27 julio 2010

Go ask Moon.


O pregúntale a quien quieras. Para los que están cansados de Facebook o de Twitter ya existe Formspring. Una divertida plataforma para que los anónimos saquen los colmillos. Luego vendrán los estudiosos a hacer ensayos y los poetas a recitar preguntas. Pero a nosotros ya nos podéis encontrar: otro espacio, otra personalidad... Cómo tenerlo todo. Cómo estar en todas partes.


25 julio 2010

Sailor's Grave.

Alejandro Cinque
Quiero contaros una historia sobre el desierto. No un poema. Ni un aforismo. Una historia sobre el desierto. Sobre el ancla que me tatuaré. Sobre la tumba del marinero. Sobre los nuevos poemas, inciertos, que creo que estoy escribiendo.

23 julio 2010

Orinar en la costa de Tarifa.



Procuro hablar de un sentimiento Universal. Caminar, por ejemplo, por la arena de una playa y descubrir que no hay infinito, que ahí en el horizonte hay un bulto de tierra, como un paquete descomunal cubierto de rocas (incluso lo más hermoso cubierto por el barro) (incluso lo más duro erosionado por el mar). Procuro describir el olor de la orina de mi mejor amiga. Ácido y dulce a la vez, salado sólo si cantamos en el agua, destrozándonos las rodillas cual adolescentes hormonadas. Cierra esa ventana de una puta vez y jódeme (gritaba Rosal). Fuck fuck fuck (gritaba Miguel). Ambas con el pubis al aire. O el corazón. O cualquier cosa cursi al aire. (Si mi novio se corriera en la playa la lefa llegaría a África). (Si mi madre se muriera en la playa las sirenas la llevarían a África). (Si nuestra suerte fuera distinta quizá hubiésemos nacido en África y estaríamos al otro lado soñando con nuestros cabellos desnudos). Procuro hablar de algo Universal. Porque el pis es Universal. Porque el Pis es Universo. Cálido y rápido. Cálido y lento. Frío cuando nadie lo bebe. El Universo.

19 julio 2010

Cerdos y diamantes.

¿Y si vuelve a sonar Golden Brown? Siempre he notado esa presión en los cojones cuando la escucho. Y no sólo por Tommy, ni por los tirados, ni por los puños de Bard Pitt destrozándole la cara a un gigante. Golden Brown sonaba el año 2000, al cumplir los diez años. Sonaba en el reproductor sin que el sonido pasara del 21. Mis padres compraron el CD. Aún me sé el tracklist de memoria. Where is the stone...? Where is the stoooooone? La primera vez que vi Snatch me dio miedo. De ahí la presión ahí abajo. En casa no me dejaban ver Trainspotting pero sí Snatch. No tienen nada que ver. Vale. ¿Pero qué niña inocente no tendría pesadillas con los dientes de un puto cerdo asesino? Ayer volví a ver los primeros minutos de la película con Ibrahím y he pasado toda la noche soñando que me descuartizaban. Descuartizamiento de 2 a 9. Corte y disfrute. Ñam ñam ñam. Hace un mes, en la asignatura de montaje, María Lara, nuestra profesora, nos hizo analizar la película. Y de nuevo la presión aquí donde ahora toco. ¿Cómo analizo nada sin haber ido a clase? Golden Brown en mi cabeza, el track de mis pesadillas: el vinilo que compré en Niza después de que aquel tipo me metiera mano al bajar del cementerio judío del castillo que custodia la playa. Golden Brown mientras jugaba con una Bratz descabezada en la habitación de la antigua casa. Golden Brown y un comentario de texto en segundo de bachillerato y Golden Brown en casa de un exnovio mientras discutíamos o qué se yo. Golden Brown y mi padre. Mi padre y la cicatriz del cuello de mi madre de la que no paro de escribir poemas. Golden Brown y la tumba del marinero. Y las páginas de Pynchon sobre la mesa. Y Golden Brown mientras pego saltitos en la cama, insaciable, y Gottfried Benn en la mesita de noche. Gottfried Benn cuyas iniciales son las de Golden Brown. Desnuda en la cama, por la mañana. Papi y mami. No pienso en otra cosa. Golden Brown. Nananá. Oink Oink. Mi estómago que gira. Ahí abajo. Textura de sol.

18 julio 2010

La casa junto al mar.




Nos duele la tripa. No por ser mujeres ni por ser hombres. Nos duele la tripa por no comer. Por no bailar. Por sólo beber y escuchar la Leyenda del tiempo en boca de Pepo Márquez. Nos gusta Pepo Márquez. Adoramos a Pepo Márquez. A mí antes no me gustaba, sin embargo cuando leí la primera parte de la novela de Ibrah en la que mencionaba un concierto de The Secret Society empecé a escucharlos. Hace unos meses, cuando aún llevábamos medias, Nadia nos invitó a un concierto privado en el que Pepo tocaba versiones de canciones que ya había escuchado en San Spotify pero de cuyos autores casi no sabía nada. Pepo nos contó sus historias. Pepo parece un papá contando historias. Pepo y las historias que cuentan los papás para dormir. Para dormirnos. Para llevarnos a las semillas del corazón del sueño y blá blá blá. Ayer repetimos experiencia en la terraza de Nacho Ruiz. Antes de irnos compré un vinilo y Pepo lo firmó con rotulador negro de punta redonda, de esos que hacen ruido plástico y huelen a tinta, casi a imprenta. De esos que huelen a todas las palabras impresas. Nacho y Pepo tienen un proyecto muy interesante: Gran Derby records. Publican vinilos. Ricos vinilos crujientes para el tocadiscos. Mi padre y yo coleccionamos vinilos. En mi casa nueva sólo tengo unos cuantos. Entre The Cure y Kortatu ahora reside Pepo. Pepo Pepo Pepo curándonos la resaca a Nadia a Alías a Ibrah y a mí. Curándonos el estómago. Curándonos. Porque nos duele la tripa y no importa el sexo. Porque nos duele la tripa, creo, de verano y calor.