07 enero 2010

Desaparecida.


Se aproximan los días de desaparecer. No sólo por la lluvia. También los exámenes. La Universidad Bolonia. El resfriado que vuelve a desgastarme los pulmones. De los Reyes Magos destaco bromas infinitas y tecnología. Del año nuevo destaco las gulas monógamas. De navidad el sueño. De Madrid el frío. De este café lo amargo. Y de estos folios la angustia.

04 enero 2010

Porn without porn.


Asco de tarde. Miro Sex in art. Fotografío entonces mi sexo. Luego leo los poemas. Asco de noche.
Entonces el cansancio.
El de sentirse. Otra vez.
Elegir escribir. Pasa situarse.
En el punto de mira.
Concentrarse. En el punto.
Decir punto. Punto.
Escribirlo. Escribir escribirlo.
Escribir miento.
Chantal Maillard

Lhasa (amante, celestina, desdeñosa) se ha ido.

Más que a David Foster Wallace. Más que a José Ángel Valente. Más que a Alejandra Pizarnik o Anne Sexton, o yo qué sé más que a Olvido Gara y Dave Gahan. Más que al árbol de la ventana. Más que al café que prepara mi padre. Más que las palmeras de chocolate que comprábamos en Santa Rita en el 97. Más que a todos mis libros, mis cuadernos, mis prendas de leopardo. Más que a mis tatuajes. Mas que a ti. Más que a mí. Más que a nosotros y al mundo: yo la amaba. Más que a la lluvia: y ahora ella no está para saberlo. Mi poeta favorita. Mi síntoma predilecto. Mi querida desdeñosa.

Ella:

http://www.goear.com/listen/fb2737d/desdeñosa-lhasa-de-sela


Pregúntale al I Ching quién eres.


Pregunto al I Ching por el destino de mi esmalte de uñas. No me dice nada. Tiro las monedas y no hay cara o cruz. Invoco sus palabras, y vuelve a darme de lado. Qué falta de respeto, pienso, yo, que te suplico una respuesta breve, que sólo quiero saber qué poemas escribiré mañana con esta uñas, con estos dedos puntiagudos, con este esmalte seco y rojo (porque a veces es más importante el estado viscoso del propio corazón que su color casi pálido). Veo los síntomas de mis dieciséis años. Escucho las canciones que tú y yo susurramos. Observo el parpadeo del módem. Sigue lloviendo invierno, ahí fuera.

03 enero 2010

Mujer Pública y vergüenza.



A veces el mundo me da mucha vergüenza.
Y por segunda vez recurro a esta cita maravillosa de Virginie Despentes:

Cuando te vuelves una chica pública, te dan palos por todos lados, de manera muy particular.Pero no hay que quejarse porque está mal visto. Hay que tener buen humor, tomárselo con distancia y tener un buen par de cojones para aguantarlo. Todas esas discusiones para saber si yo tenía derecho no a decir lo que decía. Una mujer. Mi sexo. Mi cuerpo. En todos los artículos, más bien de forma amable, por cierto. No, no se describe a un autor como se describe a una mujer. Nadie cree necesario decir que Houellebecq es guapo. De ser una mujer, y si a un número igual de hombres les hubieram gustado sus libros, habrían escrito sobre él que era guapa. O fea. Pero habríamos sabido lo que piensan sobre el tema. Y habrían intentado, en nueve de cada diez artículos, cantarle las cuarenta y explicarle, en detalle, por qué este hombre era tan desgraciado sexualmente. Le habrían dicho que era culpa suya, que no hacía las cosas correctamente, que no podía quejarse de nada. Y de paso, se hubieran reído de él: pero has visto qué cara tienes. Habrían sido extraordinariamente violentos con él, si, como mujer, hubiera dicho sobre el sexo y el amor con los hombres lo que él dice sobre el sexo y el amor con las mujeres. Con el mismo talento no hubiera habido el mismo trato. No querer a las mujeres, cuando se es hombre, es una actitud. No querer a los hombres cuando se es mujer, es una patología.
(Teoria King Kong, Editorial Melusina)

Get down, get down, little Henry Lee, and stay all night with me.


Se apaga el árbol. Se apaga la ventana. Se apaga la ciudad y Bunny Munro ha muerto. Hay noches en las que leo esos poemas y no entiendo nada. Hay noches en las que escribo mi voz, y no comprendo. Pero también hay noches hermosas. Noches de amor y madrugadas desayunando gulas con cava tras la fiesta. Pasaré la Noche Vieja con alguien que me quiera y no me mienta; contesté a mi abuela. Pasaré cada Noche Muerta con alguien que me quiera y no me mate; contesté. Mujer, desnúdate y estate quieta. Frente a la ventana. Frente a la ventana apagada yo no escribo poesía. Yo siempre digo que no escribo poesía: epigramas, mentiras, pensamientos tan estériles. Mujer, desnúdate, frente al espejo. Porque hay noches en las que miro y no veo nada. Hay noches en las que poso y no hay reflejo. Hay noches en las que no sé bailar y no sé beber. Y sé que otros se besan y a mí me da igual. Y sé que otros quieren besarme y a mí me da igual. Porque yo quiero así cada Noche Anciana. Noche que sale. Noche que empuja hacia la frontera. Así, todas las noches: cuando la literatura (y el resto de esas cosas que quizá también importen), nos deja solos, nos deja tumbados y enrojecidos como árboles que se apagan.
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02 enero 2010

Habitamos en un Lof.


Polly put the kettle on. Me ruge la tripa porque solo he desayunado un trocito de turrón de piña. Me ruge, el cuello, el brazo, me ruge el corazón cuando estoy fuera del Lof. Fuera del Lof no es nada. Fuera del Lof, la periferia. Y no sé cómo pude dormir. No sé como pude dormir si él no estaba. Y no sé cómo todavía hay gente que se enfada. Gente que se pelea en ese espacio público que da miedo. Polly put the kettle on o por qué escucho Kitty Dasy and Lewis. O por qué ilustro una palabra. O por qué trago y escribo con faltas de ortografía. O por qué tengo hambre. O. Me ruge el corazón de tanto vidrio.

2010: remolonear.


Beber el vino del fin del mundo. Beber de tu mano el vino de los amantes. Beber Baudelaire, si hace falta. Beber la anestesia pulcra de la tarde. Follar en una cama rota. Follar. Beber el amor en una cama grande. Decir algo cursi. Ser infinitivo. Bostezar como idiotas. Remolonear.