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12 noviembre 2013

Destellos y silencio, pequeña antología de poesía joven europea (1): Sam Riviere.

Destellos y silencio es un verso robado a Ingeborg Bachmann, del poema Cantos durante la huida, incluido en el libro Invocación a la osa mayor. Es una imagen que me gusta especialmente porque sin duda define el estado de la poesía más joven de nuestro continente. Europa: ese lugar silencioso donde aparentemente nada ocurre, pero cuyas regiones brillan de tanto en tanto a causa de esas voces que son destellos, y que si nos fijáramos un poco más en ellas serían fuegos, y que si las atendiéramos cuidadosamente serían enormes soles para hoy y para el futuro. 

Escribe Arthur Rimbaud en Una temporada en el infierno que es preciso huir de este continente, pero en esta ocasión quiero contradecir al poeta, y armar una pequeña serie de post con esas voces que están aquí, muy cerca de nosotros, y que sólo pueden invitar a que nos quedemos a escucharlas. Algunas las he conocido a través de la labor brutal de 3AM Magazine por dar a conocer autores de todo el mundo. A otras he llegado a través de amigos, de recomendaciones, o incluso de viajes tan alucinantes como el que hace poco realicé a Rumanía, en donde se me abrió un mundo de cosas brutales. 

Poco a poco iré subiendo los poemas, intentaré que todos ellos estén en español, o al menos en inglés. Pero hoy me gustaría comenzar con un poema de Sam Riviere (1981), una de las voces emergentes más importantes de Reino Unido, cuyo primer libro 81 Austerities fue publicado en Faber & Faber en 2012, y desde entonces no ha dejado de recibir críticas excelentes. El siguiente poema pertenece a una plaquette previa, y es una traducción que ha hecho el traductor y también poeta Alberto Acerete. Alberto conoce bien la obra de Sam, y es un gran lector suyo. Mi agradecimiento a él por este trabajo de traducción, y también a Sam, a quien conocí hace unas semanas en Londres y me dejó maravillada.

Y ahora silencio, queridos lectores: se aproximan enormes y hermosos destellos. 


París

A mediados de un verano tormentoso
conociste a una joven ciega en una librería.
Sus dedos acariciaban los adornos
de los lomos, justo cuando estiraste el brazo
y tocaste sus descuidados rizos.
En un parque cercano, sus besos fueron tan certeros
como pellizcos. Cuando le posabas una mano
en la cadera, la costilla o el tobillo, sus ojos
parpadeaban, desmemoriados como las fuentes,
y cualquier movimiento precipitado estaba hecho a tu medida.
Durante toda una semana soñaste
a través de campanas en caída y aves de paso
con un edificio que sobresalía por encima de las iglesias,
tan alto que tu estómago se tambaleaba
y el suelo alzaba el brazo con su estúpido deseo.
Solo se quedó una vez. Afuera, los coches suspiraban
y tonos de lluvia contenían la habitación
en la que su mirada inquieta releía sin descanso el techo,
en la que cada movimiento sacádico se frenaba y repetía,
captando lo que nunca llegarías a entender.
Sam Riviere
(Traducción: Alberto Acerete)

15 octubre 2013

Elogio de la destrucción: post críptico a propósito de algo emocionante que aún no puedo contaros.

Sylvia y Ted vuelven a mirarme desde la pared: ¿vas a salir así?, me dicen, ¿con esa cara?, me dicen, ¿de verdad que vas a salir de aquí?, me dicen, ¡si tu sitio está con los gatos!, me dicen, ¡si tu sitio está con la escoba!, me dicen, ¡si tu sitio está con el hambre!, me dicen, y yo me sostengo el estómago y encuentro a dos voces que vienen de lejos y me recuerdan que algún día escribí un poema sobre cigarrillos y ajo, o que el Raval sigue siendo un lugar propicio para las historias de amor, o que no hace falta preocuparse de los egoístas. Me miran desde la pared: ¿con esa cara? sí con esa cara y junto a él y mira cuántos libros... Pero bueno. Ejem. Espero que no entendáis lo que digo.
Con eso me basta.

17 mayo 2013

Mala sangre: un poema o un cuento.


Unas notas a propósito del fin del mundo, pertenecientes a La tumba del marinero, que podéis leer pinchando aquí gracias a la generosidad de El Boomeran(g) y, como siempre, a mis queridas editoras de La Bella Varsovia.

14 marzo 2013

Museum of Cancers.

Evan Bender
Posiblemente La tumba del marinero esté saliendo de imprenta en estos momentos. O quizá aún se estén pegando los pliegos. O quizá, quién sabe, ese libro en realidad no exista. Lo que sí sé es que uno de los textos que lo componen, Museo de cánceres, ha sido publicado en la revista canadiense Shabby Doll House, gracias a la generosidad de su directora Lucy K. Shaw, así como de Evan Bender, ilustrador, y Kevin Cole, quien tradujo el poema para esta ocasión. Es un placer estar en este número de primavera con textos tan chulos como los de Sophie Collins, Jacob Steimberg, Heiko Julien, Michael Inscoe o Sarah Jean Alexander, entre otros. Museo de cánceres lo escribí hace un poco más de un año. Quizá sea uno de los últimos textos que añadí al libro. Y bueno. Aquí os copio la versión en español... 


***
Museo de Cánceres


(Por eso amputarán tus pies. Por eso sellarán tus ojos con trozos de mapas antiguos. Por eso pronunciarán tu nombre en celebración del páncreas. ¿Comprendes? Por eso el útero es más oscuro -intestino y córnea-. Por eso amputarán el rezo. ¿Comprendes?)

-Luna Miguel Santos: viva / cáncer de azúcar

-Ana Santos Payán: viva / cáncer de mamá

-Pedro Miguel Tomás: vivo /cáncer de salud

-Chus Tomás: viva /cáncer de paciencia

-Pedro Miguel: muerto / cáncer de abuelo

-Mercedes Payán: viva / cáncer de soledad

-Manolo Santos: vivo /cáncer de familia

-José Ángel Valente: muerto / cáncer de luz

-Roberto Bolaño: muerto /cáncer de probabilidades

-David Foster Wallace: muerto /cáncer económico

-Marcel Schwob: muerto /cáncer de sífilis

-Antonio J. Rodríguez: vivo /cáncer de Europa

(Por eso me duele, ¿sabes? Por eso me duele la sangre: porque está fuera. Y dentro no duele y fuera mata. Y dentro no daña y fuera asusta. Qué intensa la sangre. Qué peligrosa. Por eso me duele, ¿entiendes? ¿Lo entiendes?)

-Daniel Clowes: vivo /cáncer fantasma

-Clarice Lispector: muerta /cáncer de audacia

-Alejandra Pizarnik: muerta /cáncer de jaula

-Miguel Hernández: muerto /cáncer de luna

-Jorge Luis Borges: muerto /cáncer de viuda

-Michel Houellebecq: vivo/ cáncer de pene

(Por eso no existo. ¿Ya te marchas? Por eso al curarnos todos nos fugamos. ¿Quién se queda? O peor. ¿Dónde?)


-Antonin Artaud: muerto /cáncer de loco

-TS Eliot: muerto /cáncer fenicio

-Eduardo Cirlot: muerto / cáncer de Astarté

-Édmond Jabés: muerto /cáncer de Egipto

-Antonio Machado: muerto /cáncer de Leonor

-Vladimir Nabokov: muerto /cáncer de fuego de cáncer de entrañas

-Thomas Pynchon: vivo/ cáncer de rostro

-Sharon Olds: viva /cáncer de satanás

-Dorothea Lasky: viva /cáncer de leche

-Virgina Woolf: muerta / cáncer de agua

(Por eso me ahogo. Por eso no entiendo el amor. Por eso no caigo enferma. Por eso sólo enfermo. ¿Sabes? Sólo enfermo.)

-Charles Baudelaire: muerto /cáncer de feo

-Arthur Rimbaud: muerto /cáncer de elefante

-Paul Valéry: muerto /cáncer marino

-Joyce Mansour: muerta /cáncer de mujer

-Paul Élouard: muerto /cáncer azul

-Lysiane Rakotoson: viva /cáncer de nieve

(Por eso estas manchas. Y esta piel. Como una cicatriz eterna extendida y blanca, mi piel es cicatriz, mi piel es el cordón umbilical entre la lengua y las axilas. Por eso estas manchas rojas. Por eso estas manchas negras. Por eso el olor a fruta: la lengua, las axilas)

-Emily Dickinson: muerta /cáncer de coño

-Anne Sexton: muerta /cáncer de coño

-Anna Ajmátova: muerta /cáncer de coño

-Sylvia Plath: muerta /cáncer de coño

-Marina Tsvetáieva: muerta /cáncer de coño

-Javier Marías: vivo /cáncer pesado

-Enrique Vila-Matas: vivo /cáncer de Enrique Vila-Matas

-Gonzalo Torné: vivo /cáncer espía

-Rodrigo Fresán: vivo /cáncer inquietante

-Tao Lin vivo /cáncer MDMA

-Ben Brooks: vivo / cáncer ciervo

-Unai Velasco: vivo /cáncer 1990

(Por eso vomitaba, ¿lo entiendes? Por eso la bulimia de aquellos meses intentando adelgazar para dar pena, intentando enfermedades impregnadas de no sé qué. Intentando la literatura. Por eso vomitaba, ¿te acuerdas?)

-Ana Santos Payán: viva /

-Ana Santos Payán: viva /

-Ana Santos Payán: está viva /

26 enero 2013

Variaciones sobre un tema ¿romántico?

Charles Burns
Así, yo amé a un cerdo.
Arthur Rimbaud

No existe un vestido como tu cuerpo ni velo semejante a tu pelo; y para mi cuerpo no parece que pueda existir mejor destino que el acogido por el tuyo.Cada vez que lo reencuentra reconoce un atrás que no sabe describir ni definir, como si al final hubiera encontrado el molde donde fundirse y cobrar su forma más legítima vertido en tu vientre, en tus brazos y en tus piernas. Pero ese animal doble -que vive unas horas- ¿cuánto tiempo subsiste?
Juan Benet

03 noviembre 2012

Hoy no es seis de noviembre, pero como si lo fuera.













Hago como que cumplo 22 años, pero aún me quedan dos días. Hago como que no me importa ennegrecer el suelo, porque en realidad no me importa. La suciedad aquí es sinónimo de alegría, cuanto más sucios más nos queremos, cuanta más ceniza más aguantamos, cuanto más humo, más recordamos el poema de la Fiesta en Andorra y respiramos: hemos vuelto a estar todos juntos. Hago como que cumplo 22 años y ellos me ofrecen presentes de silicona. También las camisetas elegantes, el tarot italiano, la versión tragicómica de Sylvia Plath convertida en conejito. O algo así. Eloy y María me entregan a una Princesa Leia que mueve la cabeza de lado a lado, como yo, más tarde, en signo de agradecimiento ante tal velada. Vamos a casa. Vamos a hacer las paces. Todos con todos. Yo con la fiesta. He vuelto a la fiesta y allí estaba el tabaco. Estaban los nuevos. Los de antes. Los de aquí. Tú y yo y la mascota mirábamos a Ernesto dormir. Todos. Las cuatro eles. Arthur Rimbaud desde el cajón. Los frutos en la encimera: hago como que trago triste y en realidad me gusta. Amanece en Rambla del Raval. Queda menos para el Sur. Queda menos para el seis. Queda menos para Lisboa. Amanece en Rambla del Raval. Hemos despertado a los vecinos. Yo hago como que ya tengo sueño. Pero sigo despierta. Pero sigo despierta. 

11 septiembre 2012

El órgano llamado hierba.



garbage has to be the poem of our time because
garbage is spiritual
A. R. Ammons

I
Me he inventado un caballo y yo sigo sabiendo.

II
Las mujeres tienen trozos de sangre en el rostro.
La basura, hay que bajarla.
Yo sigo sabiendo.

III
Nos aseguraron que en invierno no habría mosquitos, pero claro, para ellos fumigar era encender una vela y quemar todos los libros.
Mentirosos.
Mentirosos.

IV
Me he inventado un caballo para huir en su vientre
nos comerá nos comerá despacio
pero saldremos cuando las llamas vengan
trotando en su vientre como un canguro antiguo
gigante, espeso y antiguo.

V
Cuánto de ti hay en mí y cuánto de mentira, pues yo sigo sabiendo y el poeta Stanescu ha muerto pisoteado, acaso no te has dado cuenta, no te has dado cuenta de que ha muerto bajo el grueso trote de los caballos no te has dado cuenta tenemos basura en el órgano pero qué órgano mírate por dentro yo sigo fingiendo que sé cuánto tengo a veces escribir es conocer lo de dentro nada fuera sólo dentro yo sigo diciendo:
no sabemos nada de este órgano.  

17 abril 2012

"Soy un Rimbaud que no se ha convertido en tal".

Oh ¿sabe una cosa? Es agradable estar enfermo,
lejos en algún sitio descansa la escuela
y tantos libritos queridos en la almohada,
que no da tiempo a leer antes de morir,
la amiga fiebre está un momento en casa,
ha venido sólo por un rato,
nos golpea el corazón, nos ruboriza la cara,
y asusta a mamá, pero sólo un poco,
como para que se lleve las manos a la cabeza,
luego viene el doctor, para mirar,
dónde está metida, dónde se ha escondido,
tal vez en la garganta, o sólo en la lengua,
sonríe, la encuentra y dirá,
que ha soñado con un muerto
y que estaba vivo, que no estaba muerto, ¡no lo estaba!
Jirí Orten

"Soy un Rimbaud que no se ha convertido en tal", eso dice Jirí Orten de sí mismo. El joven poeta checo (desconocido para mí hasta ayer, cuando encontré el su libro Bajo la tierra, recién editado por Salto de Página y traducido por la poeta Clara Janés en Tipos Infames) murió a los 22 años, víctima de la barbarie nazi y completamente consciente de su fatídico destino. Así lo cuenta Janés en el prólogo, pues Orten es una suerte de poeta-oráculo que ve su propia muerte a través de las palabras. Sus versos recuerdan a la vitalidad de Arthur Rimbaud y también a ciertos trazos de lo que sería la poesía de Félix Francisco Casanova. En estos poemas Orten tiene tanto de adolescente y de niño sorprendido con el mundo como de adulto y visionario, con esa seguridad en las imágenes y en el ritmo que dejan al lector deseoso de más: qué literatura más jugosa, pienso, y qué agradable descubrimiento. La  naturaleza, la juventud escondida, la enfermedad y la guerra, las muchachas hermosas, la decrepitud de Europa... Muy fan, sí... soy muy fan desde ya. 

17 febrero 2012

La Biblia de Monelle.




one day you see a strange little girl look at you

one day you see a strange little girl feeling blue

The Stranglers


Si me preguntaran por los nombres más grandes de la Literatura no dudaría en responder. Diría tres. Sólo tres. Dos de ellos serían reconocidos por todos, y el tercero (a mi juicio el más importante) les sonaría un tanto anónimo, quizá, por la ausencia de apellido, quizá, porque quien lo porta se denomina a sí misma “la que no tiene nombre”. No me refiero a tres grandes autores ni a tres grandes libros, sino a tres grandes protagonistas, heroínas, prostitutas y nínfulas: Dolores Haze, Alicia Liddell y Monelle. Hay en sus tres nombres una sobredosis de eles que provoca entre repulsión y ternura, una sobredosis de azúcar y éxtasis: Lolita-Liddell-Monelle. Hay en sus tres cuerpecitos el rastro de otros tres cuerpos oscuros y enormes: Nabokov, Carroll, Schwob.

De estas tres nínfulas, decía, Monelle podría ser a primera vista la más desconocida. Sin embargo Monelle también es la más amada, las más deseada, la más parecida a una bruja capaz de conceder todos los deseos del lector y de los hombres; o a una princesita de cuento de los hermanos Grimm, pues como en Las doce princesas bailarinas Monelle tiene once hermanas que la acompañan a lo largo de las siguientes páginas, hermanas tontas y sangrientas, princesas ingenuas y decepcionadas, amigas silenciosas y crueles... o bien, la ramera mágica del primer amor: ella es el desengaño y la pasión que nunca perece, como una huella de sangre de un beso infiel, como una voz bíblica, pesada, y el triste recuerdo de su decepción. Si según Borges los lectores y seguidores de Marcel Schwob constituyen pequeñas comunidades secretas (sin ir más lejos, él era devoto de su toda obra), los amantes de Monelle podrían ser los sacerdotes de esas extrañas sectas en las que la prosa oscura y la poesía macabra del autor sustituyen el Pan y el Vino, y en donde los iniciados deben recitar cada mañana los versículos de la primera sección, Palabras de Monelle, como si de Hombres-libro en Fahrenheit 451 se trataran.

Lo llamaremos La Biblia de Monelle, o como apuntó Ariel Dilon en el prólogo de la edición argentina: El evangelio de la inocencia y la piedad. Versículos, aforismos, nihilismo y anarquía en un texto apócrifo que se encuentra entre la voz de Zaratustra y la del Principito (aunque sólo si éste hubiera leído a Baudelaire, Rimbaud o Dostoievsky antes de salir de su asteroide B-612). Aquí cada cuento de la segunda sección, Las hermanas de Monelle, es comparable a los librillos contenidos en la Biblia cuyos personajes son casi siempre castigados para demostrar una moraleja divina, siendo en este caso la propia Monelle su máximo Dios, pues, en la tercera sección del libro es ella la que guía a los niños vestidos de blanco, con sus túnicas y sus pies negruzcos y descalzos: ¿quién no se dejaría llevar por esta diminuta paladina? ¿Eh? ¿Quién? Si como Diosa también nos miente, también nos seduce con inverosímiles historias y esperanzas: ella es la vendedora de lamparitas de aceite, y al igual que La pequeña cerillera de Christian Andersen, cada luz que enciende para nosotros no es más que un destello de ficción que poco a poco nos conduce hasta la muerte.

Un reino blanco. Un reino que no entiende de reyes porque sólo entiende de Monelle. Esta es la tierra baldía pero luminosa hasta donde “La Que No Tiene Nombre” nos ha empujado. Esta, la comunidad secreta a la que algunos de nuestros contemporáneos también han jurado (con sangre) pertenecer:

De entre el sudor, la oscuridad, el miedo,
el temblor sordo de la vida,
su dura confusión, su almacenar sombrío
surgió aquella niña, aquel rostro que busco
aquel recuerdo triste y esta luz que rescata
una tarde de 1850
aquella niña
y en la habitación vacía
(y ya era tarde)
yo cojo el azul
para ti
aguja que excava la carne que ya no siente
y ya era tarde
pero bajo la noche practicaron su arte.
Leopoldo María Panero


Se llama Louise. Es frágil, menuda y enfermiza,
silenciosa y abyecta. Casi no se la ve.
Sólo hay terror y angustia en los inmensos ojos
que le invaden la cara, dignos de Lillian Gish.
Luis Alberto de Cuenca


Un árbol te observa hacerte mujer desde el centro del universo. Y todo lo que tú quieres es su savia. Apoyarás los labios, como una profecía, en su corteza sangrienta y vieja. Renunciarás al cuerpo que amasaste con arcilla en tu ceguera.

Esa que veo en el mar, se va a transformar en atardecer.

Pero un día llegó por fin; tú, cara desfigurada, me dijiste: «olvídame, y te seré devuelta.»
Ruth Llana

Si me preguntaran por el nombre más importante de la Literatura, lo sé, dudaría en responder, porque habría olvidado su tormentoso apodo. Su difícil disciplina. Su destrucción o su amor. Su enseñanza y su Evangelio desaparecido.

Si me preguntaran por Ella... no lo pensaría dos veces...

Pero olvidadla.

Y volverá a ser nuestra.



***
Mi prólogo para El libro de Monelle, Demipage, 2012 ...la semana próxima en librerías.

30 agosto 2011

(3x1) Última entrega: entrevista a Marina Ramón-Borja, Odile L'Autremonde y Raúl E. Narbón.

Betty Blue
Llega la última entrega de las entrevistas a jóvenes autores a propósito de Tenían veinte años y estaban locos (La Bella Varsovia, 2011), que tiene fecha de salida el 26 de septiembre, es decir YA. Han sido unas semanas divertidas y amenas en las que hemos podido conocer los secretos, miedos y rarezas de algunos de los autores más jóvenes del panorama literario español. No tenía previsto acabar en la octava entrega, pero hay tres autores que no han querido o podido estar con nosotros en estas entrevistas o conversaciones de 3x1. Sin embargo, aquí están Marina Ramón-Borja (Almería), Odile L'Autremonde (Madrid) y Raúl E. Narbón (Valencia). Marina ha sido bloguera durante mucho tiempo. Su blog era un diario magnífico de poesía, citas y fotografías potentes. Ha publicado en varias antologías y revistas y ha recitado en algunos festivales. Es autora de una plaquette y es pintora y bailarina. Odile es estudiante de filología, activista del 15-M y poeta. Es, junto a Miguel Rual, una de nuestras autoras más jóvenes, además de musa de algunos creadores de nuestro tiempo. Raúl, en la biografía que nos mandó para la antología en papel sólo dijo "Raúl E. Narbón. Valencia 1987. Todos los poemas son inéditos." Pero os diré que también es cantante de uno de los grupos "guapos" que he escuchado últimamente, Gypsy Casino, junto a Julio Fuertes. Ninguno de los tres tiene libro publicado pero eso no es lo que más les importa. Son listos, son hermosos, escriben bien y saben lo que quieren. Aquí dejo sus respuestas y aquí me despido hasta mediados de septiembre, cuando el libro esté por fin en nuestras manos: gracias, besos y locura. 

*Para algunos de vosotros Tenían veinte años y estaban locos será vuestra primera publicación en papel. ¿Qué supone este hecho en vuestros planes como creadores?

Marina Ramón-Borja: No es la primera vez, pero como si lo fuera. Mi primera publicación en papel fue en la antología Cangrejos al Sol (Cangrejo Pistolero, 2010) y en marzo de 2011 me editaron una plaquette con motivo de mi recital en Los Banderines del Zaguán. Esta vez el motivo es distinto, es un proyecto de gran envergadura, no solo la publicación de la antología y el blog, me refiero sobre todo al trabajo y esfuerzo que hay detrás. Es un proyecto que aporta una visión de lo que es parte de la poesía española actual, una catapulta para nuestra metralla, puag. Por todo ello estar incluida desde un principio en este núcleo de jóvenes poetas a los que llamas locos es un enorme placer, porque yo no me consideraba poeta, aun sigo sin hacerlo y mira dónde me has metido (risas). Dejando a un lado la pésima chanza…será un paso más, firme y serio, para cada uno de nosotros, para algunos quizá una bien querida responsabilidad.

Odile L’Autremonde: La habitación imborrable de mi voz, dentro de un edificio lleno de poetas.

Raúl E. Narbón: En realidad me cuesta hablar de mis planes como creador porque en principio no asumo completamente una imagen de mí mismo como tal, como poeta en este caso; me parece un título de envergadura. Pero dejando a un lado esta reticencia un poco boba, creo que no altera mis planes; seguiré haciendo cosas según me lo pidan los ánimos, si es que eso significa algo. Además, la publicación de unos pocos poemas en esta bonita antología no creo que suponga un compromiso fuerte con el hecho de publicar, por lo que en mi opinión no cambia mucho las cosas.   


Raúl E. Narbón
*¿Publicar en papel -en antologías, revistas, plaquettes o libros propios- es una obsesión o un fin en esta época reinada por lo digital? ¿Tenéis proyectos de publicación entre manos? ¿Os presentáis a premios? ¿Rechazáis la idea de publicar un libro pronto?

Marina Ramón-Borja: Hasta ahora mis publicaciones han sido a pequeña escala, quiero decir, he participado en una antología, en algunos blogs y revistas y publicado una plaquette, a veces tengo la sensación de haber ido demasiado rápido. Para mí no es una obsesión el hecho de publicar, ya sea en papel o en formato digital, ya que por mi forma de trabajar me interesa más el proceso de la obra que la propia obra. Me gusta pulir cada cosa que hago y sí me obsesiono con su perfección, cuando ya no puedo sacar más lo dejo como inacabado. Si algún día publico lo que tengo en mente será porque Julio me habrá zarandeado la cabeza y me habrá dicho: “Eh, chilling, todo va a ir bien” y porque estaré completamente a gusto con su contenido, no quiero maldecir mi primer libro, aunque acabaré haciéndolo.

Qué podría decir ahora de presentarme a premios…


Odile L’Autremonde: Es cierto que el momento en que vivimos parece inocularnos una urgencia imperiosa por publicar. Pero de momento, yo me mantengo en el cuarto oscuro, trabajando en mi poesía. Espero terminar pronto un poemario que se lleva gestando varios meses y después, quién sabe. Quizá lo queme. Es broma.

Raúl E. Narbón: Publicar en papel es una alegría. Yo soy de esos pesados romanticones que gustan de oler libros y encontrar ediciones boniquetas, con papel y cubierta tal. La de la antología, por cierto, me encanta. Por otra parte, no tengo ningún proyecto definido ahora mismo, los poemas van sumándose, a ritmos diferentes según qué temporadas, pero jamás tengo la sensación de estar convencido con ellos, ni siquiera con los que van a ser ahora publicados, así que lo más seguro es que no publique nada en tiempo ni me presente a ningún premio. Que soy un cobardica, más que nada, esa es la verdad. 
*Unos tenéis blog y otros sois más activos en Facebook, Twitter y Tumblr. ¿Qué os han dado las estas plataformas en lo que a vuestra trayectoria y aprendizaje se refiere?

Marina Ramón-Borja: Utilicé varias plataformas y finalmente acabé eliminando algunas y abandonando otras, es sabido por todos que es una buena forma de dar a conocer tu trabajo y de conocer el de otros, es una enorme biblioteca digital. No descarto la idea de volver. Ahora solo utilizo Facebook como herramienta para estar en contacto con amigos, familiares o conocidos y seguir su trayectoria.

Odile L’Autremonde: Hace un año que mantengo un blog cada vez más en desuso por lo trotamundos que estoy hecha. Este espacio es para mí una herramienta de trabajo. Normalmente, suelo pulir los poemas que publico y, en fin, los que me convencen los guardo. A través del blog he conocido a bastante gente con la que he compartido buenos momentos y también me ha abierto la puerta a oportunidades como ésta.

Raúl E. Narbón: Ná de ná. 
*¿Y qué relación tenéis con vuestros contemporáneos -no sólo con los jóvenes o compañeros de antología, también con otros creadores coetáneos-? ¿Cómo han influido en vuestra obra o en vuestras ambiciones?

Marina Ramón-Borja: Personalmente conozco a pocos de los compañeros que aparecen en esta antología y de los que tengo el gusto de conocer, así como de otros creadores, puedo decir que son personas sabias (algunos a su corta edad) y comprometidas con lo que hacen, de las que aprendo día a día, ya sea directa o indirectamente.

Odile L’Autremonde: No he leído tanto a mis coetáneos como para que verdaderamente me hayan influido. Pero sí me ha supuesto un empujón ver que somos muchos los que acogemos el grito de la poesía en nuestras bocas.

Raúl E. Narbón: Conozco a algunos poetas de mi generación. Algunos son amigos muy íntimos, gente a la que quiero mucho, es decir, mi relación con ellos es más personal que “profesional”, como habitualmente sucede en las generaciones de poetas. No sé de qué modo exacto han influido en mí ni con cuánta intensidad, pero que eso está ahí y que es un ingrediente del puchero, de eso no me cabe duda. 
*Todos procedéis de distintas ciudades en las que imagino más o menos “movimientos literarios”. ¿Hacéis recitales, performances, actuaciones? ¿Participáis en la vida “literaria” de estos lugares?

Marina Ramón-Borja: He vivido en Almería y en Granada pero fue hace dos años coincidiendo con mi traslado a Sevilla cuando comencé a tener vida literaria activa, allí he participado en algunos recitales de Las Noches del Cangrejo y en el III Festival Internacional de Poesía de Sevilla, en marzo me invitaron a recitar en Los Banderines del Zaguán en Almería. Suelo recitar con música en directo, en Sevilla me acompañaba Vicio (Fernando Bazán) y en Almería Dani León y Mr. Cósmico, buenos músicos estos, concretamos a última hora lo que íbamos a hacer, minutos antes de salir al escenario. En los recitales me gusta improvisar, darle libertad e importancia al que me acompaña y dejarme llevar, tejer poco a poco sin saber de qué color será la madeja. Y así hago, al igual que cuando bailo me separo del público, del mundo, es una sensación muy extraña y bonita, por eso me gusta hacerlo pocas veces.

Odile L’Autremonde: En general sí, me he criado en el escenario y es algo casi instintivo. Recuerdo que la primera vez que recité en público fue en el Bukowski y a partir de ahí, he frecuentado Los Diablos Azules y varios locales de Lavapiés.

Raúl E. Narbón: Participé hace unos años, ¡oh, años mozos! Ahora nada de eso, sólo me hago pelo de poeta y me paseo por ahí para que la gente crea que me dedico a esto. Trabajo menos y mercadotécnicamente hablando me cunde más. Bromita. 


Odile L'Autremonde
*Algunos os conocéis, sois amigos, otros ni siquiera habíais escuchado vuestros nombres antes de saber que compartíais espacio, de hecho, hasta la publicación en octubre de Tenían veinte años y estaban locos apenas os podréis leer en la red y en el Tumblr de origen. ¿Habéis hecho algún descubrimiento cotilleando la obra de vuestro compañero de al lado?¿A quién echáis de menos en un libro de estas características?

Marina Ramón-Borja: De los que conozco de la antología me gustaría resaltar a Raúl E. Narbón, me fascina, lo poco que he podido leer de él es muy potente, directamente proporcional a cómo es estar con él una tarde; David Leo García es caso aparte, todo el mundo lo sabe, comenzar (ya joven y loco) tu primer libro con un Antes que nada es empezar muy fuerte ¡La vírgen! Y Ruth Llana, quien atraviesa y deja herida limpia, me muero por conocerla, pero la muerte llegará demasiado tarde y para entonces ya estaremos tomando té en la Ciudad Púrpura (HÁ).

Odile L’Autremonde: Conocía previamente a bastantes de los participantes. Poetas a los que he leído, con los que he bebido vino y charlado hasta el amanecer.
Mis descubrimientos hasta la fecha han sido: Bárbara Butragueño, María Bautista,  Ruth Llana, Miguel Rual, Sara R.Gallardo y Natalia Litvinova. Pero en fin, cuando tenga el libro en mis manos les dedicaré todo el tiempo que se merecen.
Me hubiese gustado que ellos también pudieran haber estado: Miguel Retana, Karel Bofill Bahamonde, Juan Bello, María Sánchez, Ana Castro y Clara Marañón. Creo que tienen una grandísima fuerza como poetas.

Raúl E. Narbón: Conozco a una de las antologadas y es un encanto de mil besos en la frente. Quitando esto, si te soy sincero, no he cotilleado seriamente el contenido de la antología. Echo de menos algún nombre, que no diré para hacerme el interesante, que es lo que llevo haciendo toda la entrevista. Proyectarse: esa cosa. Lo siento, divago un poco: astronauta, lentejas, Do Re Mi. Defenestrar. 
*¿Cómo pensáis que será recibida vuestra voz?

Marina Ramón-Borja: Supongo que como cuando vas a ver una obra de ballet, con la diferencia de que aquí no hay solistas ni primeros bailarines, todos somos Cuerpo de baile, aunque la trayectoria de algunos sea más amplia. Habrá quien guste más y quien pase desapercibido.

Odile L’Autremonde: Como se perciben una sucesión de sueños bajo los mismos párpados. Uno entre tantos.

Raúl E. Narbón: No lo digo por molerme a piedras, ni por humildad o autocrítica (ese estorbo), ni por falsa humildad (Belcebú), pero creo muy posible que, con toda justicia, sea duramente interpretada. Creo que no hago la poesía que me gustaría hacer, no soy exactamente lo que escribo. Siento en ocasiones que mis poemas reflejan a un yo con batín a cuadros y pantuflas, un poco serio o algo retórico, no siempre veraz en la transmisión al papel, al poema. Tampoco me parecería un desatino castigable con un tiro en el pecho que a alguien le gustara. Estos poemas serán bien y mal recibidos.
Los que se inclinen por la primera opción serán, lo más seguro, gente increíble, potenciales talentos e incluso algún genio, personas amables que ayudan a los bastones de los ancianos a cruzar la acera, un poco despistados, pero ¡ay! con su encanto y sus pequeñas historias, y el aroma del café y esos pequeños momentos, etc. Sobre los segundos no me voy a pronunciar. Bromita. 
*¿Os da miedo la repercusión, la crítica, el comentario?

Marina Ramón-Borja: No. “Trabajo para todos”, se lee en una pintada.

Odile L’Autremonde:  Ojalá lleguen críticas constructivas. Pero miedo a las destructivas, nunca.

Raúl E. Narbón:  A veces bastante, pero siempre nada. 


Marina Ramón-Borja
*Los lectores y vosotros mismos veréis la diversidad que hay en el libro, pero también apreciaréis que muchos tocáis temas comunes o tenéis influencias parecidas. Ya sé que es difícil... pero ¿cómo definiríais la poesía que hacéis? ¿Y cuáles son vuestras influencias, no sólo literarias, sino en general?

Marina Ramón-Borja: Mi camino como escritora no es tan largo, antes que poeta soy bailarina, voy de puntillas como bien dijiste una vez, y esto cada vez se acentúa más ya que el respeto que siento por la literatura está resultando ser el mismo que siento por la danza, y esto es bueno, muy bueno, porque ambos me apasionan como lo hace la música o el arte. Desde que empecé a bailar he trabajado mi cuerpo día tras día, quiero que con la literatura sea lo mismo, un trabajo constante y diario. Puedo hablar de las influencias que tengo de las distintas ramas del arte que practico: catálogos de artistas plásticos, los clásicos y no tan clásicos, como Marina Abramovic, Louise Bourgeois o Ana Mendieta, Joseph Beuys, Bill Viola o las Guerrilla Girls, entre otros, así como los manifiestos de los movimientos artísticos. La música también es un referente que predomina, escucho mucho flamenco y música clásica desde que empecé a bailar pero me chifla el blues, el Rock and roll, el grunge y el stoner (Por Buda, iba al conservatorio de danza con pulseras y collares de pinchos). De mis influencias literarias quiero nombrar entre otros a Dámaso Alonso, Hijos de la ira fue el primer libro que leí de poesía hace muchos años en la biblioteca del pueblo donde vivía, a José Ángel Valente, al que vuelvo una y otra vez o Miguel de Unamuno y su nívola Niebla fue también de lo primero que leí por azar y propia elección, y una lista de número infinito que aumenta: Miguel Hernández, Góngora, Aleixandre, Rimbaud, Cela, Virgine Despentes, Simone de Beauvoir, Mallarmé, Jack Kerouac, Truman Capote, Anaïs Nin, Shakespeare, Cortázar…

Odile L’Autremonde: Busco el disparo de pólvora mojada, la cama vacía y el tacón roto. Pero también me interesa mucho ahondar en la sociedad, los rostros ajenos, el grito anudado y el puño escondido en el bolsillo.
En cuanto a influencias, podría nombrar la voz de Lhasa, los poemas de Éluard, Lorca, Aleixandre, Pizarnik, Prevert, Desnos y Bachmann (entre muchos otros), la prosa de Pessoa y de Bolaño, la música de Satie, Django Reindhardt y Madredeus,  las 6 de la mañana en el metro de Madrid, la ausencia de límites y el vértigo a la caída.

Raúl E. Narbón: La poesía que hago es un intento de estar más cerca de algo mío que no sé que es, un intento de decírmelo. Salvando la imprecisión que conllevan las comparaciones, diré que es algo parecido a lo que se da cuando hablamos con alguien y nos dicen algo con unas palabras con las que sentimos comprender a la perfección. Podría entenderse como una especie de rigor en el describir lo que observamos, y un querer verlo hermoso. Verdad y belleza, dicen, ¿no? Quizá otro día te respondería algo muy distinto, así que no te fíes mucho de lo que digo.
En cuanto a las influencias, pienso que si alguien quiere ser o se dice poeta, no puede limitarlas a la poesía y a las diversas artes, ni a la cultura en general. Estar vivo y tener los ojos muy abiertos es el trabajo del poeta. Las influencias llegan de todos lados y se reproducen en uno de un modo distinto a cómo son en realidad. Porque, digamos, yo soy diferente a una manzana, y no tengo la obligación de respetarla. Además, cómo decía X, hasta la forma o las líneas de mi mano me configuran, y si uno es poeta y escribe, no puede renunciar a esta influencia, no puede escapar de sí mismo. 
*¿A qué poeta os parecéis? ¿A qué poeta os gustaría pareceros? ¿A qué poeta dirán que os parecéis?

Marina Ramón-Borja: No lo sé. Ahí están las influencias.

Odile L’Autremonde: No sé, no sé. No sé si quiero saberlo...

Raúl E. Narbón: Tener algunas de las virtudes de Valente, Edgar Lee Masters, Robert Lowell o Lorca, entre otros, no estaría mal, pero, remitiéndome a la respuesta anterior, yo no tengo sus manos. Ni ellos las mías. No sé, por otra parte, a quién me parezco ni a quién dirán que me parezco.
*¿Por qué, después de todo esto, consideráis que estáis locos?

Marina Ramón-Borja: ...

Odile L’Autremonde: Porque, citando a Batania, nuestros caballos no mueren por falta de viento.

Raúl E. Narbón:  Porque verf barrabum qué espuma. Y por la risa.