29 septiembre 2012

Balbuceo de la noche y otros gatos.


Hubo un tiempo en el que yo me pintaba las uñas de azul. Acababa de comenzar el curso escolar 2010-2011 y vivíamos cerca del metro Puerta de Toledo en Madrid. En ese tiempo, decía, yo me pintaba las uñas de azul y acababa de descubrir gracias a Ernesto (lo cuento primero aquíluego aquí) la poesía de Natalia Litvinova, una de las voces poéticas actuales más interesantes en lengua española, y... qué digo, en todas las lenguas, pues me acaba de llegar a casa su segunda publicación en papel, titulada Balbuceo de la noche (Melón Editora, 2012), que viene presentada en edición bilingüe francés-español, y que suena maravillosamente en ambos idiomas (la traducción al francés es de Stéphane Chaumet). Al fin y al cabo, la poesía de Litvinova es una poesía sin idioma. Una poesía ¿desidiomada???? que llega al lector con una suerte de telepatía poética, o bien, como si se comunicara con nosotros mientras dormimos: y en la imaginación no cabe la palabra sino el gesto, el aliento, esto es:

creí que debía acumular voces
para componer el grito exacto
y rozar con él todo lo que existe
pero bastó con respirar.

Natalia Litvinova respira aquí y nos entrega un aire-asistido para que viajemos con ella en el sueño. Balbuceo de la noche es ese sueño. Un libro o cuaderno que evidentemente sólo puede ser leído durante la noche. Cuando el ojo de la tiniebla se abre y entonces no sabemos qué nos queda: los ángeles, el sexo, la fertilidad, su sangre, como un pájaro roto, como un gato elástico. La noche vuelve fértil a Natalia, pero lo fértil aquí no es otra cosa que lo literario. La noche es su musa y ella consigue distinguir los objetos que le rodean aun a pesar de la gran oscuridad impuesta. Gato elástico, decía. Sí. Gato elástico:

sola no puedo comprender la noche
no tengo la visión del animal.

Porque los ojos del gato guardan la luz y su vista nocturna lo alcanza todo. Así ha de ser el poeta. Así es, entonces, Natalia Litvinova: ella copula con la noche porque sabe crear en ella, porque tiene luz propia, porque su lengua ilumina y nos ilumina como un pequeño faro de papel repleto de luciérnagas.

Balbuceo de la noche es un libro breve, pero en él se confirma la voz de la poeta. Si Esteparia (2010), su primera publicación, ya era grandioso, este es un escalón más hacia la maravilla que nos espera.

Hoy llevo las uñas pintadas de dorado y sigo leyendo a Litvinova. No sé cómo las llevaré mañana. No sé ni siquiera si tendré uñas. Ni dedos. Ni manos. Pero una cosa si sé y es que siempre quedará el lúcido balbuceo de Natalia.

10 comentarios:

Rodrigo dijo...

Uñas seguirás teniendo (las uñas siguen creciendo incluso después de la muerte). Te has pasado un poco con ese final, pero buena reseña.

Luna Miguel dijo...

¿Pasado? No sé. No hay que tomarse las cosas al pie de la letra. ;)

Marilyn Gould dijo...

Muy bello, Luna, como salido de tu corazón. Yo también quiero la noche para ver con las luciérnagas. Los poemas que Natalia tienta hacia su luz no nos abandonarán nunca nunca.

el lector dijo...

Ni las uñas, ni el pelo, nada sigue tras la muerte. Me ha gustado, en realidad, hablas de lo que sí permanece.

Ula dijo...

En la imaginación también caben las palabras ¡Y cómo!, Llunita. Sueños he tenido con signos compositores de palabras...
¿Qué pasaría si Catalunya se independizara y el Sr. Lara se llevara Planeta de Barcelona?.
lector: las uñas y el pelo siguen tras la muerte cerebral, me pregunto para qué, a ver si alguien lo sabe.

Saludos

Anónimo dijo...

Luna! Lo que escribiste es hermosísimo... Jamás leí una reseña o presentación de libro más hermosa. Gracias por el momento!

Felipe

Luna Miguel dijo...

Gracias a todos. Espero que el libro os guste. Estoy segura de ello.

natalia dijo...

Hermosa reseña

Anonimus dijo...

Hermosa Natalia.

Requisitos Visa dijo...

Bellas muy bellas las palabras que escribes, hermosa la palabra de expresión.