Nada me importa, nunca me ha importado. Soy un agujero por el que todo pasa y nada queda. Podría estar muerta y la vida seguiría su curso. No cambiaría. Pero resulta que estoy viva y que vivo con esta constante sensación de perfecta intercambiabilidad entre la vida y la muerte. Así que me entrego, me echo a perder porque tampoco encuentro la diferencia entre perder y encontrar. Que pase todo eso también por el agujero.
Natalia Carrero
Terribles palabras de Natalia Carrero en Una habitación impropia (Caballo de Troya, 2011). La lectura perfecta para la depresión pre-siesta. O saber cortarse las venas. O dolerse como mujer-ama de casa-los niños-el vino-o dolerse como sólo se duelen ellas. Quiero un hijo muerto. Quiero un hijo muerto. No leer para no llorar, amigas. Porque...
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Leí a Natalia Carrero y caí
enferma.