta imposible culparle. No lo haré.

(¿Te puedes creer que aún no tengo “Cartas de cumpleaños”? Lo leo un poco cada vez que lo encuentro en alguna librería, me atrae como un imán, pero aún no he podido permitirme tenerlo conmigo. Navidad será un buen momento para hacerme con él.)


*

Creo que por ahora no es necesario seguir traduciendo a Sylvia. Con “Tres mujeres”, su “Campana de cristal” y los libros de Hiperión me parece suficiente.

En cuanto a mí en este momento tengo un nuevo proyecto de traducción entre manos, aunque muy verde todavía. Un texto olvidado y difícil. Un escritor inédito del que aún no puedo decir más.

(Una vez más empiezo la casa por el tejado. Creo que no puede ser de otro modo conmigo.)

De mi propia cosecha tengo un par de trabajos a punto de cerrarse y un proyecto de antología que me gustaría sacar adelante a lo largo de 2014. Todo es cuestión de tiempo.

(Ya te contaré. Creo que puede gustarte.)

*

Para mí también ha sido muy muy agradable y reconfortante tenerte al otro lado en este proceso. Contar con tu apoyo incluso desde antes de encontrar el suelo firme de Nórdica. Sin tu ayuda en las correcciones, sin el resto del equipo, sin cada uno de los lectores, este libro no estaría donde está.

(¿Sabes? Con frecuencia me pregunto qué pensaría Plath de todo esto, de mi traducción, de esta edición. De todo.)

(Después de haber sentido el peso de su mirada sobre mí, tantas noches… ¿qué opinaría ella desde su incansable perfeccionismo?)

(Hoy tendría 81 años.)

*

Tengo la impresión de haberme explayado demasiado y la certeza de haber tardado muchos días en responder. Realmente no he sentido esta entrevista como tal y me he permitido esperar al estado mental adecuado, escribirte desde la calma y la amistad. Espero que todo haya quedado dentro de unos límites tolerables.


Te doy las gracias, Luna.

(Ojalá llevemos el libro a Barcelona y podamos brindar por él y hablar en persona.)

¡Adelante con el concurso!

Un abrazo enorme,

M

01 noviembre 2013

«But the jewel you lost was blue» (Ted Hughes).







Pero la joya que perdiste era azul.
Ted Hughes,
en el poema "El rojo era su color", 
de Cartas de cumpleaños.

Hasta llegar al blanco
No de piel a azul
Dorothea Lasky, en un poema
publicado en Vomit.

El Buddha respondió, "Este discurso deberá ser conocido como El Vajracchedika Prajna Paramita - El Diamante Cortador de Sabiduría Trascendental - porque la Enseñanza es fuerte y afilada como un diamante que corta a través de los malos enjuiciamientos y la ilusión."
Sutra del Diamante,
Arturo Sánchez me lo manda por WhatsApp,
me dice que es el favorito de Gary Snyder

We're beautiful like diamonds in the sky
Rihanna
(sí, Rihanna)

15 octubre 2013

Elogio de la destrucción: post críptico a propósito de algo emocionante que aún no puedo contaros.

Sylvia y Ted vuelven a mirarme desde la pared: ¿vas a salir así?, me dicen, ¿con esa cara?, me dicen, ¿de verdad que vas a salir de aquí?, me dicen, ¡si tu sitio está con los gatos!, me dicen, ¡si tu sitio está con la escoba!, me dicen, ¡si tu sitio está con el hambre!, me dicen, y yo me sostengo el estómago y encuentro a dos voces que vienen de lejos y me recuerdan que algún día escribí un poema sobre cigarrillos y ajo, o que el Raval sigue siendo un lugar propicio para las historias de amor, o que no hace falta preocuparse de los egoístas. Me miran desde la pared: ¿con esa cara? sí con esa cara y junto a él y mira cuántos libros... Pero bueno. Ejem. Espero que no entendáis lo que digo.
Con eso me basta.

15 septiembre 2013

Tres cosas que quiero deciros y una cita.

Si todo lo que tenemos como mundo y como dios son las palabras, debemos tratarlas con cuidado y con rigor: debemos adorarlas.
David Foster Wallace a Jonathan Franzen
entre su correspondencia de junio de 1992


Uno. Cuántas veces tocaría Cortázar su propio labio para describir con precisión aquel famoso borde del capítulo siete. Tocando. Dibujando hasta encontrar la palabra exacta. Adorando. O cuántas veces Nabokov chascaría la lengua intentando saber en qué diente o a qué altura del paladar las sílabas de Lolita emprendían su viaje entre saliva. Tocando. Chascando. Adorando.

Dos. ¿Sabías que Ted Hughes comenzó a versionar El libro tibetano de los muertos mientras miraba intensamente la luz al final de un prado, pero que nunca terminó el manuscrito? ¿Sabías que los gatos minúsculos no tienen miedo al agua, y eructan pompas de leche, y adoran demasiado al gato enorme que les araña? ¿Sabías, también, que la enfermedad (roga) es consecuencia del desequilibrio de los tres humores: aire (vata), bilis (pitta) y flema (kapha)?

Tres. Tengo que escribir sobre maternidad y no soy madre. Tengo que escribir sobre comida y no soy cuenco. Tengo que enamorar a Alicia: y no sé cómo.  

05 septiembre 2013

Aproximaciones a la belleza del marido (IV): el retorno de Joan-Marc.

-Mira, los chicos nos hacemos los hombres antes de serlo, sacamos pecho, marcamos paquete, nos desabrochamos el segundo botón de la camisa, porque esperamos que eso os impresione; os hacemos reír, y eso está bien, pero nunca nos habéis creído, somos incapaces de sostener la interpretación. Jugamos a ser el sexo fuerte, pero ahí nos tienes, temblando de emoción ante esos organismos que transportan los elementos indispensables para organizar un paraíso en la Tierra. Ninguna de vosotras entendéis desde vuestro desarrollo gradual lo que supone la detonación a los doce, a los trece, a los catorce de esas bombas de testosterona que queman brazos enteros de neuronas hasta la raíz, que impulsan al vello crecer por todo el cuerpo, que te cambian las facciones a tirones, estamos puestos aquí, entre las sensaciones, para plantar la semilla en el surco carnal y asegurar el relevo. ¿Entiendes?
-No.
Gonzalo Torné

03 septiembre 2013

Mi cadáver (sigue) dentro.

Ayer las editoras de Dollfeeder (revista de no ficción desde el futuro) anunciaron la publicación de su primer número (puede leerse aquí). Ha sido un placer colaborar con ellas y agradezco enormemente la labor de traducción de Sarah Viren. El texto con el que colaboro, titulado "Mi abuela dice hay que comer bien y entonces abre una nevera con mi cadáver dentro" pertenece al proyecto literario que estoy gestando y del que ya os he hablado varias veces por aquí. El poema surgió de una cita de Ted Hughes que podéis ver en este link. Es curioso lo poco que he escrito y lo mucho que he dudado desde entonces. A veces creo que Los estómagos no avanza e intuyo que será un libro muy breve, pues ahora son otros (y muchos, y variados) los temas que me aturden y que me invaden. Quizá necesite descansar, ya no lo sé. A veces reconocer que uno no puede escribir se convierte en la medicina perfecta para volver a arrancar esa escritura... Con todo, en Dollfeeder os muestro un cadáver que, como veis, sigue muy dentro. 

22 julio 2013

"Ted Hughes nunca te hará reír", sobre la nueva edición de Cartas de cumpleaños, por Gonzalo Torné.


¿Qué se puede decir del libro que más nos gusta, del más importante para nosotros? Se trata de una pregunta muy difícil, pero por suerte un libro de esa clase es apenas una conjetura. El libro favorito se divide en una constelación, un mapa cambiante que admite diversas escalas espaciales y temporales.

Cartas de cumpleaños no es el libro que más me gusta ni el más importante para mí, pero sí uno con los que más he disfrutado, y al que recurro con mucha frecuencia cuando quiero recordar lo que la lectura puede procurarme (una experiencia relativamente sencilla de olvidar a poco que el trabajo o la curiosidad lo internen a uno en el populoso espectro donde leer tampoco es tan sugestivo).

La ocasión de la relectura se debe en esta ocasión a la nueva edición que ha publicado Lumen. Y digo “nueva” porque la llamativa transformación del texto siempre a mejor invitan a felicitar a Villena y al editor por proporcionar un texto en castellano a la altura de la magnífica versión catalana que firmaron Fulquet y Ernest.

A decir verdad no soy un erudito de la obra de Hughes y sé muy poco de una vida demasiado escabrosa en sus salientes más visibles como para dedicarme a investigar. Ni siquiera he descubierto todavía un motivo de peso para leer a Sylvia Plath, claro que tampoco se puede estar en todo. Como el prólogo que ha escrito Andreu Jaume para la ocasión, además de la rara virtud de escenificar una erudición vivificada por ideas propias, supone una introducción al libro que no me siento capaz de mejorar, intentaré conciliar la exigencia de decir algo preciso sobre el libro (motivo por el que he sido invitado a esta “bitácora”) con la determinación a no clarificar demasiado los motivos del placer inmediato que me procuran siempre estos poemas (no vaya a ser que me lo fastidie) he decidido limitarme a comentar los tres primeros aspectos que me vienen a la cabeza:

1) Los veinte primeros poemas de Cartas de cumpleaños son una historia de amor, pero también adentran el libro en uno de los temas más importantes de la literatura reciente, tan importante que suele pasarse por alto: la adaptación de la virilidad a las nuevas exigencias sociales. En algún momento del siglo pasado los varones tuvieron la generosidad de ceder poder y libertad a las mujeres, iniciando así un proceso que no ha sido sencillo para ninguno de los dos géneros, y para el que no se disponía de carta de navegación. Nunca ha sido tan distinto ser hombre o mujer en el escenario urbano que durante los últimos cincuenta años. Nunca lo que ocurría tras el telón de la boda fue tan sugestivo para la imaginación creativa. En la novela, Bellow y sus seguidores han escrito en el centro de esta agitación. Los primeros veinte poemas de Cartas de cumpleaños aceptan ser leídos, desde el mordisco que Hughes le da a la pulpa del melocotón del árbol de la sabiduría (“era tan inocente sobre las cosas de la vida”) en adelante, como la sorpresa, la ilusión, y el esfuerzo que suponen intentar resituarse como hombre.

2) Igual ya se ha dicho pero gran parte de la obra de Hughes se lee como una página satinada sobre los efectos del dolor. Se trata de poemas donde una voz impersonal describe un rasgo de la naturaleza, o se exhiben criaturas míticas. Cartas de cumpleaños ilumina la subjetividad que se nos había escamoteado, el yo paciente de todo ese barullo de fuerza y emoción.

3) El principio operativo de muchas biografías o películas sobre escritores tienen a localizar un rasgo moralmente discutible (cuando no decididamente criminal) del personaje al que transforman en la clave explicativa (para exponerla o disimularla) se su obra. Esta clase de exhibición sólo “explica” la pobreza imaginativa y de ánimo de los biógrafos y directores. La vida humana es un compuesto tan espeso de ingredientes que hay que ser un dios o un idiota para evaluarla moralmente desde el sofá de casa. Hughes vuelca tal cantidad de sucesos íntimos (imaginados, cumplidos, truncados) y lo hace desde perspectivas anímicas y vitales tan contradictorias que las tres veces que he terminado el libro me siento incapaz de juzgarle. No se trata de que Hugues se las arregle arteramente para empañar mi sensibilidad moral, sino que la fuerza y la agitación de su relato la rebasa y la desfonda. Ante el espectáculo de la vida ya jugada, mi fría y protegida por la distancia capacidad de juzgar moralmente se revela como un instrumento ridículo. El libro se abre a otra clase de moralidad, pero no sé si la entiendo bien, y tampoco me queda espacio para irme por las ramas.

Después de Eliot hay cuatro poetas que se reparten el oficioso título de “mi poeta favorito en lengua inglesa” que cada cual concede en el camarín de su mente. W. H. Auden es como un tío materno, de inteligencia y brillantez estrafalaria, un punto caprichoso, y una pizca cruel, al que le sale con naturalidad el tono que Wilde se pasó la vida ensayando. Wallace Stevens es capaz de hacerme reír y temblar con un verso que ni siquiera consigo entender. A John Ashbery llevo más de un lustro leyéndolo y traduciéndolo, es el clima de mi mente, y sus poemas son un espacio imaginario donde me gustaría vivir. Ted Hughes nunca te hará reír y no creo que a nadie le apeteciese vivir en uno de sus poemas, como pariente parece un poco siniestro (sobre todo si no te gusta pescar), probablemente sea el mejor de los cuatro.


Gonzalo Torné
(autor de Divorcio en el aire e Hilos de sangre) 
Julio de 2013

01 junio 2013

Los 5 libros de poesía que te vas a comprar en la #FLM13 (y algo más).

Teniendo en cuenta el poco espacio que suelen dedicar los suplementos culturales en papel o las revistas online a la poesía, no me sorprende encontrarme con que en sus innumerables y largas listas de recomendaciones para la Feria del Libro de Madrid este género pase completamente desapercibido.

Por este motivo (y aunque hace un par de días escribí este post para Barcelonés), he decidido elaborar mi propia lista con 5 nombres/novedades editoriales que considero absolutamente necesarios. 

*Dos libracos IMPRESCINDIBLES:

1. Poesía completa, de Anne Sexton (Linteo)
2. Cartas de cumpleaños, de Ted Hughes (Lumen)

*Tres jóvenes carreras para seguir de cerca:

3. No sé por qué, de Andrés Neuman (Pre-Textos)
4. La orientación de las hormigas, de Cristian Alcaraz (Renacimiento)
5. Tras la luz, de José Ignacio Montoto (La Garúa)


*Y por último, mis tres cuentas pendientes:
-Zurita, de Raúl Zurita (Delirio)
-Todo ajeno, de Natalia Litvinova (Vaso Roto)
-En la avanzada juventud, de Gioconda Belli (Visor)


Nos vemos en la Feria.

03 marzo 2013

Bebida carbonatada energética con taurina (el resumen de una semana frenética).













(A modo de diario)

Creíamos que no, pero sí, y aquí estamos (bueno, aquí no, porque ando en la Hacienda Padrol-Castro chupando un poco de Wifi y terminando lo que ni siquiera pude empezar). Creíamos que no, pero sí, nueva casa preciosa y grande, nuevo despacho para nuevo contrato: el del libro, el del trabajo, el de la traducción, el del propio piso. Soy vecina de Laura y David. Soy vecina de Carlota. Soy vecina de Ben Brooks. Soy vecina de Iago Fernández. Ya no soy becaria. Soy feliz. Soy. Demasiadas cosas. Corrijo La tumba del marinero, leo libros que disfruto: Mira Gozález, Cristina Morales, Isabelle Saporta, Vanity Dust. ¿Qué más?  Desordenado. Todo desordenado. Sangrantes en la calle. Mamá me manda Sobras. Portada en Vanidad. La quinta casa que comparto con el amor de mi vida -me refiero a- bueno-ya-sabéis. No quiero sonar cursi, pero es que soy feliz. Tengo ojeras y he consumido así como varios millones de litros de Monster. Energía. Energía pura. Prometo ser buena. Prometo seguir trabajando. Prometo ser feliz a pesar de. Creíamos que no, pero sí. Aquí estamos. Demasiadas cosas. Cuando aclare todas mis ideas os contaré. Lo juro. Os contaré.