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24 marzo 2016

El dedo (2): algunas lecturas.


El pasado 14 de marzo salió a la venta El dedo en Amazon. 

Como muchos me habéis preguntado a propósito diré que sí, que es un librito sólo digital (pertenece a una colección de Capitán Swing que se dedica a batallar desde lo digital y desde los nuevos formatos y voces del periodismo, en el Pack número 3, al que pertenece este libro, comparto espacio con un ensayo de Alberto Santamaría sobre arte y propaganda). 

En las últimas semanas han salido algunos artículos sobre la polémica que este pequeño texto provocó a raíz del cierre temporal de mi cuenta de Facebook, pero también han aparecido reseñas y lecturas muy bonitas e interesantes centradas en contenido y en el mensaje. Lecturas de chicas, sobre todo, que me han hecho mucha ilusión y que comparto aquí con vosotros:

1. María Mercromina en Gonzoo
2. Marisa Fatás en Vein 
3. Belén Diego en La línea de fuego 
4. Anita Botwin en El Sextante, de Atresmedia
5. Pamela Rahn en Mor.Bo


01 junio 2015

The Body Poetic II (versión española de la entrevista en The Quietus).



En los últimos días muchos me habéis escrito para pedirme la versión en español de la entrevista con Emily Berry en The Quietus (puede que no se corresponda del todo con la entrevista que se publicó al final) así que he preferido pedir permiso a Karl para colgarla aquí. ¡Gracias a todos! También aprovecho para deciros que en ese selfie dolido llevo una camiseta de Its Written, una marca de ropa literaria que mola un montón. Y también que hace poco Thomas Deslogis sacó en Fluctuat un Poème d'actu que me saca los colores. Os dejo con todo esto. Y pronto os contaré muchas cositas más. 

***

Mi primer contacto con tu trabajo fue viéndote leer tu “Museo de Cánceres” en la sala Serpentine, en el maratón de 89plus en 2013. No hablo español, pero tu lectura fue tan poderosa que no me importó. Era como escuchar un hechizo, lo sentí de verdad. ¿Cómo de importante es para ti el acto físico de leer tus poemas en voz alta, ya sea en público o en privado?
La poesía para mí siempre ha tenido algo de corporal. Si escribo, es porque recibo el impulso de escribir. Porque mi cuerpo tiene que escribir, y escribirse, y con ello mostrarse a los demás. Agradezco mucho tus palabras sobre aquella lectura de hace un par de años en Londres. Lo cierto es que yo estaba cómoda y al tiempo nerviosa. Allí todo el mundo hablaba inglés, un idioma en el que yo no me desenvuelvo con facilidad salvo cuando leo, en la intimidad. Salir al escenario y leer un poema largo en español podría haber sido extraño para quienes me rodeaban, pero lo cierto es que sentí el calor de los espectadores. Museo de Cánceres es un poema que necesita calor para sobrevivir. Mi poesía, en general, necesita calor. Por eso necesito que las vísceras, el amor y la sensación de encantamiento de la que hablas esté presente. Es una manera de desnudarse a uno mismo, y con ello, desnudar al mundo.

Escribes mucho sobre el cuerpo —el cuerpo dolorido. No parece que sientas miedo a las cosas horribles. En uno de tus poemas dices: “de la poesía espero maldad, exijo asco, invoco enfermedad” En el poema “Padre”, hablas de una pareja intentando tener hijos sin éxito (“padre mete su polla en la vagina enferma”); tu nuevo libro (cuya portada es genial) se titula Los estómagos. En nuestra sociedad parece que siempre sentimos vergüenza hacia nuestros cuerpos, especialmente por aquellos que están enfermos. Parece que en todos estos poemas tú renuncies a esa vergüenza. ¿Cómo ves la relación entre poesía y cuerpo? ¿Puede hacer más fácil habitar un cuerpo?
A esto es a lo que me refería en la respuesta anterior. Creo que la poesía que más me interesa es aquella que nace de lo visceral, por eso una de mis poetas preferidas es la surrealista Joyce Mansour y por eso mis poemas favoritos de Ted Hughes son aquellos en los que el correctísimo y limpísimo poeta es capaz de mancharse las manos de sangre y de realidad. Un buen texto literario, en mi opinión, es aquel que mueve cuerpos, que provoca reacciones. Por eso me obsesiona tanto esta dualidad, y por eso en mi propia poesía intento que la piel, los órganos, los huesos y los sentimientos sean tan visibles. En este sentido, he aprendido mucho de poetas como Chantal Maillard, Nichita Stanescu, René Char, Alejandra Pizarnik e incluso Diane di Prima, que por fin acaba de ser parcialmente traducida al español, y cuyo libro Loba creo que representa parte de esta poesía que tanto necesito leer.


Es interesante cómo se te ha relacionado con la Alt Lit, a pesar de que el típico poema de esta corriente se caracterice por un distanciamiento físico y emocional. Una estudiada falta de afecto. Sin embargo tu trabajo parece muy emocional. ¿Cómo ha impactado en tu trabajo pertenecer a este movimiento (si puede calificarse como tal) ya sean en el terreno de la escritura, o de la amistad, o de las oportunidades?

Empecé a leer a Tao Lin cuando tenía 15 años. En aquella época, más o menos 2006, creo que aún no existía el término Alt Lit, y si existía yo no lo leí hasta años más tarde. De Tao me interesó principalmente su frescura, y su manera distinta de entender la literatura. En esos días yo vivía en Niza, Francia, donde estudiaba un bachillerato literario bastante estricto cuyo programa de estudios estaba lleno de clásicos de la literatura francesa. Lo cierto es que compaginar la vida de la literatura de Internet con la de mis estudios fue sanísimo y divertidísimo, ¿qué tenían que ver Victor Hugo y aquel poeta norteamericano que blogueaba en mi pantalla del portátil? Todo, y nada. Y eso era hermoso. Para mí la Alt Lit es eso: emoción, juventud, apoyo, política, visceralidad, humor, autocrítica, futuro, una burla a los sistemas editoriales de siempre, una nueva manera de comunicarse, y, sobre todo, amistad. Es curioso que a pesar de los escándalos machistas y de los problemas y envidias surgidos entre estos escritores que conforman la Alt Lit. lo que ha quedado para todos es lo más importante: la literatura. Voces distintas, brutales y heroicas son las que siguen a la cabeza de todo esto. En el mundo hispano tenemos un espacio de comunicación parecido, muy inspirado en el espíritu de la Alt Lit, se llama “Los perros románticos” y es un grupo de Facebook propulsado por Didier Andrés Castro y Kevin Castro que sirve de exposición para que gente joven de Perú, Colombia, Chile, Argentina, México, España, Venezuela, Ecuador… se pongan en comunicación y debatan sobre poesía y sobre mil temas más. Creo que al final lo más importante de la Alt Lit o de Los Perros Románticos, o de cualquiera de estas etiquetas, es que sirven como espacios para que las nuevas voces se sientan apoyadas, en un mundo en el que las nuevas ideas, normalmente, no son aceptadas. Y para responderte (después de todo este rollo, ¡lo siento!) a mí personalmente conocer todas estas cosas me ha dado vida, confianza, y la certeza de que no todo está perdido. De que la palabra está viva, y de que siempre estaré acompañada.


Una pregunta con respecto a la anterior. Siempre estás refiriéndote a otros poetas, ya sea vivos o muertos, en tus poemas. ¿Te parece importante formar parte de una comunidad?
Esto es algo curioso que he hecho a menudo en mi poesía o en mi blog. Creo que es simplemente una muestra de gratitud. Para escribir hay que leer, y yo intento leer mucho. A veces leer me inspira más que la propia vida, y necesariamente tengo que dar cuenta de quiénes son esas personas que me han inspirado. Por eso encuentro necesario hablar de mis referentes en muchos poemas. En Los estómagos, por ejemplo, aparece bastantes veces citada la familia Hughes-Plath, porque pasé casi un año de mi vida leyéndolos a ellos y sobre ellos, hasta que sentí que los conocía más que a mis propios padres. Para resumir: si la poesía es corporal, la poesía tiene que ser necesariamente personal. Por eso necesito nombres, personas, poetas y citas rodeándome en todo momento.

He leído algunos de tus poemas más recientes, como el de “El arrecife de las sirenas”, como tus poemas del duelo; me ha llegado mucho este texto, e incluso yo misma he intentado acercarme al tema de la muerte y del dolor, temas que no suelen ser tratados por los escritores más jóvenes. ¿Qué supone para ti escribir sobre estas cosas? ¿Lo ves como una parte encesaria del proceso del duelo? ¿O es una elección deliberada abordar dales temas? ¿Es una poesía catártica?
Aquí nos topamos otra vez con el cuerpo, Emily. En verdad a mí no me gustaría hablar de la muerte, pero es que la muerte ha venido a mi casa en los últimos años, para llevarse corazones a los que amo. El arrecife de las sirenas era más bien una especie de introducción al libro que ahora estoy escribiendo (y que lleva como título, también, El Arrecife de las Sirenas) y que quiero que sea un punto y seguido en mi anterior creación, y en mi anterior vida teñida de enfermedad y de muerte. Ahora me apetece hablar de felicidad, de celebración. Estoy harta de la tristeza. Creo que es hora de apartarla de nuestros caminos. Ojalá lo consiga… porque como dices, con temas tan difíciles lo catártico es una falsedad. Por mucho que yo escriba: nadie me va a devolver lo que he perdido. Aunque hay una cita del poeta Reinaldo Arenas que me sobrevuela la mente al respecto: “ya no tenemos mar, pero tenemos voz para inventarlo”.

¿De dónde vienen tus poemas? Es decir, cuando empiezas a escribir un poema, ¿cómo es la experiencia? ¿Cuál es la historia que te cuentas a ti misma para escribir un poema? ¿Tienes alguna inspiración particular y confesable?
Como decía antes, para escribir necesito leer. Sin otros poetas no podría ser poeta. Muchas veces estoy en silencio hasta que de pronto un libro me despierta todas las conexiones del cerebro y entonces todo lo que guardé dentro de mí comienza a brillar y me empuja a sentarme y escribir, y escribir, y escribir. Me gusta escribir primero en mi cuaderno y luego en el ordenador. Necesito escuchar música y necesito leerlo en voz alta muchas veces. A veces escribo mucho, me paso meses seguidos escribiendo. Otras veces no saco ni una palabra. Ahora, por ejemplo, me siento bloqueada. Estoy esperando atenta a que llegue mi momento para decir todo lo que sé que tengo que decirme a mí, y a vosotros. Cuando ese momento llega, es, y perdón por la comparación, como correrse. Por fin alcanzas esa sensación de rapidez y creatividad que llevabas tanto tiempo esperando.

El único libro que se puede encontrar tuyo en inglés se titula Bluebird and Other Tattoos. ¿Los poemas son como tatuajes para ti? ¿Hay alguna conexión entre tus poemas y tus tatuajes? En las notas que tomaste en tu viaje a Nueva York y que fueron publicadas en Electic Cerealdices que “tatuarnos es innecesario. Para qué grabar en nuestra piel lo que ya está dentro de nosotros. Para qué grabar esas palabras si las conocemos de memoria. ¿Las cosas necesitan ser necesarias? ¿La poesía también es innecesaria?
Igual que la poesía, el mundo del tatuaje es para mí una obsesión. Mi último tatuaje me lo hizo Letizia Ruggirello en febrero de 2015, y es un verso del joven poeta mexicano Jesús Carmona Robles: “el poema sangra”. No quiero volver al tema de cuerpo-poesía, porque ya voy a parecer más pesada aún (hehe), pero creo que hay una enorme relación entre estas dos cosas. Pintarse la piel es tan necesario e innecesario como tatuarse. Al fin y al cabo, ambas cosas son marcas imborrables en la vida y en el mundo. No podría vivir sin ellas.


Sé que tienes un Tumblr de sirenas, y también un tatuaje. Háblame de las sirenas. 
Aunque tengo un poco abandonado este tumblr, quisiera recuperarlo pronto. Como decía, estoy escribiendo desde mayo de 2014 el que será mi próximo libro, El arrecife de las sirenas. Yo vivo en Barcelona, y nací en Madrid, pero la mayor parte de mi vida la viví en el sur de España, en una ciudad pequeña y desértica pero muy marinera, Almería. Allí hay un sitio muy especial para mí, que se llama El arrecife de las sirenas. Está junto al faro, y es una zona rocosa donde antes se creía que había sirenas. Muy cerca hay una pequeña playa muy bonita donde el año pasado mi padre y yo lanzamos las cenizas de mi madre. Lo llamamos el pequeño Cartago, porque ella era historiadora y era fanática del pueblo fenicio. Cuando vi a mi padre adentrándose en las olas para dejar las cenizas, pensé que mi madre se convertiría en sirena. Por eso me la tatué convertida en sirena, estratégicamente en el brazo, en un lugar donde pase lo que pase puedo abrazarla, mirarla, e incluso darle un beso en la cara. Desde entonces me obsesionan las sirenas, y he procurado leerlo todo sobre ellas, incluso si el libro que escribo no tiene tanto que ver con lo mitológico. Qué más puedo decirte sobre sirenas que tú no sepas, Emily. Creo que son un referente hermoso y extraño, cuya forma y sentido ha cambiado a lo largo de la historia y de la literatura. Hoy quiero pensar en ellas como voces del pasado, que nos ayudan a los demás a afrontar el futuro.

¿Qué andas leyendo ahora?
Acabo de terminar la terrible memoria de Eve Ensler, que ha sido recientemente traducida al español. También he leído un cómic sobre maternidad de Agustina Guerrero, y estoy metida en varios libros de poesía, como Fantasy, de Ben Fama, Eso, de Inger Christensen y Haz lo que te pido, de Miriam Reyes.

El trabajo de todos cambia con el tiempo, y tus poemas más recientes parecen más extensos, más cercanos a la prosa poética que tus primeros poemas. ¿Es el cambio de estilo algo que has hecho conscientemente? ¿Cuál es tu relación con la forma?
Creo que ahora necesito más espacio para decir todo lo que quiero decir. También ha influido en mí la lectura reciente de algunos poetas latinoamericanos como David Meza, Raúl Zurita, Roberto Bolaño, Vicente Huidobro, Mario Santiago Papasquiaro… cuya escritura es muy larga, extensa, prosaica y torrencial. Hay una gran diferencia entre la literatura hecha en España y la que podemos encontrar en América Latina. Después de leer a tanto europeo y anglosajón, estoy tratando de empaparme de una cultura tan cercana a la mía, y a la vez tan poco accesible, hasta ahora, gracias a Internet… Pero como digo, la longitud es una cosa puramente de necesidad. Si escribo más largo es porque mi voz necesita extenderse un poco más.


Pareces prolífica. Has publicado cinco libros de poesía a la edad de 24 años, trabajas como periodista, ¿cómo diferencias ambos tipos de escritura? ¿Crees que son completamente diferentes y les das espacios distintos? ¿Hay épocas en las que no puedas escribir poesía?
Trabajo en PlayGround Magazine desde hace tiempo, y he colaborado con varios medios de España y América Latina (S Moda, Nylon Español, Tierra Adentro, Jot Down…). Si antes decía que para escribir poesía necesito leer, también añadiría que para ser escritora necesito escribir sobre los demás. Me interesa mucho mezclar mis pasiones y llevarlas al extremo. Por eso creo que la creatividad que me requiere escribir ciertos artículos se parece mucho al proceso creativo de escribir un poema, con la salvedad de que una cosa me da de comer…y la otra no. He estado unos días de baja por enfermedad, y lo cierto es que he echado de menos no poder trabajar. Creo que escribir es una necesidad, me da igual el género. Lo necesito.

Sé que has dado lecturas en Londres y en Nueva York ¿en algún sitio más? ¿Cómo es la escena poética de Barcelona? ¿En qué se diferencia de la de otros sitios? ¿A qué poetas españoles deberíamos nosotros, los lectores de lengua inglesa, comenzar a leer?
Lo digo de broma, pero es cierto: la poesía es mi agencia de viajes. Desde 2009 he dado lecturas en Rusia, Marruecos, Rumanía, México, Bélgica... y también en las dos ciudades que citas. Me considero muy, muy, muy afortunada de que personas de festivales o centros de arte extranjeros quieran colaborar conmigo. De todos esos sitios he traído muchos amigos, especialmente de Rumanía y México, donde la gente es humilde, maravillosa y mucho más esperanzada. Me gustaría poder seguir viajando pero mi trabajo no siempre me lo permite. No he aprendido tanto en mi vida como cuando he viajado. Insisto: me siento muy afortunada. En cuanto a mis compañeros, creo que hay voces brutales en España. Si me centro en los más jóvenes, diría que Elena Medel, Berta García Faet, Unai Velasco, Layla Martínez, Arturo Sánchez y Óscar García Sierra son de mis favoritos. Si extendemos edades, yo no entendería la poesía sin José Ángel Valente, Chantal Maillard, Maite Dono, Juan Carlos Mestre o Julieta Valero. En cuanto a clásicos: Vicente Aleixandre es mi preferido.

En uno de los poemas de Bluebird dices, “acabaré haciendo cualquier cosa menos poesía”, ¿qué es lo que te interesa para el futuro?
Periodismo, gestión cultural, edición, vida, maternidad, viajes, lecturas… pero a quién voy a mentir… la poesía siempre estará ahí. 

09 octubre 2013

Miley vs. Tavi (o algo a propósito de la 89plus).

El sábado pasado apareció mi columna mensual en S Moda, el suplemento de moda de El País (se puede leer pinchando aquí). Es esta ocasión quise hablar de un movimiento que me parece tremendamente interesante: 89plus. Una red de artistas, fotógrafos, escultores, arquitectos, diseñadores, pensadores o escritores que viene avalada por Hans Ulrich Obrist y Simon Castets, dos grandes curadores que se han lanzado a la difícil tarea de apoyar a una generación que aún está asomando la cabeza, pero que en muchos casos ya es tangible, y cómo. 

Entre todos sus eventos, los próximos días 18 y 19 de octubre, se celebrará en Londres el 89plus Marathon, en la famosa Serpentine Gallery. Me hace muy feliz asistir como invitada en la sección de literatura, y poder estar con amigos a los que tanto admiro y de los que ya os he hablado en este blog o en las redes, como Ben Brooks, Sophie Collins, Gaby Bess, Harry Burke y Crispin  Best. Aquí está el PDF con toda la información, e imagino que pronto irán subiendo más cosas. Me consta que Serpentine Gallery está preparando una publicación con muchos más nombres, y que pronto podremos verlo. Si os interesa el proyecto, no dejéis de seguirles. 

Como dije en el artículo, todo esto es motivo de alegría: saber que instituciones tan importantes dan cabida a voces tan nuevas, y que artistas tan renombrados abren los brazos a una generación que aún está dando sus primeros -aunque firmes- pasos. Porque lo mejor, al final, es eso: que queda tanto por hacer... que ganas no nos faltan. 

02 octubre 2013

¿Mi generación no quiere ser mamá?

Aleksandra Waliszewska
La semana pasada PlayGround editó un "especial maternidad" en donde César Rendueles nos deslumbró a todos con su entrañable columna "Cinco razones por las que la paternidad se parece a una resaca memorable", y la periodista Sara Brito entrevistó a Carolina del Olmo, con motivo de la publicación de  su ensayo ¿Dónde está mi tribu? Por mi parte, colaboré con un texto doble en el que abordo la problemática (o la negativa) de ser mamá a los veinte años, y elaboro una pequeña lista de cinco títulos que me parecen esenciales para la biblioteca de toda mamá o aspirante. 

Así que si os apetece leerlo, podéis hacerlo aquí: 


Seguimos.

02 septiembre 2013

5 poetas que no conocías y a las que debes seguir.

Hoy he publicado un pequeño artículo en la revista Barcelonés (aquí), donde presento a cinco voces jóvenes de la poesía que me han llamado mucho la atención en los últimos tiempos. Cinco poetas que vienen de Estados Unidos, Rumanía, Holanda, Dinamarca y Francia, y que son importantes y necesarias en la vida literaria de sus respectivos países. Cinco mujeres. Cinco, y extranjeras, porque los que seguimos la blogosfera o el panorama poético español de cerca, a veces necesitamos mirar a otro lado y contagiarnos de alientos distintos. 

De Gabby Bess hay alguna cosa en este blog, y también podéis leer uno de sus cuentos publicado en la antología Ficción Rara que coordiné en Playground. De Lieke Marsman y Lysiane Rakotoson hay poemas en la versión online Tenían veinte años y estaban locos. De Rita Chirian y Nanna Juul Lang poco más puedo deciros, más allá de lo que cuento en el artículo: la primera ha publicado varios libros, la segunda apenas comienza, y a las dos hay que seguirlas de cerca siempre y cuando el idioma nos lo permita (para esta ocasión intenté que al menos hubiera un poema en inglés de cada una, y ellas mismas hicieron el esfuerzo de traducir un poema inédito). 

Nos pregunta un anónimo, con malicia, si es casualidad que todas estas autoras sean tan guapas... Yo también me fijé en eso mientras rastreaba sus nombres, y tiene razón: todas guardan una intensa y prometedora mirada. 

08 agosto 2013

¿Por qué cuando Vice, Playground o Disorder se ponen a hablar de libros lo hacen mejor que las webs de literatura?

Últimamente me aburro mucho, y no porque esté de vacaciones (que no lo estoy, o sí, sí... ya no lo sé) sino porque todo lo que leo sobre libros y "cultura" me hace bostezas infinitamente. Sin embargo, aquí os dejo unos links de algunas publicaciones que sí me alegran los días de calor, porque cuando hablan de literatura lo hacen sin corsé, con gracia, y con mucha sangre:

-Semana de la Literatura en Vice.es: ver y leer a Power Paola, Samanta Schweblin, Javier Salas y todo lo que nos prometen para la semana próxima. Qué ganas tengo. 
-Ficción rara en Playground: aquel mes de la poesía que convertimos en el mes de la ficción más rara y divertida del planeta.
-Joven & Alocada en Disorder.cl: una revista que he descubierto recientemente en donde la gente de Alt Lit o valores como Camila Gutiérrez se pasean libremente. Un lugar perfecto, además, para aprender jerga chilena.
-Los artículos de Blake Butler en Vice.com: desde sus reseñas de hamburguesas hasta sus columnas literarias, una maravilla.
-Sheila Heti en Thought Catalog: dando valiosas lecciones sobre la (no) vida nocturna.
-Las recomendaciones en The L Magazine: todos y cada uno de estos libros resultan atractivos.
-Y por último, las listas estúpidas de Flavorwire: como esta de fotos de señores barbudos que podrían ser Ernest Hemingway.

Bien. 
Seguimos. 

01 julio 2013

Tumbas, pajarracos, anclas y otras noticias.


Aquí viene un post informativo, breve y lleno de links:

1. En las últimas semanas se han publicado algunas entrevistas que me han hecho en varios medios y que quiero compartir con vosotros. La primera es la de Pliego Suelto, y en ella hablamos, sobre todo, de la creación en Internet (ver aquí). La segunda es la de Cadillac, una revista Italiana en la que me preguntan por el estado de la poesía más joven en España y en el mundo (ver aquí). La tercera y última es la de Tender Journal, una revista inglesa sobre creación hecha por mujeres, en la que charlamos sobre poesía y mujeres, sobre poesía y sobreexposición en las redes y sobre Bluebird and Other Tattoos (ver aquí). Millones de gracias.

2. Precisamente de Bluebird and Other Tattos se publicó una reseña el otro día en I AM ALT LIT (ver aquí). Una reseña que me hizo mucha ilusión porque sigo este Tumblr desde hace tiempo y en él he leído las reseñas de algunos de mis libros preferidos de los jóvenes autores norteamericanos. Millones de gracias, otra vez.

3. Hoy estoy feliz porque a lo largo del día entró a imprenta la segunda edición de La tumba del marinero  y también la antología de poesía norteamericana que El Gaviero y yo (y todos los geniales traductores) llevamos casi tres años preparando: Vomit. Pronto os mostraremos la portada, y algún poema, y veréis qué genial ha quedado. De La tumba del marinero tengo más buenas noticias, pero aún no puedo contarlas. El otro día lo presentamos en la librería Cálamo de Zaragoza, con Alberto y con Vilas, y fue precioso.Así que millones de gracias, otra y otra vez. 

4. Aquí (en este link) recomiendo algunas de mis lecturas del mes de junio. No os perdáis a Fleur Jaeggy hablando de Marcel Schwob. Ni a Judith Schalansky dando lecciones sobre cómo sobrevivir.

5. Creo que eso es todo. Ah. La de la foto soy yo antes de cortarme el pelo, en un pantallazo del iPhone llevado a Instagram. La foto original me la hizo Mai Love, que este viernes estrena exposición de fotografía en el Inusual Project del Raval. Habrá chicas desnudas y cerveza. Y será divertido.

Ahora sí. 
Eso es todo.

17 mayo 2013

Mala sangre: un poema o un cuento.


Unas notas a propósito del fin del mundo, pertenecientes a La tumba del marinero, que podéis leer pinchando aquí gracias a la generosidad de El Boomeran(g) y, como siempre, a mis queridas editoras de La Bella Varsovia.

03 marzo 2013

Bebida carbonatada energética con taurina (el resumen de una semana frenética).













(A modo de diario)

Creíamos que no, pero sí, y aquí estamos (bueno, aquí no, porque ando en la Hacienda Padrol-Castro chupando un poco de Wifi y terminando lo que ni siquiera pude empezar). Creíamos que no, pero sí, nueva casa preciosa y grande, nuevo despacho para nuevo contrato: el del libro, el del trabajo, el de la traducción, el del propio piso. Soy vecina de Laura y David. Soy vecina de Carlota. Soy vecina de Ben Brooks. Soy vecina de Iago Fernández. Ya no soy becaria. Soy feliz. Soy. Demasiadas cosas. Corrijo La tumba del marinero, leo libros que disfruto: Mira Gozález, Cristina Morales, Isabelle Saporta, Vanity Dust. ¿Qué más?  Desordenado. Todo desordenado. Sangrantes en la calle. Mamá me manda Sobras. Portada en Vanidad. La quinta casa que comparto con el amor de mi vida -me refiero a- bueno-ya-sabéis. No quiero sonar cursi, pero es que soy feliz. Tengo ojeras y he consumido así como varios millones de litros de Monster. Energía. Energía pura. Prometo ser buena. Prometo seguir trabajando. Prometo ser feliz a pesar de. Creíamos que no, pero sí. Aquí estamos. Demasiadas cosas. Cuando aclare todas mis ideas os contaré. Lo juro. Os contaré. 

16 enero 2013

La siempre polémica Marie Calloway (y mi amor infinito hacia ella).

Me he enterado por el Facebook de la editorial neoyorkina Tryant Books de que una imprenta que trabajaba con ellos se ha negado a imprimir las copias de prensa del primer libro de Marie Calloway "debido a su contenido", entiendo, sexual. Me pregunto cómo es esto posible en un mundo reinado por las Cincuenta sombras de Grey, en donde el sexo, lo erótico, lo guarro... ya parece cosa de niños. Me pregunto, también, qué alcance tendrá esta noticia, pues Marie Calloway es una de las escritoras que más famosas han llegado a convertirse en el nuevo panorama literario norteamericano... y casi sin haber publicado nada. Como señalan en Thouhgt Catalogue, esta noticia tampoco se nos hace demasiado extraña (o incluso podría ser una divertida estrategia comercial). Calloway siempre ha sido polémica y siempre se le ha conocido por no tener pelos en la lengua. Hace poco hablé de ella y de otros escritores en un artículo de Playground (10 escritores jóvenes que lo petan) puesto que para mí es una gran apuesta. Sólo hay que ver qué geniales escritores la avalan: Sheila Heti, Tao Lin... o en qué catálogo editorial se encuentra: junto a Blake Butler, Ken Baumann... Con todo, el editor de Tryant Books ha anunciado que la edición seguirá adelante. Y eso es lo que más quiero: tener el libro -el rostro- polémico -magnífico- de esta it girl -sí, sí- literaria entre mis manos.

21 septiembre 2012

Resumen práctico de lo que ha pasado o va a pasar: noticiario lunático sólo para interesados.

1. Ya están las primeras pruebas de la edición de Musa ammalata, a la portada le faltan un par de semanas, el libro estará listo a mediados de octubre. Qué nervios. Qué nervios. Y el prólogo de Viola es hermoso. Sin ella saber nada de qué estoy escribiendo ahora (nada de Los estómagos aparece en esta selección de poemas) describe lo que hago como algo "estomacal". Me ha hecho mucha ilusión. 

2. La semana que viene estaré junto a otros poetas de Reino Unido, Turquía, Bélgica, etc, en el festival Transpoesie que se celebra en la ciudad de Bruselas. Aquí la ficha de mi colaboración y un poema traducido. Aquí la entrevista que me han realizado en Agenda Magazine

3. No sé si somos jóvenes, o escritores, o pobres, pero hoy en El Cultural de El Mundo nos preguntan por algunas cuestiones relacionadas con el trabajo, los estudios y nuestra manera de asumir (o desasumir???) el concepto ni-ni. 

4. Mañana estreno columna mensual, de nuevo en la prensa nacional. Os avisaré por Facebook y Twitter. Será algo distinto a lo que hice en Público. Nervios.

5. El auto-bombo se ha acabado. El fumigador se ha ido. Los pajaritos cantan. Leo Piel roja, de Juan Gracia Armendáriz (Demipage, 2012) y un ensayo muy potente, Las crónicas del dolor, de Melanie Thernstrom (Anagrama, 2012). Ya os iré comentando cosas. De momento tengo unas geniales citas que pronto compartiré. 

6. Eso es todo. 

7. Creo.

8. Sí.

9. L.

10. Ps. Tengo vino.  

19 septiembre 2012

Somos lo que nos obsesiona (sobre Lila Azam en Playgroundmag).

Megan Frauenhoffer
Lo prometido es deuda y aquí os dejo mi reseña de lo que supuso para mí la lectura de El encantador. Nabokov y la felicidad, un libro que leí este verano y que recomiendo a todos los seguidores de la obra de Nabokov. Ahora que Anagrama ha publicado su novela corta Cosas transparentes, quizá la lectura de estos dos libros se complemente y sea grata para vosotros. 

Texto originalmente 
publicado en Playgroundmag.net

*

Hay escritores de los que no sabemos nada y escritores de los que sabemos demasiado, y sin embargo, por mucha información que tengamos de estos últimos, acabamos por volver a no saber nada. Me explico. Hace unas semanas mi padre me regaló un libro que sabía que yo ansiaba. Se trata de El encantador. Nabokov y la felicidad (Duomo, 2012) de Lila Azam, una especie de ensayo que mezcla el diario y la ficción, escrito a base de capítulos muy cortos que bien podrían recordar a los posts de un blog. En El encantador la autora se centra, como podéis imaginar, en la vida del escritor Vladimir Nabokov, una de las más grades figuras literarias de los últimos tiempos, así como de las más enigmáticas. De él (de su obra y de su vida) se ha escrito muchísimo, pero después de todo siempre acaba convirtiéndose en uno de esos autores oscuros: sabemos tanto de él que en realidad no sabemos nada. La propia Lila, estudiosa de su obra y apasionada por la investigación de su intimidad, opina que nunca jamás sus lectores alcanzaremos a imaginar cómo fue realmente nuestro querido Vladimir. Para Lila, la autobiografía del autor titulada Habla, memoria, no es si no un interrogante más en lo que a él respecta. Parece que cuanta más información, más misterio se genera alrededor.

Hablando del libro con mi padre, le conté que su estructura era muy peculiar, y que a veces ni yo misma sabía si se trataba de una novela o de un ensayo. Él me preguntó si Lila Azam era capaz de distinguir su vida de la de Nabokov, o bien, la ficción de la realidad, y le contesté que sí, que en todo momento la autora marcaba perfectamente la diferencia entre una cosa y la otra, aunque a veces incluso se entrelazaran. Mi padre me habló entonces de un libro sobre fotografía de Joan Fontcuberta en donde todas estas cosas se mezclaban y el lector ya no sabía si lo que se contaba formaba parte de su investigación o de su imaginación. ¿Cuánto de imaginación hay en una investigación, y viceversa? Abrí El beso de Judas (Editorial Gustavo Gili, 2011) de Fontcuberta y encontré una sentencia que a primera vista parece algo obvia pero que más tarde se podría relacionar con El encantador para terminar de comprenderlo: Los creadores acostumbramos a ser monotemáticos. Lo podemos disfrazar con envoltorios de distintos colores, pero en el fondo no hacemos sino dar vueltas obsesivamente a una misma cuestión. Al fin y al cabo, tanto la historia de Lila Azam como la de Vladimir Nabokov partían de este enunciado: la obsesión monotemática de cada uno como motor y tesis del texto que nos concierne.

En El encantador se relatan dos obsesiones (o incluso tres, pero eso vendrá más tarde). La primera es la de la propia autora. Su fijación por la obra de Vladimir Nabokov viene desde que tan sólo era una adolescente. Aquí nos cuenta cómo nace su interés por él. Parece ser que su madre lo leía en inglés, una lengua que ella aún no dominaba pero que más aprendió casi para, entre otras cosas, poder leer a Nabokov. ¿De qué va esto, mamá?, le diría, pues esto aún no es para ti, cariño, contestaría la madre. Poco a poco la vida de Lila Azam fue acercándole a la literatura del ruso. Una serie de casualidades le llevarían a estudiarlo,a interesarse por él y a “amarlo”, y puesto que las obsesiones nacen del amor, Lila Azam tomó la decisión de comenzar este libro extraño. La primera obsesión relatada nos lleva entonces a pensar que El encantador es el libro de una “fan”. El libro que todos los que hemos sido seguidores y fieles a un artista de esta talla habríamos querido crear. Entrañable, divertido, atrevido. Las confesiones de Azam son el máximo exponente de la inquietud que un lector siente hacia su escritor favorito. La autora podría haber optado por un ensayo rigurosísimo, o por una novela entretenidísima, pero prefirió hacer este cóctel... y le salió de fábula. El encantador, en este punto, ya no es un libro más sobre aquel genial ruso, si no un libro necesario y único para su público.

La segunda obsesión que encontramos es la de Nabokov: un hombre gris que coleccionaba mariposas y que escribía novelas sobre un fantasma llamado Tamara (ella era ellas) precursor de todo lo que más tarde amó, así como detonador de todos los sufrimientos y deseos que su narrativa destila. La obsesión de Nabokov era la de ser feliz, sí, ¿pero con qué, con quién, o para qué? Ser feliz gracias a ese momento delicado en el que la mariposa entra en la red -metáfora amorosa, metáfora creativa, metáfora vital-. Su narrativa es la de los grandes placeres y las grandes ideas, su narrativa se dibuja sobre el laberinto sentimental que ha de cruzarse para llegar a ellas. Es curioso que tantas veces se coincida en el pensamiento de que Tamara (o Ada, o Dolores, o incluso el nombre científico de cualquier mariposa) representen la obra de este misántropo y solitario escritor. Dice Javier Marías que Nabokov padecía de insomnio desde la niñez, fue mujeriego en ju juventud y fidelísimo [discrepamos] en su madurez (casi todos sus libros están dedicados a su mujer, Vera), y en conjunto quizá hay que verlo como a un solitario. El mayor placer, la mayor dicha, los mayores éxtasis los experimentó a solas: cazando mariposas, fraguando problemas de ajedrez, traduciendo a Pushkin, escribiendo sus libros... Y todo esto forma parte de la lógica de sus novelas e incluso a veces de sus poemas, como algo que persigue en una interminable cacería.

La tercera obsesión que aparece visiblemente en El encantador es la relacionada con un nombre que acabamos de mencionar: el de Vera, su mujer, su amante, su acompañante, su lectora, su ayudante, su mecanógrafa, su agente, su chófer, su guardaespaldas, su pareja de ajedrez, su banquero privado, su genio práctico, etc. Todo esto nos lo enumera Lila Azam, pues muy sutilmente escribe este libro, o eso creo, para reivindicar la figura de aquella mujer que entregó su vida entera a Vladimir Nabokov, incluso cuando este le fue infiel, o incluso cuando tuvo que dejar una posible vida literaria propia de lado. El encantador se convierte a ratos en la historia oculta de Vera, otro personaje que según cuentan quienes han leído más a propósito de ella, también era obsesivo, también quería ocultarse y también resulta cada vez más y más lejano. Vera es la obsesión de Vladimir. La de Lila. La de ella misma. La de quien acaba este ensayo/novela/diario y siempre quiere saber más.

Como dije un poco más arriba, hay escritores de los que sabemos mucho pero no sabemos nada. De los que se habla mucho pero no se ha hablado nada. Lila Azam habla de Nabokov porque así lo desea y no para demostrar cuánto se puede conocer de él. De hecho, podríamos añadir que a veces es mejor no conocer ciertos detalles o pensamientos íntimos de la vida de los autores, pues como vemos en el ejemplo de Nabokov: todo lo importante ya estaba en su obra. Así, el libro de Azam es un ejemplo de investigación y de imaginación, pero también una suerte de lección sobre cómo ha de asumirse la literatura y cuánto placer puede llegar a darnos. De hecho, para terminar, me permitiré un pequeño lujo corrigiendo el título que la autora eligió para este libro: El encantador. Lila y el placer. Vera y la dureza. Vladimir y esa extraña felicidad. No lo dejéis pasar.  

03 julio 2012

Valente Revival: mi lugar en el mundo.


Publicado hoy en El Cultural


Pisé el desértico mar del Cabo de Gata a los tres años. Mis padres me arrastraron hasta allí en lo que fueron sus primeras vacaciones como adultos, o padres, o lo que quiera que fueran en aquel 1994. Siete horas de tren hasta Almería, otra de autobús hasta el Cabo y huelga de basuras en aquel pueblo aún diminuto y (siempre) feucho. Bueno, todo pasó. El horror pasó. Lo feo pasó porque, cuentan mis padres, allí estaba ese mar, al final de todo, ese poniente inmenso, sólo horizonte, para no volver a querer mirar hacia atrás. Se enamoraron y desde 1996 no han dejado las tierras almerienses. Crearon allí su nido, también mi nido, con el Cabo como paraíso.
En aquel tiempo, durante los noventa, yo aún no era consciente de que por esas mismas tierras rondaba el poeta al que más tarde admiraría tanto: José Ángel Valente. Cuentan mis padres que a los siete años me llevaron a un recital suyo y que el poeta pasó un buen rato hablando de las maravillas del Cabo de Gata, de su parque natural y de su puesta de sol. “La puesta de sol del Cabo de Gata es la herida de Dios”, un poco cursi, en principio, esta metáfora, pero certera, porque si he de elegir un lugar y un instante precisos en este planeta, me quedo con el Cabo de Gata hacia las nueve de la noche y en verano, y con ese cielo magnífico y una cerveza del bar El Cabo, y las olas y el mar ahí, sí, ahí y el cielo ahí, sí, ahí... y no sé si será la herida de Dios lo que veo ante mí, o la herida de José Ángel Valente, llena de sal... y que ahora tanto echo de menos.


08 mayo 2012

Ninguna voz es la mía (VI): we don’t care if you don’t like us.

Así... más o menos, así pasó y así lo escribí ojerosa, pero es todo mentira, pero la foto me encanta. ¿Habéis visto qué bonicos estamos? Falta Ibrah en la foto porque él es narrador, sucio, y no se junta con nosotros, sucio, y yo en Madrid lo echo de menos, pero leed esto porque todo fue más o menos así. La Fucking Crew crece. La Fucking Crew somos todos. 

09 abril 2012

No somos una generación (III): “Ninguna voz es la mía”.


Betty Blue
No sé cuántos meses hace que no veo a algunos de mis amigos y compañeros de batalla Laura Rosal, David Leo García, Antonio J. Alías, Marina Ramón-Borja, Javier Gato, Sara R. Gallardo, Alberto Guirao o Ruth Llana, entre otros (a Ernesto Castro no lo menciono, que le vi el martes pasado, y a Unai lo veo casi cada día danzando con sus rizos), pero esa distancia temporal producida por una (cara) distancia espacial y la falta de transporte (barato) que nos una... se acortará muchísimo e inevitablemente la semana próxima (20 y 21 de abril) en un lugar llamado BAEZA gracias a la gestión de AJAlías y en celebración del autor del verso que da nombre al evento y a la segunda parte del título de este post. Antonio Machado y Baeza (1912-2012) Cien años de un encuentro. Aquí participaremos los ya citados LR, DLG, MRB, JG, RLL, AG, UV, EC, SRG et moi en un recital doble viernes tarde y sábadomorning (el organizador fue cruel al pretender que los de la segunda tanda no muramos el sábadomorning). Además confirman asistencia gentes como Antonio J. Rodríguez, Julio Fuertes, Marisol Salanova, Judir del Río, Marga López Morales, Eric Lluent... para darle a todo un toque más hardcore y divertido, y, de este modo, invocar entre todos a la pequeña LEONOR, a la que tanto amamos.

Os aviso de esto porque ahora que Cosmopoética ha dejado de lado el aspecto más joven y fresco del festival (la pérdida de Cosmo es una tragedia absoluta), me siento obligada a invitaros a venir como si de un nuevo festival se tratara. Sé que no somos el SÓNAR. Sé que no somos una generación y que ni siquiera esa voz es la nuestra pero prometemos pasarlo bien en Baeza y rezar con vosotros en esta misa poética y machadiana... Que sí. Pues eso.  On fire. 

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