Todas mis palabras están en una bandeja.
Algunas huelen a comida para bebés porque son blandas y no dicen nada. Otras tienen la consistencia de un puñetazo o bien, quizá, de un sueño
erecto. Me gusta pensar que voy a comérmelas todas, me gusta pensar que voy a
pronunciarlas todas para ti. Veo sólo pornografía subtitulada en mexicano, bebo
avellanas machacadas en un vaso de plástico, saco brillo a mis dientes feos con
un enjuague de aloe y espero paciente a que el vientre me de permiso para reproducirme.
En la pantalla un mensaje de Caterina me recuerda que aún puedo ser útil. En la
pantalla el miedo me está dejando fría, muy fría, muy… A quién estoy hablando. De
qué me sirve todo esto. Todas mis palabras están en una bandeja. Si espero
mucho cantarlas, se me van a pudrir.
09 enero 2015
06 enero 2015
25 puntos para tratar de explicar qué está pasando aquí.
Llevaba
escrita página y media sobre un asunto muy, muy importante sobre la poesía y sobre
lo que había pasado en el último año y sobre un montón de cosas más, pero me he
dado cuenta de que no hacían falta 1500 palabras para explicar todo esto, sino
que más bien hacían falta pruebas. Datos, cosas tangibles llenas de un maravilloso
olor a violetas:
1. El post más visto de 2014 en mi blog fue este y, curiosamente, el segundo post más visto de 2014 en mi blog fue este otro.
2. En PlayGround he escrito varios post que me han emocionado especialmente
-Los poetas salvajes de México son el futuro de la literatura (sobre el panorama en México)
-Xanax significa poesía en Mexicano (sobre la posibilidad de una Alt Lit mexicana)
-La poesía no existe, el lenguaje está de moda (autores chilenos nacidos en la década de los 90)
-Nacidos en los 90: así son los niños salvajes de la literatura (3 autores españoles jóvenes)
-Nacidos en los 90: estas son las escritoras que están llenando de vísceras la red (10 escritoras jóvenes en lengua española desde España, México, Venezuela o Argentina)
-La poesía invade Internet y lo llena de drogas, bestias y corazones (5 libros de autores jóvenes españoles publicados en la red)
-Y no me olvido de tantos otros textos sobre literatura rumana, canadiense o estadounidense en los que la búsqueda y la emoción es parecida.
3. Esta antología absolutamente necesaria en donde se mezclan distintas voces y corrientes actuales de España y América Latina.
4. Y también esta antología.
5. Y esta, tan grande e internacional.
6. Y sobre todo esta, que es la que ha dado pie a muchísimas otras cosas en las que seguimos trabajando.
7. Otro artículo bien divertido y necesario sobre la Alt Lit en Poesía Sub25.
8. Todo lo que haya podido escribir Didier Andrés Castro sobre la poesía hispana joven y la alt lit (I y II) o sobre las nuevas voces colombianas.
9. Las reseñas y traducciones de José María Martínez.
10. La revista Sorbo de letras, desde Venezuela.
11. El blog Revista Órfico, desde México.
12. La revista Matavilela, desde Ecuador.
13. Este poema de Óscar García Sierra.
14. Este poema de Jesús Carmona Robles.
15. Este poema de Malén Denis.
16. Este poema de Berta García Faet.
17. Este poema de Arturo Sánchez.
18. Este poema de Crhristian Bafomec.
19. Este poema de Maximiliano Andrade.
20. Estos poemas de Alberto Acerete.
21. Este poema de David Meza.
22. Este encuentro en La Casa Encendida de Madrid.
24. Este artículo sobre el encuentro de Los perros románticos en Guadalajara de Martín Rangel.
25. Y estos dos vídeos (I y II) que sólo pudieron hacerse gracias a Kevin Castro y a Didier Andrés Castro.
Están pasando cosas,
creo.
04 enero 2015
Escribo algunas cosas sin sentido porque... no sé por qué.
Cendrine Rovini
Tenemos una gran sed de felicidad, pero no reunimos sus causas.
Dharmarakshita
La vida se ha
reído de ti, entraña caliente que se disuelve con las luces de esta discoteca
horrorosa: tú antes bailabas y amabas, tú antes ingerías el dolor como si fuera
una canica: atenta a esta garganta, que dentro hay un pasado y tus 20 años y
tus 56 kilos y tus pantalones desgastados de tantas rodillas posadas en el
suelo: no dirás caer no dirás calmar no dirás contraer así los músculos cuántas
venas y qué grandes puedes contarlas en el brazo de papá: estáis solos: los
dos: estáis solos porque la vida se ha reído de ti y ahora tú te ríes de ella y
esto es enero de 2015 con tu corazón sobresaliente sobresaliendo de las
costillas: te pareces a aquellos años y te pareces a aquellos sentimientos qué
puta maravilla poder estar enamorada de tantas cosas a la vez y no poder tocar
ninguna: no diré tú no diré felicidad no diré la vida es injusta porque se ha reído
de mí: que yo también me entretengo prendiendo fuego a la rabia: entraña caliente:
luz: dolor que al fin se disuelve.
02 enero 2015
Deseo que venga el Diablo.
2015 va a estar cargado de cosas bellas. Deseo que sí. Deseo que vengan. Deseo que estén aquí cerca como aquí está el Diablo. Mirad qué belleza de portada para este diario bruto y satánico de Mary MacLane. Yo la amé y sé que la amaréis. Enero os la traerá y yo la acompañaré, sólo un ratito, para presentárosla.
31 diciembre 2014
30 diciembre 2014
No puedo seguir actuando como si todo en la vida fuese digno de un poema, estoy segura de que esta tristeza no lo es.
Deseando la catástrofe
Abigael Bohórquez
si tuviera que poner nombre a mis dientes
los llamaría lluvia
porque son feos y amarillos
y a veces se parecen a mis lágrimas
no sé en qué lugar exacto de mi pecho
está mi corazón
os juro que lo noto latir a lo largo
y a lo ancho de toda esta montaña
color carne
estoy harta de amar demasiado
de latir a cada pum pum
lo cierto es que yo lato muchísimo
casi tanto como un animal pequeño
a punto de ser engullido
ya basta de pensar en la muerte
como en una persona
y no como en un planeta
me han dicho que el mundo
es una boca gigantesca
que el miedo es ese aliento dulce
del que todos hablan
pero que yo apenas puedo fecundar
29 diciembre 2014
Hay vida en el verbo vivir, y otras cosas que digo y que diré en 'Los estómagos'.
Cendrine Rovini
Dentro de pocos meses, si todo marcha bien, saldrá en La Bella Varsovia el libro que comencé a escribir en enero de 2012 en Barcelona. Se titula Los estómagos, y muchos ya habréis leído cosas por aquí y por allá, porque como siempre digo, este blog es un laboratorio de lo que me importa y me interesa escribir. Hoy la web de Uno y Cero ediciones ha publicado tres poemas de este libro, de uno de los apartados titulado Metástasis. Creo que realmente Los estómagos es una especie de segunda parte de La tumba del marinero, aunque mucho más breve y menos, digamos, visceral. No sé. No quiero hablar más pero sí quiero compartir con vosotros uno de los textos, además de agradecer a los editores de este espacio que me hayan invitado para cerrar un año de colaboraciones. Este texto (como otros del libro que ahora leo como terribles y temibles premoniciones) nació también de este blog, después de escribir una reseña de un libro de Ingeborg Bachmann, y después de leer un comentario de Juan Andrés García Román que me dejó obsesionada. Bachmann, junto a Trotzig, Huges, Snyder, Mansour o Blecher son algunos de los autores que se me clavaron en el corazón cuando quise escribir todo esto. Qué ganas de 2015. Quiero que sea bonito. Venga. Ven.
SUAVE Y QUEDO (MALA TRADUCCIÓN DE UN
VERSO QUE ES EN REALIDAD UNA VERSIÓN PROVISIONAL INFINITA DE ESTE POEMA)
Reconocerse en la blancura de otras patas
blancas, en el estruendo de otros llantos
blancos
—el gato que llora suena a globo
hambriento.
Reconocerse también en la cadencia, pues
todo rompe y algunos se marcharon con
las ideas a medias
—yo nunca he asistido a un funeral, me
dijiste, que la palabra caricia y la palabra fiesta
eran sinónimos en todos los diccionarios,
que marcharse merece nuestro cariño, me dijiste,
dejándolo todo sobre la mesa termina lo
que empecé, me dijiste.
Reconocerse en la cirugía, en el verbo,
en el sueño entretenido de las olas. Hay vida en
el verbo vivir
—su conjugación es un féretro suave y
quedo.
28 diciembre 2014
Todas las cosas que quería deciros pero que al principio escribí en algún lugar poco visible de mi mente.
Tallulah Fontaine
hubo un tiempo en que la vía láctea era un listón de leche
y los dioses brillaban en el cosmos (perdidos en el espacio:
peligro, peligro, peligro)
y que la galaxia era inmensa
y cada vez estábamos más cerca
José Eugenio Sánchez
Me doy cuenta de que la iglesia está
vacía, no como las otras iglesias donde los turistas comen castañas y beben
cocacola helada como si fuera agua bendita.
Me doy cuenta de que hay una señora
rezando y de que yo no sé rezar pero pongo una vela porque arriba San Camillo me
está mirando con las manos, no con los ojos, con las manos llenas de sangre de alguien parecido a un Jesús enfermo.
Me doy cuenta de que el nombre de Jesús
retumba en mi corazón como un acorde incomprensible, como un ultrasonido
azulado.
Me doy cuenta de que he escrito cozarón
en lugar de corazón, porque mis dedos se confunden con la tinta, porque nunca escribo
a mano ya, porque mis manos sangran con las de San Camillo en una iglesia
minúscula del centro de Roma.
Me doy cuenta de muchas cosas que me
hacen sentir verdaderamente estúpida.
Me doy cuenta de que sólo quiero hacer
galletas porque he releído un poema titulado “Qué bien, tu madre ha
hecho galletas”.
Me doy cuenta de que el azúcar duele en
la panza. De que la masa de harina y huevos ya no es masa sino un trozo más de
mi piel, de mis manos tan pulcras y ateas.
Me doy cuenta de que en el ghetto judío
de Roma los enamorados comen alcachofas y de que cerca de la Piazza della
Rotonda todos los edificios están iluminados por el calor de las familias que rezan
dentro.
Me doy cuenta de que soy una turista más,
caminando enamorada por los estómagos del 24 de diciembre.
Me doy cuenta de que creo en la Navidad,
de que creo en la Alegría, de que creo en la Esperanza, de que creo en la Santidad,
de que creo en la Salvación de los demás pero nunca en la que me habita.
Me doy cuenta de que estoy sucia.
Me doy cuenta de que estoy engordando.
Me doy cuenta de que el sexo duele más
cuando acaricias que cuando presionas.
Me doy cuenta de que soy egoísta.
Me doy cuenta de que nunca he rezado pero
pongo una vela a San Camillo, sanador de los enfermos, capillita de cielo
violeta, virgencita de las oraciones tiernas.
Me doy cuenta de que aquí todo son
piedras, de que cuando muramos seremos piedras, de que sólo las piedras
significarán lo que fuimos y de que dentro dos mil años los gatos robóticos pasearán
presumidos por las ruinas de una civilización parecida a esta.
Me doy cuenta del frío. De mi cara
hinchada por el azúcar. De mis pezones durísimos apuntando al infinito.
Me doy cuenta de que no sé mucho.
De que al otro lado de esta vida nadie me
responde, pero yo quiero seguir hablando.
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