28 octubre 2019

Te he comprado un libro de Emily Dickinson en Shakespeare and Co.



quiero pensar que la vida es
hermosa pero no tengo tanta imaginación
como para certificarlo es decir
sí puedo imaginar claro que
puedo dibujar con mis ojos historias
que no han sucedido sentimientos que
nunca aprendí pero que ahora florecen
de entre mis dientes o de entre
mi ansiedad quiero pensar deseo decir
prometo admitir que soy feliz
pero no tengo tanta imaginación
como para proclamarlo qué verbo tan
feo proclamar qué nefasto verbo
imaginar qué diente tan doloroso
el tuyo en mi memoria el mío
en tu paciencia

12 octubre 2019

Mamá te ha comprado una bañera de Ikea.


Magali Cazo


el niño ya es demasiado grande
para esa bañerita de bebé
por la que asoman sus pies y dice
que son cangrejos
su ruido de animales de plástico
contra el azulejo
es la única paz que conoces
qué rubio es
qué hermoso que su cabeza
no se parezca a la tuya
ni la mía qué hermoso que su
cabeza pueda existir
más allá de nosotros
y de esta vergüenza larga
que se te enreda y quiebra
de la raíz a las puntas del amor
a la extrañeza

05 septiembre 2019

Lo que aprendí de los ojos de las mujeres leyendo a Duras, Wittig, Galea y Benameur.


-->

cuando el tren nos deja en la estación de sants
ella agarra la mochila violeta que contiene la mitad
de los trece kilos de novela francesa que ha adquirido
haciendo pesca de arrastre en las librerías feministas
de parís y la toca con más suavidad de la que ha tocado
nunca la cabeza rubia de nuestro hijo como si dentro
de aquel tejido las novelas de señoras enamoradas
fueran la fontanela de una niña recién nacida
o un tesoro incalculable adquirido con más dinero
del que mi esposa había tenido jamás
a ella no le brillan los ojos por el dinero
sino más bien por la cantidad  de espacio que su nuevo
salario puede ceder en esa grieta que ahora escupe
un mundo de papel y de metáforas sobre la pasión
y la autonomía y la trascendencia de unas mujeres
a las que sin duda le gustaría parecerse
al llegar a casa después de un mes de retiro
me fijo en cómo coloca la mochila junto a su estantería
favorita en cómo expone sus nudillos ante el hocico
de la gata melancólica para que se los olisquee
y también en cómo exclama con sorpresa lo extraña
que resulta esa sensación de regresar al hogar 
después de mucho tiempo y de que todas las habitaciones
parezcan más grandes de lo que eran
aunque en verdad en sus ojos nuestra casa
se refleje más pequeña que nunca